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Archive for the ‘Análisis Político Latinoaméricano’ Category

La gran transición

Jesús Puerta

La Comuna de París

Es sabido que Marx concibió un período de transición hacia una sociedad sin clases y sin estado, polemizando, tanto con los anarquistas, como con los lassalleanos y todos aquellos que transaban con el Estado para emprender mejoras a la situación del proletariado. Esa transición suponía que la nueva clase dominante, la de los trabajadores, usaría la violencia legítima contra los enemigos internos y externos de la revolución que, era previsible, harían una fiera resistencia a los cambios estructurales planteados. La sangrienta experiencia de la Comuna de París así lo evidenciaba: la burguesía aliada a la aristocracia y la monarquía exterminaron las fuerzas populares que se habían atrevido a “tomar el poder”.

De ese balance, salió el término “dictadura del proletariado”. Visto etimológica y filológicamente, era una brillante innovación. La dictadura no figuraba en ninguna filosofía política, ni en los antiguos, ni en los modernos, como una forma de estado. Para todos, era sólo una circunstancia de gravedad transitoria, provisional. Se trataba de una breve concentración de poder, acompañada de la suspensión temporal de todo derecho, necesaria para enfrentar una calamidad pública: una guerra, una epidemia, una catástrofe natural. Además, la dictadura se le atribuía a una sola persona. Cuando Marx se lo asigna a un colectivo, provoca un movimiento interpretativo similar al que suscita un oxímoron (“una brillante oscuridad”) o una frase surrealista (“el dulce abismo”). Porque esa “dictadura” era el poder concentrado en un colectivo; era, por tanto, el más democrático y participativo de los estados: el de la Comuna de París. Era, quizás, otro nombre para el poder constituyente del pueblo soberano.

Otro detalle que se ha dejado pasar, es que Marx y Engels pensaban que ello ocurriría donde el capitalismo estaba más desarrollado: en Inglaterra, Francia, Alemania. Sólo así, podría hacerse viable que la transición fuera internacional. Los bolcheviques esperaron esperanzados durante los primeros años de su revolución, que el proletariado venciera en Alemania o en Hungría. No podía ser de otra manera, pues mientras hubiera sólo un país en transición, y encima la atrasada Rusia, tendría que “desarrollar sus fuerzas productivas”, industrializarse mediante un “capitalismo de estado”; pero además, y esto es peor, tendría que defenderse, o sea, disponer de un ejército y una policía, es decir, instaurar y fortalecer lo que precisamente debía irse disolviendo a medida que se avanzara hacia la eliminación de las diferencias de clase. Pero, sobre todo, el socialismo era un tránsito. La necesidad de que desembocase en la sociedad sin clases y sin estado, es esencial para su concepto.

No hubo transición; luego, no hubo socialismo. Sí, pero ¿no hemos dicho que la transición es mundial, o no es? Lo del siglo XX tal vez no fue sino un primer ensayo de esa transición mundial que sigue planteada. Un “fracaso” que se sumó al del capitalismo liberal en tantas oportunidades: en 1929, en 2008; al fracaso de tantas promesas de los siglos XVIII y XIX. Pero es evidente que ya el capitalismo no volverá a ser el mismo, que los cambios continúan.

La transición es, efectivamente, mundial; larga, de varios siglos, con varios ensayos y errores aun por plantearse. Y en eso estamos.

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La amenaza de las siete bases yanquis contra Venezuela

De Gorileti a Uribeti

Otto Van Der Velde

poderimperial

El escenario

De los sucesos en Hondura al Plan Colombia hay una relación estratégica y política. Hemos afirmado que el gobierno de Estados Unidos profundiza el Plan Colombia. A partir del golpe cívico militar de Micheleti y la oligarquía hondureña contra el gobierno legítimo del señor Zelaya. Nuestra conjetura tiene ahora visos de realidad.

Un mes después del derrocamiento del Presidente electo de Honduras, del empresario “Mel Zelaya”, otro gorilazo cívico militar entra en escena. Esta vez con el incremento en 7 bases militares colombianas, la presencia e inversión –por 46 millones de dólares– y desplazamiento de tropa y armamento estadounidense. Decisión autorizada por el gobierno de Alvaro Uribe, el ex– ministro de defensa Juan Manuel Santos y el Embajador yanqui en Colombia William Brownfield, un cínico personaje conocido por los venezolanos por sus actividades desestabilizadoras. Como también sabemos, el gobierno norteamericano invierte $520 millones en el “Plan Colombia”.

Un grueso de esa inversión va a las bases militares gringas ya establecidas en territorio colombiano así como para al establecimiento de nuevas bases estratégicas, que cerrarían un peligroso anillo militar alrededor de áreas muy sensibles de la frontera venezolana.

La base Molambo por ejemplo, al norte en la Guajira colombiana, apunta a Maracaibo y los aeropuertos de Zulia, importante estado venezolano petrolero gobernado por la oposición de derecha. Con toda razón el propio Presidente Chávez advertía el 9 de agosto desde el Estado Bolívar sobre “la preparación de un ataque” por la Guajira venezolana.

Mientras que la base militar de Palanquero, un poco más abajo de la base Malambo, amenaza directamente por el sur a los Estados Táchira, Barinas y Mérida. Es una base militar ofensiva prácticamente montada sobre San Antonio del Táchira, que no por casualidad es otro estado venezolano de frontera, en manos de la oposición de derecha.

Palanquero también apunta al estado Amazonas, zona venezolana de una reserva acuífera y ambiental, de una diversidad biológica clave para la vida en el planeta.

El montaje específico de Palanquero y la cercana base naval de Cartagena en Cundinamarca, funciona como centro operativo del Plan secesionista “Balboa”, a través del cual los intervencionistas norteamericanos y sus aliados, tienen una información precisa de los objetivos militares a atacar en el Zulia y Amazonas en caso de un conflicto armado. (V. Del periodista Díaz Rangel “Del plan Balboa a las siete bases” (Ultimas Noticias 9–8–2009).

Viene al caso señalar además, que solamente esta base de Palanquero – según informa J.V. Rangel– tiene una capacidad operativa para 60 aviones y una pista de 3500 metros de gran capacidad (JVR. Colombia el balcón que nos vigila 27–7–2009 Ultimas Noticias)

Hacia el centro colombiano está la base militar de Apia, que domina las fronteras del Sur venezolano, fundamentalmente al Estado Amazonas. Dirige además sus baterías hacia Brasil.

A todas éstas habría que agregar otras bases militares de gran calado, la de Tolemaida, Larandia (bien al Sur de Colombia) e instalaciones navales en Málaga (área de El Pacífico) y la ya mencionada de Cartagena en El Caribe.

La parte interna del cerco militar imperialista, se combina con dos factores políticos– militares muy importantes: medio millón de soldados entrenados y operativos del ejército regular colombiano; alrededor de25 mil paramilitares, terroristas sin escrúpulos que cumplen un papel similar al de los mercenarios de la etnia Gourkas, grupos degenerados por el colonialismo inglés, que éste usa como fuerza de choque terrorista para violar y cortar las cabezas “del enemigo”.

Están también Las llamadas “Unidades de auto defensa” (UAC). Operan sincronizadas con los mandos regulares del Ejército y no se quedan atrás en crueldad. A esto debemos agregar el voto electoral de la reacción uribista interna inflamada de chauvinismo anticomunista y las fuerzas militares operativas de Estados Unidos en el Meta, Cararabo y el Amparo, muy cerca de las fronteras venezolanas.

La parte “externa” del cerco político militar imperialista, tiene su caja de resonancia interna dentro del territorio, en la oposición venezolana de derecha. Un verdadero Caballo de Troya de sectores “venezolanos” absolutamente apátrida, capaz de venderle su abuela al diablo si eso garantiza el fin del proceso revolucionario venezolano.

Se trata de una corriente política ultra reaccionaria con un papel estelar en el plan imperialista “Balboa”: ablandar de la “opinión pública” interna; desprestigiar los líderes populares y organizar el boicot a las medidas y leyes sociales progresistas, pero sobretodo actuar como fuerza de choque de la conspiración de Fedecámaras– Venamchan, los partidos y medios de comunicación burgueses y el Episcopado, siguiendo la propia experiencia venezolana en el golpe cívico militar de 2002–2003.

Precisamente en este punto entran al escenario los mozos de estoque de la ofensiva imperialista: filósofos, cómicos de feria de TV comercial y radio, periodistas coordinados por los dueños de los canales privados –particularmente Globovisión– intelectuales a sueldo y otras baratijas del sistema.

Su libreto es respetar “la libre determinación de los pueblos” para decirlo con las palabras de un tal Luis Solórzano de Copey, respaldado por AD, quien a través de su dirigente Ángel Medina, pide “respeto” a la decisión del gobierno colombiano, “respeto” que los partidos punto fijistas nunca tuvieron cuando votaron a favor de sacar a Cuba de la OEA en el año 1962

Sumado al coro Tomas Guanipa en nombre de los fascistoides de Primero Justicia, condena al gobierno bolivariano admitiendo la “la utilización de armas venezolanas por parte de las FARC”, con lo cual Primero Justicia apuntala el principal invento internacionalizado por el gobierno de Uribe, para justificar la agresión a Venezuela.

Pero si de cosas peores hablamos, el premio es para el partido del prófugo Rosales, el UNT. Fijando la posición de dicho Partido, el renegado adeco de marras Timoteo Zambrano, vomita bilis contra “Venezuela” en favor del “ejercicio pleno de la soberanía colombiana. Según éste hijo póstumo de Carlos Andrés Pérez y Rómulo Betancourt, debe creerse en la “palabra que da un gobierno democrático como los de Colombia y EEUU”.

Aunque usted no lo crea estas son las declaraciones de la oposición venezolana el 7–9–2009 por el periódico Ultimas Noticias.

Como el lector verá, se trata de una “derecha tradicional”, extremadamente reaccionaria, orgullosa de hacer de telón de fondo a la política y los planes militares del gran capital internacional, cuyos actos curiosamente coinciden con la derecha que se mueve dentro del proceso revolucionario, que le hace el juego a través de un comportamiento colaboracionista y burocrático. También juegan su papel los grupos colombianos uribistas residentes en Venezuela, incluyendo unas centenas de paramilitares con un plan en marcha bien desarrollado.

La estrategia internacional del imperialismo y sus servidores en Perú, Chile y Brasil, ponen lo suyo en el anillo de hierro contra Venezuela y la integración del ALBA. El arribismo electoral de la señora Bachelet en Chile y del cura Fernando Lugo en Paraguay los empuja a “respetar la decisión de Colombia”, mientras que Lula da Silva en Brasil se vuelve un mar de saudades para quedar bien con Dios y con el Diablo en el caso. Solamente Ecuador, Nicaragua y Bolivia han sido firmes en su condena a las bases militares norteamericanas en Colombia.

Observando tanto malabarismo democrático, seguramente los perros de la guerra en Perú, Colombia, Israel, Inglaterra y Estados Unidos se frotarán las manos, buscando venganza tras la derrota latinoamericana del Tratado de Libre Comercio y sus negocios.

La situación es realmente grave. ¿Qué hacer?

El Tío Sam pareciera volver a la “estrategia indochina” o sea la extensión del conflicto político militar a Ecuador y Bolivia. Definitivamente el Departamento de Estado no escarmienta. Se olvida los estrategas del Pentágono que la extensión de la guerra de Viet Nam a Laos y Camboya, a partir de la segunda mitad de los años sesenta terminó de cavar la tumba de los marines y sus socios vietnamitas.

Por lo pronto para el movimiento revolucionario venezolano se hacen necesarias algunas reflexiones:

1.– El proletariado, los socialistas y las masas oprimidas debe hacer conciencia de la gravedad a mediano plazo del problema. Entendiendo que como clase histórica el proletariado tiene un programa autónomo e intereses específicos de clase que defender dentro de la lucha de clases y el problema nacional planteado, sea esta contradicción pacífica o militar, como el caso esbozado.

Es claro que ese tipo de situación, no se resuelve con una simple y alegre marcha roja– rojita en la avenida Bolívar. El movilizar por la paz es de suma importancia para aislar los elementos guerrerista dentro del conflicto, para unificar los esfuerzos contra la guerra de fronteras de los pueblos de Venezuela y Colombia, liquidar las tendencias chauvinistas estimulada en el seno de las masas colombiana y venezolana por las burguesías de ambos países.

Es decir, un movimiento por la paz resulta muy importante pero no suficiente. La provocación imperialista está fríamente calculada a mediano plazo, incluso haciendo cálculos en función de la “paz de los sepulcros” como advertía El Libertador. Tiene razón el camarada Brito García cuando dice que “difícil es seguir la vía pacífica cuando el adversario elige la violenta”. Lo que para el caso quiere decir llamar a la pacificación de las masas, ante el plan ofensivo en marcha de las bases militares y del Proyecto “Balboa” de ocupación territorial de Venezuela. Por el contrario la respuesta popular debe ser de lucha meticulosa, movilizaciones permanentes, preparación ideológica y militar firme y progresiva.

Para el éxito de ésta tarea, el proletariado y los socialistas auténticos deben asumir la dirección revolucionaria del proceso y sus conflictos. El nacionalismo por sí solo no puede llegar hasta el final en este complejo problema. Demasiadas dudas, inconsecuencias y vacilaciones en su seno se lo impiden.

2.– Tomar medidas para profundizar el proceso es clave en este momento. Debilitar las fuerzas internas de la reacción aplicando medidas estructurales anticapitalistas en el campo económico, político y social, crea confianza en las masas y pone en desventaja estratégica a los imperialistas y sus aliados. La disolución por ejemplo de los monopolios privados (artículo 113 de la Constitución) y la socialización de esos medios de producción, así como la revisión de la estrategia de empresas mixtas de hidrocarburos con el imperialismo petrolero anglo norteamericano, constituyen medidas revolucionarias correctas y en tono con la confianza popular, secando la fuente de recursos y propaganda al enemigo.

3.– Aislar sin contemplación la quinta columna interna, neutralizar a los chauvinistas, burócratas y colaboradores que decoran el escenario de la derecha “endógena”, es una necesidad elemental para la cohesión revolucionaria Estimular la conciliación y la impunidad es un suicidio en primavera para el proceso revolucionario.

4.– Debemos organizar planes estratégicos y tácticas de organización defensiva de masas a todos los niveles de la población. La creación de milicias populares bajo control comunal es otra respuesta correcta y necesaria ahora.

5.– El ganar la “opinión pública” no es suficiente. Mas aun teniendo en cuenta una opinión pública, que como la venezolana está cuajada de prejuicios y es ampliamente manipulada por los medios de comunicación capitalistas, amen de una pequeña burguesía de derecha, que odia ferozmente a las masas por “tierruas”, a los “patas en el suelo” de los barrios y del campo, con tal grado de irracionalidad, que basta que los socialistas afirmen que la nieve es blanca, para que ellos digan que es negra. Un grupo social cuyo símbolo de lucha es la bandera norteamericana, de hecho es una amenaza real en nuestro propio campo nacional. La respuesta es de preparación ideológica, política y militar. De movilización popular generalizada.

6.– La diplomacia es siempre buena, pero sin preparación popular, fuerza propia y planes estratégicos igualmente no pasa de ser un ejercicio mental. En este caso la mejor diplomacia por si sola no podrá superar los planes geopolíticos de la burguesía norteamericana, ni la astuta diplomacia del gobierno colombiano y sus socios locales. Constituye un error de corta visión política, centrar toda la respuesta venezolana en ese juego.

7.– Los pasos adelante y atrás en política internacional, tampoco funcionan en problemas de tanta complejidad, donde por el contrario la firmeza y seguridad política son necesarias en el manejo de estas contradicciones. En el caso del Plan Colombia y las bases militares del imperialismo norteamericano, se hace evidente la tesis de Kar Von Clausewitz, de que la guerra es la continuidad de la política por otros medios. De allí que las respuestas a la agresión imperialista debe guiarse por la política y no solo por el fusil.

8.– El frente amplio y la unidad nacional organizada y combativa es la mejor respuesta política a dicha agresión. Pero en la unidad nacional antiimperialista no desaparece la lucha de clases En esa dirección es válida la propuesta de los marxistas leninistas de que el proletariado, en su esfuerzo unitario mantenga dentro del frente general su autonomía política y lucha por los objetivos y el programa histórico socialista.

Que no se disuelvan estos objetivos en la política de los liberales y los nacionalistas. Al mismo tiempo el proletariado debe esforzarse por ampliar las alianzas en lo interno y al exterior del conflicto, trazando una sola línea de trabajo para los movimientos antiimperialistas más consecuentes dentro del proceso revolucionario venezolano y del área latinoamericana – caribeña.

En esa dirección el proletariado plantea al gobierno bolivariano para enfrentar la agresión burguesa, una política fraterna, coordinada, en la solidaridad internacional, con los movimientos pacíficos y armados de la región, que luchan contra las provocaciones imperialista, anulando los acuerdos de extradición política que benefician al imperio y la oligarquía colombiana. En esa dirección las posiciones valientes, no oportunistas dentro del ALBA, UNASUR y otras integraciones, pueden constituir un frente de resistencia externa importante a la política de agresión yanqui, que no hay que subestimar.

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El reacomodo planetario de USA

Franco Díaz

"El Gran Dictador" - Charles Chaplin

"El Gran Dictador" - Charles Chaplin

A los norteamericanos la economía no les marcha bien, a pesar de los cientos de millones de US$ invertidos ese carro no arranca (vaya el símil por lo de General Motors), lo cierto es que a la administración Obama le corresponde la amarga tarea de sincerar los costos y optimizar el gasto , sobre todo en el dispendioso rubro militar; Claro está optimizar significa gastar en donde los resultados sean más productivos, es por ello que entendiendo que hoy el capitalismo rige al mundo han decidido recoger sus tropas dispersas por el cercano y lejano oriente, para ello están negociando con los talibanes en Afganistán (a fin de cuentas ellos los engendraron), han planeado salir a la brevedad de Irak, para ello están dispuestos a hablar incluso con Irán, le han ordenado a Israel que suelte a su presa Palestina por un tiempo, peeeroooo (siempre hay un pero) es muy difícil que una potencia de esa magnitud se retire a casa a lamerse las heridas. Por muy angelical e ingenuo que luzca su nuevo presidente. Más de pronto surgen los acontecimientos en Honduras, un golpe de estado al más viejo estilo, cruento, agresivo, represivo, sanguinario y ahora la nueva estrategia…..el gobierno de USA reconoce públicamente por boca de su flamante presidente y de la inefable Sra. Clinton que efectivamente hubo un golpe y hasta allí todo bien, pero los acontecimientos de esta semana nos dicen que hay gato encerrado, la prepotencia israelí con la que actúa el gorililla de ese país centroamericano nos dice que no están solos y ya sabemos los latinoamericanos quienes son los sempiternos soportadores de este tipo de eventos, demasiadas veces hemos visto la película para no saber quienes son los muchachos malos.

Este golpe de Honduras tiene todos los visos de un reacomodo yankee en el mundo ante la crisis financiera se han venido a poner orden en el patio trasero, la granja ha estado alborotada últimamente y ellos habían estado obnubilados en las arenas de oriente , pero la administración Obama lo piensa mejor y concluye….para que ir tan lejos si los recursos que necesitamos los tenemos en el vecindario, además allí hay unos excelentes ejércitos, leales y adecuadamente entrenados para someter a la indiada (perraje, diríamos en Venezuela), tenemos también a unas oligarquías dispuestas a vender a sus madres por la oportunidad de visitar Disney una vez al año (Mariategui dixit) y …entonces?? Que locura es la que estamos cometiendo? Llamemos a nuestros ejércitos en Oriente, ahorrémonos esos reales, activemos a nuestros Cipayos en Latino América, frotándose las manos algún alto funcionario del departamento de estado recordará seguramente las palabras de James Monroe en 1823,….”America, para los americanos”……! Sí ¡claro está! Para los americanos catiritos, anglo parlantes, con abultadas cuentas en dólares falsos (no tienen respaldo real en una economía quebrada) y protestantes, WASP creo que es el término que se les aplica, a fin de cuentas ellos siempre han tenido conciencia de sí y para sí.

"El Gran Dictador" - Charles Chaplin

"El Gran Dictador" - Charles Chaplin

Y nosotros qué?….Hay que reconocer que existe un aire progresista recorriendo la América mestiza…pero no es suficiente, el enemigo acecha presto a dar el zarpazo, Honduras tan solo ha sido un ensayo, Zelaya es un tímido gobernante que apenas intentaba pedir permiso para preguntar, lo importante aquí era poner a prueba la capacidad de reacción del ALBA, las horas transcurren y la permanencia de Goriletti en Tegucigalpa se convierte en un terrible presagio para el futuro de esta parte del continente, parafraseando la canción de Rubén Blades el tiburón está en la orilla, Latinoamericanos es la hora de poner las barbas en remojo.

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Conviviendo con el gorila

Jesús Puerta

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Discutir sobre Chávez es cosa cotidiana. Como tenemos que convivir, asistir al mismo sitio de trabajo, calarnos las mismas colas urbanas, acudir a los mismos servicios, quejarnos de la misma inseguridad, ver las mismas chicas preciosas en la calle, ya los dos bandos hemos venido asumiendo el debate cotidiano con una ironía relajada. La misma que nos permitió no matarnos en las colas para echar gasolina a las puertas de la bomba en aquel casi olvidado paro de 2002.

Pero a raíz del golpe en Honduras, me he percatado de pronto, y a propósito de un encuentro en un pasillo de mi universidad, de un suceso, de una suerte de catástrofe, que excede la rutina de mutuas mordacidades y provocaciones risueñas en que convivimos.

Al principio pensé que podía representármelo como la apertura de una falla geológica, una fractura en la superficie de lo que tenía como el sentido común político de los venezolanos. Corrijo la imagen, y termino por preferir la de dos planetas diversos.

Me refiero a eso que constituye el lenguaje básico, lo presupuesto, en la comunicación diaria, a propósito de los asuntos políticos. Hablo del suelo donde descansa el “nosotros”. Eso que podemos llamar, fenomenología mediante, el “mundo circundante”. A esa concepción del mundo que nos permitía identificar en el mismo Pinochet al propio Pinochet. O sea, convertir a Pinochet en una categoría general, en la antonomasia.

Pero ahora algunas experiencias mínimas, que se fueron acumulando atropelladamente en el lapso mínimo de dos o tres días, hasta convertirse en un cerro, me convencieron de que sí, se había producido una ruptura terrible que había reventado y arrojado a un rincón, como un coroto inservible y con los engranajes y resortes afuera, el lenguaje y todos los adminículos que nos permiten comunicarnos con nuestros prójimos.

Lo que a todas luces es un golpe de estado clásico, para algunos no lo es. Parecía que usábamos el mismo lenguaje, las mismas palabras, pero no. Como si, señalando un pájaro, el otro me discutiera y defendiera con fiereza que era un camello.

Un energúmeno, presentado por la locutora de radio como especialista en derecho constitucional llegaba a afirmar en el programa de opinión, a grito pelado, que lo que ocurría era que los “presidentes comunistas” estaban dominando la OEA y la ONU. Claro: eso me provocó una hilaridad semejante a la que me producen algunos arranques paranoicos de Martha Colomina o esos mensajes de INTERNET donde se anuncian profecías como la eliminación de la patria potestad, la confiscación de las casas y los televisores, el alojamiento forzado en nuestras habitaciones de unas familias pobres o de cubanos, las cámaras escondidas en los bombillos de la Misión Energía, y otros delirios “normales” dentro de nuestra anormalidad.

Incluso esa analogía forzadísima entre Zelaya (sacado de su casa en la madrugada a punta de fusiles militares, expulsado de su país, destituido de la presidencia después de la lectura de una falsa renuncia) y Ledezma (alcalde metropolitano, reconocido por los organismos electorales del país, con disposición de presupuesto, ejerciendo su cargo, afectado por una redistribución de las competencias hecha de una manera legal aunque muy discutible desde un punto de vista estrictamente político), esa equivalencia, digo, la asumía como una más de esas maniobras polémicas, erísticas, que permiten confundir a algunos y desviar la atención, muy propias del debate diario, cotidiano, ya casi aburrido.

Lo que me empezó a preocupar fueron esas loas al golpe, a la supuesta valentía a los gorilas, los mensajes francos y sinceros de unos tipos, jóvenes y viejos, que anhelaban bolas hondureñas en militares venezolanos. Claro, hay el antecedente de aquel, hoy autoridad universitaria, que envió unas pantaletas a unos generales para decirles que eran unas “mujercitas” que no se atrevían a sacar a Chávez por la fuerza. Ahí fue cuando me di cuenta de que vivimos en dos mundos distintos. Que no hay comunicación posible.

Y donde no hay posibilidad de conversar, sólo la fuerza decide.




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Hipoliderazgo

Jesús Puerta

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En un artículo pasado, querido lector, le comenté algunas figuras que ilustraban la relación entre los intelectuales y el poder.

Le hablé de Platón, el proponente del Rey-filósofo que, a la postre, fue víctima de un Tirano que se creyó filósofo y expulsó a su platónico mentor porque en su isla no podía haber otro.

Le mencioné a Aristóteles, maestro y tutor de Alejandro Magno, tal vez el más feliz, porque se congratulaba suspirando, a la distancia y con nostalgia, de los éxitos de su anterior discípulo.

Le referí a Sócrates, el insoportable preguntón, que le demostraba a los arrogantes del Poder que sabían tan poco como él, con la gran diferencia que él sabñia que no sabía, mientras ellos creían que sabían y lo demás era “paja”.

En otra colaboración, conté la tragedia de los intelectuales trágicos de la reforma del Estado, de la COPRE y su destino, de los sabios desesperados por la brutalidad suicida de sus cogollos. Del llanto que los acompañó durante toda la década de los ochenta. De ansiedad, angustia y desesperación al ver consumado el gran fracaso del bipartidismo.

Hoy, querido lector, escribiré acerca de una cuarta figura de intelectual relacionado con el Poder: Ulises. El Rey de Ítaca acompañó al inepto y cornudo Agamenón en una guerra que sólo se ganó por la fama y la bravura de Aquiles, y el propio ingenio de Odiseo, que así también le llaman a nuestro personaje.

Ya usted sabe qué representaría aquí Ulises: el intelectual resuelve peos. El astuto que usa su intelecto para sacarle la pata del barro al jefe, aún reconociendo esa ineptitud y cornudez de los agamenones. De Ulises fue la idea del famoso caballo frente al cual se rindió Troya. Y ardió al final.

Se trata de un intelectual ideal. No habla paja. No pregunta demasiado. No enseña demasiado. Nada en demasía; sólo aporta ideas brillantes, prácticas, sencillas, con las cuales resolverle la vida a Agamenón. Claro: Ulises es Rey. Y, a diferencia de Agamenón, tiene una esposa fiel y (¡caramba!) tan astuta como su marido, Penélope, quien tejía y destejía el manto aquel, mientras esperaba a su amor.

De modo que de ingenio en ingenio, de astucia en astucia, el Rey Ulises llega a su casa y acaba con los pretendientes a su trono y a las delicias de Penélope. Es ese momento, la matanza de los pretendientes, cuando Ulises se nos revela como es: el Rey Sabio ¡Mira, Platón, por donde vuelves a salir!

Tal vez Ulises desarrollaba un hipoliderazgo. Siguiendo la matriz explicada con brillo el domingo 14 de junio por el Presidente Chávez, seguramente Ulises entendía que contaba con un equipo (o sea, Penélope) con suficiente capacidad y voluntad, en el cual podía delegar tranquilamente, mientras se dedicaba a ganar guerras, escuchar sin consecuencias cantos de sirena (no de ballenas), zafarse de los embrujos de una encantadora hechicera y dirigir su nave a través del Ponto vinoso hasta la Patria.

La matriz de liderazgo explicada por el presidente Chávez, evidencia el brillo de un intelectual. Él mismo reconoce que ha estudiado y hasta escrito cosas de su propia cosecha, al tiempo que felicitaba a los intelectuales reunidos en el CIM. O sea, Chávez es un intelectual. ¡Platón mira por donde apareces!

La matriz que nos enseñó el presidente Chávez, da la razón, de una manera sencilla, lógica, clara, por qué en un equipo con baja capacidad y voluntad, el estilo debe ser el de “dirigir”, meterse el jefe en todo, controlarlo todo. Explica también por qué el presidente Chávez considera que, al contrario de lo que se dice, no se mete en todas las cosas en que debiera meterse. O sea, que el presidente Chávez, en realidad, desarrolla en ciertos aspectos, un hipoliderazgo.

¿O, al contrario, su equipo es el hipo que lo obliga a ser hiper?

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Honduras: Historia de unas urnas que llevaron a un golpe

Miguel Ángel Pérez Pirela

Pueblo hondureño en la calle

Pueblo hondureño en la calle

Decía Friedrich Hegel que la historia no le ha enseñado nada a nadie. Al ver lo que ha venido ocurriendo en Honduras en la última semana parece ser cierto.

El domingo 28 de junio de 2009 la región se despertó consternada por lo que, en un primer momento, pareció ser un deja vu. La historia, esa inclemente historia latinoamericana y caribeña del siglo pasado, se nos mostraba a través de las pantallas televisivas, viva, entera, resucitada.

Una vez más un presidente amordazado y sacado por militares de su residencia; una vez más soldados cuasi adolescentes tomando las calles; una vez más una constitución desconocida por las elites locales; una vez más el silencio mediático internacional; una vez más un avión que se lleva a un presidente electo…

Pero no nos engañemos: ese golpe de estado no fue perpetuado el domingo 28 de junio. Se trató de un “golpe lento” que comenzó días antes, delante del silencio de las organizaciones internacionales y los oligopolios mediáticos.

Ese golpe de estado, antes de ser militar, fue técnico, jurídico, político. El mismo había comenzado días antes con un Congreso y una Corte Suprema que se dieron el lujo, en pleno siglo XXI y sin protestas mayores, de decidir “democráticamente” y amparados en la “separación de poderes”, que las Fuerzas Armadas de Honduras no estaban ya subordinadas a su Comandante en Jefe, el presidente Zelaya. Si esto no era ya un golpe de estado de facto, alguien debiera explicarnos qué fue.

La historia latinoamericana nos muestra que detrás de todo golpe de estado se encuentran las razones y excusas más absurdas que puedan imaginarse. En este caso, el presunto motivo que llevó al mismo fue la voluntad del presidente Zelaya de proponer una consulta sobre la posibilidad de colocar una “cuarta urna” de votación en las próximas elecciones.

Consulta popular que, por cierto, no poseía carácter vinculante frente a la institución electoral hondureña, y que se limitaba a una simple encuesta, pero esta vez propiciada desde el poder ejecutivo.

Encuesta que quería indagar sobre la opinión de los hondureños en relación a la realización de una constituyente. Opinión que, de ser positiva, se le daría simplemente como propuesta a un poder legislativo en manos de la derecha “oposicionista” hondureña. Congreso que, al final de todo, habría de decidir sobre la plausibilidad de una eventual constituyente.

¡Vaya razón para un golpe de Estado!

El resultado de la propuesta de esa “cuarta urna” fue, nada más y nada menos, el secuestro de un presidente democráticamente electo; la deportación a Costa Rica del mismo (donde por cierto se dejó tirado en la pista de un aeropuerto); el cierre del estatal canal 8 y el corte de la señal de otros muchos medios de comunicaciones nacionales e internacionales; la desactivación del servicio eléctrico nacional; el secuestro de la canciller, políticos y embajadores; la suspensión de unas elecciones nacionales; la suspensión del servicio telefónico y la persecución de ciudadanos hondureños.

En el fondo, como lo afirman los golpistas civiles y militares, éstos no le temen a esa cuarta urna electoral. Es verdad: no le temen a esas urnas, le temen a lo que se hubieran encontrado dentro de las mismas si se hubiera dado la votación.

Por no querer distribuir el material electoral y desobedecer al poder ejecutivo, el presidente mismo Zelaya, destituyó al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez, y aceptó la renuncia del ministro de Defensa, Edmundo Orellana. Por insistir en distribuirlo, el presidente Zelaya, días antes del golpe militar, estaba por ser destituido por los poderes civiles conservadores.

La historia de un golpe anunciado se volvió a repetir: mientras los golpistas militares reprimían, los golpistas civiles sacaban de no se sabe dónde una carta de renuncia del presidente, negada por el mismo Zelaya desde Costa Rica. Dicha carta falsificada fue más que suficiente para que el presidente del Congreso Nacional Roberto Micheletti, fuera designado presidente de facto por el poder legislativo. A pesar de esto, los diputados golpistas siguen jalando por los cabellos leyes, normas y artículos de la constitución para justificar una inhabilitación o destitución de Zelaya que les de segundos más de vida al gobierno de facto.

Todo está ahora en manos de las organizaciones internacionales y su capacidad de reacción; en un rotundo pronunciamiento de los Estados Unidos; en la ofensiva de los países progresistas de la región; pero sobre todo y más que todo en el pueblo.

Pueblo hondureño en la calle

Pueblo hondureño en la calle

De hecho, acaso Hegel podría equivocarse. Quizás ese pueblo hondureño revierta la fatídica historia como, el 13 de abril de 2002, lo hizo el venezolano.

De no ser así los relojes de la región se retrazarían de, al menos 30 años, cuando el “patio trasero” de los Estados Unidos era regado por gorilas golpistas con la sangre de nuestros pueblos.

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MANIFIESTO DE ESCRITORES DEL PERÚ Y DEL MUNDO SOBRE MASACRE EN LA AMAZONÍA PERUANA
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Nuevamente el rostro lívido de la Bestia, el fascismo, último recurso del capitalismo asesino, desesperado por mantener sus privilegios seculares, masacra impunemente al pueblo peruano. Los señores del caucho se han reencarnado horrorosamente en los gobernantes de una república bananera: Alan García Pérez, el genocida de los penales, el Gabinete Ministerial en pleno, compinches de la masacre, los congresistas del APRA, Unidad Nacional y el fujimorismo, mienten todos al pueblo peruano, insistiendo en que la población amazónica y sus dirigentes son los culpables de la masacre desatada con exclusiva responsabilidad de Alan García Pérez. El silencio tanto como la desidia nos vuelven cómplices del crimen y nosotros, un puñado de escritores asqueados del circo mediático racista que falsea la verdad de la matanza ordenada por Alan García Pérez, no queremos frenar nuestra lengua.

Hemos visto —no por los canales de televisión— cómo cientos de policías de la DINOES armados cual rambos cholos provocaron al pueblo amazónico. Hemos visto cómo decenas de francotiradores apostados en las azoteas de las casas tiraban a matar con fusiles de guerra iniciando así la carnicería, hemos visto y recibido informes de cómo helicópteros artillados bombardeaban al pueblo inerme, protegido tan sólo con lanzas y flechas (claro, son unos salvajes y feroces chunchos reducidores de cabezas) y si ese pueblo alzado, harto de mentiras y negociaciones estériles y mañosas, ha conseguido armas de fuego es porque en su arrojo se las arrebataron a brazo partido a policías protegidos por chalecos antibalas, expertos en debelar levantamientos, ¿o qué quiere la señora Cabanillas, que el pueblo se deje matar poniendo el pecho abierto como en tantos otros degolladeros realizados en contra de peruanos desarmados?

Encender la televisión o escuchar RPP en estos instantes provoca intensas arcadas. El cerco mediático racista tergiversa los hechos y se empeña brutalmente en demostrar que solamente son policías quienes han muerto en el genocidio. Lamentamos la muerte de esos policías manipulados por el poder corrupto. Pero, ¿quién en su sano juicio osaría defender un orden democrático pútrido en donde un policía o un maestro ganan menos de ochocientos soles y un congresista o ministro se embolsica veinte mil soles mensuales? ¿quién en su sano juicio puede creer que lanzas y flechas pueden más que fusiles de guerra, pueden más que helicópteros artillados, pueden más que granadas y bombas lacrimógenas?

Voluntarios belgas (http://catapa.be/en/north-peru-killings) y amigos presentes en el lugar de la masacre, nos envían fotos, vídeos y testimonios de la cacería desatada por el gobierno en contra de nuestros hermanos amazónicos. En emisoras de Loreto se habla de 150 pobladores asesinados y de la deserción de decenas de soldados, hijos de nativos masacrados. En estos momentos sabemos de buena fuente que las fuerzas del desorden están carbonizando los cadáveres con lanzallamas, están arrojando los cadáveres —que se niegan a devolver a los deudos— a los ríos y quebradas, están fusilando a los líderes indígenas capturados, están deteniendo a todo aquél que tenga “cara de indígena”, están amenazando a periodistas locales y regionales para que no difundan la espantosa verdad del genocidio. Luego el cerco mediático racista dirá que estos indígenas desaparecidos fueron delincuentes terroristas que se hicieron al monte, coronando así esa asociación funcional para el Estado criollo: indio, terrorista y delincuente.

DSC_0448 Es el propio Estado criollo-burgués quien le ha declarado la guerra al pueblo alzado que reclama por el respeto de esa institucionalidad jurídica que el propio Estado dice defender cuando le conviene. El mentado DL 1090 es ANTICONSTITUCIONAL, no contempló jamás el mecanismo de consulta que manda el Convenio OIT 169 suscrito por el Estado criollo y que ahora desconoce. La tenebrosa jactancia de Yehude Simon Munaro no debería sorprendernos: “es el peor de los traidores”, dijo de él alguna vez el finado Alfonso Barrantes Lingán y muchos recuerdan su actitud servil frente al delincuente Kenya Fujimori para lograr prebendas cuando estaba preso por terrorismo. El absoluto cinismo de Alan GarcíaPérez, Yehude Simon Munaro, Mercedes Cabanillas, Ántero Florez-Araoz, Javier Velásquez Quesquén, Rosario Fernández y el hipócrita oxapampino Antonio Brack Egg, causaría envidia a Diógenes llamado el Perro. El Estado criollo encarnado en estos miserables derrama nuevamente sangre inocente de los que sólo tienen su tierra y sus selvas y sus ríos y ni eso quieren dejar estos miserables porque todo se compra y todo se vende en esta democracia de chiquero, porque así lo demandan las transnacionales norteamericanas y chilenas, porque así queda tranquilo San Dionisio Romero Seminario, el izquierdista del Opus Dei, porque si el perro del hortelano jode, entonces Alan García ordena matar al perro del hortelano.

Hace pocos días el escritor admirador de Sancho Panza (“un ciudadano mucho más respetuoso de la ley y del prójimo que su amo”, ha dicho del buen Sancho el entrometido novelista en Venezuela), Mario Vargas Llosa, garrapateó un artículo para rechazar una expresión (“el Perú no necesita Museos de la Memoria”) de Antero Florez-Araoz, Ministro de Defensa del régimen aprista, ex-funcionario del fujimorato y conocido ultraderechista del Partido Popular Cristiano. Pues bien, las ociosas palabras de Vargas Llosa no sirvieron de nada, pues como diría cualquier muchacho listo, Alan García se caga en la memoria, la reconciliación y cualquier concepto que remita a la paz nacional. En su ordinariez Florez-Araoz dijo algo que Vargas Llosa no acepta racionalmente, pero cala en lo más profundo de su ser, como lo demuestra el Informe Uchuraccay, en el cual el novelista tipifica a los uchuraccainos de bárbaros, primitivos, violentos y tutelables. Hace pocos días Vargas Llosa apareció por televisión abrazando al genocida Alan García Pérez, a quien antes despreciaba. Al parecer fue Vargas quien convenció a García de la conveniencia ante los ojos de la comunidad internacional de aceptar la creación del Museo de la Memoria. Con esta nueva matanza, Alan García le demuestra a Mario Vargas Llosa el gran interés que le anima por un Museo de la Memoria.

Deseamos dejar patente nuestra más enérgica repulsa por este orden injusto que se ha impuesto en nuestra patria desde el fujimorato. La imposición a sangre y fuego del MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL —ese que defiende Mario Vargas Llosa— ha causado la masacre de cientos de peruanos humildes de la Amazonía, una masacre que pudo ser evitada por los “señores autoridades”, quienes tan sólo han ratificado que la agresión, el desprecio y el olvido hacia las comunidades nativas amazónicas continúa como hace 500 años. Demandamos que el Estado criollo, corrupto y genocida, derogue los decretos de la muerte y demandamos la vacancia de la Presidencia de la República así como un juicio internacional por delito de genocidio contra Alan García Pérez y sus compinches del Gabinete Ministerial.

Si Julio Ramón Ribeyro fue lo suficientemente diplomático para amarrar su lengua cuando la matanza de los penales en el 1986 y no devolver la Orden del Sol impuesta por el genocida durante su primer gobierno, ¿Vargas Llosa se hará de los cojones necesarios para enfrentar públicamente a su nuevo amigo, el genocida Alan García, y exigir la vacancia inmediata de la Presidencia de la República? Esta vez ya no bastarán cartitas porque “la manera como se ha reprimido estos motines sugiere —por segunda vez—más un arreglo de cuentas con el enemigo que una operación cuyo objetivo era restablecer el orden”.

Un gran brujo amazónico, Ino Moxo, dijo hace mucho tiempo, “cuando pienso en Fitzcarrald y en sus mercenarios, cuando pienso que esos genocidas eran hombres, me dan ganas de nacionalizarme culebra”. Dudamos que el Vargas Llosa amigo de Aznar, Bush y Tatcher demuestre su pregonado humanismo y renuncie al encargo del genocida. Dudamos que el novelista desista a presidir la Comisión de Alto Nivel que desarrollará el proyecto del Museo de la Memoria: persistirá en el empeño, persistirá en la afrenta contra los cientos de pobladores masacrados por las balas asesinas del Estado criollo. A fin de cuentas ambos, García y Vargas, pertenecen al bando neoliberal y nosotros terminaremos con Ino Moxo nacionalizándonos culebra.

7 de junio del 2009

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