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Archive for 16 diciembre 2007

La crisis del mando americano

a tiempo de globalización (I):

El Crisol

The American Ruling Crisis at the time of Globalization (I): The Crucible

José J. Contreras

Enero del 2007

saberlibre.wordpress.com

Resumen

A continuación se presentará el primero de una dupla de artículos dirigida a explorar la fundamentación del dominio global ejercido por Los Estados Unidos de América en las últimas décadas y las condiciones que posibilitan su plenitud y su crisis en la actualidad. El primer artículo desarrolla un modelo típico ideal de lo que se considera el modo de vida americano. Tal modo de vida ocurre en la confluencia entre el hombre moderno y la inercia de las creencias puritanas de los colonizadores de Nueva Inglaterra. Seguidamente, se muestra cómo el modo de vida americano encuentra sentido en el llamado Destino Manifiesto que es la narrativa según la cual la nación americana tiene el deber de iluminar al mundo con las luces del Progreso. El segundo artículo de esta dupla procederá a mostrar la plenitud y con ello las condiciones de posibilidad para la crisis del mando americano en el tiempo de la llamada globalización.

Palabras Claves: Globalización, Mando Americano, Destino Manifiesto, Crisis de la Globalización.

Abstract

This is the first of a duple of articles whose goal is enquiring into the founding of the global domination of The United States of America in the last decades. This enquiring wants to unveil the conditions that makes possible the plenum of such kind of domination as well as its crisis nowadays. In the first article an ideal typic model about the american way of life is developed. Such a way of life occurs in the concurrence of the modern man with the still living puritan beliefs coming from the New England settlers. Following that, it is shown how the american way of life strengths its sense with the narrative of the Manifest Destiny. This narrative tells how the american nation has the duty of iluminating the world with the lights of Progress. The second of these two articles is driven to show the plenum and, at the same time, the conditions which makes possible the crisis of the American Rule at the time of the so called globalization.

Key Words: Globalization, American Rule, Manifest Destiny, Globalization Crisis.

Haz clic aquí si quieres ver el documento completo –> La Crisis del Mando Americano I

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La crisis del mando americano

a tiempo de globalización (II):

Plenitud y Crisis

The American Ruling Crisis at the time of Globalization (II): Plenum and Crisis

José J. Contreras

Enero del 2007

saberlibre.wordpress.com

Resumen

A continuación se presentará el segundo de una dupla de artículos dirigida a explorar la fundamentación del dominio global ejercido por Los Estados Unidos de América en las últimas décadas. El primer artículo mostró el crisol de la nación americana y el advenimiento del destino manifiesto como narrativa que la impulsaba a iluminar al mundo con las luces del modo de vida americano entendido éste como el Progreso. En este segundo artículo se plantea la hipótesis de entender la globalización como la mundialización del modo de vida americano, es decir, como la mundialización y plenitud del Destino Manifiesto. Para ello se construye una caracterización de la globalización la cual es evaluada a la luz del modelo típico ideal del Destino Manifiesto elaborado en el primer artículo. Tal evaluación mostrará cómo la aparente consumación del Destino Manifiesto hace referencias caricaturizadas a nociones fundamentales de la narrativa original. A partir de allí se exploran las condiciones de posibilidad para que en la consumación del Destino Manifiesto aparezca la crisis del mando americano. Finalmente se exploran dos discursos de dos de las últimas Secretarias de Estado de los EE.UU., Madeleine Albright y Condoleezza Rice, los cuales muestran dos vertientes distintas posibilitadas a partir de la crisis anteriormente referida.

Palabras Clave: Globalización, Mando Americano, Destino Manifiesto, Crisis de la Globalización.

Abstract

In the following, the second of a duple of articles driven to questioning the founding of the global domination of The United States of America during the last decades is presented. The first article showed the crucible on the american nation in the bringing forth of the narrative of the Manifest Destiny. According to this narrative the american nation has the duty of illuminating the world with the lights of the american way of life understanding it as the Progress itself. This second article advances the hypothesis about understanding the globalization as the worldwide spreading of the american way of life. Therefore, a caracterization of globalization is presented which is evaluated at the lights of the ideal typic model of the Manifest Destiny. This evaluation will show how the apparent consummation of the Manifest Destiny makes cartoony references to the fundamental notions of the original narrative. Hence an exploration on the conditions that makes possible that in the consummation of the Manifest Destiny blossoms the crisis of the American Rule. Finally, two speeches coming from two of the most recent Secretaries of the State of The USA, Madeleine Albright and Codoleezza Rice, are explored in order to show two different and contrasting branches rooted in the aforementioned crisis.

Key Words: Globalization, American Rule, Manifest Destiny, Globalization Crisis.

Haz clic aquí si quieres ver el documento completo –> La Crisis del Mando Americano II

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Miguel Ángel Pérez Pirela

Rebelión

¿Cómo interpretar la postura política de una parte de los estudiantes venezolanos contra el proyecto de reforma a la Constitución?

Responder a esta pregunta desde una visión presentista o desde una lógica fundada únicamente en la coyuntura actual sería un craso error.

Para entender el rol que hoy día está asumiendo una parte del estudiantado venezolano tenemos que remontarnos al año de 1999.

Es un hecho que con la llegada de Hugo Chávez Frías al poder se dio en Venezuela el clásico fenómeno sociopolítico llamado “efecto dominó”: uno a uno fueron cayendo todas aquellas instituciones políticas, económicas, sociales, culturales, religiosas, que hasta ese momento habían gozado de una cierta legitimidad.

Este hecho no solamente se vio reflejado en la caída de los partidos políticos tradicionales, entendidos como entes conglomeradores de mayorías. También la iglesia católica se enfrentó a una crisis de legitimidad debida a sus posiciones elitistas, más cercanas a las oligarquías tradicionales, que a los intereses populares. En este efecto dominó se vieron también reflejados brazos de las elites económicas, tales como Fedecamaras y medios de comunicación privados. Todos estos protagonistas de la vida política durante la IV República.

Pero dicho efecto tomó un carácter irreversible a partir del golpe de estado perpetrado el 11 de abril de 2002 contra el Presidente democráticamente electo Hugo Chávez Frías. De hecho, los protagonistas del “Carmonazo” fueron precisamente los representantes de los partidos políticos tradicionales, las elites eclesiásticas, Fedecamaras, los medios de comunicación privados y un sector derechista de las Fuerzas Armadas.

A partir del 13 de abril de 2002, fecha en que el pueblo devolvió a Chávez al poder ejecutivo, el efecto dominó antes mencionado vio caer sus últimas piezas. Ahora la caída de estos sectores era total.

La deslegitimación de las elites por parte de la mayoría de los ciudadanos venezolanos instauró un fenómeno, más que estudiado en los últimos años mundialmente, y que se conoce bajo el apelativo de “política del espectáculo” o “política como show”.

La política del espectáculo nace como instrumento de aquella política que, después del llamado “fin de la historia” y el supuesto final de toda ideología política, se quedó sin ningún tipo de contenido. Tal es el caso, por ejemplo, de la política de partidos de izquierda y derecha europeos cuyas diferencias ideológicas y de programa son apenas perceptibles; también es el caso de la política de Republicanos y Demócratas en los Estados Unidos, caracterizada por las pocas diferencias entre sus posturas de fondo.

En fin, nos referimos aquí a esa política centrista que acompaña al economicismo del neoliberalismo internacional. Centrismo que no se asume como una posición política, sino más bien como una ausencia de posición política.

Ahora, si según esta postura la política de hoy día no tiene contenido ideológico, cultural, ético, la pregunta sería: ¿cómo hacer entonces política? La respuesta para muchos es por lo demás simple y tiene que ver precisamente con la política del espectáculo.

Dicha postura plantea que en la política no es importante el contenido ideológico, cultural o ético, sino más bien la forma. En este sentido no sería entonces importante el ser si no el “apare-ser”. La política queda por ello reducida a una mera estrategia de marketing.

Regresando a Venezuela fue precisamente dicha política del espectáculo que surgió después de terminado el efecto dominó al cual hicimos anteriormente referencia. En los años que siguieron al “carmonazo”, la ausencia de figuras, grupos e instituciones con legitimidad delante del pueblo venezolano, hizo que los medios de comunicación, y más específicamente, los sets televisivos se convirtieran en los nuevos partidos políticos venezolanos.

Fue así que comenzamos a ver marchar por los programas televisivos venezolanos a artistas de telenovelas, cantantes, modelos, humoristas, etc., tratando de tomar el lugar de lo político, pero sin el contenido político que le es propio. El resultado para estos fue catastrófico. No hubo forma ni manera de convencer al pueblo venezolano con los mensajes políticos emanados desde el espectáculo. El efecto era innegable: la oposición al proyecto socialista se ha quedado sin ningún tipo de representatividad política.

Es precisamente aquí que surge el último eslabón de la cadena, representado por las elites estudiantiles que nacen a raíz de la propuesta de reforma a la Constitución. Resulta claro que los mismos son tomados como salvavidas políticos por parte de la oposición para tratar de no ahogarse en el mar revuelto del proceso socio-político venezolano.

Pero no hablamos aquí del estudiantado que propició en otrora movimientos como el Cordobazo y la autonomía universitaria; tampoco de los estudiantes del mayo del 68 francés o de otros heroicos movimientos estudiantiles. Nos encontramos hoy día de frente a estudiantes desposeídos de un contenido político preciso; estudiantes caracterizados por un centrismo neutral; estudiantes que autodefinen su movimiento como cívico y no como político (como si se pudieran separar ambas realidades).

Dichos estudiantes han demostrado en más de una ocasión que sus acciones, más que fundase en el contenido, se fundan en la forma: más que en el ser, sus manifestaciones se fundan en el aparecer. Ello se ha visto reflejado al menos en tres ocasiones: (a) en las representaciones teatrales de frente al canal de RCTV con parches en la boca y manos pintadas de blanco; (b) en la Asamblea Nacional en la cual, una vez que se les concedió el derecho de palabra solicitado por ellos mismos, se marcharon sin más quitándose unas franelas rojas de forma teatral; y finalmente (c) en medio de la discusión a la reforma de la Constitución en el Consejo Nacional Electoral, en donde una vez recibidos, trataron de encadenarse en una evidente muestra de histrionismo político.

Estos hechos, aunados a una innegable ausencia de una propuesta contundente desde el punto de vista del contenido político, no nos dejan otra opción que inscribir su movimiento en la mencionada política del espectáculo. Política del show destinada únicamente a crear imágenes que, segundos más tarde, darán la vuelta al mundo a través de cadenas privadas transnacionales, cuyo único mensaje va dirigido a un “norte liberado” que observa a la hora del noticiero a un supuesto “sur oprimido”.

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La Misión Ciencia está en la Calle en manos de los Comités de Saberes de los Consejos Comunales: la experiencia de Mérida

Por: José J. Contreras
Fecha de publicación: 18/07/07

Aporrea.org

¿Qué es una Misión? Esta es una pregunta que pocas veces hacemos y que, por ello, trae muchas, pero muchas, confusiones. Los ejemplos prototípicos de lo que debe ser una misión son dos: Misión Robinson I y Misión Barrio Adentro I, las originarias de todo este movimiento misionero. Sus características fundamentales son también dos: objetivos claros y estructura para estatal. A mi parecer, todo aquello que no cumple con estas características no es, en verdad, una misión.

Del otro lado nos encontramos al estado burocrático. El estado no tiene otro objetivo claro que no sea el sostenimiento de sí mismo. El fin del estado es mantenerse y multiplicarse a sí mismo. Toda organización burocrática siempre procurará principalmente sus objetivos propiamente burocráticos y sólo en un tercer o cuarto lugar procurará atender los fines medio difusos que la sociedad le demanda. Por ejemplo, si un funcionario público tiene una cita con una comunidad, pero su jefe inmediato le exige otra actividad, el funcionario diligentemente suspenderá la reunión con la comunidad; si una organización tiene recursos limitados y ellos sólo alcanzan o bien para pagar los salarios o bien para llevar a cabo los proyectos que la sociedad le reclama, los funcionarios de la burocracia cubrirán, sin siquiera dudarlo, los gastos relativos a los sueldos y salarios. Siempre, en todo momento, la burocracia pondrá por delante, la burocracia.

Las misiones originarias, repito Barrio Adentro y Robinson, escaparon de esta lógica. Sus fines estaban claros: alfabetizar a la población y brindar medicina familiar. Su burocracia, mínima. Su motivación, máxima. Su espíritu, revolucionario. Sin embargo, la estructura burocrática del estado se cree necesaria (no estoy seguro que así sea) para la distribución de los recursos. Por ello, la estructura para estatal necesitaba de la burocracia. Pronto, empezaron a surgir misiones II, III, y hasta IV las cuales ya no eran para estatales sino que ocurrían dentro del marco burocrático. Cuando la misión ocurre dentro del marco burocrático se da una transformación. La misión ya no es una misión sino una sobremarcha. Me refiero con “sobremarcha” a aquella fallida política del presidente Chávez previa al 2002 que consistía en dirigir cantidades extraordinarias de recursos a la burocracia con el fin de lograr más metas. El resultado, debe ser por todos recordados, cientos de miles de millones de bolívares en cuentas bancarias inmovilizadas por una burocracia incapaz y sin motivación revolucionaria. Eso sí, los sueldos nunca dejaron de ser cobrados quincenalmente.

En toda misión encontraremos, o deberíamos encontrar, dos momentos: el momento misionero y el momento de soporte misionero por parte de la burocracia. Dicho con otras palabras, en toda misión encontraremos: la revolución y la sobremarcha.

Cuando en los profesores universitarios ocurren las palabras “Misión Ciencia” aparecen allí las famosas subvenciones S1, las famosas becas, los famosos pasajes para congresos en Boston y París. El objetivo, en el mejor de los casos, es el “paper”. Si un plan de ciencia y tecnología se estructura con base en una gran mayoría de profesores universitarios inevitablemente será un plan que responderá a la burocracia científica. La burocracia del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación buscará siempre sostenerse a sí misma y ello terminará, repito, en el mejor de los casos, en publicaciones en revistas arbitradas por los mismos profesores que publican en ella. La burocracia se evalúa a sí misma.

Pero la Misión Ciencia no es eso. La Misión Ciencia tiene sus dos momentos: el de la revolución y el de la sobremarcha. Los momentos revolucionarios son varios hablaré de uno de ellos: los comités de saberes que ocurren en los Consejos Comunales. Los Comités de Saberes son instancias de promoción del conocimiento, tanto en su cariz popular como también en el científico tecnológico, en las que se exploran diversos caminos en los que el conocimiento puede promover el desarrollo endógeno de la comunidad. De allí pueden surgir diversos tipos de proyectos de acuerdo a las necesidades que detecten las comunidades y que ameriten de un uso más o menos intensivo del conocimiento.

Citaré algunos ejemplos del Estado Mérida. Hace poco, comunidades de la parroquia Arias del Municipio Libertador presentaron proyectos turísticos para rescatar los antiguos caminos de recuas de la Sierra Nevada. Se trata de un turismo en el que se conoce la flora, la fauna y las historias de los caminos, lo que hacían, transportaban y comercializaban los abuelos. En el proyecto hay promoción de artesanía, de terapias alternativas y de plantas medicinales todos presentados por los mismos habitantes. De acuerdo a tales proyectos los habitantes solicitan asesoramiento de profesores y es allí donde entran en juego las universidades. No antes. Aquí el profesor universitario es un servidor público y la comunidad juega su papel protagónico de líder. Poco a poco nos alejamos de la comunidad como objeto de estudio y ella pasa a ser sujeto de desarrollo. Hace poco presencié un caso bien interesante en el Municipio Sucre en el que unos antropólogos fueron a enseñarle a una comunidades indígenas lo que debían hacer para lograr su reconocimiento jurídico. A los diez minutos se paró un cacique, interrumpió la clase magistral y luego los indígenas tomaron el control de la reunión y los profesores pasaron a tomar un papel de servidores (su papel de “investigador” no es que se pierde, pero toma un papel secundario ante la comunidad en función del de “servidor”). Hasta hace poco los cursos de introducción a la computación eran dictados únicamente en horario matutino y vespertino los días laborales de la semana. Gracias a la presión de las comunidades se consiguieron cursos comunitarios de fin de semana. Tanto los infocentros como las Casas de Ciencias habían venido siendo instaladas principalmente en espacios propios de la burocracia, las comunidades están solicitando su instalación en los espacios comunitarios. Esperamos que los nuevos Infocentros y las nuevas Casas de Ciencias sean espacios propiamente comunitarios (ya se han girado las solicitudes, nos queda esperar la respuesta del momento de la sobremarcha). Por allí tenemos un comité de saberes montando un lombricultivo en el Municipio Miranda, y otro montando un sistema de alerta temprana por su proximidad al río Albarregas, entre otros.

Cuando pensemos en la Misión Ciencia, debemos situarnos en ese espacio misionero propiamente revolucionario en el que la comunidad se apropia del conocimiento de acuerdo a sus problemáticas. Si situamos a la Misión Ciencia en el marco de la burocracia científica nos mantendremos en la búsqueda por sostener a la misma burocracia engendrada en el puntofijismo. La misión de la Misión Ciencia está allí en los Comités de Saberes de los Consejos Comunales sembrando la revolución socialista en la apropiación del conocimiento.

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De los valores y anti-valores venezolanos

Miguel Á. Pérez Pirela*

La revolución venezolana en este momento histórico apuesta a la consolidación de un fundamento político y moral de dimensiones históricas cristalizado en la reforma de la Constitución.

Pero suele pasar que, por estarse forjando importantes realidades, las esenciales pasen por debajo de la mesa. De ahí una necesaria interrogación: ¿dónde ha quedado la discusión de los valores morales del venezolano contemporáneo?

Si de hecho existen valores morales y políticos que fundamenten el cotidiano del venezolano, es justo preguntarse hoy día sobre la identidad y aplicación de los mismos.

Pero hay que aclarar que no hablamos aquí de valores universales, metafísicos o hipotéticos. Se trata de realizar un esfuerzo fenomenológico y extraer de las actitudes, acciones y modos de pensar de los venezolanos, los valores que están debajo de su accionar.

No cabe la menor duda que existe una preocupación generalizada sobre los modos de actuar de nuestros compatriotas, que parecen asomar la existencia de valores individualistas como fundamento de sus creencias, deseos y objetivos.

Es imprescindible preguntarse entonces, ¿qué es un valor individualista? Primero que todo hay que aclarar que valor individualista no es sinónimo de valor individual. El individualismo sería más bien la dogmatización y perversión de este último.

El pensador francés Alexis de Tocqueville escribía en su Democracia en América, justo en los años en que Bolívar emprendía la revolución por el continente, que el individualismo es algo mucho más profundo, complejo y peligroso que el egoísmo. Mientras que el egoísmo siempre ha existido, el “individualismo es una expresión reciente que ha creado una idea nueva: nuestros padres no conocían sino el egoísmo”. Diríamos entonces con Tocqueville que el egoísmo es un rasgo natural del hombre que tiende a colocar en primer plano el ego, es decir, el yo.

Por el contrario, el individualismo es un fenómeno y una patología moderna que, no sólo coloca el propio yo como centro de gravedad, sino que además hace de esta actitud un valor moral. ¿Qué significa ello?

Hacer del yo un valor moral quiere decir hacerlo un imperativo, elevarlo al rango de deber ser. Como lo ejemplifica el sociólogo Christopher Lasch en La cultura del narcisismo, según el individualismo, tú estás llamado a buscar sólo tus propios intereses; si actúas pensando únicamente en ti, estás haciendo el bien. He aquí el origen de las teorías de auto-superación o de éxito empresarial – cuyas publicaciones inundan nuestro país – que colocan como modelo a seguir el “emprendedor” o “manager” exitoso que piensa únicamente en sus propios intereses, cueste lo que cueste socialmente.

Figuras que, dicho sea de paso, ilustran y fundamentan el neo-liberalismo y su instrumento primordial, el capitalismo. El mensaje que se esconde detrás de dichas posturas invita a la felicidad, goce, bienestar y disfrute exclusivamente desde el punto de vista individual.

Todo ello, claro está, en franca oposición a los valores sociales – fundamento de toda revolución – los cuales son vistos como trabas o impedimentos al desenvolvimiento del propio yo.

El mundo desde esta perspectiva es visto como un campo de batalla donde sólo los más individualistas han de sobrevivir, ser protagonistas y líderes. En otras palabras, aquellos que no ahorran energías en ganarse un puesto importante y mantenerlo, acumular el mayor capital posible en negocios, amistades influyentes, sueldos desmedidos, favores debidos, desproporcionados bienes, etc.

La pregunta surge entonces espontáneamente: ¿cómo forjar sinceramente y, sobre todo, empíricamente nuevos paradigmas sociales en Venezuela, si estos están fundamentados en valores individualistas?

Responder a ello nos dará luces sobre el cómo habrá de encararse, en términos de valores, la histórica apuesta antes planteada, es decir, la reforma de la Constitución.

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EL ESPECTRO DE MARX

Jesús Puerta1

  • El viejo Marx me miró con una mezcla de ironía, amargura y otro brillo indefinible. Y me contestó.

Mira: en rigor, la propiedad es solamente la expresión jurídica, superestructural, digamos que es la apariencia de la forma de apropiación del excedente de la producción de una sociedad. Las formas de apropiación, a su vez, dependen de las relaciones de dominación entre grandes grupos humanos y, en este sentido, en la historia humana, ha habido sólo dos formas de apropiación del excedente social: la de una sociedad de clases y la de otra sin clases. En la primera, la clase dominante se apropia de lo principal; en las segundas, es lo contrario. A su vez, esas formas de apropiación han tenido fundamentalmente dos expresiones jurídicas: la propiedad pública (que es de toda la sociedad) y la privada (que es de uno o algunos ciudadanos).

  • Pero sigamos ¿qué opina del artículo 115 de la reforma?

¡Ah! Ese es el artículo donde se definen las formas de propiedad. Es clave en la propuesta de reforma de Chávez. Debiera decirte, antes que nada, que por las formas peculiares del proceso venezolano, muchas veces las imprecisiones y aparentes barrabasadas técnicas desde el punto de vista de un especialista del derecho o de la economía, digamos, no son otra cosa que interferencias retóricas de otro tipo de discurso, que pudiera llamar deliberativo, que es diferente al de los abogados y especialistas, porque no sólo pretende convencer con la razón y los hechos, sino también persuadir con la emoción.

  • ¿Un discurso de mitin?

O de programa de televisión. El gran riesgo y peligro es que la precisión teórica, especializada, tiene el sentido de evitar ambigüedades y malas interpretaciones, mientras que el discurso deliberativo muchas veces confunde las cosas adrede. La propuesta hace una enumeración de formas de propiedad que, en rigor, no son tales.

  • O sea, habría cinco tipos de propiedad, a saber: a) la pública, b) la social, a su vez dividida en directa e indirecta, c) la colectiva, d) la mixta y e) la privada.

De entrada, esa enumeración denota una grave insuficiencia teórica. Primero, y es grave proviniendo de un “socialista”, se distingue la propiedad pública de la social, y se la define como si los entes del estado fueran propietarios. Esto es un error; toda propiedad pública es, por definición, un bien de la Nación, es decir, de todo el pueblo. Si los entes públicos se hacen propietarios, se está legalizando una nueva clase propietaria. Por eso se cae en otro error cuando se distingue la propiedad social en directa e indirecta. No hay diferencia entre propiedad social indirecta (administrada por los entes del estado) y la propiedad pública. Segundo, lo de la “propiedad colectiva” es totalmente vago y ambiguo. Por ejemplo: las sociedades anónimas ¿son propiedad colectiva? Claro que no: son propiedad privada, sólo que de varios accionistas. Igual pasa con las cooperativas. El hecho de que los “grupos de personas sociales” (¿?) provengan de lo social o de lo privado, es otra distinción sin sentido. La propiedad social directa debe concebirse como propiedad pública igualmente, porque ¿una comuna no es una institución del estado? Según la reforma propuesta, sí. Es más, parecieran ser órganos del Poder Ejecutivo, pero ese es otro aspecto.

  • Déjeme ver si entendí: ¿entonces lo más preciso es definir sólo dos formas de propiedad, la pública y la privada?

Lo más científico, digamos. Son las dos formas básicas de propiedad que pueden combinarse en la mixta y, a su vez, tienen diferentes formas. Por otra parte, lo políticamente más importante es definir las formas democráticas de planificación, control y gestión. Ahí hay un aspecto fundamental en la definición del socialismo en cualquier siglo, que luego te explico.

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HACIA UNA EQUITATIVA DISTRIBUCION SOCIAL DEL CONOCIMIENTO

Franco Díaz

En Febrero de 1989 el pueblo venezolano harto de una forma de gestión político-económica que le asfixiaba, se lanzo a la calle a expresar su descontento, el resultado en lo inmediato fue sin lugar a dudas una intensa represión, pero a la larga fue el inicio de un proceso de rebelión política devenida en proceso revolucionario, marcado por la creciente tendencia a una intensa politización del debate y a la reafirmación del valor de la organización comunitaria como forma de influir, transformar y generar la gestión del estado. En tal sentido esa organización popular ha ido ganando espacios desde las primeras formas organizativas desarrolladas durante el proceso, a saber Comités de Tierra Urbanos, Comités de Salud, mesas técnicas de agua, etc. Se paso a una más depurada manera de organización contentiva de todas las anteriores y que prefigura una pequeña estructura de estado en el seno mismo de la comunidad, es así como los Concejos Comunales constituyen el embrión fundamental del nuevo estado revolucionario, ese proceso evolutivo se consolidará con la aprobación de la reforma que le da al Poder Popular rango Constitucional.

Sin entrar a debatir los detalles inherentes a la forma en que el citado Poder Popular es presentado en el artículo antes señalado, quiero hacer hincapié fundamentalmente en la extraordinaria oportunidad que se presenta de engendrar desde las comunidades organizadas una nueva forma de gestión, que se caracterizará sin duda, por la precisión de sus evaluaciones (nadie conoce mejor sus problemas que las propias comunidades) por la pertinencia de sus respuestas ( nadie mejor que los propios afectados para hallar solución a sus problemas) por la celeridad de la ejecución (no hay duda que una comunidad afectada, no tendrá ningún interés en retrasar la ejecución de la solución )

De todo lo anterior cabe resaltar que lo que se está construyendo no es una simple unidad de gestión para reparar cañerías y construir brocales, es la posibilidad misma de construir la gestión pública en su totalidad desde la inmediatez de reparar un hueco en el asfalto, hasta lo estratégico de definir la política de seguridad de la nación desde esa célula que es el Concejo Comunal; en tal sentido debemos convocar a los ciudadanos a tomar conciencia del amplísimo horizonte que se abre ante nosotros para de una vez por todas construir una nueva sociedad más justa y equitativa. Para nadie es un secreto que el camino que hay que andar no es un jardín de rosas, y que en el acechan por doquier las viejas formas de poder centralizado a la caza de oportunidades para el saboteo y la aniquilación.

Subsumido en esa construcción de un nuevo modelo de gestión va implícita la discusión de un reparto más equitativo de la riqueza (socialismo del siglo XXI) lo primero que debemos acotar es que quizás el concepto de la riqueza está cambiando, así como en el pasado la riqueza estuvo asociada a la tenencia de la tierra y hoy día lo esta a la tenencia de capital, en lo inmediato y cada vez más la riqueza va a estar ligada a la tenencia de información y conocimiento, por lo tanto habrá que hacer un inmenso esfuerzo para a partir de una sociedad con problemas de lecto-escritura y con un numero elevado de analfabetas funcionales construir otra donde la generación de conocimiento , su acceso, consumo y utilización sea cada vez más un derecho y una posibilidad de todos esa nueva manera de gestión que nace de las misiones y de los Concejos Comunales tienen el reto de lograrlo unas más que otras por supuesto y entre ellas, la silenciosa Misión Ciencia debe ser de las más comprometidas.

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