¿Qué pasa en Ciencia y Tecnología? (II)
Franco Díaz1

Comité de Saberes de El Rincón de Lourdes - Mérida
Volviendo al tema de la gestión revolucionaria en CyT, nos preguntamos ahora sobre lo que fue en un momento el V componente de la Misión Ciencia, los llamados “Comités de Saberes” la intención de crear esta estructura fundamentados en la visión de organización popular para asumir la gestión pública (es bueno señalar que esta propuesta es previa a la consolidación de los Concejos Comunales) y que luego al aparecer la ley que le daba organicidad a los CC se constituían en la lógica expresión de Poder Popular en el área de gestión del MCT con que finalidad? Veamos como se definían estos comités en su momento, cito : “LA MISIÓN CIENCIA EN SU DIMENSIÓN POLÍTICA COADYUVA AL PROCESO DE REFUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA MEDIANTE UNA PROFUNDA TRANSFORMACIÓN CULTURAL PROPICIADA DESDE LA ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO PARA GARANTIZAR LA APROPIACIÓN DEL CONOCIMIENTO Y LA GESTACIÓN DE UN NUEVO PARADIGMA DE LA CIENCIA.” Como se puede ver esta propuesta se enmarcaba claramente en las premisas de movilización nacional en torno a la ciencia que señalábamos en un artículo anterior, la misma se torna aún más vigente hoy día cuando el tema de la gestión y gerencia del conocimiento se va convirtiendo cada vez más en un tema de máxima prioridad en el marco de la concepción corporativa del manejo del conocimiento lo cual significa el riesgo de que cada vez más el mismo se convierta en una mercancía muy cara y por lo tanto inaccesible a las grandes mayorías-cosa totalmente incompatible con una sociedad que aspira avanzar hacia el socialismo. .
De hecho una organización tan respetable como la OCDE ha realizado un estudio prospectivo acerca de cómo se realiza la gestión de esta área en numerosos países de Europa Occidental, Norteamérica y Asia para tratar de normalizar los criterios con que se realiza la tal gestión, es en ese contexto internacional en el cual se abandona una propuesta que tenía entre sus nobles objetivos el incorporar a la mayor cantidad de ciudadanos a los procesos de gestación, socialización, rescate y sistematización del conocimiento en todas sus manifestaciones, una organización que buscaba romper la visión elitista que siempre se ha tenido de la CyT, que pretendía darle capacidad contralora a las comunidades sobre la gestión en CyT a efectos de que en este sector también se aplicara la máxima de “gobernar obedeciendo”.
¿A que causas podemos referir esta decisión? ¿Indiferencia? ¿Incomprensión de la propuesta? Temor a ser supervisados por una comunidad organizada que a lo mejor hubiese aspirado a ¿enrumbar el desarrollo científico –tecnológico por caminos incluso diferentes a los que el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología señalan? ¿Subestimación de las comunidades al asumir la visión excluyente del experto para evaluar el tema? ¿Cierto Prurito ante la posibilidad de encontrar unas comunidades acuciosas en cuanto a evaluar los gastos del sector? En fin pueden y son tantos los elementos que se pudieran señalar que terminaría siendo infinita la especulación que aquí hacemos. Queda por ahora preguntarse con la llegada del nuevo ministro – aunque sea como encargado, por ahora– ¿no será el momento para una revisión a fondo de la gestión de estos 10 años?
Es también probable que se produzca la remoción de algunos cuadros en esa estructura, no queremos decir aquí que la gente que hasta ahora se ha desempeñado allí no lo haya hecho en el marco de dar lo mejor de si, sino que simplemente algunos ya estén agotados por el largo tiempo de permanencia en la estructura, al decir esto ya me parece escuchar algunos que argüirán el elemento experiencia para justificar ese hecho, pero lo cierto es que entre los mejores equipos y aún más en un área como la ciencia y la tecnología en ambiente de revolución esta más que justificado la salida de algunos camaradas que han estado allí hace ya largo tiempo y que aún queriendo no logran escapar de las lógicas cuarto republicanas instaladas en sus mentes. En resumen el nuevo ministro tiene la oportunidad de generar una revolución en la torre del Chorro.
1 CENAEE

¿qué pasa en Ciencia y Tecnología?, me parece escuchar un coro de voces que reclama al unísono desde diversos rincones y espacios institucionales o no de la nación.
Parece necesaria la reflexión en torno a la estrategia y las tácticas con las cuales intentamos hacer la revolución. La ley de Concejos Comunales es un claro ejemplo de institucionalización-domesticación-clientelismo de la autonomía popular.
La revisión a lo interno revela los miedos al Poder Popular, el terror a la posibilidad de que a través de la institucionalización vista como proceso constituyente e instituyente, el pueblo se haga GOBIERNO. A esta posibilidad se le teme. Contra ella se cartelizan los defensores de la institucionalidad, con sus conciencias hipotecadas al consumismo.
Esto hay que denunciarlo; la lucha por la transparencia es la lucha por la justicia, y es construir revolución.
Gracias por sus reflexiones compañero.
El tema da para mucho, sin embarago cuando hablamos de ciencia y tecnología, viene a mi memoria particularmente el Libro “Extensión o comunicación” de Paulo Freire (año 1973, 1era. Ed. Español) y ¿Que hacer? de Lenin (1902).
En el primero, se habla de una experiencia en uno de nuestros países de Nuestra América, sobre la diferencia de abordaje de la labor de asistencia técnica en el área de agricultura, una la erudita, que desconoce los saberes y la cosmovisión local, mecanisista y expansionista, hasta etnocentrista, y podríamos decir tecnocrática, y la segunda, se plantea el abordaje que se hace dialógico, aprender y construir en colectivo, conociendo los códigos y la cultura local, su visión mágica, valorando sus saberes; Al primer tipo de abordaje Freire le llamó Extensión y al segundo Comunicación.
Pareciera que , en Revolución y Socialista, es obvia la elección, por supuesto teóricamente. Rápido habrá quienes con buena voluntad se hagan del discurso y a través de papeles, presentaciones, planes estratégicos y operativos se defina el nuevo rumbo, se establecen metas ambiciosas, pero irreales.
Son tantas las bien intencionadas iniciativas que han surgido en la Revolución Bolivariana, sólo para ilustrar, mencionemos algunas: Circulos Bolivarianos, Consejos locales de Planificación, Radios y Televisoras comunitarias, comités de Tierra urbano, fundos Zamoranos, Núcleos de Desarrollo Endógenos, Infocentros, CBIT, Centros de Gestión Parroquial, Comités de Salud, Mesas Técnicas de Agua, etc., etc., sin contar las misiones, la pregunta obligada es, ¿Qué ha pasado?, ¿Cómo evaluamos los resultados, aprendimos de los aciertos y errores, y avanzamos?¿Cuál es el saldo organizativo?¿Cuanta conciencia o por lo menos cambio ha generado, tanto en los aplicantes como en los aplicandos? Nada, estas inciciativas se desvanecen, se esfuman, es como si se escondieran como el sucio “debajo de la alfombra”, se transforman en el hijo que se reniega, hábilmente se ocultan mediante quien sabe que artificio teórico. Y así hemos transitado un camino, marcado por recomienzos, unos tras otro, siempre inspirados por algún modelo éxitoso en otro país, promovido por el consejo de algún intelectual convincente.
Es aquí que surge la pregunta ¿Que hacer?, y las luces de Lenin encandecen, sólo para dejar el gústico extraigo esta frase de “espontaneidad de las masas y la conciencia de la socialdemocracia” : “En efecto, parece que nadie ha puesto en duda hasta ahora que la fuerza del movimiento contemporáneo reside en el despertar de las masas (y, principalmente, del proletariado industrial), y su debilidad, en la falta de conciencia y espíritu de iniciativa de los dirigentes revolucionarios”…
Hay disociación entre teoría y práctica, son dos mundos: un mundo con una Realidad Virtual, alimentada por los grandes centros de saber científico y tecnólogico, que causualmente son parte de la hegemonía que nos domina, que se anidó o sembró en las mentes de nuestros teóricos, dirigentes o líderes; y un mundo real práctico, que vive día a día nuestro pueblo, en su cotideanidad, alienando por los mass media pero confrontado duramente en cada momento con una realidad en la calle, en el barrio, en su casa, en su familia.
Yo Pienso que es un problema de Teoría y práctica, que debe ser sistemáticamente enmarcado, delimitado y científicamente abordado, superando cualquier reduccionismo instrumental de la razón.