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Archive for 20 diciembre 2009

Una aproximación al sentido de los Movimientos por el Software Libre.

Contra la Mundialización de la Sociedad de Consumo, en rescate de la Sociedad Liberal. (II Parte).

José J. Contreras

<- Ir a la Primera Parte

2.2) Los Movimientos por el Software Libre en el marco de la Sociedad Liberal

Para acercarnos al sentido de los MSL intentaremos comenzar a través del modo de producción propio del software libre. Como bien lo expresa Raymond (2000), el modo de producción dominante del software libre es de tipo “Bazar.” Raymond procura contrastar éste modo de producción en su diferenciación del modo tipo “Catedral” dominante en la producción de software. El modelo tipo Catedral, según Raymond, se basa en que un pequeño grupo de obreros expertos, guiados por un sabio arquitecto, desarrollan un software y sólo lo publican cuando ya la obra está construida en su totalidad. El modo de producción tipo bazar, de manera distinta, no tiene una planificación centralizada. Por el contrario, una gran variedad de participantes contribuyen con pequeños aportes que atienden necesidades concretas y particulares. Estos pequeños aportes, que son programas de software, se publican rápidamente -sin que haya la pretensión de haberlos culminado en su totalidad,- de tal manera que otras personas puedan apropiárselos, utilizarlos para sus fines particulares, modificarlos si fuere necesario y contribuir nuevamente con mejores programas.

En el ámbito del software libre, cada persona que desee involucrarse podrá hacerlo en el área en la que cuente con mejores competencias y con el tiempo que pueda dedicarle. Existe una marcada división de la labor en la cual los asociados podrán involucrarse de una u otra manera. Algunos podrán desarrollar software para uno u otro uso, otros podrán dedicarse a la traducción de los documentos y las interfaces a otros idiomas, otros a la detección de errores, otros en la dimensión de la contribución del usuario lego, otros podrán colaborar en la reflexión filosófica del tema, otros participarán en el diseño gráfico, etcétera.

Se hace evidente que todo este modo de producción del software libre se basa en la co-operación. Se parte del principio de que todos podemos aportar algo en el continuo despliegue y mejoramiento del software. Se establece que toda contribución deberá también hacerse pública y se prohíbe, explícita y contractualmente, que alguien plagie las contribuciones realizadas por los miembros. Por esta razón, se establecen cuatro condiciones básicas de co-operación, conocidas como las cuatro libertades, según las cuales: todo producto de software libre puede ser utilizable en cualquier circunstancia, podrá ser distribuido sin limitaciones y podrá ser estudiado, modificado y mejorado a discreción siempre que estas modificaciones y mejoras sean también compartidas con el público.

Como ya dijimos, en el modo de producción tipo bazar no hay un ente central que decide qué es incluido y qué no. Hay, por el contrario, un tipo de relación similar a un mercado en la que diversos actores intervienen escogiendo los productos que mejor le satisfacen. Los mejores productos sobreviven y van mejorando, mientras que los peores van siendo abandonados y desaparecen. De esta manera, tiene lugar una competencia en la que, gracias a este mercado, los miembros de los MSL van contando con productos de software cada vez mejores en una innovación constante e inacabable.

No existe aquí un órgano central de planificación porque no hay nadie que cuente con todo el conocimiento. Es en en la participación de todos, desde sus pequeñas parcelas de conocimiento y con sus contribuciones particulares, que logra tener lugar un todo trascendente que no puede ser comprehendido por una persona o un ente particular.

El modo de organización que revelan los MSL, no es el de una burocracia estática, sino el de una organización fluida en la que los participantes se van organizando dinámicamente de acuerdo a las necesidades que aparecen en cada momento. Los líderes y coordinadores, por ejemplo, podrán ir cambiando espontáneamente en cada situación sin que necesariamente deban ser nombrados por un ente superior o pueden también ser elegidos por votación de los participantes para que coordine temporalmente el proyecto particular 1.

Gracias a este modo de co-operación competitiva de individuos libres ha emergido un orden espontáneo en el que productos como Linux (en sus diferentes versiones tales como Red Hat, Debian, Ubuntu y otros), BSD, Apache, Mozilla Firefox, Open Office, MySQL, Perl, PHP, C++ o Gnu PG han puesto en peligro la supremacía del oligopolio de varias compañías transnacionales en el mercado del software de principios del siglo XXI.

Es importante destacar un modo de encuentro particular que regularmente se repite en los MSL. Por una parte, vemos espacios de reunión “virtuales” que tienen lugar en foros, chats, blogs y demás herramientas de la Internet. En este caso, se establece comunicación con otros miembros de la comunidad que participan en los desarrollos colaborativos desde diversas partes del mundo sin que haya mayor énfasis en la geografía. Sin embargo, por otra parte, vemos también espacios de reunión presencial que tienden a estar asociados a los lugares de convivencia geográfica de los participantes en ciudades, universidades y organizaciones. Estos últimos modos de relación tienden a dedicarse más a la promoción, mientras que los primeros más al desarrollo. Sin embargo, creemos que es posible que estos dos modos de reunión procuran favorecer modos de comunicación que trascienden al conocimiento explícito para facilitar la transmisión y generación del conocimiento tácito. Se trata de ir cultivando una cultura, un modo de ser propio del que eso que han llamado la “cultura hacker” puede ser una muestra.

La “cultura hacker” es un modo de ser caracterizado por la apertura y continua búsqueda por aprender e innovar, por la apertura de la información para ser compartida, por la descentralización y el anti-burocratismo, por el énfasis en la individualidad (en contraste a la masificación de la sociedad de consumo) y por la creencia en que se puede mejorar el mundo desde nuestro pequeño quehacer individual 2.

En este sentido, el proyecto Debian puede ser un buen ejemplo. Debian es un sistema operativo de computadoras, basado en Linux, con pretensión de ser “libre.” La “libertad” en este contexto, se entiende como la posibilidad de poder ver el código fuente, aprehenderlo, modificarlo y mejorarlo, así como la libertad de usarlo, distribuirlo y copiarlo. El proyecto se guía por unas normas generales presentadas en su “Contrato Social” y su “Constitución.” Los líderes del proyecto son elegidos por votación  en la que participan todos los miembros del proyecto que hayan alcanzado el nivel de “desarrollador”3.

El modo de producción de Debian es tipo “bazar” de tal suerte que los participantes van contribuyendo con programas específicos para atender necesidades particulares. En sus inicios, el fundador presentó un producto que pareció razonable y al cual se fueron uniendo otras personas 4. Las personas que participan en el proyecto pueden comenzar por contribuir al mantenimiento de algunos de los programas, corrigiendo errores, traduciendo la documentación o participando en nuevos desarrollos de los mismos. Las personas que participan en este nivel son conocidos como “mantenedores.” Cada proyecto es coordinado por un “desarrollador.” Cada contribución de un “mantenedor” es revisada por el “desarrollador” y es éste quien la integra al repositorio Debian cuando considera que está suficientemente estable. Para que un “mantenedor” pueda convertirse en “desarrollador” deberá probar su contribución en uno o más proyectos de Debian; deberá haber mostrado su seguimiento a las normas generales del proyecto Debian, y; deberá contar con la confianza mostrada por al menos un “desarrollador” al haberle brindado su firma GPG 5.

En Debian, no existe una coordinación central que decida cuál proyecto se incluye y cuál no. La persona con las responsabilidad de la coordinación central , que es elegida democráticamente, tiene el título de “Líder de Proyecto” y tiene la función de coadyuvar a la organización de la participación para las Resoluciones Generales. El líder de proyecto podrá tomar decisiones en caso de emergencia y delegar funciones en los casos en que no haya un responsable asignado a alguna tarea. Existe también un Comité Técnico en el que se tomarán las decisiones técnicas urgentes. El Líder del Proyecto y el Comité Técnico deberán presentar los borradores de resolución al público para que las mismas sean discutidas. Luego, las resoluciones, deberán ser sometidas a votación en la que participan los desarrolladores.

Nótese que las resoluciones de las que hablamos se corresponden con las normas generales que rigen el proyecto Debian y con el software que controla la capa más cercana al núcleo (el kernel). Ni el líder del proyecto, ni el Comité Técnico deben controlar los productos particulares que se montan en los repositorios. Éstos son cargados en los repositorios de acuerdo con el criterio de cada desarrollador. La responsabilidad principal del Líder del Proyecto y, en general, de quienes ejercen cargos de dirección del proyecto Debian es el de coordinar los procesos para la construcción de consenso, no el de dirigir el curso del proyecto.

En sus primeros cinco años, el proyecto Debian no tuvo mecanismos formales de gobierno. El fundador, Ian Murdock, tenía la última palabra luego de los procesos de discusión. Sin embargo, una vez que el fundador decide abandonar su papel de Líder de Proyecto comenzaron los problemas de “autoridad”. Murdock deja a cargo a uno de sus colaboradores cercanos, Bruce Perens, quien no era reconocido necesariamente como el líder natural por toda la comunidad. Es así como comienza un proceso de diseño de la gobernanza del proyecto Debian en el que se redacta y discute colectivamente una “Constitución” que define los cargos y las responsabilidades asignadas a los líderes elegidos democráticamente. Así, se estableció que los líderes  tienen como función principal la coordinación para la construcción de consenso en torno a las normas generales del proyecto y a los procesos técnicos más fundamentales (O’Mahony y Ferraro, 2007).

Vemos así cómo a través de este interesante modelo de participación voluntaria e individual se ha venido conformando un orden espontáneo basado en la libertad para desplegar la individualidad en el desarrollo de productos innovadores que buscan su mejora continua. Vemos en acción un proceso de co-operación y competencia constante que ha posibilitado que Debian sea hoy día uno de los mejores Sistemas Operativos desarrollados y, quizás, el más respetado por los desarrolladores de software a nivel mundial.

Es importante mostrar una diferencia de importancia entre el modelo liberal anteriormente presentado y los MSL, particularmente en el caso del proyecto Debian. El modelo liberal de Hayek y Von Mises se define en contraposición al Socialismo. Su libertad tiene lugar en contraposición al modelo de planificación y control centralizado socialista que reduce las posibilidades del despliegue de la individualidad y de la evolución social. Los MSL celebran esa contraposición liberal al modelo de planificación y control centralizado pero su énfasis no está en que éste sea usado por regímenes de carácter socialista sino en que éste es el modelo utilizado por las multinacionales del software. Se contraponen a este modo de producción, tipo Catedral, porque no promueven la liberación de la información y del conocimiento en torno a nuevos y mejores modos de producción del software, sino que buscan encerrarlo para el beneficio exorbitante de unos pocos en desmedro de la mayoría. Los MSL se enfrentan contra un modelo de negocios que reduce al individuo a un consumidor y lo homogeneiza en “masa.” Profundizaremos en torno a este asunto en la próxima sección.

3) Los MSL contra la Sociedad Mundial de Consumo

3.1) Un Modelo de Sociedad Mundial de Consumo

A continuación presentaremos un modelo de Sociedad Mundial de Consumo (SMC). La SMC se diferencia en mucho de la ScL esbozada anteriormente. La SMC, como su nombre lo indica, busca extenderse exhaustivamente para cubrir el planeta en su totalidad. Tal expansión procura hacer que la sociedad global sea cubierta por un único orden guiado por el mundo del consumismo.

Este único orden mundial utiliza el mercado como mecanismo de interrelación. Sin embargo, éste mercado se diferencia en mucho del esbozado en la ScL. El mercado de la ScL es un mecanismo que, gracias a la escogencia libre de los individuos, sirve de motor para la evolución social. Esta evolución tiene lugar gracias a que los individuos van escogiendo los mejores productos y descartando los peores. En consecuencia, va teniendo lugar un proceso de competencia en el que los individuos buscarán innovar constantemente en procura de proveer de mejores productos a los compradores. Nótese que este “mercado” se sustenta en la posibilidad de poder entrar libremente a él, de tal modo que no hayan barreras que imposibiliten a cualquier individuo proveer algún producto y escoger entre varios proveedores de productos.

De manera distinta, la SMC si bien procura homogeneizar a la sociedad global en un mercado, éste mercado no es libre en el sentido arriba esbozado. Uno de los mecanismos que se utilizan para limitar la “libertad” del mercado es la imposición de barreras de entrada. Las barreras de entrada son obstáculos que se establecen en el mercado y que dificultan la entrada a potenciales nuevos competidores. Existen diversos mecanismos para establecer barreras de entrada. Por ejemplo, la publicidad puede servir de obstáculo para entrar al mercado. Supongamos que una cultura tiene conocimientos colectivos y ancestrales para la producción de jabones. La publicidad puede servir de mecanismo que, mediante la manipulación, construye un estereotipo según el cual quienes no utilicen el jabón de una organización poderosa, es un sucio. Ante la creación de un estereotipo de tal carácter, el conocimiento sobre cómo hacer jabón será progresivamente monopolizado por unos pocos y, en el tiempo, el conocimiento colectivo sobre cómo hacer jabones podrá olvidarse. En efecto, desde la perspectiva de la SMC, unas pocas poderosas organizaciones podrían monopolizar el conocimiento y promover el olvido de la amplia variedad de conocimientos ancestrales apropiados a la diversidad cultural del planeta.

Nótese que el ejemplo de la publicidad revela una diferencia importante entre la SMC y la ScL. En la ScL se supone que los individuos pueden hacer uso pleno de su racionalidad para tomar las decisiones según sus preferencias sin ningún tipo de manipulación. En la SMC, por el contrario, se trata de que algunos proveedores con mucho poder pueden aplicar mecanismos que manipulan la tendencia en la escogencia de los individuos. En la ScL, los proveedores informarían sobre las características de su producto a los compradores potenciales para que ellos tomen una decisión informada; en la SMC, de manera distinta, se trata de inculcar patrones de conducta en los consumidores. No se trata de informar, se trata de manipular.

Ahora bien, la SMC se soporta en un mecanismo de “mercado” y el “mercado” es el espacio en el que los compradores pueden escoger según sus preferencias. Se supone que el comprador que va a un mercado lo hace en el ejercicio de su libertad. De no ser así, de no ser porque el comprador puede escoger libremente, sería de esperar que el mismo comprador busque mercados alternativos o productos substitutivos. Por lo tanto, si un proveedor procura manipular, esta manipulación debe enmascararse tras un aire de libertad. De aquí que, ¡atención!, la SMC se agazapa tras una máscara de ScL en la que cada individuo deberá percibir que está tomando decisiones en completa libertad.

Si el motor principal de la ScL es la competencia, el de la SMC es la manipulación. Si la competencia posibilita la evolución social de la ScL, en la SMC lo que se busca es la conformación de oligopolios 6, en los que unas pocas organizaciones se apoderan del mercado. Esto trae consecuencias formidables en el modo de organización de la SMC. Veamos.

Si bien en la ScL el mejor modo de beneficiarme individualmente es servir de mejor manera al otro para que libremente compre el producto que le ofrezco, en la SMC de lo que se trata es de manipularlo para que me beneficie. Claro que el mejor modo de manipular sería hacerle sentir al comprador que en efecto le estoy sirviendo. Y en esto, el mejor modo de manipularle es hacerle percibir no sólo que su escogencia fue libre, de acuerdo a sus fines, sino aún más, moldearle sus fines de acuerdo a mis intereses. Como bien lo dice Suárez (2000): “el individuo es tanto más dócil como dispositivo cuanto más conveniente a sus fines le parezca realizar las acciones que se esperan de él, entonces, la estrategia más poderosa para disponer de él dócilmente sería la de controlar sus fines. Notemos que este control de los fines tendría que realizarse de una manera invisible, una manera en la que el individuo percibiese sus nuevos fines como escogidos por él y no impuestos desde afuera” (p. 44).

Es claro que si de lo que se trata es de manipular, manteniendo una máscara de ScL, entonces el Estado es un espacio crucial para controlar. Esta importancia radica en tres asuntos:

  • En primer lugar, porque en la organización del Estado se cuenta con el dominio sobre un territorio determinado. Apoderándose del Estado, se facilita la manipulación a través de la utilización de las muy diversas y penetrantes organizaciones que éste controla y que van desde las escuelas y medios de comunicación hasta las policías y los ejércitos.
  • En segundo lugar, este control amerita de poder influenciar el establecimiento de las normas generales que rigen las acciones de la sociedad. Nótese que, si logro controlar el establecimiento de las reglas, puedo “criminalizar” las acciones que puedan amenazar el control que ejerzo sobre el mercado.
  • Obviamente, por último, este control sobre el Estado sólo puede ser ejercido si se esconde tras la máscara del cuidado del bien público. De aquí que, las acciones que, a través del Estado se hagan para mí beneficio, deberán aparecer como sin fuesen para proteger y promocionar la libertad de todos…

Es así como, uno de los mejores modos de garantizar la supremacía en el mercado sea manipular las reglas de tal modo que pueda crear barreras de entrada que disminuyan, o hasta eliminen, la aparición de otros competidores. Una de esas barreras de entrada son las establecidas a través de la subvención de los costos de “investigación y desarrollo” y de las regulaciones de “propiedad intelectual.”

El desarrollo tecnológico de la sociedad industrial de finales del siglo XX fue posible sobre los hombros del formidable despliegue del conocimiento científico moderno. La SMC es sólo posible gracias al desarrollo tecnológico que posibilitó un mercado a nivel planetario con productos de tecnología avanzada y los medios de producción, transporte y mercadeo que le son propios.

Ahora bien, los costos de la investigación y desarrollo que posibilitan dicho desarrollo tecnológico son elevados y los riesgos de la inversión altísimos. Por lo tanto, si podemos mantener la investigación y eliminar, o al menos disminuir, estos costos para las organizaciones privadas poderosas, esto sería un gran negocio. En este sentido, podrían ajustarse las regulaciones para que los fondos públicos que el Estado invierte en la investigación sean transferibles, sin trabas, a las organizaciones privadas. De esta forma, la investigación desarrollada con los recursos públicos sería apropiada por un grupo privado 7.

Claro que, sería necesario evitar que otras organizaciones puedan acceder a este conocimiento que se han apropiado. El mejor modo sería esconderlo pero cómo siempre será necesario compartirlo con otra gente para poder producir los productos derivados, esto será muy difícil. Además, en la generación de dicho conocimiento debió haber participado mucha gente y, para colmo, seguramente otra gente que también está investigando, puede estar cerca de descubrirlo. De aquí que, el único modo de evitar que otra gente genere o haga uso de ese conocimiento, será criminalizar su uso y publicación por otra gente. Los regímenes de “propiedad intelectual” buscan precisamente crear esta barrera. Ese conocimiento que ha sido generado en buena parte con “recursos públicos” es privatizado para el beneficio de los dueños de una organización y luego protegido por el Estado mediante regímenes de patentes y similares evitando así que otras personas puedan hacer uso de ese conocimiento de origen público 8.

Hayek, establece claramente, su oposición hacia el régimen de “propiedad intelectual” y de “patentes.” Hayek muestra la diferencia entre los bienes inmateriales (como lo es el conocimiento) y otro tipo de bienes. En los últimos, los escasos medios disponibles se orientan hacia su utilización más oportuna. En los primeros, si bien son también escasos, ocurre que una vez creados son fácilmente reproducidos. Lo que intentan hacer los regímenes de patente es crear una escasez artificial con el fin de hacer atractiva su producción. Al respecto Hayek nos dice:

…No es en modo alguno evidente que el fomento de dicha escasez artificial sea la manera más efectiva de estimular el correspondiente proceso creativo. Personalmente, dudo mucho que, de no haber existido los derechos de autor, hubiera dejado de escribirse ninguna de las grandes obras literarias…

De manera similar, los estudios realizados al efecto no han logrado demostrar que los derechos de patente favorezcan la aparición de nuevos descubrimientos. Implican más bien una antieconómica concentración del esfuerzo investigador en problemas cuya solución es más bien obvia, al tiempo que favorecen que el primero en resolver los problemas en cuestión, aunque sea por escaso margen, goce durante un largo período de tiempo del monopolio del uso de la correspondiente receta industrial. (Hayek, 1990; Pp. 9, 10)

A fin de cuentas, Hayek nos muestra su disconformidad, no sólo por el asunto de injusticia contra aquél que por escaso margen pudo haber estado a punto inventar por primera vez algo sino, básicamente, porque este tipo de mecanismos afectan la “naturalidad” del orden espontáneo. Los mecanismos legales de levantamiento de “barreras de entrada” por “propiedad intelectual” se sustentan en la arrogancia de que un individuo o una organización tiene la posibilidad de contar con la información completa y la totalidad del conocimiento de tal modo que puede controlar el mercado. En contraste, la SMC no es que es arrogante por ingenuidad, sino que busca controlar y manipular el mercado para el beneficio de los grupos más poderosos.

3.2) La SMC y el consumidor

El individuo libre de la ScL pierde su individualidad en la SMC. Se trata de homogeneizar a los individuos de tal suerte que sea posible determinar, con cierto nivel de fiabilidad, las preferencias. Lo que se busca es moldearle a las poblaciones sus patrones de preferencias para sacarles el máximo beneficio (tras la máscara de la escogencia liberal). Por ello, más que sociedades de individuos libres para escoger de acuerdo a sus preferencias, encontramos masas: muchedumbres homogéneas de hombres dóciles que actúan de acuerdo a patrones de consumo determinados por poderosos oligopolios. En este contexto, entenderemos al consumidor como ese individuo aglomerado en masas homogéneas de acuerdo a patrones de consumo determinados por poderosos oligopolios.

Nótese la tremenda diferencia entre el individuo de la ScL y el consumidor de la SMC. Mientras el primero escoge libremente según sus preferencias, al segundo se le determinan sus patrones de consumo haciéndole creer que escoge libremente. Es fácil ver la importancia que la moda puede jugar en esta sociedad. Producir lo que está de moda será un buen negocio. Si se puede manipular a la gente para que adquiera un producto determinado, es decir si se influencia la moda, se alcanzarán grandes beneficios. La manipulación de las masas irá en función siempre de dominar la masa.

Nótese la tremenda diferencia entre este mercado de masas y el de la ScL. El mercado de la ScL es el dispositivo que posibilita la evolución social gracias a  la innovación constante producto de la escogencia libre de individuos que tenderán a buscar los mejores productos. Por el contrario, en la SMC se trata de manipular las tendencias. De tal manera que, el individuo-masa escoja, no los mejores productos sino, lo que está de moda. Es decir, escoger lo que escoge la mayoría. Quien no está a la moda se diferencia de la masa y esto no es bien visto en la SMC 9.

Quizá es importante aquí hacer alusión nuevamente al asunto del basamento tecnológico necesario para el soporte de la SMC. Como ya dijimos anteriormente, la SMC es sólo posible gracias al formidable desarrollo tecnológico al que se ha llegado a finales del siglo XX. Ello es evidente gracias a que es este desarrollo el que ha permitido los dispositivos físicos que posibilitan este mercado mundial. Sin embargo, debe también tomarse en cuenta el formidable desarrollo de tecnologías que posibilitan la manipulación de las masas. Junto a las tecnologías de las telecomunicaciones, por ejemplo, que posibilitan que se vean los mismos programas de televisión a nivel mundial viene también las tecnologías de manipulación que en comerciales, en series televisivas, noticieros y, en general, en todos los contenidos televisivos se vaya amoldando la población hacia patrones de consumo que han sido dispuestos por los grupos de poder. La SMC, por lo tanto, se soporta en el desarrollo tecnológico entendido tanto en su cariz de dispositivos tecnológicos físicos como de tecnologías de manipulación de masas.

Vemos así otra diferencia crucial entre ambos modelos de sociedad. En la ScL los individuos libremente se asocian, en tanto que individuos, a la sociedad. El individuo liberal, en sociedad, es un socio. Por ello, la sociedad es co-operación. Por el contrario, en la SMC los individuos son consumidores-masa manipulados para escoger según la moda. El que no sigue los dictámenes de la moda, queda fuera, es excluido y si no es masa es potencialmente peligroso, atenta contra la SMC. El individuo que no es amoldado al papel de “consumidor” es un criminal, al menos en potencia. No se trata de co-operar, sino de amoldarse.

Se hace patente en este momento que la SMC al tender a lo que está de moda -lo que está en el medio,- la SMC es una sociedad mediocre. Claro que en la competencia entre las organizaciones, aquellas más poderosas buscarán reclutar a los individuos más competentes. Y los beneficios del que disfrutarán estos individuos talentosos servirá de impulso que puede generar cierta competencia que promoverá mayor estudio por parte de estos pocos individuos más competentes. Cierto. Pero a fin de cuentas, estos individuos talentosos trabajarán en pro de la manipulación de las masas según la moda. Es decir, serán gerentes que dirigirán su talento en pos de la mediocridad.

Ahora bien, cuando decimos individuos “competentes” ¿a qué nos referimos?. Por supuesto, nos referimos a individuos con “competencia.” Es decir, alguien con pericia, que lo hace competitivo. Si la SMC se soporta en la industria moderna, es normal que su modelo de industria sea fragmentado según el modelo de la “cadena de producción”. De aquí que, la competencia se medirá según los conocimientos para atender fragmentos particulares de las cadenas de producción. Se trata así de “especialistas”. Con competencia, sí, pero sólo en segmentos, no en totalidades. Son especialistas que tienen conocimiento de un fragmento y que también son consumidores. Es decir, son consumidores mediocres con conocimiento fragmentado. Es lógico que sea así, de poder ver totalidades, develarían la SMC y su enmascaramiento tras la careta de ScL. La “especialización” será así una excelente estrategia para sostener la manipulación de la SMC.

Si a todo lo anterior podemos imprimirle una cierta sensación de seguridad. Es decir, si los consumidores se sienten seguros y cómodos, ¿por qué habrían de cuestionar la SMC? ¿Acaso no la celebrarían a rabiar?…

Si reunimos lo que hemos venido diciendo, nos encontramos con un consumidor que se acerca mucho a la definición que de hombre-masa hace Ortega y Gasset:

[Si] se estudia la estructura psicológica de este nuevo tipo de hombre-masa, se encuentra lo siguiente: Io, una impresión nativa y radical de que la vida es fácil, sobrada, sin limitaciones trágicas; por tanto, cada individuo medio encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que, 2o, le invita a afirmarse a sí mismo tal cual es, a dar por bueno y completo su haber moral e intelectual. Este contentamiento consigo le lleva a cerrarse para toda instancia exterior, a no escuchar, a no poner en tela de juicio sus opiniones y a no contar con los demás. Su sensación íntima de dominio le incita constantemente a ejercer predominio. Actuará, pues, como si sólo él, y sus congéneres existieran en el mundo; por tanto, 3o, intervendrá en todo imponiendo su vulgar opinión, sin miramientos, contemplaciones, trámites ni reservas… (1930, p. 103)

3.3) Los MSL contra la SMC

Es evidente que la lucha de los MSL ocurre contra el monopolio que ejercen en el mercado global algunas poderosas organizaciones. Mediante una estrategia organizativa de co-operación, los activistas de los MSL han logrado no sólo hacerle competencia a poderosas organizaciones sino que incluso han logrado posicionarse con ventaja en algunos nichos 10.

Oliva (2006) muestra una interesante interpretación en torno a la estrategia de competencia co-operativa en el Software Libre. Oliva se basa en la teoría de juegos y presenta dos modelos comunes en esta teoría: el dilema del prisionero y la tragedia de los comunes. En el primer caso, dos prisioneros son interrogados, se encuentran separados sin ninguna posibilidad de comunicarse. Si uno acusa al otro y el otro calla, el primero es perdonado y el segundo sentenciado con pena máxima. Si ambos callan, ambos obtienen una pena mínima. Si ambos acusan, ambos son condenados con la pena máxima. Dado que los prisioneros no pueden comunicarse, es de esperar que ambos procuren maximizar sus posibilidades y, por lo tanto, ambos acusaran y por lo tanto obtendrán pena máxima. Nótese que, si ambos pudiesen comunicarse entre ellos y coordinar acciones, probablemente decidirían mantenerse callados para obtener la pena mínima como mejor opción. Es decir, la mejor estrategia para los acusados sería la de la co-operación. Sin embargo, la decisión más racional es la de acusar al otro. Y, como ambos acusarán, esta opción resulta ser la peor.

En el caso de la Tragedia de los Comunes ocurre lo siguiente. Supongamos que varios ganaderos llevan a pastar a sus rebaños a un ejido común. Cada ganadero aumentará sus ganancias en función del aumento de su rebaño particular. El problema es que al aumentar cada ganadero el tamaño de su rebaño, el pasto disponible en el ejido tenderá a agotarse. De esta manera, se hace evidente que es necesario o bien una auto-regulación surgida por el compromiso de los ganaderos para limitar la cantidad de los rebaños o una regulación impuesta por el estado.

Ambos ejemplos muestran que la estrategia de actuar de manera egoísta puede ir en contra no sólo del grupo sino también del propio individuo egoísta. En contraste, Oliva nos recuerda el equilibrio de Nash. Precisamente el teorema de Nash lo que nos muestra es que si los jugadores co-operan pueden alcanzarse soluciones en las que todos los jugadores saldrán beneficiados. Por el contrario, si los jugadores no co-operan, sino que cada uno busca su beneficio individual, el resultado será negativo para la mayoría, sino para todos. Nótese que si aplicamos el equilibrio de Nash al Dilema del Prisionero y a la Tragedia de los Comunes se muestra que la co-operación es la mejor estrategia para el beneficio de los jugadores.

Según Oliva, en el Software Libre la co-operación es una estrategia que brinda el mejor beneficio individual en un equilibrio de Nash.

En tanto que los desarrolladores contribuyen con sus cambios al código base común, todos obtienen un mejor piso a partir del cual construir, reducen la pérdida de recursos, incrementan la eficiencia económica y posibilitan que cada proveedor se diferencie en función de un mejor servicio en el nicho de mercado escogido… (Oliva, 2006; p.7).

Ahora bien, este modo de competencia del Software Libre se ha apropiado de algunos mecanismos ingeniosos de propiedad intelectual. Uno de los modos más interesantes ha sido el de los contratos de licencia. Los contratos de licencia son mecanismos de propiedad intelectual utilizados en la SMC para restringir los usos del software. Gracias a los contratos de licencia, cuando se compra un paquete de software producido por las organizaciones poderosas de la SMC, no se adquiere el producto. Se adquiere, más bien, un derecho de uso restringido. Este contrato restringe el uso que se puede hacer del software, se prohíbe que el mismo pueda ser compartido, que pueda ser copiado, que pueda ser modificado, que pueda ser estudiado. Si hacemos la analogía con un vehículo automotor es como si usted comprara un automóvil pero el proveedor le restringe las carreteras por las cuales puede conducir, le restringe los usos que puede hacer del automóvil, le prohíbe que lo conduzca otra persona que no sea usted, le prohíbe que modifique el carro según sus gustos y para colmo, le prohíbe siquiera abrir el capó… Por esta razón, los MSL llaman a este tipo de software “Software Privativo”, porque privatiza,y priva, el conocimiento.

Los MSL han utilizado este tipo de contratos de licencia, propios de la SMC, para habilitar caminos a modos que procuran rescatar la libertad individual de la ScL. Contratos de licencias como los de Creative Commons, GNU-GPL (GNU General Public License) y BSD (Berkeley Software Distribution) 11 abren caminos legales para permitir que el producto sea usado, compartido, estudiado y modificado libremente mientras que se protege legalmente el producto. Esta protección legal lo que procura es evitar que un free rider privatice el producto por medio de algún mecanismo de propiedad intelectual 12.

Ahora bien, más allá de la búsqueda por un mercado libre, la lucha de los MSL procura, en el fondo, un modo de vida ético que rescate la individualidad de la ScL. Como lo mostrábamos anteriormente, la ética “hacker” es un modo de vida caracterizado por la búsqueda constante por aprender, innovar y compartir, en un mundo abierto a la información, descentralizado y anti-burocrático. Es notorio que esta ética se enfrenta al “individuo-masa” de la SMC. Veamos:

Mientras que la SMC dice “¡Cómpralo! Ya un especialista, que -vamos- sabe más que tú, lo hizo”; los MSL dicen “¡Créalo!, nútrete de lo que otros ya hicieron, mejora la obra y co-opera.”

Mientras que la SMC dice “¡Vende! ¡Guárdate tu aporte! ¡Es tuyo!”; los MSL dicen “¡Compártelo, co-opera! Entre todos podremos valorarlo mejor para  mejorarlo.”

Mientras que la SMC dice “¡Compra! No pierdas tiempo produciendo, ya una organización de especialistas que saben más que tú lo hizo y no podrás competirle”; los MSL dicen “¡Hazlo, muéstralo y compite! Entre todos haremos que sean seleccionados los mejores productos por su calidad y no por mecanismos de publicidad.”

Mientras que la SMC dice “¿Para qué vas a inventar la rueda? ¡Cómpralo!”; los MSL dicen “¡Cultiva tu creatividad!.”

Mientras que la SMC dice “Eres uno mas de la masa, compra según la moda, ¡Mediocre!”; los MSL dicen “Eres un individuo: escoge racional y libremente de acuerdo a tus preferencias.”

Mientras que la SMC termina por crear una inmensa maquinaria de mediocridad, los MSL buscan rescatar ese quehacer del individuo libre que dedica toda su motivación a conocer más y hacer un mejor trabajo. Esta contribución tendrá como retribución una mejor plataforma común que beneficiará tanto al individuo como al movimiento. Ahora podemos entender por qué Levy (1984) nos dice que uno de los principios básicos de la ética “hacker” es que este modo de vida puede mejorar el mundo. Se trata, de dar una lucha en la que utilizando las herramientas del mismo desarrollo tecnológico que ha posibilitado el amoldamiento global en masas de consumidores, se abran oportunidades para recobrar la libertad liberal básica. En un nivel más profundo vemos además que no se trata tanto del software y de las computadoras per se sino de una búsqueda constante por mejorar en una franca competencia soportada en la abierta co-operación de los hackers.

No es extraño entonces que los hackers sean criminalizados por la SMC 13. Ciertamente el término se popularizó en el momento en que algunos jóvenes, algunos de ellos adolescentes, rompieron -hackearon- la seguridad de algunas redes computacionales de bancos e instituciones militares a finales de los años ochenta 14. Pero más allá de aquellos episodios iniciales de jóvenes retando la autoridad y de la inexperiencia en seguridad informática de las poderosas organizaciones de hace dos décadas, habría que preguntarse ¿por qué se mantiene esta asociación hacker-criminal?

Tendríamos que concluir que el crimen de los hackers es mantener una incesante búsqueda investigativa, por mantenerse aprendiendo, conociendo y criticando sin plegarse a los dictámenes de la mediocridad impuesta por las organizaciones poderosas de la SMC. Es criminal no sólo porque busca pensar distinto y en su diferencia se hace sospechoso, sino también porque en su diferencia y contraposición desnuda la manipulación de la SMC. La cultura hacker es criminalizada porque revela involución social que se pretende  en la SMC en contra del desarrollo social propio de la ScL.

Nosotros exploramos… y ustedes nos llaman criminales.

Andamos en pos del conocimiento… y ustedes nos llaman criminales.

Existimos sin color de piel, sin nacionalidad, sin prejuicios religiosos… y nos llaman criminales.

Ustedes construyen bombas atómicas, hacen la guerra, asesinan, engañan y mienten y tratan de hacernos creer que es por nuestro propio bien,y aún así somos nosotros los criminales.

Sí, soy un criminal.

Mi crimen es la curiosidad.

Mi crimen es juzgar a las personas por lo que dicen y piensan, y no por su apariencia. Mi crimen es ser más inteligente que todos ustedes, algo por lo cual, ustedes, nunca me perdonarán.

Soy un Hacker…

(The Mentor, 1986)

3.4) Los MSL y el Bien Público

En la SMC es un sinsentido el bien público. Ello ocurre, básicamente, por dos asuntos. En primer lugar, porque la SMC es una sociedad basada en la manipulación por parte de los grupos más poderosos en función de su beneficio propio. Claro que se puede hablar de “bien público” pero siempre será un modo de afectar emotivamente a las masas para que actúen en beneficio de los más poderosos 15. El “bien”, y la “moralidad” en general, son relegados a instrumentos de manipulación.

En segundo lugar, porque la SMC es una sociedad que olvida el “bien.” Se trata de ser como la media, es decir, se trata de ser mediocre. Pero como se ha olvidado el “bien”, ser mediocre pierde esa ponderación peyorativa que tenía en otras épocas en las que se buscaba descollar por un obrar excelso. Por otra parte, se trata de manipular a las masas para que actúen según la moda establecida por los grupos más poderosos. Los individuos más talentosos enfocarán todo su ingenio para ingresar a organizaciones poderosas y enfocar toda su voluntad a buscar modos de perfeccionamiento de estos mecanismos de reproducción de la mediocridad masificada a través de la manipulación.

Los MSL, por el contrario, luchan por el “bien público.” En primer lugar, porque los MSL procuran recobrar esa lucha originaria liberal por tener una vida excelsa. Recordemos que para Hayek y Von Mises uno de los problemas principales del Socialismo es que en la planificación excesiva por parte del Estado se afecta la espontaneidad del orden y terminan los funcionarios por planificar hasta la profesión de los individuos. La lucha liberal, se contrapone a esta visión en tanto que permite que los individuos puedan escoger libremente su profesión y desplegar de mejor manera lo que sabe hacer. Consecuencia de ello, los individuos estarán más motivados, realizarán una mejor obra y, en consecuencia, la sociedad se beneficiará de la contribución de cada individuo. Por ello es que para la ScL, el mejor modo de servir a la sociedad es desplegar la profesión en función del interés propio. Los hackers de los MSL precisamente procuran esto, desplegar una vida de mejoramiento y crítica continua, aprendizaje incesante y retos cada vez más complejos. De esta manera, los hackers despliegan una vida de búsqueda del bien en su quehacer individualista que se traduce en un mejor servicio social. Nótese que en ello se recobra esa búsqueda por la libertad que le ha sido tan propia a la Modernidad y que le brinda el nombre al liberalismo. La vida hacker exige coherencia en la búsqueda por la liberación.

Y en ello ocurre que en la búsqueda por abrir espacios para la escogencia del individuo y por buscar espacios para un mercado libre que pueda servir de motor de desarrollo de la sociedad, tiene lugar una lucha por restablecer la libertad de escoger que, recordemos, es el bien público fundamental de la ScL. Los activistas de los MSL son radicalmente liberales…

Y, sin embargo… Hay hebras sueltas que parecen apuntar en otro sentido.

4) Hebras Sueltas

Hemos mostrado la profunda comunión entre los MSL y la ScL. Hemos mostrado también a la SMC como fundamento que da sentido a las pretensiones de privatización del conocimiento que tiene lugar particularmente en el mercado del software y que, en contraposición, brinda sentido a los MSL. Pero, a fin de cuentas, hemos rehuido el tema del extraño mecanismo de mercado (si es que es un “mercado”) que tiene lugar en el seno de los MSL.

El tema ha llamado la atención de una variedad de autores. Oliva (2006), a quien ya revisamos, muestra cómo los acuerdos de co-operación de los MSL terminan siendo de beneficio para los individuos participantes. Tirole y Lerner (2000) muestran cómo la motivación de programadores novatos -que procuran formarse e ir ganando prestigio entre los programadores- explica la participación de muchos de los integrantes de los MSL. Sin duda que estas explicaciones pueden dar cuenta parcial de los MSL. Sin embargo, son explicaciones muy parciales. Autores como Lakhani y Wolf (2003) o Bonaccorsi y Rossi (2003) concluyen que en los MSL se muestran lógicas de producción que trascienden la simplicidad de la dicotomía “bienes privados (mercado) – bienes públicos (finanzas públicas)” con la que cuentan las teorías económicas actuales. En otras palabras, el mecanismo de co-operación y competencia en el intercambio entre los participantes de los MSL no puede reducirse al mecanismo de mercado de la ScL. De aquí que, o bien nos encontramos ante un modo de intercambio distinto en un nuevo modo de evolución económica de la ScL, o bien nos encontramos ante un tipo de relación social que puede ser heraldo de otro modo social al que aún no alcanzamos a explicar suficientemente.

En cualquiera de los dos casos se hace patente que es necesario el desarrollo de nuevas teorías que arrojen luz sobre el sentido de los MSL. Por ejemplo, ya habíamos mostrado que mientras la ScL se define en contraposición del Socialismo, los MSL se definen en liberación de la SMC. Sin embargo, es necesario revisar un asunto más de fondo en esta sutil diferencia. Nótese que mientras que lo que brinda sentido a la ScL es la posibilidad de que el individuo pueda escoger libremente según sus preferencias, los activistas de los MSL lo que procuran es liberarse de la mediocridad y la manipulación de la SMC. Aquí nos encontramos con una situación límite interesante. En esta búsqueda por la liberación de la manipulación y la mediocridad, los hackers deben desarrollar destrezas tecnológicas iguales o superiores a las desplegadas por las organizaciones de la SMC. Se establece así una lucha por el control a través de la tecnología. Dice Kirtchev, en su famoso “Manifiesto Cyberpunk”, que: “El mal proviene del hombre y el bien de la tecnología. La red controlará a los hombrecillos, y nosotros controlaremos la red. Si no controlas, serás controlado” (Kirtchev, 1997). En una primera vista, esta lucha por el control puede reducirse a una lucha por poder, “o controlas o te controlan.” De ser así, no habría mayor diferencia entre los hackers de los MSL y los gerentes de la SMC. En la lucha por restablecer la libertad, podríamos encontrar una incoherencia de fondo en la que, tras la máscara de la liberación de la mediocridad, encontremos una búsqueda por imponer una visión hegemónica, que es precisamente lo que Hayek más le critica al Socialismo. Continúa Kirtchev: “Estamos intentando cambiar la situación. Intentamos ajustar el mundo presente a nuestras visiones y necesidades. Usar, al máximo, lo que nos sirve e ignorar la basura…” (ídem).  Se trataría así, simplemente, de liberarse de los manipuladores para manipularlos y encuadrarlos de acuerdo a “mis” necesidades y visiones. No existiría diferencia, repetimos, entre el gerente de la SMC y el hacker.

Sin embargo, ocurre que en este modo de ser hacker la liberación muestra también otro cariz. Himanen (2001) cita a Linus Torvalds para caracterizar a modo de ser hacker en términos de la pasión. Lo que mueve al hacker no es el deseo de controlar sino la pasión por la creatividad. Si la intencionalidad hacker fuese proyectada en términos de la libertad de escogencia, la motivación principal del hacker sería ganar más dinero para poder escoger con mayor libertad. Sin embargo, como Himanen nos muestra, “trabajar por dinero” no está propiamente en el corazón de la ética del hacker. El hacker trabaja por su pasión por crear. Nos encontramos así con una relación esencialmente recursiva 16 en la que la libertad posibilita la pasión por la creatividad a partir de la cual se posibilita la búsqueda por la liberarse de la mediocridad: libertad ↔ creatividad.

Obviamente no se trata de una creatividad dirigida a la producción de la SMC. No se trata de producir para promover la mediocridad de la moda. Raymond (2003) lo expresa claramente:

“Para actuar apropiadamente a la filosofía Unix 17, debes ser leal a la excelencia. Debes creer que el diseño del software es un arte merecedor de toda la inteligencia, creatividad y pasión que uno pueda reunir…” (Raymond, 2003, p. 51).

Lo que busca el hacker es la excelencia. Y la excelencia exige pasión. Muchas veces esa pasión se entiende como “diversión” y es que el hacker se entretiene programando. Pero “diversión” no es esa la mejor palabra para indicar el sentimiento de la “pasión.” El hacker vive con afición vehemente su labor como activista de los MSL. Pero esa “pasión” exige trabajo duro. El camino de creación produce gozo y felicidad en la creación 18, cosa que difícilmente podrá imaginar a el gerente de la SMC en su afán por sostener la mediocridad.

Himanen (2001) explica la pasión hacker como ese “estado de motivación por algo intrínsecamente interesante, atractivo y gozoso ” (p. 43). Muy importante en esta cita es el uso de la palabra “intrínsecamente”. El buen hacer del hacker sólo puede lograrse en el quehacer de la práctica de las ciencias computacionales. No existe dinero que pueda comprar este “buen hacer.” Para programar excelente, debe serse un maestro y para ello deben haberse cultivado las virtudes propias de la buena programación. Por eso, los niveles de excelencia que permiten valorar apropiadamente los buenos programas amerita de la buena práctica de la práctica de la programación. Dice Himanen (2001) que: “para estos hackers, el reconocimiento en el seno de una comunidad que comparte su pasión es más importante y más satisfactorio que el dinero, al igual que sucede en el caso de los científicos de la Academia ” (p. 45).

Creemos que de manera apropiada, Levy (1984) nos decía que este modo de ser hacker mejoraba el mundo. Pero abrir este tema nos haría demasiado largo este ensayo y tendremos que emprender este  apasionante camino de la práctica de la programación en otra ocasión.

Unix cuenta con una cultura;

cuenta con un modo distintivo de programación;

y cuenta con una poderosa filosofía de diseño.

Entender estas tradiciones le ayudará a realizar un mejor software

(Raymond, 2003; p. 25).

Agradecimientos

El agradecimiento sincero a los profesores Jose Aguilar y Oswaldo Terán quienes revisaron una versión preliminar de este escrito. Asimismo, se agradece la tutoría del Prof. Hernán López Garay especialmente en el acercamiento al modelo de Sociedad Liberal aquí presentado. Por último, el más sincero agradecimiento a esos pocos hackers que hay por ahí… Por intentar desplegar una vida ética…

Referencias

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Notas

(1) El modo de organización por votación, es el más común delos MSL especialmente en los proyectos grandes donde están involucrados gran cantidad de personas.

(2) Para mayor detalle ver (Himanen, 2001)

(3) Ver http://www.debian.org

(4) Incluso todo comenzó como una aventura de estudiantes. El nombre de “Debian”, por ejemplo, proviene de la unión del nombre de la chica que era novia del fundador (“Deb-ra”) y su nombre propio (“Ian”) del cual proviene “Debian.” Puede verse así, la falta de planificación y de un férreo control central.

(5) El proyecto GPG (o GnuPG) es un proyecto de codificación criptográfica diseñado para cifrar la información de los computadores y evitar así que pueda ser accedida e inspeccionada. Este tipo de cifrado cobra vital importancia especialmente al momento de enviar información vía red (p.e. correo electrónico). Cuando un “desarrollador” brinda su firma a un “mantenedor” significa que tiene confianza en los programas y contenidos que éste le envía.

(6) Decimos “oligopolios”, y no directamente de “monopolios”, porque sería propio de la estrategia de manipulación ocultar-se tras una máscara de competencia y libre mercado, en la cual pareciese que hay diversos proveedores y productos.

(7) Se considera que el Estado debe invertir en Investigación Científica porque la ciencia ha sido beneficiosa para la sociedad. Sin embargo, el alto riesgo de esta inversión hace que ésta no sea un “buen negocio.” A este tipo de particularidad la llaman “falla de mercado” y ha sido uno de los justificativos para la inversión pública en el área. Lander (2005) muestra en su artículo “La Ciencia Neoliberal” como, en efecto, en países como los Estados Unidos de América y Canadá ha venido ocurriendo que la inversión pública en ciencia y tecnología termina siendo enajenada por organizaciones privadas mediante mecanismos legales.

(8) Nuevamente Lander (2005) muestra buenos ejemplos de cómo esto está ocurriendo particularmente en la industria farmacéutica.

(9) Claro que seguramente surgirán nuevos mecanismos de manipulación para crear o bien mercados alternativos (internamente con un comportamiento similar de modas) o bien para mostrar publicitariamente la moda como un asunto de unos pocos selectos (¡Que contradicción!).

(10) El caso más emblemático es el del programa de administración de servidores “Apache” el cual ha sido desarrollado bajo la filosofía del Software Libre y cuenta con el 65% de los sitios web a nivel mundial (ver http://www.apache.org)

(11) Para más detalle ver: licencia Creative Commons (http://creativecommons.org/choose/?lang=es), licencia GNU-GPL (http://www.gnu.org/copyleft/gpl.html) y licencia BSD (http://www.linfo.org/bsdlicense.html)

(12) Al respecto ver Villarreal y otros (2005).

(13) El término “hacker” ha sido tan asociado a actividad criminal que entre los significados de la palabra se encuentra el de aquella persona que accede ilegalmente a redes computacionales para realizar un crimen. Ver, por ejemplo, la definición que de “hacker” presenta el Merriam-Webster Dictionary (http://www.m-w.com/dictionary/hacker).

(14) Incluso se generó un modo literario asociado con este tipo de sub-cultura. Ver por ejemplo el cuento “Cyberpunk” de Bruce Bethke (1983).

(15) Ello no significa que los individuos menos poderosos no sean manipuladores. Lo que pasa es que no tienen la capacidad para ejercer una manipulación de manera poderosa. Se trata de una sociedad emotivista en el sentido del que nos habla MacIntyre (1984).

(16) Para profundizar más en torno al concepto de la “relación recursiva esencial” ver Fuenmayor (1991).

(17) Unix es un sistema operativo portable, multitarea y multiusuario creado en 1969. Unix ha logrado gran influencia en ámbitos académicos y es en base a Unix que se generó, desarrolló y desplegó la ética hacker. Sistemas de Operación actuales, como Minix, Linux y BSD, son derivaciones que simulan Unix. Casi todos los MSL, quizá todos, trabajan principalmente sobre Unix o sus similares.

(18) Ver (Raymond, 2001) y (Bonaccorsi y Rossi, 2002).

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