Protestas en Francia contra Empresas Nucleares Contratadas para Asesorar a Venezuela
Gustavo Fernández Colón
Centenares de manifestantes se agolparon el pasado 25 de octubre en las inmediaciones de la central nuclear de Tricastin, en Francia, para protestar por los recurrentes derrames de uranio radiactivo ocurridos, desde el pasado mes de julio, en uno de los reactores de este complejo industrial dedicado a la generación de electricidad.
La marcha, convocada por la Red “Salir de lo nuclear”, se realizó a partir de las tres de la tarde. Varios de los participantes portaban pancartas en las que se leía “energía nuclear = cáncer”, mientras otros marcharon con máscaras antigases y trajes de protección contra la radioactividad. También se llevó a cabo la dramatización de un desastre nuclear, con decenas de víctimas ficticias, antes de que la multitud concluyera la protesta con una concentración frente al Ayuntamiento de la Comuna de Bolena (Bollène en francés).
Decenas de policías fueron apostados para bloquear la entrada de los manifestantes a las instalaciones de Tricastin, administradas por el consorcio estatal AREVA y la Electricidad de Francia. Estas compañías son las mismas que recientemente han ofrecido su asesoría técnica al gobierno de Venezuela para la construcción de una central nuclear en nuestro país.
Los derrames de uranio que originaron estas protestas, contaminaron las aguas del manto freático y los ríos de La Gaffière y de Auzon, tributarios del Ródano. Debido a la gravedad del asunto, las autoridades se vieron obligadas a tomar medidas de emergencia como la evacuación de varios lagos de interés turístico; la prohibición de la pesca, el consumo de agua local y el riego de sembradíos; así como el pago de indemnizaciones a los agricultores que perdieron sus cosechas. Según la prensa francesa, 74 kilos de uranio fueron vertidos al medio ambiente como resultado de un exceso en los depósitos de la empresa SOCATRI (Sociedad Auxiliar de Tricastin) perteneciente al grupo AREVA, en la noche del 7 al 8 de julio. Y el 23 de julio, un centenar de trabajadores resultaron contaminados con polvo radiactivo durante una operación de mantenimiento del reactor N º 4 de la Central FED, muy cerca de la usina de SOCATRI ya mencionada.
Para colmo de males, el pasado 8 de septiembre durante una operación rutinaria de recarga de combustible, dos barras de uranio enriquecido -que podrían contener plutonio- quedaron colgadas de la tapa de la vasija del reactor Nº 2 de la planta de Tricastin. Las barras, que pesan unos 800 kilogramos cada una, quedaron suspendidas accidentalmente sobre las otras 155 varillas de combustible que conforman el núcleo del reactor, pudiendo caerse en cualquier momento y provocar una reacción nuclear incontrolada. Las operaciones de reparación pueden resultar extremadamente peligrosas, de modo que el reactor podría terminar condenado, a la espera de que las generaciones futuras encuentren una solución. Las autoridades han clasificado la gravedad del incidente como de nivel 1 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares, pero los activistas del movimiento “Salir de lo nuclear” sostienen que la situación podría ser mucho más seria de lo que el gobierno francés ha reconocido públicamente.
Incidentes como éstos deben llamarnos a la reflexión a los venezolanos, sobre los riesgos innecesarios que traería consigo la construcción de centrales nucleares para la producción de electricidad en nuestro país. Sobre todo si se tiene en cuenta la gran variedad de energías limpias y baratas disponibles a todo lo largo y ancho de nuestro territorio, como la hidroelectricidad del Caroní, el potencial eólico de los estados Zulia y Falcón, las enormes reservas de gas aprovechables para la generación termoeléctrica, el potencial geotérmico de la falla tectónica que atraviesa nuestras costas orientales y nuestra abundante energía solar. De ahí nuestro llamado al presidente Chávez y a las máximas autoridades del gobierno bolivariano, para que reconsideren la idea de desarrollar una industria nuclear que a la larga sólo traería más perjuicios que beneficios para todos los venezolanos.


creo que esto nos afecta a todos teniendo en cuenta elk grado catrastifico q tiene estas empresas q no manejan muy biem la seguridad de estas plantas deberian ser selladas pero los manifestantes deveriamos ser mas para agruoar al estado para su eventual sellamiento de estas plantas toxicas chao