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Archive for 21 septiembre 2008

Doctrina del Destino Manifiesto

Ángel Deza Gavidia

El Regimiento del General George A. Custer en la Conquista del Oeste

¿Como leer la radicalización de la política norteamericana para la América Latina en los últimos días?. Como elementos de análisis tenemos por un lado la doctrina del destino manifiesto, según la cual la providencia le ha otorgado a los Estados Unidos el papel de  promover y defender su estilo de vida, que ellos denominan democracia y libertad, a lo largo del mundo, pero con especial énfasis en el continente americano. Esta doctrina se ha convertido en una especie de  ideología mediante la cual la élite dominante en ese país ha justificado la anexión de territorios pertenecientes a otras naciones en América, tales como Texas (1840), California (1845), Colorado,  Arizona, Nuevo México, nevada, Utah, Wyoming, Kansas y Oklahoma (1848). Una variante de tal ideología en el siglo XX se le ha conocido como la Doctrina Monroe que tiene como frase emblemática “América para  los Americanos”, por supuesto se entiende, tal como lo dejan claro en toda su filmografía hollywoodense como aparato ideológico, que los americanos son los estadounidenses. A partir de ella emblemáticos líderes norteamericanos convirtieron a esa potencia militar en el policía del mundo. De allí que unilateralmente se abroguen el derecho de certificar o descertificar los comportamientos de los gobiernos de países soberanos en atención a sus propios intereses, y por supuesto intervenir en la política interna de tales países tanto de manera velada como directamente a través de magnicidios, golpes de estado, e invasiones. Las múltiples intervenciones en América Latina son suficientemente conocidas pero deben ser recordadas permanentemente  para que las nuevas generaciones de jóvenes estén alertas y puedan comprender porqué un 11 de septiembre de 1973, asesinaron al Presidente Allende en un cruento golpe de estado organizado y financiado por el Departamento de Estado (Ministerio del exterior norteamericano) ejecutado por sus lacayos enquistados en el ejército Chileno. En los primeros años del siglo XXI un movimiento anti  imperialista ha tomado fuerza en muchos países de nuestra América con expresiones tan serias como el ALBA, Petro Caribe, la propuesta Brasilera de una instancia de defensa de los países de nuestra América, Unisur, entre otros. Por otra parte el gobierno más gris de los últimos tiempos llega a su fin en el coloso del norte. Un gobierno liderizado por una élite de ultraderechistas convencidos de la doctrina del destino manifiesto quienes no quisieran pasar a la historia como aquellos que perdieron la hegemonía de su patio trasero.

Bombardeo a Bagdad. 20-03-2003

Bombardeo a Bagdad 20-03-08 y Bombardeo al Palacio de La Moneda en Santiago de Chile. 11-09-73

Bombardeo del Palacio de La Moneda en Santiago de Chile. 11-09-73 y Bombardeo a Bagdad 20-03-08

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Tecnologías Libres y Libertad
Miguel Francisco Crespo Alvarado

¿Qué es tecnología? La respuesta heideggeriana, en tanto que reveladora, nos golpea. Tecnología es un modo de revelar; es un camino que destina lo que se presenta para que lo haga como un dispositivo, un instrumento que está listo para su utilización.

Así, este computador, en tanto que instrumento listo para emplearse, es tecnología; pero también lo es la mesa sobre la que reposa el equipo, la silla en la que trabajo, la ventana por la que entra la luz en mi habitación y aquella montaña que aparece ante mis ojos en la que otros pusieron sus casas; todo, absolutamente todo, se nos presenta de la manera tecnológica: como un recurso disponible. También lo somos usted, yo y todos los de nuestra especie.

Lo que se revela en la respuesta heideggeriana a la pregunta por la tecnología, es una forma de estar-en-el-mundo, propia de nuestro presente epocal Occidental, que nos dispone a vivir como si cada individuo fuera el responsable de administrar el gran almacén de recursos disponibles que aparece ante nosotros.

La bondad o maldad de nuestro desempeño en la vida de cada uno de nosotros está entonces, necesariamente referida, a la eficiencia con la que manejamos aquellos recursos de los cuales nos toca disponer.

En Occidente nuestros héroes, los Bill Gate’s, los Ted Turner, los Carlos Slim’s o los Gustabos Cisneros, son aquellas personas cuya habilidad para manejar recursos los han encumbrado en la cima de la humanidad.

En nuestra búsqueda por alcanzar la altura de estos personajes, nos afanamos en diseñar cada vez más, nuevos y mejores dispositivos que nos faciliten la tarea de la disposición. A estos nuevos instrumentos es a los que llamamos comúnmente tecnologías.

Nuestra vida cotidiana está, cada vez más, rodeada de estos artificios que, al cumplir eficientemente con su propósito de facilitarnos la tarea de la disposición de recursos, hacen que nuestra existencia luzca más cómoda. Nos sentimos más “libres”.

Sin embargo, esta sensación de libertad es tan solo una mera ilusión, un mecanismo de la occidentalización. La tecnología nos atrapa y no solo de la forma superficial que en ocasiones alcanzamos a ver cuando nos preguntamos ¿y por qué vivo tan al pendiente del nivel de batería de mi celular? o bien ¿que ocurre que ya no puedo vivir sin revisar la bandeja de entrada de mi correo electrónico?

No, de acuerdo a la reveladora respuesta de Heidegger, la tecnología nos aprisiona porque nos hace vivir, cada vez más, en un mundo más tecnológico; matando con ello cualquier posibilidad de relacionarnos con lo existente de una manera diferente, no tecnológica, no occidental.

Pero, alguno se preguntará, ¿cuál es el problema de relacionarnos con lo existente de manera tecnológica?

Cuando todo lo que se presenta lo hace como un dispositivo que está listo para ser utilizado, tal como ocurre en la cultura occidental, la manera de conducirse ante lo-que-sea-el-caso es descuidada.

El descuido nace de la percepción que se tiene de que el único valor que tiene lo que se presente (una cosa, un animal, una idea, una persona, una religión, etcétera) es su utilidad, su valor de uso y de intercambio, su disponibilidad.

Ninguna otra consideración que se pueda tener sobre algo tiene peso. No importan ni su historia, su mérito, su pureza, su lealtad, ni cualquier otra característica que podamos imaginar para una cosa o persona. Ello hace que todo cuanto se nos presente nos luzca, en el fondo, como lo “mismo”. Todo es un instrumento.

Cuido, en ese sentido empobrecido del cuidar que domina la cultura occidental, este computador que me ha resultado muy útil; cuando me deje de servir, lo sustituiré por otro. Cuido también a la mujer que hoy me acompaña porque la relación con ella me resulta de gran provecho en aras de satisfacer mis necesidades personales; pero cuando me deje de servir la cambiaré por otra. Pero no se asusten, porque en este mundo tecnológico ella puede hacer lo mismo conmigo. Lo que sirve se “cuida” y lo que no, simplemente, se tira.

En efecto, en Occidente vivimos bajo la certeza de que también, cada uno de nosotros, somos en el fondo un instrumento. Y dado que no queremos ser simplemente desechados, buscamos lucir ante los demás, los que nos quieren emplear, como instrumentos útiles, listos para su manejo.

Es ese afán por ser mejores instrumentos lo que nos lleva, por ejemplo, a buscar prepararnos, educarnos. Desde esa perspectiva empobrecida de lo humano, la educación entonces no sirve para enseñarnos a vivir, ni para intentar crear en nosotros hombres y mujeres buenos. No, ella sólo sirve para hacernos instrumentos de mayor disponibilidad. Así, con una correcta educación, podemos ser valiosos para el mundo; evitando con ello que se nos deseche y logrando así, conservar nuestra condición de ser “alguien”. Por otra parte, resulta que nuestra convicción de que vivimos como instrumentos, rodeados de otros instrumentos, nos lleva a buscar formas de relacionarnos con los demás. Bajo el modo de vida tecnológico, la única forma aceptable es la negociación.

El modo de operar es relativamente sencillo. Hacemos un cálculo buscando sopesar quien necesita más del otro, quien es más o menos útil. Una vezrealizado comenzamos a negociar para ver quién ofrece más. Y esta es lamanera de conducirnos con los demás, no importando el tipo de vínculo quenos preceda: padres, hijos, parejas, maestros, alumnos, vecinos, compañeros de trabajo o de juego; todos estamos obligados a negociar si es que queremosobtener algo del otro.

En resumen, desde la perspectiva heideggeriana la tecnología es un modo de revelar, propio del presente de la cultura occidental, que hace que todo cuanto se nos presenta lo haga como un instrumento que está a nuestra disposición. Esa totalidad nos incluye a nosotros, los anteriormente seres humanos, quienes ahora sólo valemos por nuestra capacidad de servir a los intereses particulares de otros, con quienes negociamos un valor de intercambio (de mercado) mediante el cual vendemos nuestra posibilidad de uso.

Ahora bien, en este punto toca recordar que estamos aquí para reflexionar en torno al role que tienen las llamadas tecnologías libres en nuestro mundo, particularmente en la educación. ¿Cuál es ese papel de acuerdo al marco heideggeriano? Generalizar y profundizar el modo de vida tecnológico en el mundo. Occidentalizar el mundo.

Debido a que quienes en la actualidad tienen acceso a las tecnologías más avanzadas son aquellos más poderosos y privilegiados, una parte de la humanidad ha decidido trabajar para reducir la brecha con los más débiles. Esto, claro está, es en cierto sentido muy loable. Particularmente en las áreas de la salud, la nutrición y la educación, pareciera digno de todos los aplausos cada esfuerzo que se hace por establecer igualdad de condiciones para todos los habitantes de este planeta. Sin saber que con ello nos occidentalizamos, nos instrumentalizamos.

Así es, aún estas proezas “humanitaristas” no dejan de ser una contribución a la expansión del modo de vida tecnológico occidental denunciado por Heidegger. Cada nuevo invento, cada nuevo artificio creado para facilitar la vida, nos enseña a vivir en ese mundo en el que todo está a nuestra disposición, y nos hace instrumentos que sólo valen por su utilidad: el auténtico american dream.

Extrañamente, esos más poderosos a quienes nos queremos acercar, son a la larga los más beneficiados con el fomento y la difusión de las tecnologías libres. Porque encuentran en el gran almacén a su disposición, mejores y más útiles instrumentos de los cuales hacer uso.

Puesto lo anterior, bajo la perspectiva de la ley de la oferta y la demanda, los más poderosos son felices de que haya tanta competencia entre los instrumentos que para ellos están disponibles, porque así podrán elegir el mejor al menor precio posible y seguirán siendo con ello los campeones en la eficiencia: nuestros héroes.

¿Quiero decir entonces que debemos dejar de desarrollar, fomentar y difundir el uso de las tecnologías libres?

No, de ninguna manera. Lo que vengo a proponer es que desarrollemos tecnologías auténticamente libres; tecnologías para la libertad; tecnologías, válgame la expresión, no tecnológicas. ¿Es eso posible? Creeo que sí.

En principio, suponemos que para poder hacerlo es necesario comprender lo más a fondo posible el mecanismo de lo tecnológico (en términos heideggerianos). ¿Cómo es ese mundo de instrumentos? ¿Cómo opera? ¿Cuáles son los mecanismos de que se vale para mantenernos atrapados? ¿Cómo llegó a establecerse su dominio sobre nosotros? ¿Qué es realmente la occidentalización?

Simultáneamente, hemos comenzado a desarrollar tecnologías, particularmente para la educación, que intentan fomentar, por oposición, una manera de estar-en-el-mundo y de relacionarnos con lo existente distinta a la tecnológica; una manera no-occidental. Se trata de un camino, al mismo tiempo reflexivo y práctico, que se realiza de la mano de las bases ontoepistemológicas de la Sistemología Interpretativa2. Es una búsqueda constante, necesariamente autocrítica, por encontrar soluciones tecnológicas al problema que nos plantea la occidentalización.

Pero, aunque sabemos que no somos los únicos, seguimos siendo demasiado pocos los que estamos en esta lucha por la verdadera libertad. Es por ello que se hace necesario que las Instituciones responsables de promover y difundir el uso de tecnologías libres comiencen a trabajar de manera decidida en buscar sumar esfuerzos para alcanzar un mundo menos tecnológico (aunque esto
suene paradójico).

Referencias bibliográficas

Fuenmayor, Ramsés. 1991a. The Roots of Reductionism: A Counter­Ontoepistemology for a Systems Approach. Systems Practice, Vol. 4. No. 5,1 pp. 419­448.

Fuenmayor, Ramsés. 1991b. The Self­Referential Structure of an Everyday­Living
Situation: A Phenomenological Ontology for Interpretive Systemology. Systems
Practice,
Vol. 4. No. 5,1. pp. 449­-472.

Fuenmayor, Ramsés. 1991c. Truth and Opennes: An Epistemology for Interpretive
Sistemology. Systems Practice, Vol. 4. No. 5,1. pp. 473­-490.

Heidegger, Martin. (1954). The Question Concerning Technology. En “Basic writings”,
Routledge and Kegan Paul, London, pp. 284­317.

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LA GESTIÓN DEMOCRATICA Y PARTICIPATIVA

La Muerte de un Burócrata - Cine Cubano

La Muerte de un Burócrata - Cine Cubano

Ángel Deza Gavidia

Quienes ejercen cargos de gerencia pública deben preguntarse ¿hasta que punto las prácticas de gestión que realizo se corresponden con el proyecto de sociedad que nos hemos propuesto los venezolanos?, y de
manera muy especial quienes dicen estar comprometidos con el proceso revolucionario. La visión socialista debe tener como piso las prácticas mas elevadas posibles del mundo del capitalismo, es decir, que si existen practicas gerenciales que incorporan a los trabajadores como sujetos activos en los procesos de toma de decisiones, que los asumen como invaluable talento humano, que se preocupan por su bienestar y el de sus familias, que promueven la integración comunitaria con especial énfasis en lo cultural y deportivo, que toman
seriamente las iniciativas de responsabilidad social y ambiental, la gestión socialista debe superarlas. La democracia participativa y protagónica no es un mero eslogan, es un principio ideológico orientador de las prácticas en el marco del proyecto de país que los venezolanos nos dimos con la constitución del 99. Esto incluso y quizás con mayor fuerza en las iniciativas que propendan a la construcción del nuevo sistema socio productivo. Es así como es deber de los citados decisores diseñar y emprender prácticas de gestión acordes con el humanismo socialista que pregonamos. Y si solo confían en las visiones tecnocráticas al menos asómense al último libro de Antonio Francés, destacado intelectual del IESA, quien junto a un equipo de ese ícono de la tecnocracia publicó un conjunto de artículos orientados a adecuar las prácticas gerenciales a una visión de compromiso social. Es así como explora tópicos tales como el de la “gerencia participativa”, las herramientas para la toma de decisiones en grupo, las redes de cooperación, la gente en las organizaciones
participativas, par concluir en una reflexión acerca de cómo concebir la empresa al servicio del ser humano. No creo que haya excusas para que no emprendamos la revolución en Alcaldías, Gobernaciones,
Ministerios y especialmente en las iniciativas económicas del Estado mediante la puesta en práctica de la gestión participativa y protagónica. Por supuesto encontraremos dificultades propias de la natural resistencia humana al cambio, pero ello no es disculpa válida para el cumplimiento de nuestro deber histórico.

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