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Archive for the ‘Gustavo Fernández Colón’ Category

Crisis y Alternativas
Gustavo Fernández Colón

Francisco de Goya - El Sueño de la Razón produce Monstruos

Francisco de Goya - El Sueño de la Razón produce Monstruos

La más grave faceta de la crisis por la que atraviesa el sistema capitalista mundial no es financiera, económica, ni político-social. La mayor amenaza a la continuidad del modo de producción capitalista es la crisis ecológica causada por la devastación irracional de la naturaleza, hasta el punto de malograr la capacidad de auto-regeneración de los ecosistemas de los que depende nuestra supervivencia.

Todo el funcionamiento de la economía es indesligable del medio natural en tanto que fuente de recursos, espacio para el despliegue de las actividades humanas y absorción de los desechos. De ahí el absurdo de la lógica depredadora que ha llevado a las sociedades modernas a actuar como serpientes ciegas que se muerden la cola, sin percatarse de que al devorar a la naturaleza se estaban devorando a sí mismas. De ahí también el absurdo de las concepciones del progreso, el desarrollo y el crecimiento que han servido de mitos inspiradores tanto al capitalismo, en sus diversas fases, como al socialismo burocrático del siglo XX.

Se equivocan entonces quienes piensan que es posible dejar atrás el sistema de dominación imperante y construir una sociedad distinta, auténticamente equitativa, participativa y sustentable, utilizando los mismos patrones energéticos, tecnológicos y productivos implantados por el capitalismo, en función de sus intereses, durante los últimos tres siglos.

De ahí que un sector creciente de la izquierda latinoamericana y de otros continentes, prefiera hablar de ECOSOCIALISMO para caracterizar los rasgos del nuevo orden civilizatorio que deberemos construir para que la diversidad de la vida pueda seguir existiendo sobre la Tierra.

Los venezolanos, en particular, tenemos por delante el enorme desafío de sentar las bases de un modelo energético post-petrolero, basado en el uso de energías limpias y renovables que nos permitan revertir el calentamiento global provocado por la quema de los combustibles fósiles.

Pero para emprender esta tarea, no podemos dejarnos entrampar en el falso dilema formulado por las corporaciones transnacionales de energía, según las cuales no hay otra alternativa rentable frente al petróleo que la energía nuclear.

Ahora que se cumplen 23 años del accidente de la planta nuclear de Chernóbil, que según la Academia de Ciencias de Rusia dejó un saldo de 200.000 víctimas humanas, es necesario cobrar conciencia de que las energías limpias y renovables, como la solar, la eólica, la geotérmica, la mareomotriz y la hidroeléctrica a pequeña escala, son por ahora las mejores opciones disponibles si aspiramos en verdad legarles a las nuevas generaciones un planeta donde la vida sea digna de ser vivida.

El incremento de los desastres climáticos causados por la acumulación de los gases de efecto invernadero y la extensión de la contaminación radiactiva –con su secuela de muertes, cáncer y mutaciones genéticas- generada por el “uso pacífico” de la energía atómica, son precios demasiado altos que la voracidad capitalista aspira hacernos pagar a todos los seres humanos para mantener a flote el estilo de vida dispendioso de una minoría. Por ende, la transición hacia un modelo energético verdaderamente limpio y renovable, sólo será viable si viene acompañado de una modificación profunda de los patrones de consumo, los sistemas de transporte, la configuración de las ciudades y las técnicas de producción agrícola e industrial desplegadas por el capitalismo a escala global. Se trata, pues, de una transformación socio-cultural de tales dimensiones que el filósofo Edgar Morin ha propuesto calificarla como “metamorfosis civilizacional”.

En otras palabras, ya no podemos seguir barriendo bajo la alfombra las enormes implicaciones de la crisis por la que atraviesa la humanidad en los albores del siglo XXI, ni estamos en posición de dejarnos engañar, una vez más, por los cantos de sirena que el viejo capitalismo ha aprendido a entonar en cada coyuntura para sortear sus crisis y neutralizar los intentos de sustituirlo por un nuevo orden social alternativo, que garantice la sobrevivencia física y espiritual de todos los pueblos del mundo.

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Pandemia
Gustavo Fernández Colón

pandemia

Primero fueron las vacas llamadas “locas” por la prensa light las que -hacinadas en las granjas liberadas de controles por el liberalismo de la Tatcher y de Reagan-ardieron como brujas en las piras levantadas por el Santo Oficio para frenar la peste empacada y distribuida con probada eficiencia por Agribrands Purina

Luego siguieron las gallinas chinas recluidas en los campos de concentración
construidos por la industria agropecuaria -privadas del derecho a picotear la tierra en busca de lombrices- las que flamearon como antorchas en los crematorios de la Organización Mundial de la Salud para evitar que la guadaña de la gripe aviar extendiera su poda apocalíptica desde las populosas ciudades del Oriente hasta las campiñas europeas y los rascacielos de los todopoderosos Estados Unidos

Ahora, en abril de 2009, son los cerdos mexicanos de las granjas de Smithfield
-a quienes se les impide correr como los jabalíes y perseguir a sus hembras entre los matorrales- los que serán reducidos a cenizas en los altares de las corporaciones para expiar las culpas de los sacerdotes del capital industrial y financiero

Los mismos que amenazan con hacernos arder
a todos los humanos indistintamente
-y no sólo a las vacas, las gallinas y los cerdos-
con sus enormes bombas o minúsculos virus
si de acuerdo con los cálculos de sus contadores
resultamos un pasivo inoportuno
en el balance de fin de año
de su cartera de acciones

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El debate sobre el Socialismo del Siglo XXI apenas comienza

Gustavo Fernández Colón

consejoscomunales

Traducción al español de la ponencia leída originalmente en francés en el Coloquio “Crisis ética, ética de crisis”, organizado por la revista Entropía en la Universidad París Descartes, París, el pasado 4 de abril de 2009.

Junto con mis disculpas por mi mal francés, quiero ante todo agradecerles a Jean Claude Besson-Girard, a Yannick de la Fuente, a Claude Llena y al Comité Editorial de la revista Entropía por haber tenido la gentileza de publicar mi artículo y por su  amable invitación para que participe en esta Mesa Redonda.

Yo formo parte de un pequeño grupo de académicos venezolanos interesados en resaltar la importancia de las estrategias alternativas generadas por las comunidades populares para enfrentar la crisis económica y ecológica contemporánea, en el contexto de la transición política por la que atraviesan actualmente mi país y, en general, América Latina.

Desde esta perspectiva, quisiera compartir con ustedes algunas apreciaciones acerca del « viraje a la izquierda » de la política latinoamericana que ha tenido lugar durante la última década, precedido por fuertes movimientos sociales de protesta contra la agudización de la desigualdad y la pobreza provocada por las políticas neoliberales de la década de los noventa.

Desde el primer triunfo electoral del presidente Chávez en Venezuela en 1999 hasta la más reciente elección del presidente Mauricio Funes en El Salvador el pasado quince de marzo, las organizaciones políticas de izquierda han llegado al poder en muchos países, aunque con orientaciones filosóficas, programas de gobierno y contextos de acción muy diferentes.

Pero más allá de las divergencias, es posible identificar algunos rasgos comunes en todos los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana. La primera característica es el énfasis en el rol del estado para frenar los desequilibrios sociales generados por el mercado. En la práctica, esto ha implicado una mayor preocupación por la justicia social, el fortalecimiento de los servicios estatales de educación, salud y bienestar social destinados a atender a los más pobres, el énfasis en la soberanía económica, una mayor cooperación e integración entre los países de la región y el intento de zafarnos de nuestra subordinación a los Estados Unidos.

Pero aun reconociendo los méritos éticos y políticos de este esfuerzo, observamos con preocupación que el problema de la sustentabilidad ecológica de nuestras estrategias de desarrollo aún no está siendo considerado en serio por la mayor parte de los líderes y cuadros dirigentes de la nueva izquierda latinoamericana. Todavía palabras como desarrollo, progreso y crecimiento económico continúan orientando los objetivos de las políticas gubernamentales.

Es justo señalar que ha habido avances conceptuales importantes en materia de sustentabilidad ecológica. Un ejemplo lo tenemos en la nueva Constitución de la República del Ecuador, que reconoce a la naturaleza o Pacha Mama como sujeto de derecho, y otro en la declaración de los diez mandamientos para salvar al planeta, la humanidad y la vida del presidente de Bolivia Evo Morales. Pero en la práctica, la acción política sigue condicionada por la urgencia de hacer crecer nuestras economías para distribuir la riqueza de una manera más equitativa y atender los problemas de la pobreza y la miseria que aquejan a la inmensa mayoría de nuestra población.

La actual crisis del sistema capitalista mundial, que ha hecho perder sus empleos y sus viviendas a miles de estadounidenses y que ha desencadenado las recientes movilizaciones de protesta de los trabajadores de Francia, también está teniendo un fuerte impacto en las economías latinoamericanas a raíz de la caída de los precios y los volúmenes de nuestras exportaciones. No sabemos cuánto tiempo pueda prolongarse esta depresión global ni la magnitud de los daños que causará en el mundo entero. Lo que sí es cierto es que representa tanto una oportunidad como una amenaza para los esfuerzos destinados a la construcción de una economía no solo justa sino también ecológicamente sustentable.

La recesión global es una amenaza porque el propósito de reactivar el crecimiento económico puede imponerse como un reto urgente para tratar de contener el creciente malestar social y porque puede servir también de excusa para justificar estrategias de desarrollo ambientalmente insostenibles bajo la promesa de crear más empleos.Por otra parte, la crisis económica puede también convertirse en una oportunidad si su coincidencia con los signos del avanzado deterioro ambiental de nuestro planeta contribuye a poner en evidencia que la lógica capitalista nos está conduciendo no sólo a una debacle económica que agravará la pobreza y el sufrimiento de la mayor parte de la humanidad, sino a un desastre ecológico que está poniendo en riesgo la sobrevivencia misma de nuestra especie.

En consecuencia, el actual proceso de agudización de las contradicciones sociales, económicas y ecológicas del sistema capitalista mundial, podría desencadenar una metamorfosis civilizatoria si logramos traducir en acciones colectivas lo que Serge Latouche ha denominado la “pedagogía de la catástrofe”. En Venezuela, como en muchos otros países del mundo, la conciencia acerca de la gravedad de la crisis ecológica es todavía incipiente. Y si bien es cierto que, desde hace una década, el gobierno revolucionario que dirige el presidente Chávez ha hecho avances importantes en materia de disminución de la pobreza y redistribución de la renta nacional con criterios de equidad, el ideario del socialismo del siglo XXI defendido por nuestro gobierno todavía responde, en sus rasgos fundamentales, al paradigma desarrollista compartido tanto por las derechas como por las izquierdas del siglo
XX.

Para hacerse una idea del alcance de las políticas sociales de nuestro gobierno, vale la pena examinar el más reciente informe publicado por la CEPAL o Comisión Económica para América latina y el Caribe. De acuerdo con este organismo dependiente de la ONU encargado de sistematizar las estadísticas sobre la situación económica en América latina, la pobreza en Venezuela disminuyó de un 49,4 % en 1999 a un 30,2 % en 2006, mientras que la indigencia o pobreza extrema pasó del 21,7% al 99% en el mismo período. Del mismo modo, la mortalidad infantil descendió en casi cinco puntos porcentuales entre el 2003 y el 2007. El desempleo disminuyó desde el 14% en 1999 hasta el 7,1%.Gracias a nuevas formas de organización comunitaria como las “mesas de agua”, se ha ampliado el suministro de agua potable hasta alcanzar el 92% de la población. Se ha creado un servicio estatal de distribución de alimentos subsidiados que alcanza a 14 millones de personas. Se ha extendido considerablemente la atención médica gratuita a los más necesitados, mediante la puesta en funcionamiento de 4500 consultorios y clínicas populares. El país fue declarado territorio libre de analfabetismo por la UNESCO en 2005 y se ha ampliado notablemente la cobertura del sistema educativo nacional, con carácter gratuito hasta el nivel universitario.

Sin embargo, la gran pregunta que hoy se formula la mayoría de los venezolanos es por cuánto tiempo serán sostenibles estas políticas de inclusión social en medio de una recesión mundial que ha hecho descender enormemente los precios de nuestra principal fuente de ingresos: el petróleo.

Se trata de una preocupación grave sobre todo para los sectores populares que temen perder estos beneficios sociales a los que nunca antes tuvieron acceso y para la nueva burocracia instalada en el poder. Lamentablemente, lo que muy poca gente se pregunta hoy en Venezuela es por cuánto tiempo será viable una economía fundada principalmente en la explotación de los combustibles fósiles, responsables del recalentamiento de la tierra.

Un ejemplo significativo de los límites ecológicos del modelo de desarrollo imperante en mi país, lo tenemos en nuestro sistema de generación de electricidad. Cerca del 70% de la energía eléctrica que consumimos 26 millones de venezolanos proviene de fuentes hidroeléctricas. Y particularmente de las represas construidas sobre el río Caroní, cuya cuenca está ubicada en el borde norte de la amenazada selva amazónica. El otro treinta por ciento proviene de centrales termoeléctricas a base de fueloil y gas.

El crecimiento económico de los últimos años y la extensión del acceso a los servicios públicos a sectores de la población anteriormente excluidos, ha hecho que rápidamente estas fuentes de energía se hayan hecho insuficientes. Para resolver este problema, se ha comenzado a trabajar en el desarrollo de energías renovables como la solar, la eólica y la geotérmica. Pero hasta ahora se consideran insuficientes para cubrir el crecimiento de la demanda eléctrica, lo que ha llevado a nuestro gobierno a proyectar la construcción de centrales nucleares, con el apoyo técnico de Rusia y de Francia.

Los ecosocialistas venezolanos, acompañados por algunos decrecentistas de Francia, hemos expresado públicamente nuestro desacuerdo con los convenios de cooperación en materia de energía electro-nuclear suscritos recientemente por ambos países. Pero nuestro impacto ha sido mínimo en la opinión pública y los planes gubernamentales en esta materia siguen en marcha.

Hay muchos otros aspectos relacionados con las transformaciones socio- políticas que están teniendo lugar en Venezuela y América Latina sobre los que pudiéramos seguir conversando, pero el tiempo previsto para nuestras intervenciones en este foro me obliga a ser breve. En todo caso, me parece conveniente señalar que a pesar de la enorme influencia de los mitos modernos del crecimiento y el desarrollo, el debate sobre los rasgos distintivos del socialismo del siglo XXI todavía permanece abierto en Venezuela. Y, en mi opinión y la de varios intelectuales latinoamericanos, la filosofía del decrecimiento tiene mucho que aportar en esta discusión.

De ahí mi complacencia por la posibilidad de estar hoy y aquí entre ustedes dialogando sobre un asunto tan trascendental para el porvenir no sólo de mi país y del vuestro, sino de la humanidad entera.

Muchas gracias.

Original disponible en: http://www.entropia-la-revue.org/spip.php?article37

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Protestas en Francia contra Empresas Nucleares Contratadas para Asesorar a Venezuela

Gustavo Fernández Colón

Protestas en la Central Nuclear de Tricastin

Protestas en la Central Nuclear de Tricastin

Centenares de manifestantes se agolparon el pasado 25 de octubre en las inmediaciones de la central nuclear de Tricastin, en Francia, para protestar por los recurrentes derrames de uranio radiactivo ocurridos, desde el pasado mes de julio, en uno de los reactores de este complejo industrial dedicado a la generación de electricidad.

La marcha, convocada por la Red “Salir de lo nuclear”, se realizó a partir de las tres de la tarde.  Varios de los participantes portaban pancartas en las que se leía “energía nuclear = cáncer”, mientras otros marcharon con máscaras antigases y trajes de protección contra la radioactividad. También se llevó a cabo la dramatización de un desastre nuclear, con decenas de víctimas ficticias, antes de que la multitud concluyera la protesta con una concentración frente al Ayuntamiento de la Comuna de Bolena (Bollène en francés).

Decenas de policías fueron apostados para bloquear la entrada de los manifestantes a las instalaciones de Tricastin, administradas por el consorcio estatal AREVA y la Electricidad de Francia. Estas compañías son las mismas que recientemente han ofrecido su asesoría técnica al gobierno de Venezuela para la construcción de una central nuclear en nuestro país.

Los derrames de uranio que originaron estas protestas, contaminaron las aguas del manto freático y los ríos de La Gaffière y de Auzon, tributarios del Ródano. Debido a la gravedad del asunto, las autoridades se vieron obligadas a tomar medidas de emergencia como la evacuación de varios lagos de interés turístico; la prohibición de la pesca, el consumo de agua local y el riego de sembradíos; así como el pago de indemnizaciones a los agricultores que perdieron sus cosechas. Según la prensa francesa, 74 kilos de uranio fueron vertidos al medio ambiente como resultado de un exceso en los depósitos de la empresa SOCATRI (Sociedad Auxiliar de Tricastin) perteneciente al grupo AREVA, en la noche del 7 al 8 de julio. Y el 23 de julio, un centenar de trabajadores resultaron contaminados con polvo radiactivo durante una operación de mantenimiento del reactor N º 4 de la Central FED, muy cerca de la usina de SOCATRI ya mencionada.

Para colmo de males, el pasado 8 de septiembre durante una operación rutinaria de recarga de combustible, dos barras de uranio enriquecido -que podrían contener plutonio- quedaron colgadas de la tapa de la vasija del reactor Nº 2 de la planta de Tricastin. Las barras, que pesan unos 800 kilogramos cada una, quedaron suspendidas accidentalmente sobre las otras 155 varillas de combustible que conforman el núcleo del reactor, pudiendo caerse en cualquier momento y provocar una reacción nuclear incontrolada. Las operaciones de reparación pueden resultar extremadamente peligrosas, de modo que el reactor podría terminar condenado, a la espera de que las generaciones futuras encuentren una solución. Las autoridades han clasificado la gravedad del incidente como de nivel 1 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares, pero los activistas del movimiento “Salir de lo nuclear” sostienen que la situación podría ser mucho más seria de lo que el gobierno francés ha reconocido públicamente.

Incidentes como éstos deben llamarnos a la reflexión a los venezolanos, sobre los riesgos innecesarios que traería consigo la construcción de centrales nucleares para la producción de electricidad en nuestro país. Sobre todo si se tiene en cuenta la gran variedad de energías limpias y baratas disponibles a todo lo largo y ancho de nuestro territorio, como la hidroelectricidad del Caroní, el potencial eólico de los estados Zulia y Falcón, las enormes reservas de gas aprovechables para la generación termoeléctrica, el potencial geotérmico de la falla tectónica que atraviesa nuestras costas orientales y nuestra abundante energía solar. De ahí nuestro llamado al presidente Chávez y a las máximas autoridades del gobierno bolivariano, para que reconsideren la idea de desarrollar una industria nuclear que a la larga sólo traería más perjuicios que beneficios para todos los venezolanos.

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El Proyecto Nuclear Franco-Venezolano:
¿Una amenaza contra las futuras generaciones en la patria de Bolívar?

Central Nuclear de Tricastin - Francia

Central Nuclear de Tricastín - Francia

Los interesados en apoyar esta declaración pueden notificarlo a la
siguiente dirección: manifiestoantinuclear@gmail.com

El pasado jueves 2 de octubre en París, los cancilleres de Francia, Bernard Kouchner, y Venezuela, Nicolás Maduro, ratificaron el interés de sus respectivos gobiernos de cooperar en proyectos civiles para el desarrollo de la energía nuclear en Venezuela. Según una nota de prensa publicada en la página Web de la cancillería venezolana, “El Ministro Maduro precisó que en los diferentes acuerdos suscritos se logró el compromiso de apoyo de Francia para el desarrollo por parte de Venezuela de la energía nuclear con fines pacíficos. Indicó que ésta es una de las alternativas para el futuro de la humanidad y nuestro país, logrará apoyo en la formación y el desarrollo tecnológico en esta materia”.

De acuerdo con un cable de la agencia AP, “Bernard Kouchner dijo… que Francia ‘está dispuesta a trabajar junto con nuestros amigos venezolanos’ en la cuestión. Venezuela es un importante exportador de petróleo y Francia, donde opera la enorme firma nuclear Areva, es un prominente exportador de tecnología nuclear” Fuente AP).

Días antes, en Moscú, el presidente Hugo Chávez había hecho público su propósito de implementar un programa de cooperación nuclear con Rusia. Según el diario electrónico Aporrea, Chávez señaló: “Ciertamente estamos interesados en desarrollar la energía nuclear, por supuesto con fines pacíficos, con fines médicos, para generación de electricidad (…) Brasil tiene varios reactores nucleares, al igual que Argentina, nosotros tendremos el nuestro” Fuente Aporrea).

Estas negociaciones con los gobiernos de Rusia y Francia resultan alarmantes porque revelan la firme determinación del gobierno revolucionario de Venezuela, de embarcarse en la construcción de plantas nucleares para la generación de electricidad en el país. Una preocupación más que justificada si se tiene en cuenta la nefasta trayectoria de una industria energética responsable del gran número de víctimas causado por el desastre de la central nuclear de Chernóbil en 1986, y la crisis suscitada en Francia por la contaminación radioactiva de la cuenca del Ródano en el presente año. Sin olvidar jamás, por supuesto, las más de 200.000 muertes provocadas por las bombas atómicas arrojadas en 1945 sobre Hiroshima y Nagasaki por los Estados Unidos.

Usos Pacíficos sólo Mata Gente

Los llamados usos “pacíficos” o “civiles” de la energía atómica no son menos peligrosos que sus aplicaciones militares, como lo demuestran los efectos de los accidentes sufridos por las centrales nucleares construidas en distintos países desde mediados del siglo XX. Según las cifras oficiales, en Ucrania, Rusia y Bielorrusia, por ejemplo, fallecieron al menos 50 personas y otras 4.000 quedaron afectadas con cáncer, leucemia y malformaciones congénitas como resultado de la radiación liberada por el accidente del reactor de Chernóbil; si bien cabe señalar que, de acuerdo con las investigaciones de Greenpeace, las cifras anteriores ocultan la verdadera dimensión de esta tragedia cuyas víctimas pasarían de cien mil. Pero éste no ha sido el único accidente grave, pues también tuvieron efectos nefandos el accidente ocurrido en 1979 en la central nuclear de Three Mile Island en los Estados Unidos, y el de la planta de uranio japonesa de Tokaimura en 1999, entre muchos otros.

Por otra parte, incluso si la humanidad consigue evitar el uso militar de las armas nucleares y el invierno nuclear que en un breve lapso podría poner fin a la vida en el planeta, así como los accidentes nucleares que instantáneamente producen una terrible contaminación y hacen inhabitables a regiones enteras, sigue estando allí el irresoluble problema del manejo de los desechos radioactivos, cuyas emisiones letales perduran por miles y miles de años. El plutonio es particularmente peligroso por tratarse de un elemento químico producido artificialmente a partir del uranio, con una alta capacidad de fisión que lo hace idóneo para su utilización en bombas nucleares, y que permanece activo por quinientos millones de años (Capra, 1982; Eichler, 1987a, 1987b). El plutonio es tan poderoso como cancerígeno que medio kilo uniformemente repartido sería susceptible de provocar cáncer pulmonar a toda la humanidad (Capra, 1982). Una vez producidos el plutonio y otros desechos provenientes de los reactores nucleares, no hay manera de aislarlos permanentemente del ambiente; de ahí que durante su inmensamente larga vida lo más probable es que terminen diseminándose por la ecosfera. Uno de los métodos más populares de almacenamiento es enterrándolos, pero el resultado ha sido la contaminación del agua de las capas freáticas. En los años 80, los estadounidenses los almacenaron en barriles que echaron al océano, lo cual hará que en el futuro haya que rastrearlos para impedir que el deterioro de los barriles haga que se mezclen con las aguas.Ahora bien, el problema del plutonio, incluso en su uso “pacífico” y en ausencia de accidentes, no es sólo a largo plazo. Se ha estimado que si la industria estadounidense pudiese aislar del medio ambiente su plutonio con una efectividad del 99,99% —lo cual constituiría un milagro tecnológico— el plutonio que esa industria inyectaría en la atmósfera sería responsable, sólo en los EE.UU., por 500.000 casos fatales de cáncer pulmonar al año a partir del año 2.020, incrementando la tasa de mortalidad de ese país en un 25% (Nader y Abbotts, 1977; Capra, 1982).

Frente a este panorama desolador, los promotores de la energía nuclear en Venezuela pueden argumentar que actualmente se está negociando con un país, como Francia, con un amplio récord de seguridad en el manejo de sus reactores. ¿Pero es cierto que lo tiene?

Francia al Borde de un Desastre Nuclear

En las semanas previas a la reunión ya mencionada entre los cancilleres Maduro y Kouchner, se han producido en Francia numerosos derrames de uranio radioactivo en el complejo nuclear de Tricastin, que fueron a parar a las aguas de los ríos de La Gaffière y de Auzon, en la cuenca del Ródano. El complejo nuclear de Tricastin es una instalación que cuenta con 4 reactores, una planta de producción de fluoruro de uranio, una planta de reprocesamiento, y una planta de enriquecimiento de uranio. Se trata de uno de los complejos nucleares más importantes de Europa, perteneciente a la compañía pública francesa AREVA —la misma que está ofreciendo sus servicios a Venezuela — y Electricité de France (EDF), la empresa encargada de generar la electricidad francesa.

Estos derrames obligaron a las autoridades a tomar medidas de emergencia como la evacuación de algunos lagos frecuentemente visitados por los turistas, la prohibición de riego de los cultivos de la zona y el ofrecimiento de indemnizaciones a los agricultores afectados. Según el diario electrónico “Público.es”, importantes productores de vino de la región, tras constatar que sus ventas se habían venido a pique por el temor de los consumidores a ingerir productos contaminados, han llegado al extremo de solicitar al Instituto Nacional de Denominaciones de Origen de Francia (INAO) que les permita modificar las etiquetas de sus vinos para poder venderlos (Público.es).

Central Nuclear de Tricastin

Central Nuclear de Tricastín

Por si fuera poco, el 8 de septiembre se produjo un accidente tan grave que se está pensando en mudar a la población de las aldeas aledañas a otras zonas. Durante una operación de colocación de combustible, dos barras de uranio enriquecido, grafito y metal, se quedaron colgadas de la tapa de la cuba del reactor Nº 2 de Tricastin. Desde entonces, las dos barras están suspendidas sobre las otras 155 piezas de combustible que constituyen el corazón del reactor. De acuerdo con la Red “Salir de lo nuclear”, “estas barras pesan cada una alrededor de 800 kilogramos y amenazan con caerse en cualquier momento. En ese caso podrían romperse, y si los pedazos se deslizan entre los otros conjuntos de piezas [de combustible], podrían eventualmente desencadenar una reacción nuclear [en cadena] incontrolada. Un espantoso accidente sería entonces posible. E incluso si esta reacción nuclear no se desencadenara, las operaciones de limpieza serían prácticamente irrealizables. En este momento, el reactor podría estar definitivamente condenado, a la espera de que las generaciones futuras encuentren una solución. Este escenario catastrófico es realmente posible. Un accidente del mismo tipo se produjo, en 1999, en la central de Nogent-sobre-el-Sena, con la diferencia de que un solo conjunto de piezas fue la causa. E hizo falta un mes para resolver el problema. La situación del Tricastín es mucho más peligrosa: hay dos barras en juego. Intentando recuperar una de ellas, se podría hacer caer a la otra. Hasta ahora, la Electricidad de Francia permanece muda con respecto a la composición del combustible de estas piezas, y es posible que las mismas contengan plutonio, lo que agravaría considerablemente los riesgos para la población. La Red ‘Salir de lo nuclear’ se ha dirigido por escrito a la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN), así como al Presidente de la República y al Primer Ministro para pedirles que digan la verdad acerca del accidente en curso”. (Salir de lo Nuclear).

Una Industria Insostenible en Busca de Nuevas Víctimas

Después de los accidentes de este verano, las dificultades financieras y técnicas enfrentadas por los dos Reactores Presurizados Europeos en construcción, y la lucha armada iniciada en el Níger entre el gobierno de ese país y 3.000 tuaregs bien armados que se oponen a la extracción de uranio en su territorio, está claro que la empresa nuclear francesa Areva y el gobierno francés se encuentran en una posición más que delicada.

Europa avanza hacia un proceso de desnuclearización, mientras que Francia es uno de los pocos países empeñados en mantener el uso de la energía nuclear. Ahora los accidentes podrían obligar al gobierno a dejar de apostar por la industria nuclear en su territorio, por lo cual el gobierno francés espera compensar a las compañías de su país obteniendo para ellas contratos en el extranjero, desplazando a otras regiones los riesgos de la energía atómica.

El manifiesto del grupo ambientalista francés “Salir de lo nuclear”, señala que “Un accidente nuclear equivale a toda una región que se vuelve inhabitable durante miles de años y a innumerables víctimas. ¿Podemos permitirnos correr un riesgo tal? No existe posibilidad alguna de eliminación de los desechos radiactivos: son peligrosos hoy y por decenas de miles de años. El costo real de la electricidad nuclear está subevaluado. Ella es en verdad muy cara si se toma en cuenta la totalidad de sus costos: investigación financiada públicamente, desmantelamiento de las centrales, gestión de los desechos durante miles de años. La energía nuclear produce poco gas de efecto invernadero, es cierto, pero contamina la tierra por millones
de años. No es imperativo escoger entre la peste bubónica y el cólera. Ni lo nuclear, ni el efecto invernadero: ése debe ser el objetivo de una política energética responsable. Vivimos en la Francia nuclear, el país más nuclearizado del mundo. Pero esta dependencia frente a lo nuclear es una excepción francesa. Países cercanos como Italia, Alemania o Bélgica ya han decidido salir de lo nuclear. ¡Salir de lo nuclear, es posible! Lo nuclear no es el único medio de producir electricidad, Es urgente desarrollar alternativas energéticas. Y además, ¿necesitamos tanta electricidad para vivir bien?”.

Energías Limpias para el Ecosocialismo del Siglo XXI

Los ecosocialistas venezolanos y franceses estamos contentos de que se hagan intentos por reducir las desigualdades y establecer el socialismo en los países de América Latina. Pero para que ello dé sus frutos, las poblaciones locales deben gozar de buena salud y un ambiente sano. Debemos evitar dar un paso que podría tener trágicas consecuencias para la patria de Bolívar y la salud de sus habitantes (y no sólo para éstos, sino para la humanidad en su totalidad). En vez de ello, debemos construir una sociedad igualitaria y sustentable, basada en el uso de energías limpias, en la que los mayores intereses sean la protección de la salud de los ciudadanos y de la ecosfera de la que somos parte y de la que depende nuestra supervivencia.

Por todas estas razones, consideramos que una iniciativa como ésta debería someterse a un amplio debate nacional y, llegado el momento, a un referéndum consultivo para que sea el pueblo quien decida si vale la pena o no embarcarse en una empresa de tan graves implicaciones para las generaciones presentes y futuras. Una consulta pública sobre el tema nuclear no sería, por cierto, ninguna novedad; pues hace ya varios años que países como Austria (1978), Suecia (1980) e Italia (1987), llevaron a cabo referendos en los que, gracias al voto mayoritario de sus ciudadanos, se decidió el abandono de la energía atómica. Para la Revolución Bolivariana, poner en manos del pueblo la elección consciente del modelo energético más apropiado para nuestro desarrollo, constituiría una evidencia ejemplar de la vitalidad de la democracia participativa, y una prueba irrecusable de que el Socialismo del Siglo XXI ha asumido en serio los inmensos desafíos de construir una sociedad más justa y salvar a la especie de su autodestrucción.

¡SOCIALISMO, SÍ, PERO SIN LA BASURA NUCLEAR!

Referencias:
Capra, F. (1982). The Turning Point. Nueva York: Bantam New Age Books.

Eichler, A. (1987a). El mayor crimen de la historia: la radiación atómica. En Eichler, A. (1987), S.O.S. planeta tierra, pp. 159-161. Caracas: Guardia Nacional de Venezuela.

Eichler, A. (1987b). Radiactividad letal para milenios. En Eichler, A. (1987), S.O.S. planeta tierra, pp. 163-166.  Caracas: Guardia Nacional de Venezuela.
Nader, R. y Abbotts, J. (1977). The Menace of Atomic Energy.  Nueva York: Norton.

FIRMANTES:

Gustavo Fernández Colón, Universidad de Carabobo, Venezuela.
Martha Cecilia Santos, Universidad de Carabobo, Venezuela.
Elías Capriles, Universidad de los Andes, Venezuela.
Yannick de la Fuente, Universidad de Montpellier, Francia.
Claude Llena, Universidad Paul Valéry de Montpellier, Francia.
Carlos Molina Velásquez, Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, El Salvador.
Mayda Hocevar, Universidad de Los Andes, Venezuela.
Sirio Lopez Velasco, Universidade Federal do Rio Grande, Brasil.
Antonio Salamanca Villalba, Colegio de Abogados de Madrid, España.
Mariano Crespo, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela.
Ricardo Molina Meza, Universidad de El Salvador, El Salvador.
Rodolfo Táriba Santaella, Universidad Católica Cecilio Acosta, Venezuela.
Julio Alexander Parra, Docente, Mérida, Venezuela.
Oscar Gutiérrez, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela.
Ricardo Melgar Bao, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México.
Isabel Villarte, Geografía Viva, Venezuela.
Nelson Lucena, Universidad de Carabobo, Venezuela.
Gustavo Claret Vásquez, Abogado, Venezuela.
Norbert Molina, Universidad de Los Andes, Venezuela.
Lenin José Ramírez Ramírez, Universidad de Los Andes, Venezuela.
Edgar Mendoza, Docente, Venezuela.

Los interesados en apoyar esta declaración pueden notificarlo a la
siguiente dirección: manifiestoantinuclear@gmail.com

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LA CAJA DE PANDORA DE LA ENERGÍA NUCLEAR:
¿TAMBIÉN EN VENEZUELA?

Gustavo Fernández Colón* y Elías Capriles**

Tras su reciente visita a Moscú, el presidente Hugo Chávez manifestó el pasado domingo 28 de septiembre su voluntad de implementar un programa de cooperación con Rusia para el desarrollo de la energía nuclear en Venezuela. Según el diario electrónico “Aporrea”, el presidente señaló: “Ciertamente estamos interesados en desarrollar la energía nuclear, por supuesto con fines pacíficos, con fines médicos, para generación de electricidad (…) Brasil tiene varios reactores nucleares, al igual que Argentina, nosotros tendremos el
nuestro.” (www.aporrea.org/energia/n121435.html).

Explosión Nuclear realizada por el Gobierno Francés en el Atolón de Mururoa

Explosión Nuclear realizada por el Gobierno Francés en el Atolón de Mururoa

Desde el año 2005, se ha venido hablando en los medios de comunicación social de posibles acuerdos en materia nuclear con Argentina, Brasil e incluso Irán, sin que aparentemente haya habido mayores avances en este terreno. Sin embargo, las últimas declaraciones de Putin y Chávez resultan preocupantes porque ponen de manifiesto que el gobierno venezolano está considerando en serio la posibilidad de embarcarse en un proyecto de construcción de plantas nucleares para la generación de electricidad.

¿REACTORES O SARCÓFAGOS?

La primera razón por la que esta clase de iniciativa nos parece inconveniente tiene que ver con los peligros inherentes a los usos, tanto militares como industriales, de la energía nuclear. Los daños letales para la salud humana y el medio ambiente que ésta  es capaz de provocar, no sólo quedaron de manifiesto con las más de 200.000 muertes causadas por las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki por Estados Unidos en 1945. También en el campo de los llamados “usos pacíficos” de la energía atómica, los accidentes sufridos por las centrales nucleares construidas en distintos países desde la década de los cincuenta, ofrecen pruebas fehacientes de estos riesgos.

Desastre Nuclear de Chernobyl - Reactor Nr. 4

Desastre Nuclear de Chernobyl - Reactor Nr. 4

En Ucrania, Rusia y Bielorrusia, por ejemplo, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, fallecieron al menos 50 personas y otras 4.000 quedaron afectadas con cáncer, leucemia y malformaciones congénitas como resultado de la radiación liberada, en 1986, por el accidente del reactor de Chernóbil. Aunque cabe resaltar que, de acuerdo con las investigaciones de Greenpeace, las cifras oficiales ocultan la verdadera dimensión de esta tragedia cuyas víctimas pasarían de cien mil. Por otra parte, si bien es cierto que Chernóbil fue el más grave de los desastres ocurridos en la historia de la industria nuclear, en modo alguno ha sido el único. También se cuentan, entre los más severos, el accidente ocurrido en 1979 en la central nuclear de Three Mile Island en los Estados Unidos, y el de la planta de uranio de Tokaimura, Japón, en 1999.

Destrucción del Reactor Nuclear de Three Mile Island

Destrucción del Reactor Nuclear de Three Mile Island

Pero las amenazas no provienen solamente de eventuales fallas en la operación de las centrales; además está el problema todavía no resuelto del manejo de los desechos radioactivos, cuyas emisiones  letales perduran por miles y miles de años. Un caso notable es el del plutonio, un producto de la fisión nuclear que con anterioridad no existía en la naturaleza, que permanece activo por quinientos millones de años. De acuerdo con el físico Fritjof Capra, el plutonio es un cancerígeno tan poderoso que medio kilo uniformemente repartido sería suficiente para provocar cáncer pulmonar a toda la humanidad. Por ello se cotizan tan alto en el mercado los servicios de procesamiento de estos residuos ofrecidos por las empresas del ramo en países como Argentina, donde estalló un escándalo en el año 2000 a raíz de la contaminación del agua para consumo humano con el uranio proveniente del Centro de Procesamiento de Desechos Radioactivos de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires.

NI BARATA, NI SEGURA

Otro dato significativo es que, al contrario de lo que afirman los propagandistas de la industria nuclear, cada vez son menos los proyectos de construcción de centrales nucleares en el mundo. Expertos como Lester Brown señalan que si bien en la década de los ochenta la capacidad de generación nuclear a escala mundial se expandió en un 140 por ciento; durante la década de los noventa, creció apenas un 6 por ciento. Esta caída abrupta se debió a que, al agotarse la vida útil (estimada en 30 ó 40 años) de los reactores construidos en los años sesenta y setenta, sus administradores se percataron de que los costos de su desmantelamiento resultaban tan elevados como la inversión inicial requerida para su construcción. De manera que los “costos ocultos” derivados tanto del procesamiento de los residuos como del desmontaje de las centrales inservibles, han revelado que la energía nuclear resulta ser muchísimo más cara de lo que sus promotores suelen reconocer.

AGUA, VIENTO Y SOL

Otro argumento esgrimido recientemente por los empresarios de la energía atómica es que ésta representa la mejor opción disponible contra el calentamiento global, puesto que no genera dióxido de carbono como sucede con los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón). Sin embargo, este alegato ha quedado desmentido a medida que los avances técnicos y la disminución de costos observados en los últimos años en energías limpias como la eólica, solar y geotérmica, ofrecen alternativas cada vez más económicas y mucho menos perniciosas para la salud de los seres humanos y los ecosistemas.

Colectores Solares

Colectores Solares

Planta Eólica

Hasta ahora, Venezuela ha estado protegida de los efectos letales de la radicación nuclear, gracias a que no existen reactores en nuestro territorio, con excepción del pequeño reactor experimental del IVIC. Pero podríamos perder esta ventaja y ver desmejorada significativamente nuestra calidad de vida, si se concreta la idea de construir centrales nucleares para la producción de electricidad en el país. Una idea que resulta todavía más absurda, si se tiene en cuenta la gran variedad de fuentes de energía limpias y baratas disponibles a todo lo largo y ancho de nuestra geografía, como la hidroelectricidad del Caroní, el potencial eólico de los estados Zulia y Falcón, las enormes reservas de gas aprovechables para la generación
termoeléctrica y nuestra abundante energía solar.

QUE EL PUEBLO DECIDA

Por todas estas razones, consideramos que una iniciativa como ésta debería someterse a un amplio debate nacional y, llegado el momento, a un referéndum consultivo para que sea el pueblo quien decida si vale la pena o no embarcarse en una empresa de tan graves implicaciones para las generaciones presentes y futuras. Una consulta pública sobre el tema nuclear no sería, por cierto, ninguna novedad; pues hace ya
varios años que países como Austria (1978), Suecia (1980) e Italia (1987), llevaron a cabo referendos en los que, gracias al voto mayoritario de sus ciudadanos, se decidió el abandono de la energía atómica. Para la Revolución Bolivariana, poner en manos del pueblo la elección consciente del modelo energético más apropiado para nuestro desarrollo, constituiría una evidencia ejemplar de la vitalidad de la democracia participativa, y una prueba irrecusable de que el Socialismo del Siglo XXI ha asumido en serio los inmensos desafíos de construir una sociedad más justa y salvar a la especie de su autodestrucción.

*Profesor de la Universidad de Carabobo, Venezuela.
**Profesor de la Universidad de los Andes, Venezuela.

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LA SECTA MOON Y LA USB

Gustavo Fernández Colón

En un artículo anterior titulado “Sectas, Universidades e Ideologización” [1] hicimos referencia a la creciente influencia de la secta budista japonesa Soka Gakkai en la Universidad Central de Venezuela y otras casas de estudios superiores del país.

En esta entrega, queremos llamar la atención sobre la penetración de otra organización religiosa internacional, conocida como Iglesia de la Unificación o Secta Moon, en una renombrada universidad pública asentada en el Valle de Sartenejas.

La autodenominada “Iglesia de la Unificación” fue fundada en 1954 en Corea del Sur por el controversial Sun Myung Moon, mejor conocido como el Reverendo Moon. Su doctrina es una mezcla de cristianismo, creencias orientales, nacionalismo coreano y una ideología política de extrema derecha, caracterizada por su antisocialismo y anticomunismo virulentos [2].

Moon se ha proclamado a sí mismo como el Mesías enviado por Dios para conducir al mundo a una “nueva era” de paz e integración de la gran familia humana, tras el fracaso de la labor redentora de Adán y Jesucristo. Desde los inicios de su carrera como predicador, ha venido profetizando el advenimiento de una Tercera Guerra Mundial que pondrá fin al reino de Satán (que para él no es otra cosa que el comunismo) para dar paso a la implantación universal del Reino de los Cielos, representado en “los últimos días” por los Estados Unidos, Japón y Corea del Sur [3].

Es por ello que en 1971 se muda a los Estados Unidos, con el fin de propagar su fe y expandir su imperio económico conformado por una red de empresas transnacionales, que abarcan ramos tan diversos como la fabricación de maquinarias industriales, la comercialización de ginseng y el control de medios de comunicación como la agencia United Press International y el diario Washington Times [4].

Entre sus negocios, resalta la fabricación de armamento para el mercado norteamericano a través de la corporación Tongil Heavy Industries, creada en 1978 y transformada en la S&T Dynamics en 2005. Una actividad paradójica para quien se autoproclama defensor de la paz mundial [5].

En 1982 fue condenado por un tribunal estadounidense a dieciocho meses de cárcel por evasión de impuestos [6]. Se ha hecho famoso por el casamiento simultáneo de centenares de parejas de sus seguidores, como el celebrado en el estadio de Seúl en 1992 donde unió a más de 30 mil jóvenes de 131 nacionalidades distintas. También ha tenido eco en los medios su colaboración con el gobierno de Reagan y su estrecha amistad con la familia Bush, así como su apoyo a la Contra nicaragüense y a las dictaduras de Chile, Argentina y Uruguay [7].

Empeñado en propagar su influjo entre los estudiantes universitarios del mundo entero, fundó la Universidad Sun Moon en Corea del Sur, el Seminario Teológico de la Unificación en los Estados Unidos y la red internacional denominada “Movimiento Universitario para la Búsqueda de los Valores Absolutos” [8].

En Venezuela, la Secta Moon opera bajo la denominación de “Federación de Familias Pro Paz Mundial y Unificación” [9]. Cuenta con seguidores dentro de la UCV y la Universidad Simón Bolívar, a tal punto que esta última casa de estudios firmó un Convenio con la Universidad Sun Moon en 2004, para la cooperación en docencia, investigación y extensión. Desde el 2001 se viene ejecutando un programa de intercambio de estudiantes entre ambas instituciones, y varios egresados de la USB han sido enviados a cursar postgrados en la Universidad dirigida por la Iglesia de la Unificación. Asimismo, el Valle de Sartenejas ha recibido la visita de varios docentes de la Sun Moon para dictar seminarios a los estudiantes venezolanos sobre “cultura coreana” y otros temas.

Las relaciones entre ambas casas de estudio han llegado a ser tan estrechas, que en el año 2004 el para entonces rector de la USB, Pedro María Aso, viajó a Corea del Sur para visitar personalmente la Universidad fundada por el “Mesías” Moon [10].

Nadie puede negar que la cooperación interinstitucional es una tarea clave para el desarrollo académico y científico de cualquier Universidad, en cualquier parte del mundo. Sin embargo, habiendo en Corea del Sur más de doscientas universidades, tanto públicas como privadas, reconocidas a nivel internacional, es curioso que haya sido precisamente una institución creada para difundir la doctrina mesiánica de extrema derecha del Reverendo Moon, la seleccionada por las autoridades de la USB para concertar estos intercambios.

Una selección que además resulta irónica teniendo en cuenta que diversos voceros de la Universidad de Sartenejas, se cuentan entre quienes reiteradamente han acusado al gobierno bolivariano de tratar de imponer un modelo educativo ideologizante para manipular las mentes de la juventud venezolana.

REFERENCIAS

[1] Publicado en “Aporrea” en la siguiente dirección: http://www.aporrea.org/trabajadores/a59113.html

[2] Fuente: Guerra Gómez, Manuel (1996). “Los nuevos movimientos religiosos” (2ª ed.). España: Ediciones Universidad de Navarra. (Págs. 156-167).

[3] Algunos Sermones de Moon y una versión electrónica del libro “Aspectos Básicos del Pensamiento de la Unificación” (2002), editado por el Instituto del Pensamiento de la Unificación de la Universidad Sun Moon de Corea, pueden ser consultados en la siguiente dirección: http://www.fedefamilias.org/

[4] Fuente: Marquis, Christopher (2000, Mayo16). “The Unification Church‘s News Affiliate Buys U.P.I.”. En el Diario “The New York Times”. Versión electrónica disponible en: http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=940CEFD9113BF935A25756C0A9669C8B63

[5] Fuentes: (a) Sales, F. (1988, Junio 26).Empresas de dietética alimentan en España a la secta del reverendo Moon”. Diario “El País”, España. Versión digital disponible en: http://www.elpais.com/articulo/espana/MOON/Empresas/dietetica/alimentan/Espana/secta/reverendo/Moon/elpepiesp/19880621elpepinac_20/Tes/

(b) “S&T Dynamics Co. Ltd. Company Description” (2008, Junio 30). En “BusinessWeek” [Revista Electrónica]. Disponible: http://investing.businessweek.com/research/stocks/snapshot/snapshot_article.asp?symbol=003570

[6] Fuente: Fisher, Marc y Leen, Jeff (1997, Noviembre 24). “Stymied in U.S., Moon’s Church Sounds a Retreat”. En “Washington Post”, Pág. A01. Disponible: http://www.washingtonpost.com/wp-srv/national/longterm/cult/unification/part2.htm

[7] Fuente: Rodríguez, Pepe (1997). El Poder de las Sectas (3ª reimpresión). España: Grupo Zeta. (Págs. 349-354).

[8] Una descripción de la red de instituciones educativas manejadas por la Iglesia de la Unificación puede verse en el sitio electrónico “Rev. Sun Myung Moon: Una vida de amor a Dios y a la Humanidad” en la siguiente dirección: http://www.sunmyungmoon.com.ar/educ.html

[9] El sitio electrónico de la “Federación de Familias Pro Paz Mundial y Unificación” puede ser consultado en la siguiente dirección: http://www.fedefamilias.org/

[10] Fuentes: (a) Universidad Simón Bolívar (2005, Junio). “Informe Trimestral Acerca de la Marcha de la Universidad. Julio – Septiembre 2004″. Versión electrónica disponible en: www.usb.ve/conocer/pdf/informe_abr_jun_04.pdf

(b) González R., Marino (2007, Enero 31).Una visión práctica de las implicaciones de la Ley: Actividades y proyectos que permiten convertir los aportes exigidos por la LOCTI en inversiones rentables para las empresas”. Comité de Gestión para el Desarrollo de la Ciencia, Tecnología e Innovación de la USB. Versión electrónica disponible en: www.cavedatos.org.ve/download/cdt_434.pdf

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