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Archive for 23 abril 2008

Los límites filosóficos del Liberalismo II

Miguel Ángel Pérez Pirela

Segundo límite del liberalismo

Síntomas disfrazados de diagnósticos: la propuesta política del liberalismo

Pero detrás de dicha moral de la autenticidad se esconde una propuesta política. De hecho, el instrumento político del narcisista contemporáneo no es otra cosa que el capitalismo. Hemos de notar entonces que detrás de un argumento moral (el ideal de la autenticidad) se esconde un argumento político (el capitalismo) y que éste último, más que ser político, es económico.

Podemos considerar a Robert Nozick como una de las figuras emblemáticas del liberalismo de derecha o libertarismo actual. Este propone una pauta capitalista compuesta por el libre mercado y la limitación del Estado. Pero las razones que da Nozick para justificar el capitalismo son por lo demás radicales.

Muchos suponen que el implante del capitalismo obedece a razones de orden productivo, es decir que asumen el problema desde un punto de vista económico. Otros plantean que la pauta capitalista funciona como un medio eficaz para evitar la tiranía, encontrando en éste una solución política. Pero para Nozick estas dos vertientes del capitalismo son contingentes en cuanto ven en las soluciones capitalistas instrumentos en pro de fines económicos y políticos. Lo específico del liberalismo de derecha de Nozick va más allá de los dos puntos anteriores, afirmando que el libre mercado es algo intrínsecamente justo y, más aún, que la puesta en práctica del mismo obedece a una cuestión de derechos connaturales al individuo.

De todo lo antes dicho resulta que la propuesta libertarista que promueve el Estado mínimo, el libre mercado y la institución de un cierto tipo de derechos de propiedad del individuo, va más allá de todo ello, presentándose como una visión intrínseca de todo lo que el individuo es, proponiéndose entonces como meta el vasto territorio de la naturaleza misma del individuo.

Pero analicemos más de cerca los elementos principales de la propuesta liberal de autores como Nozick que, sin duda alguna, funciona como base teórica de eso que en el plano económico llamamos el neoliberalismo.

La dogmatización de los derechos individuales

La teoría de Nozick limita toda la dimensión individual y social del individuo al respeto por los derechos individuales, considerados como «derechos negativos»1. Los derechos de los cuales habla Nozick no proponen nada que no sea no pasar sobre ellos. A partir de los mismos se crea una «libertad negativa» la cual parece ser sólo el resultado de la prohibición por parte de los otros de intervenir en mis decisiones personales.

Según la teoría, la radicalidad de los derechos no debe ser valorada en consideración con las situaciones existentes, ni mucho menos en relación con las situaciones que se derivarán de la aplicación de los mismos. Juzgarlos de ese modo sería una acción utilitarista. Toda acción realizada, independientemente de los motivos por la cual fue realizada y del ambiente que la determinó, será juzgada sólo en relación a los derechos ya establecidos antecedentemente por el libertarismo.

A partir de este consecuencialismo implícito a la teoría surge el argumento del mercado. El mercado de Nozick puede ser definido como deontológico. Éste se justifica a partir del hecho que se presenta como la única institución económica coherente con la tutela de la igual libertad negativa para los individuos2. De hecho, de la dogmatización de los derechos individuales y de la fundación de los mismos en el mercado surge su propuesta del Estado Mínimo como solución política.

El mini del Estado y el hiper de los derechos

Nozick afronta la cuestión política a partir de su propuesta de un Estado mínimo. Según su modelo del «anárquico individualista» el planteamiento de la existencia de un Estado es «intrínsecamente inmoral» en cuanto: (a) Establece un monopolio del uso de la fuerza. (b) Castiga a aquellos que traten de violar ese monopolio. (c) Obliga a todos los individuos a ampararse en su protección. (d) Obliga a algunos a proveer los medios para proteger a otros según una pauta redistributiva.

De ello surge una conclusión categórica: plantear la existencia de un Estado quiere decir contradecir las necesidades básicas de las libertades individuales a través de la asignación de derechos exclusivamente individuales a una institución monopolizadora.

La posición sostenida por este defensor del Estado ultramínimo será congruente, si su concepción de derechos sostiene que forzarle, a usted, a contribuir al bienestar de otros, viola sus derechos; mientras que, el que alguien no proporcione a usted las cosas que necesita imperiosamente, incluyendo cosas esenciales para la protección de sus derechos, no viola por sí mismo sus derechos, aun si esto evita que sea más difícil para alguien violarlos3.

Eso que parece ser el respeto absoluto por la autonomía de cada individuo, a través de la imposibilidad de establecer obligaciones que no salgan de su esfera individual, traería consigo precisas consecuencias prácticas en el plano político y social:

Por ello no hay educación pública, ni atención sanitaria estatal ni cuidado del transporte, caminos, o parques. Todas estas actividades implican una tributación coercitiva sobre cierta gente en contra de su voluntad, lo que vulnera el principio de que «a cada uno como escoja, a cada uno según ha escogido»4.

Resultados de la propuesta política del libertarismo de Nozick

La desigualdad social y la inseguridad social

No siempre las prerrogativas impuestas a partir de una posición individual llevan a resultados positivos para el individuo o el grupo interesado. Es por ello que, incluso para el bien individual, las acciones en el campo político se deben desarrollar siempre a partir de un dato concreto que presuponga a todos los otros.

La inaplicación de este criterio nos lleva a un resultado observable en muchas ciudades del mundo en las cuales: (a) la puesta en práctica de exageradas políticas de libre mercado respetuosas de los derechos del individuo que, en cuanto tales, anulan la intervención redistributiva de los bienes en manos de poco, (b) han llevado a una desigualdad social que, a su vez, se hace tangible en (c) una inseguridad social atroz, que lleva por una parte a (d) medidas de seguridad privadas que hacen encerrar a los más privilegiados en urbanizaciones-cárceles y por otra (e) llevan al Estado a la práctica de medidas policiales y judiciales exageradas de carácter punitivo que tienen como mira a los presuntos sospechosos, es decir, a aquellos que poseen menos recursos.

Es importante notar que estas últimas medidas (e) se presentan entonces como las novedosas y sofisticadas soluciones a los problemas de inseguridad, diferencia social y atomismo social; cuando en realidad es el punto (a) el problema. Muchas de las soluciones liberales de nuestros días se presentan entonces como «síntomas disfrazados de diagnósticos»5. Es ilógico querer establecer políticas económicas y sociales basadas en el individualismo y querer resolver los inconvenientes que derivan de las mismas mediante medidas de represión. La solución se encuentra más bien en la puesta en práctica de verdaderas políticas sociales, no sólo de la redistribución de bienes, sino también de las libertades de los menos favorecidos. Igualdad y libertad van de la mano en cuanto una libertad neutral y desmedida, típica del capitalismo libertarista, lleva a una desigualdad que no permite el desarrollo de las posibilidades del individuo, quitándoles la libertad a los mismos; pero de igual modo una igualdad absoluta, típica de un Estado paternalista-perfeccionista, arrebata las diferencias naturales de cada uno, dejándolos sin sus libertades fundamentales.

La unión inusual: el liberalismo paternalista

Actualmente la confusión en el campo político ha llegado a niveles tales que derecha, izquierda, liberales, conservadores, democracia social, Estado mínimo, Estado paternalista, etcétera, parecen ser apelativos sin ninguna definición precisa. Ello gracias a una desconcentración en relación a las razones que fundan el liberalismo que hoy muchos critican sólo desde el punto de vista económico. Más allá de los partidos y las tendencias políticas particulares existe hoy día un modelo de Estado en las democracias occidentales con características comunes. Dicho Estado en sus propuestas políticas aplica de más en más un mínimo de redistribución social y de intervención en el mercado, y un máximo de intervención policial y procesos jurídicos.

Esta corriente viene catalogada como «liberal» en cuanto estableciendo un mínimo de intervenciones en el plano de los cambios económicos da lugar al crecimiento del mercado privado y, por ende, al incremento del capital privado. Desde este punto de vista el Estado se presenta como un Estado débil.

El problema está en que por otra parte se desarrollan políticas estatistas que presuponen una exagerada intervención estatal, y que se ven reflejadas en la acción contra la inseguridad, a través de políticas de mano dura policial y de leyes fuertemente punitivas que hacen del Estado un Estado fuerte.

Los proyectos de privatización de la educación ofrecen, por ejemplo, ventajas a los intereses individuales, obligando al Estado a no encaminar políticas perfeccionistas miradas a «educar ideológicamente» a los individuos, lo que para el libertarismo significaría dejar intactas sus libertades. A través de estas medidas el Estado sería entonces de nuevo Estado débil.

Pero por otra parte vienen invertidas grandes cantidades de dinero para preservar las «garantías» en relación a la «soberanía del Estado», a través de la compra o producción de armas de guerras y la puesta en práctica de duras políticas de inmigración, medidas a través de las cuales los individuos y el mercado son asegurados contra el peligro de una inestabilidad que venga del exterior. Podemos decir sin lugar a dudas que estas medidas hacen y presuponen entonces un Estado fuerte.

Podríamos hablar entonces de un proceso contemporáneo a través del cual nos vamos acercando cada vez más a la creación de una definición de Estado que en sí misma posee dos términos aparentemente incompatibles: liberalismo paternalista. Dicho Estado reposa en una concepción negativa de la libertad y los derechos individuales.

El problema radica en que una libertad, defendida como el valor que vale la pena de ser instituido, si deja de un lado una rectificación de las diferencias económicas y sociales entre los individuos, lleva irremediablemente a la supresión de la libertad misma.

De todo esto surge entonces un liberalismo paternalista, es decir, la mezcla de un Estado débil y un Estado fuerte, liberal y conservador que se transfigura sólo para asegurar la libertad del mercado (liberalismo) y suprimir los efectos negativos en la esfera social (paternalismo) a través de duras políticas de control judicial y policial. En teoría, un Estado débil que libere el mercado y un Estado fuerte que luche contra los posibles peligros que vengan de las víctimas de dicho mercado.

Conclusión: la imposición de nuevos valores políticos y la confusión contemporánea

MacIntyre es muy claro en su refuto total contra eso que él llama el «orden económico moderno», por ser éste una de las causas más efectivas del individualismo actual. Su refuto se ve reflejado sobre todo en el progreso inminente de dicho orden en relación a un «afán adquisitivo» y «su elevación de los valores del mercado al lugar central de la sociedad»6.

La política libertarista trata de imponer a través de la supuesta defensa de la libertad, valores nuevos relacionados con el mercado. Mas ¿Cómo podemos resumir la libertad humana a la libertad de intercambiar productos?, ¿cómo podemos limitar la justicia a la libertad de realizar estos intercambios privados? Resulta claro que detrás de las posibles respuestas que pueda dar el libertarismo a estas preguntas, se encuentra la institución de una nueva escala bien precisa de escondidos valores, explicados en la primera parte de esta reflexión.

Más allá de lo que nos puedan decir estas teorías en relación a la neutralidad y a la ausencia de valores, no parece muy complicado enunciar el nuevo valor que proponen: el nuevo hombre económico-individualista.

El punto de partida de esta institución de nuevos valores parece ser la confusión de ideas y valores. Como ya lo dijimos, en la teoría libertarista la dictadura del libre mercado es defendida a partir de derechos individuales, que entre otras cosas se presentaban como connaturales a cada uno de los individuos y cuya defensa se resumía en los derechos de propiedad. Toda esta unión inusual de derechos naturales, justicia, mercado y política capitalista, deja como saldo provisorio una confusión generalizada de lo contemporáneo.

En este sentido la confusión actualmente existente, encarnada en la política libertarista, ha llegado a hacer del amplio horizonte de la libertad un sinónimo de la realidad circunscrita del mercado libre capitalista.

La confusión de frente a la cual nos encontramos ha separado en fin de cuentas el ámbito individual del ámbito social, y con esto ha dejado la política fuera del alcance de las relaciones entre un yo y un tú real, haciendo de la sociedad una suma de individuos, un 1+1 que nunca dará como resultado un 2. La fragmentación es entonces el saldo, aparentemente definitivo, que nos ha dejado la modernidad.

Todo esto lleva en definitiva «a que la política moderna no pueda ser asunto de consenso moral auténtico. Y no lo es. La política moderna es una guerra civil continuada por otros medios»7. Como lo afirma Charles Taylor, «no podemos abolir el mercado, pero tampoco podemos organizarnos exclusivamente mediante mercados»8. De llevar a cabo políticas libertarias fundadas únicamente en el mercado y el capital iremos irremediablemente a un modelo fundado en la fragmentación social y el individualismo. Para terminar es necesario recordar a todos aquellos que ven el mercado capitalista como un remedio contra el peligro que representa la tiranía del Estado que, hoy día, «el peligro no lo constituye el despotismo, sino la fragmentación».

1 S. Veca, La Filosofia politica, Roma – Bari 1998, 80.

2 S. Veca, La Filosofia politica, 79.

3 R. Nozick, Anarchy, State, and Utopia, New York 1974; trad. castellana, Anarquía, Estado y utopía, Buenos Aires 1991, 42.

4 W. Kymlicka, Contemporary Political Philosophy. An Introduction, Oxford 1990; trad. castellana Filosofía política contemporánea. Una introducción, Barcelona 1995, 112

5 A. MacIntyre, After Virtue. A Study in Moral Theory, London 1981; trad. castellana, Tras la virtud, Barcelona 2001, 142.

6 A. MacIntyre, Tras la virtud, 312.

7 A. MacIntyre, Tras la virtud, 310.

8 CH. Taylor, La ética de la autenticidad, 136.

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Los dos Partidos Únicos

Miguel Á. Pérez Pirela*

Si existe algo que se ha criticado en Venezuela en el último decenio es precisamente el bipartidismo. Pero hay que aclarar que éste, en Venezuela, no tiene absolutamente nada que ver con la inexistencia de otros partidos de menor peso electoral. Si algo nos enseñó la IV República fue precisamente que el bipartidismo consiste en la existencia de dos grandes partidos políticos cuya magnitud es tan importante que logra neutralizar a los partidos más pequeños sin, por ello, anularlos.

Seamos entonces sinceros y, a la vez, lúcidos: el temor a un partido único debería ser inmediatamente cambiado por el miedo a dos partidos únicos.

Cuando observamos los avatares de la política venezolana actual nos percatamos que estamos en vísperas de un inminente neo-bipartidismo quintorepublicano, y ello se refleja en diferentes señales políticas.

Primero que todo hemos notado en el seno de la oposición un desmembramiento en el partido Primero Justicia, el cual ha visto alguno de sus cuadros fundamentales pasar al partido Un Nuevo Tiempo. No cabe duda que este último partido ha instaurado una lógica de unión de fuerzas muy parecida al que, por su parte, realiza el chavismo al fundar un partido unido. Claro está, con menos ruido, pues en ningún momento se le ha acusado a UNT de crear un partido “único”.

Como es sabido, esta última acusación ha sido hecha más bien contra el PSUV. Dicha acusación ha querido jugar con la ambigüedad entre partido “único” y partido “unido”. Pero al ver más de cerca sus movimientos y desdramatizar sus iniciativas nos damos cuenta que se trata simplemente de la consagración de una fuerza de unidad parecida – “en términos politológicos” – a la que, por su parte, realiza UNT.

El resultado parece ser por ello la existencia en el chavismo de un gran partido quien protegerá, y a la vez neutralizará, a los partidos de menor envergadura como el PCV y el PPT. De hecho, se debe recordar que dichos partidos, al momento del lanzamiento del PSUV, tuvieron que resistir políticamente para no ser tragados por el nuevo partido cuya inminencia era avasallante.

La misma suerte y resistencia vale para partidos como PJ el cual delante de la nacionalización de una partido regional como lo es UNT tuvo que unir fuerzas y resistir al quiebre interno que se fraguó desde la lógica del UNT quien, de hecho, se quiere “el” partido de la oposición.

Lo cierto es que la geografía del poder, en lo que a partidos se refiere, se encuentra en estos momentos en una importante r-evolución silenciosa cuyos resultados son a penas perceptibles, y que tiende lenta pero inminentemente hacia un bipartidismo.

Otro elemento que hay que adicionar al mapa político son los resultados del 2D el cual fue importante para la reformulación del poder partidista en Venezuela. El positivo resultado electoral para la oposición venezolana no fue leído entonces como un resultado partidista aunque, de facto, lo fue. Y ello por un motivo muy simple: el mito de la oposición unida, más allá de los partidos que la componen, está siendo anulado por las divisiones propias de las campañas de los próximos comicios electorales: la romántica “sociedad civil unida” se esfuma paulatinamente en vista de la aparición de líderes del gran partido de la oposición.

También el resultado del 2D se traduce para el chavismo en términos partidistas: dicho resultado fue adverso, antes que todo, para el naciente PSUV, partido que ahora deberá ampliar su poder, estructuras y redes.

No le temo por ello a la tan anunciada ruptura violenta del hilo democrático por parte de extremistas o a la entrada de marines en nuestras fronteras: el proceso es más complejo y menos pomposo. Le temo a un peligroso bipartidismo quintorepublicano cuya principales víctimas serían las bases populares organizadas que dieron nacimiento a la llamada revolución. Está de más decirlo: el peligro de todo bipartidismo son los “pactos”.

Por otra parte, no cabe duda de que alguien está sacando mal las cuentas: ¿quién puede decir que los triunfos de la revolución desde 1999 pueden ser atribuibles a un partido político?

*Instituto de Estudios Avanzados (IDEA)

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¿A qué nos referimos cuando decimos que la tecnología no es “neutra”?

José J. Contreras 1

15 de Abril de 2008.

La amiga Mariangela Petrizzo ha colgado un post en el cual aborda el tema de la neutralidad tecnológica a propósito del uso de un tipo particular de tecnología social: las Plataformas de Networking (PN).

De acuerdo a Petrizzo, lo particular de las PN es que facilitan la interacción entre los miembros. “El tenor, la intensidad, valor y contenido de este tipo de intercambios, dependerá de una intencionalidad que, sin ser neutra, no posee la plataforma en sí misma”.

En la cita anterior, ¿a qué refiere la no neutralidad? ¿a la PN o al “tipo de intercambios”? Supongamos, en principio, que se refiere a la PN. De ser así, habría una contradicción. No tendría sentido que la PN no fuese neutra si “la plataforma en sí misma” no posee nada que encuadre al tipo de intercambios que se da en ella en su tenor, intensidad, valor y contenido. Así que la “no neutralidad” a la que refiere Petrizzo debe ir por otro lado.

Un poco más abajo, Petrizzo nos dice que la no neutralidad podría estar en si la tecnología se usase para filtrar “quien entre allí en función de sus convicciones políticas y es eso, entre otras cosas…”. Ya mostré en una respuesta anterior que en el caso del sitio llamado Facebook (www.facebook.com) ese filtro efectivamente existe puesto que entre las opciones de las “Tendencias Políticas” que brinda el menú de presentación del usuario no existe la opción de “Socialista”. Sin embargo, miles de usuarios de Facebook, que somos izquierdistas confesos, nos hemos reunido en un grupo que se llama “By ‘other’ I mean Socialist” haciendo referencia a la opción de “Otra” en la opción en “Tendencia Política” que sí existe en el menú.

Quisiera entonces indagar más bien en esa “intencionalidad” que refiere más al “tipo de intercambio” y a la que se refiere el “entre otras cosas” de la cita anterior de Petrizzo. En su post, Petrizzo enfila sus baterías a la necesidad de “dar cuenta de los patrones sociales de uso de internet”. De tal modo que, según Petrizzo, el problema de la neutralidad parece ser que para entender la tecnología no podemos desligarnos de sus usos.

Esta afirmación va en la misma onda de la “Ética de la Ciencia” dominante en las últimas décadas. Según esta visión, la ciencia no es ni buena ni mala, el problema radica en sus modos de aplicación. En nuestro caso, las PN no son ni buenas ni malas, son los usuarios los que disponen de ella. Sin embargo, así como en el estudio de la ciencia nos vemos siempre obligados a estudiar cómo es ella usada y aplicada, así debemos estudiar el uso de las PN.

En este orden de ideas, quisiera referime a un tipo de PN particular y que es a lo que se le ha llamado el “Sitio de Red Social” o “Sitio de Red de Socialización” (SRS). Los SRS son espacios en los que se socializa. La metáfora que domina esta visión de sociedad es la de la red. En la red, el otro aparece no como un ser humano que es un fin en sí mismo; tampoco es un prójimo de la misma comunidad de Dios que aspira con-migo a la Salvación; mucho menos un paisano con las mismas raíces comunitarias. No. En el SRS, el otro es, primordialmente, un “nodo” de la red. Nodo que se activa -o desactiva- en el entrelazamiento de miríadas de interconexiones. En la red, somos interruptores que prenden y apagan.

Un SRS en particular, Facebook, maneja un concepto muy interesante que es el de la popularidad. La persona popular es aquella que logra convertirse en nodo central de la red. Los nodos centrales son aquellos con un número mayor de interconexiones que lo cruzan, en comparación con la mayoría. O dicho de otro modo, me hago popular cuando muchos otros nodos hacen “clic” en mi perfil. ¿Qué es un perfil? Un perfil es mi presentación en el SRS. En mi perfil coloco mis datos personales, mis gustos y preferencias, mi tendencia política, mi red de amigos y, muy importante, mis fotos. Las personas más populares tienden a ser aquellas que colocan fotos muy atractivas de sí mism@s. Por cierto, la gran mayoría de la fotografías de las personas populares rayan entre lo muy sensual y lo pornográfico. También son muy populares actores y actrices de cine y televisión y personajes mediáticos como el actual candidato a la Alcaldía de Caracas Leopoldo López.

En un artículo anterior hice referencia a una aplicación que se llama “Friends for Sale” y que, a mi parecer, revela en buena manera el fundamento social de Facebook. En este post, quisiese referirme no a una aplicación (que puedes instalar o desinstalar), sino a una característica del corazón de la socialización en Facebook. Facebook cuenta con un botón para hacer “poke”. Un “poke” es algo así como un guiño o, quizás mejor, un “pequeño roce con el codo”. Fue traducido al castellano como “Dar un Toque”. Sirve para llamar la atención de alguien. Si ese alguien lo desea te devolverá el “poke” y sabes que podrás abordarl@2.

A esta altura de la argumentación el lector podrá entender que el “poke” es, simplemente, un toque al nodo. El “poke” es la activación pura y simple. El “poke” no tiene aditivos, no tiene adornos, no tiene propiedades adicionales. Es la conexión en esencia eleática. El “poke” es en la Red Social lo que el “ping” es en la Red Computacional. El “poke” es, sin tapujos, la relación fundamental con el otro en la sociedad enredada. Podrás ser un nodo izquierdista, de ultraderecha o anarquista. Podrás ser un nodo exalumno de X, Y ó Z. Podrás ser un nodo de tal o cual región. Podrás ser un nodo de la corporación fulana o mengana. O podrás ser un nodo de tal o cual religión. A fin de cuentas, eso es lo que eres, un nodo que prende y apaga. Un nodo al que le hacen “poke” o “ping”.

La “neutralidad tecnológica” no puede encuadrarse en un problema de uso. El problema de la tecnología, y su supuesta neutralidad, yace en el modo en que ella dispone a los entes. La sociedad tecnologizada contemporánea se encuentra tan en casa con la metáfora de la red que casi siempre olvidamos que es sólo eso, una metáfora. La sociedad tecnologizada se encuentra tan en casa con la metáfora de la red que mora, tranquilamente, en la reducción del ser humano a un interruptor.

Creo que los SRS, y particularmente Facebook, logra revelar esto con una claridad que no lo he visto en ninguna otra tecnología social. Es entendible que, en términos políticos, la derecha se consiga en casa en este contexto3. Pero, la izquierda, la izquierda izquierda, ¿podrá conseguirse en casa en una sociedad en la que la relación con el otro sea fundamentalmente “prendido-apagado”, “activado-desactivado”, “1” y “0”?

Gráfico tomado del Informe “Análisis de Redes Sociales” de Comuna Seis de Medellín

1Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres (CENDITEL) E-mail: jcontreras@cenditel.gob.ve

2 Bueno hacer notar que la innovación del “poke” es, o al menos había sido, exclusividad de Facebook. Ningún otro SRS cuenta, o al menos había contado, con tal posibilidad.

3Ver la Respuesta a la Respuesta Original de Petrizzo para mayor detalle.

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Facebook” o la Sociedad Enredada

José J. Contreras1

9 de Abril de 2008

En los últimos meses, ha estado de boca en boca un nombre: “Facebook”. Facebook es el nombre de un Sitio en la Internet que sirve de herramienta social para conectar gente (www.facebook.com). A este tipo de páginas es lo que se le llaman Sitios de Redes Sociales (SRS).

Facebook sirve para usos infinitos. Sirve para que se conecten en la Web los compañeros de clases del Colegio; sirve para que se conecten los viejos amigos separados físicamente por la distancia y el transcurrir de la vida; sirve para contactar prostitut@s (dicen que el gobernador del estado de Nueva York contactó una prostituta a través de un SRS que se llama MySpace); sirve para jugar, y; sirve también para la organización de un modo de hacer política. Facebook, por ejemplo, fue el canal de organización -a nivel mundial- de las manifestaciones contra las FARC que tuvieron lugar el 4 de febrero de 2008. Actualmente, sirve de espacio de organización para las manifestaciones contra el presidente Hugo Chávez que tendrán lugar el 11 de abril de 2008. Asimismo, cuenta con espacios para el apoyo y soporte de la candidatura de Leopoldo López y para contactarse aquellas personas que “odian a Mario Silva”.

Llama poderosamente la atención que el SRS sirve de alojo a una contundente mayoría de redes de derecha. Contundente, repito. Llama la atención porque, no hay nada que impida que los izquierdistas se conecten e interactúen. Pero, la participación de la izquierda es, en Facebook, bastante escuálida. Una explicación válida sería la relativa a que la clase social de quienes tienen acceso a la Internet es la burguesa. Pero la condición económica es necesaria, más no suficiente, para dar cuenta de la amplia mayoría de presencia de la derecha.

Creo que, más allá de lo económico, hay un modo de socialización que principalmente está teniendo lugar en la clase social más tecnologizada, es decir, la de la derecha. Se trata de una sociedad en red, o sociedad enredada. La metáfora de la red ha venido sirviendo desde hace ya varias décadas para hablar de la sociedad. Sin embargo, no es sino hasta nuestra actualidad que ella se nos está revelando con todo su monstruoso poder.

En la red, el otro aparece no como un ser humano que es un fin en sí mismo; tampoco es un prójimo de la misma comunidad de Dios que aspira “con-migo” a la Salvación; mucho menos un paisano con las mismas raíces comunitarias. No. El otro es, primordialmente, un “nodo”. Nodo que se activa -o se desactiva- en el entrelazamiento de miríadas de interconexiones. En la red, somos interruptores que prenden y apagan.

Muy importante en Facebook es la popularidad. La persona popular es aquella que logra irse convirtiendo en nodo central de la red. Los nodos centrales son aquellos con un número mayor de interconexiones que lo cruzan en comparación con la mayoría. O dicho de otro modo, me hago popular cuando muchos otros nodos hacen “clic” en mi perfil. ¿Qué es un perfil? Un perfil es mi presentación en el SRS. En mi perfil coloco mis datos personales, mis gustos y preferencias, mi red de amigos y, muy importante, mis fotos. Las personas más populares tienden a ser aquellas que colocan fotos muy atractivas de sí mism@s. Por cierto, la gran mayoría de la fotografías de las personas populares rayan entre lo muy sensual y lo pornográfico. También son muy populares actores y actrices de cine y televisión y personajes mediáticos como el candidato republicano John McCain. Seguramente si Mario Silva colocará su perfil en Facebook se haría tremendamente im-popular. Es decir, rápidamente acapararía millones de interconexiones para recordarle, por lo menos, a su señora madre.

En Facebook hay un juego que resume el modo social de la sociedad enredada. Se trata de “Friends for Sale” o “Amigos en Venta”. “Amigos en Venta” es un juego con un cierto parecido a monopolio, sólo que, en vez de comprar bienes raíces, compras gente (www.sellyourfriends.com). A la gente que compras los llamas “mascotas”. En los actuales momentos hay cerca de 700.000 personas jugándolo a nivel mundial, según dicen en la página oficial del juego en Facebook. Distinto al juego de monopolio, en el cual se intentan monopolizar los bienes raíces, en “Amigos en Venta” lo importante es la interconexión continua de compra y venta. No se trata de monopolizar mascotas. Todo lo contrario, se trata de que compres mascotas que las puedas vender rápidamente y con ello vas ganando más “dólares”. Por ello debes intentar adquirir mascotas atractivas. Si compras mascotas poco atractivas, te quedarás con unos “dólares” represados sin ganancia alguna.

Por otra parte, si eres mascota ganas “dólares” en cada transacción en que te compren y vendan. Por ello debes venderte y, en consecuencia, debes ofrecerte de modo atractivo. De aquí que es muy, pero muy, importante que coloques fotos sensuales en tu perfil. De hecho, poco importa si la foto coincide con quien eres fuera de línea. Los SRS están repletos de lo que llaman los “fakesters”. Estos “impostores” son usuarios que colocan fotos de otras personas -mucho más atractivas- en sus perfiles. La verdad es que en la sociedad enredada no importa quien eres fuera de la red sino como tu nodo se muestra en ella.

En “Amigos en Venta” lo importante es monopolizar las transacciones, es decir, las interconexiones. Las mascotas más populares son aquellas que adquieren más valor en las múltiples transacciones en la que están involucradas gracias a su atractivo en la red. ¿Se entiende ahora cómo lo importante es hacerse nodo central de las interconexiones de la red? Entre más atractiv@, más gente se conecta con tu nodo para comprarte o, al menos, para observarte.

Creo que la derecha encuentra en los SRS un espacio muy propicio para sus modos de organización política porque éstos reflejan el modo de socialización dominante en el capitalismo contemporáneo: la sociedad enredada.

En honor a la verdad, no sé muy bien qué es lo que en la izquierda intentamos llamar “hombre nuevo”. La verdad es que no lo sé. De hecho, creo que el “hombre nuevo” es más una pregunta que una respuesta. Lo que sí sé, y sabemos, es que el “hombre nuevo” no es una “mascota” de compra y venta. Lo que sí sé, y sabemos, es que lo humano no se reduce a un interruptor que se activa o desactiva a conveniencia. Y también sé que en la izquierda creemos y sabemos que la “popularidad” sabe a pueblo y no a sociedad enredada

¿Se entiende ahora por qué la izquierda no se ve, no se puede ver, no puede haberse visto, en Facebook?

1Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres (CENDITEL). E-mail: jcontreras@cenditel.gob.ve

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