SECTAS, UNIVERSIDADES E IDEOLOGIZACIÓN
El caso Soka Gakkai de Venezuela
Gustavo Fernández Colón
¿Cuál es la lucha
de los hombres
para lograr la paz?
¿Y cuál paz?
Si quieren dejar
al mundo como está
Alí Primera
El recordado filósofo venezolano Ludovico Silva (2006) resumió en dos palabras la función política de la ideología: Justificar y encubrir las formas de explotación imperantes en una formación socio-económica determinada. Las clases dominantes buscan siempre imponer las ideas, creencias y actitudes más favorables a sus intereses materiales, a través de las instituciones modeladoras de la conciencia: religiones, escuelas y universidades, medios de comunicación social, etc. De esta manera, los explotadores intentan influir en la manera de pensar de los explotados para que éstos acepten como natural y legítimo su sometimiento y no lo perciban como lo que realmente es: una situación histórica, arbitraria e injusta, que puede ser transformada gracias a la acción consciente de las clases populares organizadas.
Hace poco la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela publicó un libro que ejemplifica las estrategias típicas de las que suele valerse la derecha internacional para justificar y encubrir los desmanes causados, a escala planetaria, por el capitalismo globalizado. Me refiero al libro Por la Paz, Siete Caminos hacia la Armonía Global, escrito por Daisaku Ikeda, líder de la secta [1] budista japonesa Soka Gakkai.
En vista de las reacciones provocadas por mi último artículo sobre este tema (Fernández Colón, 2008, Mayo 25; 2008, Mayo 27) entre algunos seguidores de esta agrupación que me han hecho llegar sus críticas a través de correos electrónicos y cartas de réplica enviadas a los medios donde apareció mi trabajo (Del Río, 2008, Junio 08; 2008, Junio 09), y teniendo en cuenta las evidencias públicas y notorias acerca de la creciente influencia de esta organización en nuestras Universidades Nacionales y en los más altos niveles de algunos ministerios del gobierno nacional, considero oportuno formular algunas consideraciones acerca de las implicaciones de la ideología político-religiosa contenida en el libro editado recientemente por la UCV en alianza con la organización Soka Gakkai Internacional.
Pero antes de exponer mis observaciones acerca del texto mencionado, quiero dejar constancia de mi respeto por las antiquísimas tradiciones filosóficas y espirituales japonesas y asiáticas, entre las cuales el budismo, en sus distintas vertientes, ha hecho aportes significativos al pensamiento contemporáneo, como lo testimonia el prestigio alcanzado en Occidente por la obra de los filósofos de la llamada Escuela de Kioto [2], conformada por Kitaro Nishida [1870-1945], Hajime Tanabe [1885-1962], Hosekei Hisamatsu [1889-1980] y Keiji Nishitani [1900-1990], entre otros [3]. También quiero dejar sentado mi pleno reconocimiento al derecho que tiene todo ser humano de profesar la fe religiosa de su preferencia, siempre y cuando lo haga respetando el derecho a la libertad de pensamiento de los demás. No es mi intención cuestionar aquí la libre decisión de los seguidores de la organización SGI o de cualquier otra agrupación religiosa de practicar su fe. Sólo deseo hacer un llamado de atención a las autoridades educativas de nuestro país, acerca del hecho de que una organización religiosa estrechamente vinculada a un proyecto político de extrema derecha, pueda valerse de los recursos materiales y humanos de diversas instituciones educativas del Estado venezolano para hacer proselitismo religioso y promover una ideología conceptualmente adversa a los valores de la democracia, el socialismo y la soberanía que animan a la Revolución Bolivariana.
LA HISTORIA DE LA SOKA GAKKAI
De acuerdo con la historiadora japonesa Tomoko Asomura, autora del libro Historia política y diplomática del Japón Moderno, algunos movimientos religiosos del Japón contemporáneo “como Souka-gakkai, Rissho-kouseikkai y algunos otros basados en las enseñanzas del Nichiren (…) se conocieron históricamente como los grupos budistas más activos y agresivos. Estos grupos budistas de reciente data, comparativamente, también actúan fuera de Japón y tienen seguidores no sólo entre los japoneses, sino también entre los extranjeros. El Souka-gakkai creó su propio partido y recientemente se unió con otros partidos conservadores. Este partido se ha convertido, en la actualidad, en una de las organizaciones políticas más influyentes de Japón.” (1997: 30).
El partido político al que se refiere la profesora Asomura es el Komeito, fundado por Daisaku Ikeda en 1964 y rebautizado en 1998 como Nuevo Komeito (New Komeito Party, 2008 ). Pero antes de examinar la orientación política de esta organización, vale la pena puntualizar algunos detalles históricos sobre el origen de la Soka Gakkai. Esta agrupación religiosa conformada por laicos fue creada en 1930 por el maestro de escuela Tsunetsaburo Makiguchi [1871-1944], como resultado de una división suscitada al interior de la secta Nichiren, fundada en el siglo XIII por un monje del mismo nombre.
Siguiendo una vez más a la profesora Asomura, vale la pena señalar que “la secta Nichiren, como una versión japonesa del budismo, jugó un papel decisivo en la formación del japonismo o nacionalismo japonés que propugnaba la unidad espiritual y política [de la nación].” (1997: 34).
Respecto a la doctrina predicada por el monje Nichiren [1222-1282], el especialista británico Ernest Wood caracterizó a este fundador como un “entusiasta patriota”, empeñado en que el gobierno de su país suprimiera a las otras sectas budistas. Con este propósito, Nichiren las denunció enérgicamente en estos términos: “La secta jôdô es el infierno, el zen es el demonio, el shingon ocasionará el colapso nacional y ritzu es un enemigo del país” (1980: 113).
Varios estudiosos del tema (Gardini, 1995; Ravignant, 1978 ) han señalado que el intenso nacionalismo de Nichiren llevó a su secta a preconizar la formación de un imperio búdico terrenal que, con centro en el Japón, debería extenderse al mundo entero con el fin de “llevar la paz” a todos los seres.
Estos antecedentes ideológicos seguramente contribuyeron a la conformación del nacionalismo religioso y el afán expansionista que animan a la Soka Gakkai Internacional. En efecto, en un lapso de siete décadas la SGI dejó de ser un grupo conformado por un puñado de maestros en 1930, hasta convertirse en la actualidad, según suelen proclamarlo sus promotores, en una “ONG” con doce millones de adeptos ubicados en ciento noventa países del mundo (¿Qué es la SGI?, s.f.).
EL PARTIDO NUEVO KOMEITO
Los seguidores de la Soka Gakkai que me han hecho llegar sus observaciones, sostienen que la suya es una organización completamente apolítica, que la actuación pública del Partido Nuevo Komeito nada tiene que ver con las actividades humanitarias y las creencias religiosas del grupo y que la doctrina de su maestro Daisaku Ikeda es totalmente ajena a consideraciones de carácter político-partidista (Del Río, 2008 ). Sin embargo, un examen objetivo de los escritos y las declaraciones del Sr. Ikeda revela que, más allá de sus recurrentes campañas publicitarias a favor de la paz mundial y sus numerosas entrevistas con mandatarios de tendencias tan disímiles como por ejemplo Margaret Thatcher o Fidel Castro, es posible discernir en su discurso una posición política claramente favorable a los intereses del capitalismo globalizado, una ideología de extrema derecha inspirada en el mesianismo nacionalista del budismo Nichiren y un pensamiento perfectamente coherente con la línea ultra-liberal y pro-imperialista que ha caracterizado al Nuevo Komeito desde su llegada al poder en 1999, tras aliarse con el gobernante Partido Liberal Democrático de Japón.
En una entrevista concedida al periódico Seikyo Shimbun en diciembre de 2001, el Sr. Ikeda no sólo admitió la estrecha relación existente entre la Soka Gakkai y el Partido Nuevo Komeito, sino que además manifestó su disgusto ante las críticas recibidas por propiciar esta imbricación de política y religión, y reiteró su propósito de ejercer una estricta vigilancia sobre la política japonesa. En sus propias palabras:
“Los que participan en actividades políticas sobre la base de sus creencias y principios religiosos no están violando la Constitución japonesa; tampoco la está violando la relación entre la Soka Gakkai y el Nuevo Komeito. Este tema ha sido tratado en el parlamento y se ha llegado, una y otra vez, a que es constitucional. Una vez que esas actividades se aceptan como válidas, el problema real es que las personas que critican el vínculo entre la Soka Gakkai y el Nuevo Komeito lo atribuyen a una cuestión entre la iglesia y el estado con fines meramente políticos. El hecho de que estas personas, por conveniencia política, exploten asuntos que tienen relación directa con los derechos de los ciudadanos comunes es particularmente ofensivo. En todo caso, sigue siendo imprescindible que continuemos ejerciendo una estricta vigilancia sobre la política japonesa desde la estratégica posición que tenemos como ciudadanos comunes.” (El camino hacia un siglo de paz, 2001).
Entre las actuaciones del Nuevo Komeito en el Parlamento Japonés tras su alianza con el Partido Liberal Democrático, que pueden señalarse como ilustrativas del ultraliberalismo económico y el pro-imperialismo belicista antes mencionados, podemos destacar su firme respaldo a: 1) la privatización del sistema nacional de correo para favorecer el acceso de agentes económicos estadounidenses a los cientos de miles de millones de dólares acumulados en este sistema (Román Zavala, 2005); 2) la privatización del sistema público de pensiones (70% de japoneses se oponen, 2007); 3) el envío de tropas de autodefensa y fuerzas aéreas japonesas a Irak, recientemente declarado inconstitucional por el Tribunal Superior de Nagoya (Un tribunal declara inconstitucional, 2008 ); y 4) el envío de misiones navales de apoyo a las operaciones militares estadounidenses en Afganistán (Japón reanuda misión naval, 2008 ).
Dado que la Constitución japonesa, aprobada por las fuerzas de ocupación estadounidenses tras la II Guerra Mundial, prohíbe que Japón participe en conflictos armados, la coalición gobernante justificó el envío de tropas a Irak afirmando que se trataba de una “misión humanitaria”. Asimismo, en el año 2004, el primer ministro Junichiro Koizumi defendió esta iniciativa alegando que Japón nunca obtendría un “puesto de honor” en el mundo si no arriesgaba las vidas de sus militares en el extranjero para contribuir a la seguridad global (Tropas japonesas rumbo a Irak, 2004). No obstante, el juez que acordó declarar, en abril de 2008, la inconstitucionalidad de esta medida, estimó que los soldados japoneses no habían sido enviados a Irak para cumplir una “misión humanitaria” sino para participar en un acto bélico (Un tribunal declara inconstitucional, 2008).
Al momento de tomar estas decisiones, la coalición del PLD y el Nuevo Komeito ha tenido que enfrentarse a la férrea oposición del Partido Comunista, el Partido Social Demócrata y el Partido Demócrata de Japón, así como a una opinión pública crecientemente adversa. La impopularidad de sus políticas ultra-liberales y belicistas y una serie de escándalos por casos de corrupción, trajeron como consecuencia la pérdida de la mayoría detentada en la Cámara del Senado por el PLD y el Nuevo Komeito, en las elecciones parlamentarias de julio de 2007. Sin embargo, la coalición conserva todavía la mayoría en la Cámara de Diputados, lo que le ha permitido mantenerse en el poder tras el reemplazo del primer ministro Shinzo Abe por su copartidario del PLD Yasuo Fukuda, en septiembre del año pasado (Histórica derrota electoral, 2007).
DINERO, POLÍTICA Y RELIGIÓN
En nuestro artículo anterior (Fernández Colón, 2008, Mayo 27), mencionamos una serie de escándalos y pleitos judiciales en los cuales se han visto involucrados tanto la Soka Gakkai como el Partido Komeito en las últimas décadas. Con base en informaciones publicadas por el diario New York Times y la Revista Time, hicimos referencia al juicio en el que la Soka Gakkai fue declarada culpable por el espionaje telefónico de la casa del Presidente del Partido Comunista Japonés; las acusaciones por la persecución de detractores y el sabotaje a la publicación de libros donde se critica a la organización; la quema de templos de sectas budistas rivales y una transacción presuntamente ilegal mediante la cual la empresa Mitsubishi entregó una cuantiosa suma a la Soka Gakkai para la compra de dos pinturas de Renoir, entre otros incidentes [4] (Sterngold, 1991; Desmond y Kunii, 1995; French, 1999).
Mis críticos han señalado que se trata de informaciones “contaminadas” y que la Soka Gakkai ha resultado absuelta de todas las acusaciones mencionadas en estas publicaciones estadounidenses. En todo caso, quiero dejar sentado que el objetivo de mis consideraciones no ha sido demostrar la culpabilidad o la inocencia de la organización en cada uno de estos juicios o escándalos, ni comprobar la verdad o la falsedad de sus creencias religiosas. Mi propósito, en cambio, ha sido examinar documentalmente la articulación de su ideología con el contexto político y económico en el cual se ha desenvuelto.
Desde este punto de vista, nuestro análisis nos ha permitido concluir que hay evidencias suficientes para presumir que existe una estrecha relación entre el movimiento religioso Soka Gakkai y el partido político Nuevo Komeito, que tanto la secta como el partido comparten una ideología derechista y que ambos han adversado sistemáticamente a las organizaciones políticas de la izquierda japonesa. Por otra parte, hay también indicios que hacen plausible la hipótesis de una conexión orgánica entre la SGI e importantes corporaciones económicas de Japón, como se desprende de uno de los incidentes antes mencionados y algunos casos de corrupción en los que se vieron involucrados el Presidente y otros miembros del Komeito, integrantes del Parlamento, acusados de venta de favores a las empresas Meidenko y Recruit en 1989 [5] (El escándalo de Recruit, 1989).
LA PENETRACIÓN DE LAS UNIVERSIDADES
En su libro El Poder de las Sectas, escrito en el marco de las investigaciones de la Comisión Parlamentaria para el Estudio de las Sectas en España entre 1988 y 1989, el periodista y docente de la Universidad Autónoma de Barcelona, Pepe Rodríguez, señaló:
“A diferencia de Japón, donde la secta se desarrolló y adquirió su poder actual gracias a los estamentos sociales más bajos, en occidente sus miras están puestas en captar a personas con la mayor inteligencia y/o dinero posible, para formar una elite de influencia a favor de las directrices de Soka Gakkai (…) Los campos de acción preferidos para alcanzar su propósito, tanto en España como en los diversos países en los que se ha establecido, son el de la administración y el de la docencia (particularmente en las universidades [sic.]). De ambos hay una buena representación entre sus adeptos españoles. En España, en 1983, el propio Daisaku Ikeda realizó una notable campaña de relaciones públicas. Durante la misma, Ikeda se entrevistó con Javier Solana, entonces ministro de Cultura, y donó un millar de libros editados en Japón a la Universidad Complutense.” (1997: 359-360).
La reciente publicación del libro Por la paz. Siete caminos hacia la armonía global de Daisaku Ikeda, por las Ediciones de la Biblioteca de la UCV, es apenas un indicio de la creciente influencia lograda por la SGI, durante sus más de tres décadas de estadía en Venezuela, dentro de las universidades públicas y privadas del país. La presentación del libro se llevó a cabo el pasado 24 de mayo en la sede de la agrupación en Caracas, y en el acto intervino como orador de orden el Editor Jefe de las Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela (Presentado Por la Paz, s.f.). Asimismo, en enero de 2005, la SGI conmemoró su trigésimo aniversario con un concierto en el Aula Magna de la UCV, entre cuyos asistentes se encontraban varios funcionarios gubernamentales y docentes universitarios (La banda local El Cuarteto, 200
5). La exposición fotográfica “Gandhi, King, Ikeda: Un legado para la construcción de la paz”, promovida por la SGI y la Universidad Morehouse de los Estados Unidos, se ha exhibido en años recientes en varias universidades nacionales, con el patrocinio del Ministerio de Educación Superior. En el marco de estas presentaciones, las autoridades de distintas casas de estudios superiores otorgaron condecoraciones al Sr. Ikeda (a través de su representante en Caracas) por sus méritos como educador y promotor internacional de la paz (En el Vicerrectorado Académico, 2007; La Universidad de Carabobo, 2005). Vistas estas circunstancias, un análisis pormenorizado del contenido del libro publicado por la UCV constituye una tarea de gran interés, a la cual le dedicaremos los párrafos siguientes.
LA IDEOLOGÍA DE DAISAKU IKEDA
Para facilitar la comprensión de nuestro análisis de la obra de Ikeda, trataremos uno por uno los tópicos que en nuestra opinión resultan determinantes en la conformación de su ideología político-religiosa. Utilizaremos varias citas textuales para ejemplificar cada uno de los puntos básicos de su doctrina, todas provenientes de su libro Por la paz. Siete caminos hacia la armonía global (2008).
Anti-socialismo y anti-comunismo
Uno de los ejes temáticos más resaltantes del pensamiento de Ikeda lo constituyen sus recurrentes ataques contra el socialismo, el comunismo y el pensamiento marxista en general. El autor se siente esperanzado en el porvenir de la humanidad gracias a la caída del socialismo real e identifica explícitamente a la revolución bolchevique con el terrorismo. En sus propias palabras:
“…si observamos el mundo de hoy con mayor detenimiento, encontraremos razones para sentirnos optimistas en cuanto a la capacidad para el cambio que posee la especie humana. Tal es el caso del surgimiento del “poder moderado” que proviene del conocimiento y la pericia, en contraste con el “poder duro” que proviene de la fuerza militar (…) Otro ejemplo fue el que el bolchevismo se haya disuelto sin un sangriento holocausto, a pesar de que sus orígenes estuvieran enmarcados en la violencia y el terrorismo.” (Ikeda, 2008: 31).
En un contexto internacional signado por la controversial “lucha contra el terrorismo” declarada por el gobierno de los Estados Unidos para justificar sus intervenciones militares en el Medio Oriente, América Latina y otras regiones del mundo, una afirmación como la anterior mediante la cual se califica a la Revolución Rusa como un movimiento terrorista, ubica a su autor en una línea argumental coincidente con la de las campañas propagandísticas, promovidas por las potencias capitalistas, para criminalizar a todos los movimientos antiimperialistas y de liberación nacional surgidos desde principios del siglo XX hasta el presente (véase también ibid.: 40).
Los calificativos empleados por Ikeda para expresar su valoración tajantemente negativa del socialismo son reveladores. Además de asociarlo con la “violencia” y el “terrorismo”, en su libro abundan los pasajes donde lo califica como un movimiento político: “irrazonable”, “cruel”, “horrendo”, “fanático”, “pesadillesco”, etc. A continuación cito tres fragmentos ilustrativos de esta clase de afirmaciones:
“El derrumbe de la sociedad socialista que el mundo presenció en los últimos años es testimonio del fracaso en que acabó este intento irrazonable, y la desolación espiritual que se reveló, una vez que cayeron los disfraces de la ideología, demostró con horrenda claridad la cruel destrucción que el ‘espíritu abstracto’ inflige al corazón del hombre” (ibid.: 41).
“Ciertas ideologías como el comunismo moldearon una clase de personalidad muy especial, que proliferó en cantidades asombrosas: ideólogos superficiales, intolerantes, arrogantes y fanáticos.” (ibid.: 69).
“La ex Unión Soviética fue terreno de experimentación para las férreas zarpas del Bolchevismo, que fue la muestra más pesadillesca del pensamiento historicista” (ibid.: 195).
Contra el estado y a favor del individuo
Su prurito anti-socialista y anti-marxista concuerda plenamente con su animadversión hacia el estado y su exaltación de la iniciativa individual (el individuo capaz de “crear valor”). En esto coincide de lleno con las ideas clásicas del liberalismo y sus derivaciones contemporáneas defensoras de la globalización neoliberal:
“El factor decisivo y protagónico en la creación de la cultura es el individuo…” (ibid. 128). “En la medida que se vaya desarrollando el papel y la responsabilidad de los individuos, como protagonistas que configuran la historia, será cada vez más esencial que aprendamos a vivir como ciudadanos activos y creativos, conscientes de nuestra responsabilidad con la historia y dispuestos a trabajar para cumplirla” (ibid.: 34).
En su opinión, las sociedades humanas están obligadas a avanzar por un camino que conducirá, tarde o temprano, a la desaparición de los estados y las soberanías nacionales, hasta arribar a una situación donde los individuos formen parte de una sociedad civil planetaria gobernada básicamente por instituciones globales:
“La cultura define las comunidades, pero ya existen entidades de mayor peso que ejercen una poderosa influencia sobre el planeta. Debe transformarse también el papel de las naciones. Por incierto que sea nuestro avance hacia un mundo menos centrado en las naciones-estado, la realidad es que cuanta menos importancia se dé a los estados, más importancia podrá dársele a la gente.” (ibid.: 33).
Como puede observarse, el individualismo y el anti-estatismo preconizados por Ikeda son conceptos que se corresponden perfectamente con las medidas neoliberales de privatización de los servicios de seguridad social impulsadas por el Nuevo Komeito, desde su arribo al poder en 1999 en alianza con el Partido Liberal Democrático de Japón.
Estados Unidos: la gran esperanza de la “paz global”
Así como los estados socialistas han resultado, en su opinión, la expresión más pesadillesca de la violencia y el terrorismo, hay en cambio una sociedad que representa para Ikeda el más elevado modelo de libertad, justicia e igualdad de la era moderna y la mayor garantía para el logro de la “paz global”. Se trata de los Estados Unidos de Norteamérica:
“Los Estados Unidos representan una sociedad global en miniatura y presagia para bien o para mal, la humanidad del mañana… A pesar de las dificultades, el que se haya mantenido la existencia de esta nación y que sea una tierra de juvenil energía, libertad, democracia e igualdad ofrece grandes esperanzas en cuanto a que sí se puede lograr la paz global.” (ibid.: 97-98).
Incluso la guerra de independencia estadounidense es valorada como la única “revolución” positiva de la historia moderna -al contrario de la francesa y la rusa-, por haberse inspirado en la virtud del “autocontrol” individual exaltada por el maestro japonés como el fin supremo de la vida espiritual del ser humano:
“La Revolución Estadounidense sin la cual la democracia norteamericana hubiese sido imposible, es uno de los ejemplos más resaltantes; las capacidades de autocontrol, equilibrio y autorregulación que según he dicho son indispensables para la manifestación del espíritu como fuerza positiva, produjeron tendencias diferentes a las que se observaron en las revoluciones francesa y rusa.” (ibid.: 65-66).
Es significativo el silencio que el autor guarda respecto a los conflictos internos y guerras internacionales protagonizadas por los Estados Unidos desde su independencia (la Guerra de Secesión, la Guerra contra México, la Guerra contra España, la Segunda Guerra Mundial –incluidas las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki-, Corea, Vietnam, Irak, Afganistán, etc.). ¿O será que el Sr. Ikeda piensa que las únicas guerras positivas son las llamadas “misiones humanitarias” llevadas a cabo por los Estados Unidos y que, en cambio, las guerras “malignas” son sólo aquellas en las que por desgracia participan los países del tercer mundo –casi siempre forzados por las agresiones de potencias imperialistas que gustan autoproclamarse como “garantes de la paz mundial”-?
La ecuación del siglo XXI: capitalismo + religión = paz
Desde nuestra perspectiva analítica, la frase de Ikeda que mejor define el trasfondo ideológico de su libro es la siguiente: “la raíz del problema no está en el capitalismo en sí” (ibid.: 89).
Para el máximo líder de la Soka Gakkai, los grandes desafíos del mundo contemporáneo –una vez solucionado el problema del “bolchevismo” con el derrumbe de la URSS- como son el hambre, las guerras y la devastación ecológica, nada tienen que ver con la lógica intrínseca del sistema capitalista. La crisis por la que atraviesa el casino global no se resolverá, en consecuencia, transformando “externamente” las instituciones que rigen el funcionamiento del orden social, económico y político imperante; sino propiciando el surgimiento, en la conciencia de cada individuo, de un sistema de valores universales que faciliten la convivencia pacífica entre todas las naciones. Pero, ¿cuál puede ser el fundamento de este sistema universal de valores morales, en una época en la cual la ciencia y la filosofía se encuentran atrapadas en el callejón sin salida del relativismo? El fundamento no puede ser otro que la religión. En palabras de Ikeda:
“Dejando a un lado los sistemas políticos, ¿qué es lo que puede forjar a seres humanos confiables, no-violentos y puros de corazón? La construcción de una paz duradera dependerá de la cantidad de personas capaces de autocontrol que puedan formarse a través de una práctica religiosa.” (ibid.: 42-43).
Los males que aquejan al ser humano contemporáneo nada tienen que ver, por ende, con las estructuras de explotación social, devastación ecológica y guerra por el control de los recursos naturales en las que se sustenta el funcionamiento del capitalismo global. La raíz del mal son los cuatro demonios o “cuatro estados inferiores Infierno, Hambre, Animalidad e Ira” (ibid.: 43), que sólo se autocontrolan o apaciguan “cuando la parte racional gobierna y la irascible obedece” (ibid.: 47).
Apoyándose en una interpretación sui generis de Platón, Ikeda sostiene que así como en el ámbito individual la razón debe hacer obedecer a la ira y la concupiscencia para alcanzar la salud y la armonía del alma; en la esfera política, cuando predomina “la búsqueda insaciable de la libertad, la democracia nutre una gran cantidad de deseos que gradual e insidiosamente ’se apoderan de la ciudadela del alma juvenil’ y la conducen al camino de la vanidad.” (ibid.: 45). Cuando las libertades democráticas conducen a este estado de desbordamiento generalizado de los deseos y pasiones, “la situación se vuelve incontrolable y se busca un líder para que instaure el orden” (ibid.: 45).
Mediante esta tendenciosa mezcolanza de budismo y platonismo, el Sr. Ikeda deja la mesa servida para justificar la instauración de un fascismo planetario que vendría a poner orden en el caos contemporáneo, mediante la implantación de un sistema universal de valores morales suministrado por una nueva religión mundial. ¿Se imaginan ustedes quién podría ser el maestro espiritual más indicado para liderarla?
Los obstáculos para la paz: las identidades nacionales y la causa árabe
Con el derrumbe del socialismo real, la interpretación marxista de la historia basada en el papel crucial de la lucha de clases en las transformaciones políticas y sociales, según Ikeda, “se ha venido abajo” (39). Tras la caída del Muro de Berlín, la explotación del trabajo por el capital ya no puede ser aducida como causa de la pobreza y las enormes desigualdades, que cada día se agudizan más a escala planetaria. La lucha para solucionar el problema del hambre en el mundo sólo tendrá éxito mediante “los esfuerzos internos que hagan los países más pobres para desarrollarse” y la educación de la población para el control de la natalidad (ibid.: 179).
Tampoco la crisis ecológica que amenaza con llevar a la extinción a la especie humana parece tener nada que ver con la lógica depredadora del capital transnacional y el consumismo desmedido de las naciones opulentas. La única razón que ofrece Ikeda para explicar la destrucción acelerada del medio ambiente, es que ésta es el resultado de la explosión demográfica de los “asentamientos pobres”, que “en su lucha por la supervivencia y en su fortuita búsqueda de energía (…) talan y queman imprudentemente recursos forestales, provocando la destrucción de los bosques.” (ibid.: 178)”. Como se ve, un típico argumento de culpabilización de las víctimas.
Tras decretar la extinción del socialismo y la anulación teórica del marxismo, el maestro japonés dictamina que “la raíz del problema no está en el capitalismo en sí” (ibid.: 89), pues la enfermedad que aqueja a la humanidad es otra: el apego de los pueblos del tercer mundo a las identidades étnicas y las identidades nacionales. En sus propias palabras:
“…luego de que la Revolución Rusa fallara en sus intentos por disparar una revolución mundial a pesar de las predicciones de Lenin y otros, esta esperanza de que las diferencias raciales y nacionales se sumergieran en las luchas de clases llegó a desvanecerse con el paso de los años y ha desaparecido sin dejar huellas.” (155).
“En un mundo donde la identidad étnica y nacional ha dado origen a una violencia tan cruda, es imperioso efectuar una revisión tajante de nuestras ideas al respecto (…) Esto se debe a que conceptos como el de ‘nación’ e ‘identidad étnica’ son, en gran parte, ficticios.” (105)
Pero sus críticas a las identidades étnicas y nacionales, por oponerse al avance de la globalización, no se detienen allí. También el concepto de soberanía nacional se revela ante su mirada escrutadora del futuro como una pasión enfermiza condenada a desaparecer. Factores como la lucha de las grandes potencias capitalistas por el control de los recursos naturales y las fuentes de energía, por ejemplo, jamás son mencionados por Ikeda al momento de examinar las causas de la conflictividad contemporánea. Sólo el apego irracional de los pueblos a las soberanías nacionales y los poderes estatales, es señalado como responsable de las guerras que obstaculizan el advenimiento de una nueva era de paz basada en el autocontrol individual:
“Innegablemente, los Estados soberanos y las cuestiones de soberanía nacional han sido los principales protagonistas de las guerras y de la violencia que sufrió el siglo XX… la transición de la soberanía nacional a la soberanía humana implica preguntarnos cómo desarrollar los recursos de la personalidad, para atemperar y encauzar valientemente los poderes sobrecogedores de la autoridad externa.” (ibid.: 160-161).
Entre los problemas contemporáneos relacionados con las identidades étnicas y nacionales, el caso al que mayor atención se presta en el libro es el de la “causa árabe”. Siguiendo a Benjamin Barber, Ikeda utiliza el término islámico “jihad” como sinónimo de los “particularismos” que es necesario vencer para hacer posible la formación de “ciudadanos con mentalidad globalista” (ibid.: 96). Reconoce también que frente a la violencia de los particularismos se alza el “Mc World”, la cultura consumista globalizada cuyos excesos deben ser moderados mediante la implantación de un sistema universal de principios éticos y religiosos.
Pero entre todos los “demonios” actuales adversarios de la “paz global”, aparte del “programa de desarrollo nuclear de Corea del Norte” (ibid.: 208), es la “causa árabe” la que resulta más preocupante para Ikeda, hasta el punto de justificar argumentalmente la ocupación militar estadounidense de Irak:
“Aquí no dispongo de lugar suficiente para analizar la causa árabe en detalle, (…) pero debemos tener mucho cuidado de comprender bien su naturaleza, pues en nombre de este llamamiento muchos seres humanos están sacrificando la vida.” (ibid.: 165).
“¿qué constituye una causa ‘justa’ para los árabes? El presidente iraquí Saddam Hussein vinculó la resolución de la cuestión Palestina con el retiro de Kuwait, en un intento de hacer que el problema entre Irak y Kuwait fuese parte de toda la cuestión árabe. Los Estados Unidos no admitieron esto y fue lo que, en definitiva, condujo al estallido de la guerra.” (ibid.: 165).
Esta clase de argumento es una muestra palpable de la función justificadora y encubridora de la dominación que cumple la ideología. Reduciendo las complejas circunstancias que condujeron a la ocupación militar de Irak por los Estados Unidos y sus aliados (entre ellos el gobierno japonés del que forma parte el Nuevo Komeito), Ikeda se limita a caracterizar este conflicto como una consecuencia de la manipulación de identidades étnico-religiosas. Por otra parte, silencia factores tan relevantes como el interés de las potencias industriales en apropiarse de las reservas petroleras del Medio Oriente, y omite indicios económicos tan significativos como la participación de la empresa Mitsubishi y otras corporaciones occidentales, en el reparto de la producción petrolera y el mercado automotriz irakí después de la caída de Saddam Hussein (Mitsubishi entra en el mercado de coches de Irak, 2004; Repsol y otras cinco operadoras, 2003).
Hacia la religión universal
El libro que nos ocupa hace referencia, repetidas veces, a la misión que se ha propuesto cumplir la organización Soka Gakkai Internacional para curar los males que aquejan a la civilización moderna:
“La SGI se halla dedicada a un movimiento budista para abrir las mentes y los corazones cerrados, raíz del ocaso que hoy padece nuestra civilización. La tarea de la SGI no se agota en el tratamiento de los síntomas superficiales que manifiesta esta enfermedad; por el contrario, implica la laboriosa misión de extraer de raíz sus mismísimas causas. Desde luego, es indispensable efectuar un tratamiento sintomático, para hacer frente a emergencias tales como la irrupción frecuente de luchas étnicas.” (82-83).
El antídoto prescrito para sanar a la humanidad de su apego enfermizo a las identidades étnicas y nacionales es el “transnacionalismo”, un “concepto clave para explicar y predecir la futura dirección de los asuntos mundiales” (ibid.: 83), acuñado por el antecesor de Ikeda en la presidencia de la SGI, el señor Josei Toda [1900-1958].
Pero para que el individuo pueda llegar a encarnar plenamente este transnacionalismo, es menester que su “yo en sentido restringido” se transforme en un “yo superior” (ibid.: 80-81), mediante la “práctica religiosa” (ibid.: 43) y la “persuasión moral” (ibid.: 91). Sólo así el individuo alcanzará el autocontrol o dominio de sí mismo que lo convertirá en un “ciudadano del mundo”, capaz de vivir independientemente “y no a merced de los demás” (ibid.: 55).
Un claro ejemplo de un individuo que alcanzó este estado de conciencia fue, según Ikeda, Leonardo Da Vinci:
“Su vida, en muchos aspectos, es la resultante de haber alcanzado el dominio de sí mismo. Totalmente libre e independiente, no sólo liberado de las ataduras de la religión y de la ética, sino también emancipado de lazos que pudiesen atarlo a una nación, a una familia, a amigos y a conocidos, Leonardo da Vinci fue un ciudadano del mundo, intocable e imposible de igualar.” (ibid.: 48).
Cuando Ikeda se refiere a la necesidad de liberarse de las “ataduras de la religión y de la ética”, alude a las identidades étnico-religiosas particulares y no al sistema de principios universales que él y su organización dicen encarnar y aspiran enseñar a la humanidad: “Nuestro objetivo no es otro que inculcar la ética propia de un ciudadano del mundo” (ibid.: 115).
En efecto, su diagnóstico de las dolencias que atentan contra la salud del capitalismo global desemboca, finalmente, en una propuesta terapéutica de carácter místico, basada en la creencia de que es posible sustituir las identidades particulares y transitorias por una identidad universal y eterna, basada en las enseñanzas del Sutra del Loto y las revelaciones recibidas por los maestros fundadores de la SGI:
“El Sutra del Loto contiene muchas escenas de hondo dramatismo, que muchos han desdeñado por creer que se trataba de una frondosa fantasía. Las dos revelaciones de Josei Toda, especialmente la segunda, concuerdan perfectamente con la propia lectura del Sutra del Loto que llevó a cabo Nichiren, y logran restituir a dicha lectura su profunda dimensión vital… Aunque se diferencien del tipo de hechos objetivos que registra la ciencia empírica, representan hechos psicológicos vivenciales y más importante aún, verdades religiosas universales. Los miembros de la SGI tomamos como punto de partida y como base de la identidad eterna e invariable de nuestro movimiento la epopeya de restauración cosmológica que se libró en el corazón del maestro Toda” (ibid.: 184-185).
Sin embargo, al examinar más a fondo el supuesto universalismo de esta “religión mundial” destinada a constituir “la piedra basal sobre la cual tendremos que erigir el globalismo del siglo XXI” (ibid.: 112-113); es posible detectar en ella las huellas de aquel viejo nacionalismo religioso proveniente de la prédica del monje Nichiren. De hecho, la pregunta que se formula Ikeda: “¿Cuáles son las condiciones necesarias que debe tener una ‘religión mundial’?” (ibid.: 112), sólo alcanza su respuesta más acabada a través de las siguientes afirmaciones:
“En japonés, existe el término kosei, que puede traducirse como ‘espíritu de equidad’ (…) Creo que es gracias a los grandes desafíos que el espíritu de equidad va dejando de ser el ethos de un pueblo para convertirse en un principio universal, fuerte como el acero, cálido como el Sol, vasto como el cielo.” (ibid.: 94).
La equidad a la que se refiere Ikeda debe ser interpretada en el marco de su exaltación del individuo, su
rechazo al intervencionismo estatal y su valoración positiva de la competencia. Por ello prefiere hablar de equidad y no de justicia social, puesto que considera un error de las teorías revolucionarias del siglo XX haber creído que la justicia social era un requisito necesario para alcanzar la paz (ibid.: 37). En realidad su propósito, al hablar de equidad, es mitigar la contradicción que se presenta entre la supuesta universalidad de los principios éticos del “transnacionalismo”, y su aspiración particular de que el budismo nacionalista de la SGI juegue un papel protagónico en la construcción de la “religión mundial” del siglo XXI. En otras palabras, para poder competir a escala planetaria con el avasallante “Mc World” estadounidense, el “ethos japonés” debe hacer valer la legitimidad de su cuota en los mercados culturales del capitalismo globalizado:
“En la raíz de la competencia humanística, lo que palpita es la extensión de la influencia espiritual, es decir, una extensión de los logros culturales y de la persuasión moral que un país o un pueblo ejerce sobre el mundo. En términos actuales, esto sería como una expansión de la competitividad basada en el soft power” (ibid.: 91).
El soft power o “poder moderado” es ejercido a nivel mundial por la SGI a través del adoctrinamiento religioso, el “diálogo” realizado “con la intención de influir positivamente sobre los demás” (ibid.: 79) y la penetración ideológica en las instituciones de Educación Superior de los países donde la secta ha conseguido establecerse. De ahí su interés en promover un currículum educativo de alcance global, con base en los principios éticos y religiosos propugnados por la organización, y el intenso esfuerzo desplegado para ejercer su influencia en las oficinas gubernamentales de educación y en organismos multilaterales como la UNESCO y las Naciones Unidas:
“El mundo de hoy clama por una educación a escala global” (ibid. 101) “Sugiero además que sea creada una Constitución para los Ciudadanos del Mundo como base para su formación. Sería una constitución para la educación para la paz, que estaría coherentemente relacionada con los tópicos mencionados antes.” (ibid.: 196).
En otras palabras, el “poder moderado” es el medio utilizado por la SGI para llevar a cabo el sueño mesiánico y expansionista del monje Nichiren de instaurar un imperio búdico terrenal, tal y como lo revela esta proclama del Sr. Ikeda en el prefacio de su libro:
“¡Yo venceré la oscuridad, las fuerzas demoníacas de la destrucción! Para ello cuento con una fuerza impresionante de cerca de doce millones de seres humanos que, armados con la brillante fuerza del espíritu, están poderosamente comprometidos con la causa de una genuina paz duradera.” (ibid.: 18).
RECOMENDACIÓN FINAL
En la reseña del acto de celebración de los treinta años de la secta Soka Gakkai en Venezuela, publicada en la página web de esta organización, se puede leer:
“El doctor Héctor Navarro, profesor de la Universidad Central y ex ministro de Educación, elogió los esfuerzos que realiza la SGI para plantar las semillas de la paz a través de la educación, y afirmó que los últimos treinta años representan sólo el comienzo.” (La banda local El Cuarteto participa en las celebraciones de la SGI de Venezuela por el 30º aniversario de la SGI, 2005).
Ha sido pública y notoria la consecuente conducta revolucionaria demostrada por el Prof. Héctor Navarro en su desempeño como máxima autoridad del sistema de Educación Superior de la nación. Con todo, dada la nueva responsabilidad que recientemente ha asumido, esta vez como Ministro de Educación a cuyo cargo se encuentra toda la Educación Preescolar, Básica y Media del país, nos parece pertinente la convocatoria de un debate nacional sobre la conveniencia o no de la difusión de ideologías como la propagada por la SGI en el seno de las instituciones educativas venezolanas.
Las organizaciones políticas de la derecha nacional han lanzado reiterados ataques contra los planes de reforma de nuestro sistema educativo emprendidos por el gobierno bolivariano, acusándolo de pretender ideologizar a niños y jóvenes con doctrinas ajenas a la identidad nacional y otras patrañas por el estilo. Mi llamado va dirigido a que nos mantengamos alertas para evitar ser utilizados como instrumentos ciegos de los auténticos planes de ideologización y manipulación de nuestra población estudiantil, llevados a cabo por organizaciones nacionales o internacionales comprometidas con posiciones políticas de extrema derecha.
Notas
[1] Empleamos aquí el término “secta” en un sentido no peyorativo y apegado a sus raíces etimológicas. De acuerdo con la definición ofrecida por WIKIPEDIA: “El término proviene del latín secta: ’sendero’, ‘método’, ‘modo de vida’, ‘partido político’, ‘escuela de filosofía’ (de donde viene sectator y sectatorios: ‘adherente’, ’seguidor’) que viene de seqüi: ’seguir’. Se han planteado dudas de que proviene del latín secare (cortar, separar). De secare provienen las palabras «insecto» y «sector». En ambos casos está presente la idea de separación.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Secta).
[2] La Escuela de Kioto se inspiró en el zen, una corriente tradicional del budismo japonés distinta de la secta Nichiren y su retoño moderno la Soka Gakkai. El zen enseña que la iluminación o estado de budeidad sólo puede alcanzarse a través de la práctica de la meditación o atención consciente. En cambio, para el budismo Nichiren y la Soka Gakkai, sólo es posible acceder a ella a través de la recitación reiterada del Sutra del Loto y, más específicamente, del título de este texto doctrinal (Gardini, 1995; Wood, 1980).
[3] Mi reconocimiento al valor histórico y literario de la obra de estos intelectuales japoneses no significa que comparta sus concepciones filosóficas individualistas ni sus inclinaciones políticas fascistoides. Particularmente los pensadores de la Escuela de Kioto (algunos de ellos viajaron a Alemania para estudiar con Heidegger en la década de los treinta), fueron acusados de apoyar la reprochable actuación militar del gobierno japonés en la Guerra del Pacífico y la Segunda Guerra Mundial. A consecuencia de ello, fueron suspendidos de sus cátedras en la Universidad de Kioto durante las purgas ideológicas que tuvieron lugar tras la derrota de Japón y la ocupación estadounidense (Hiesing, 2003).
[4] En el reportaje titulado “El ascenso político de una secta genera preocupación en Japón”, publicado por el diario New York Times el 14 de noviembre se 1999, se lee: “Los miembros del grupo han utilizado incendios provocados y una amenaza de bomba contra templos budistas de grupos rivales. Soka Gakkai también ha tratado de bloquear la publicación de libros críticos, y fue declarado culpable de espionaje telefónico de la casa del líder del Partido Comunista. Un portavoz dijo que la amenaza de bomba y el incendio provocado fueron incidentes en los que participaron “personas con un historial de enfermedad mental” y negó que Soka Gakkai hubiese ordenado la violencia o el acoso.
Ikeda ha sido, casi constantemente, objeto de una amplia gama de denuncias que incluyen abusos financieros y sexuales, pero fue absuelto después de una única acusación formal en su contra por violar las leyes electorales en 1957. Cuando Yoshikatsu Takeiri, que dimitió como líder del Nuevo Komeito en 1986, publicó un revelador informe sobre el partido y el poder de Ikeda el año pasado, se convirtió en objeto de una amplia y prolongada campaña de ataques en el periódico del partido, Komei Shimbun, y en el Seikyo Shimbun, propiedad de la Soka Gakkai. Él había escrito abiertamente que “el Komeito estaba subordinado a la Soka Gakkai financiera y organizativamente.” (French, 1999) (Traducción del autor).
Original en ingles: “Members of the group have used arson and a bomb threat against temples of rival Buddhist groups. Soka Gakkai has also tried to block the publication of critical books, and it was convicted of wiretapping the house of the Communist Party leader. A spokesman said the bomb threat and arson incidents involved “individuals with histories of mental illness” and denied that Soka Gakkai had ever ordered violence or harassment.
Ikeda has been the almost constant subject of a wide range of allegations that include financial and sexual abuses, but he was acquitted after his one formal indictment, on charges of violating electoral laws in 1957. When Yoshikatsu Takeiri, who resigned as leader of New Komeito in 1986, published a revealing memoir about the party and Ikeda’s power last year, he became the object of a blistering and prolonged campaign of attacks in the party newspaper, Komei Shimbun, and in the Soka Gakkai-owned Seikyo Shimbun. He had written bluntly that “Komeito was subordinate to Soka Gakkai financially and organizationally.” (French, 1999)
[5] La nota de prensa en la que el diario El País de España reseñó en mayo de 1989 el “escándalo Recruit” indicó en aquel momento: “El presidente del segundo partido de la oposición, Komeito (Limpieza Política), de Japón, Junya Yano, presentó ayer su dimisión por sus responsabilidades en una serie de escándalos relacionados con la evasión de impuestos y como consecuencia de la implicación de miembros de su partido en otros escándalos políticos. Yano presentó su dimisión ante el comité ejecutivo del partido y la anunció personalmente momentos después en una conferencia de prensa televisada.
El presidente de Komeito renunció al cargo por sus conexiones con el escándalo Meidenko, compañía electrónica en la que dos ejecutivos relacionados con Yano evadieron impuestos años atrás, según pusieron de manifiesto la semana pasada las investigaciones policiales.
La decisión de Yano se produce un día después de la dimisión de otro miembro del mismo partido, Katsuya Ikeda, que dejó su escaño en la Dieta (Parlamento) acusado por sus conexiones con el escándalo Recruit, o venta de influencias políticas a cambio de acciones de un conglomerado de información laboral…” (El escándalo de Recruit, 1989).
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Apreciado profesor, me llama profundamente la atención el tiempo que se a dedicado en refutar las criticas que ha recibido sobre sus artículos en contra de la Gakkai.
Leer sus artículos me entretiene un montón porque disfruto como engrana la poca información que encuentra para justificar y argumentar sus opiniones. La verdad es muy talentoso y lo felicito por ello, pero lamento que tanto talento se pierda en tan escuetos análisis, sobre todo cuando vienen cargados de su evidente tendencia política.
Tal postura le resta credibilidad a cualquier información que divulgue, simplemente porque no es nada objetivo.
Su articulo anterior estubo cargado de un lenguaje bastante abusivo y me pareció que su ataque estaba dirigido al Prof. Gomez mas que a la propia SGI, uso el mismo esquema de escritura para llevarnos de la publición de un libro a la colocación de tropas Japonesas en Irak.
En esta ocacion investigo un poquito mas, con el mismo arte por el cual lo felicite mas arriba, desarrollo su novela de ultra derecha pero al mejor estilo de la vecindad del Chavo, deja mucho que desear para ser un profesor universitario.
Me sorprende profesor que con su talento no sea capaz de observar que ud. usa las mismas estrategias de comunicacion de aquellos que tanto critica. Su verbo es adornado y académico pero carece de contenido. Critica el supuesto idealismo disfrazado de la Gakkai pero promueve el idealismo, socialista y revolucionario que uds. cree es la solución para esta sociedad venezolana. Que cosa tan interesante verdad!, mas aun, invita a un debate, sera publicidad o protagonismo?
En esta época hemos aprendido a diferenciar lo objetivo de lo subjetivo y no es tan fácil engañar a los lectores con tan baratos desarrollos escritos.
El Sr. Ikeda tiene 239 Doctorados Honorarios que certifican su integridad, me pregunto cuantos tiene Ud.?
Si los supera, tenga por seguro que le escribo de vuelta.
Hola, quisiera agradecer el trabajo realizado por el Sr. Gustavo
Fernández para investigar acerca de la Soka Gakkai Internacional y
Daisaku Ikeda, su Presidente Honorario. Sin entrar en cuestiones
políticas o académicas, me gustaría matizar este interesante artículo
desde el punto de vista de un practicante del Budismo y miembro de
SGI. Creo que puede ser valioso que agregue algo desde la experiencia,
ya que tengo un contacto directo y cotidiano en esta organización.
Un punto que pienso que puedo aportar es que no creo que la SGI se
pueda calificar como de derecha o izquierda. En los materiales de
estudio y actividades de práctica del budismo que realizamos no se
tratan temas de política ni se influencia en absoluto a los miembros
en este sentido, ni se alienta a participar en manifestaciones o actos
que tengan que ver con temas políticos. Además no es verdad que en
Occidente este movimiento religioso se promueva entre personas
adineradas, como sugiere alguna cita. La prueba es que no sólo uno se
encuentra todo tipo de personas que representan todos los estratos de
la sociedad en las reuniones, sino que en particular puedo observar la
participación una gran cantidad de personas de colectivos sociales muy
poco relacionados con la derecha, el poder o el dinero; como artistas,
homosexuales, mujeres jóvenes/solteras, conductores de vehículos
públicos y gente de oficios. Estoy seguro que la felicidad de las
personas y su capacidad para crear un entorno pacífico trascienden las
barreras ideológicas de los postulados políticos. Para poner un
ejemplo, creo que es más importante que el izquierdista y el
derechista se esfuercen en mantener una convivencia armoniosa y no que
una facción venza sobre la opositora.
También quiero señalar que en esta organización cada uno es
perfectamente libre de ejercer su libertad de pensamiento y de actuar
según su criterio como persona y como ciudadano del país donde reside.
Así como también me consta que la SGI respeta estrictamente la ley
vigente en cada territorio y las costumbres locales. Lo digo porque el
artículo deja caer una sombra de sospecha acerca de este punto, como
si la intención fuera organizar alguna especie de golpe a los estados
nacionales constituidos o algún misterioso y sutil control sobre los
individuos a escala global. No es así en absoluto. Cada miembro
profundiza libremente en la enseñanza budista y eventualmente se puede
sentir inspirado a actuar en la sociedad como cualquier otro
ciudadano, sea fundando partidos políticos, asociaciones de artistas o
cualquier otro tipo de aporte personal a la comunidad donde vive.
Personalmente, la práctica budista en SGI me ayuda a tomar conciencia
de que todas mis acciones tienen un impacto en mi vida y en mi medio,
por lo tanto desarrollo constantemente a través de mi esfuerzo diario
como ciudadano la capacidad de construir por mí mismo una felicidad
profunda, la fortaleza para enfrentar la adversidad y para transformar
el sufrimiento en alegría; muy especialmente, agradezco sobre todo
poder desarrollar una mayor empatía y comprensión hacia todo tipo de
personas y hacia el medioambiente y extraer de mi práctica el coraje y
la compasión para ayudar al prójimo y tratar a todas las personas con
el máximo respeto.
Nuevamente agradezco el esfuerzo del Sr. Fernández en profundizar a
través de diferentes fuentes para la producción de su nuevo artículo y
espero que podamos continuar un diálogo abierto y razonado.
Un abrazo de un inmigrante argentino en España,
Sebastián Corradini
scorradini@ineed.es
Si me permiten también he encontrado algunos artículos que reflejan las actividades de SGI como ONG de la ONU, incluidos aportes relacionados con el medioambiente y el desarrollo sostenible, el diálogo interreligioso y la continuación del legado de paz de Martin Luther King (h) y Mahatma Gandhi.
Gracias.
Integración y visibilidad
ACNUR se une a la difusión del legado de Paz
Organizada por la Capilla Internacional Martin Luther King (h) de la Universidad Morehouse en Estados Unidos, y auspiciada por el ACNUR y la Soka Gakkai, la exposición “Gandhi, King, Ikeda: Un legado para la construcción de la paz”, abrió sus puertas el pasado 7 de octubre en la Biblioteca Central de la Universidad Central de Venezuela.
“El legado de estos tres luchadores por la paz cobra particular importancia en una época caracterizada por las guerras y el desplazamiento de millones de personas”, explicó Maria Virginia Trimarco, Representante Regional del ACNUR en Venezuela, durante el acto de ceremonia en los espacios abiertos de la Biblioteca Central de la UCV.
“Es en este contexto de creciente preocupación por temas de seguridad nacional, la lucha contra el terrorismo y el incremento de controles migratorios en el Continente Americano, que el ACNUR cree imprescindible propagar los principios de justicia, tolerancia, solidaridad y no-violencia que inspiraron las vidas de estos tres líderes fundamentales del siglo XX”, agregó.
Una estrecha y fructífera relación se ha formado entre el ACNUR y la Soka Gakkai Internacional cuya incansable dedicación a los refugiados y desplazados se ha basado en la labor humanitaria y social difundida por el humanista, filósofo budista, literato y educador Daisaku Ikeda. La infatigable entrega de Martin Luther King, en los Estados Unidos, y de Mahatma Gandhi en India, a la búsqueda de mejores condiciones para los seres humanos a través de los principios de la no-violencia y la cultura de paz, constituye un legado fundamental para millones de jóvenes, sin distingo de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado.
(Fuente Acnur.org: http://www.acnur.org/publicaciones/acnurinforma/acnur_informa_004/edicion004.htm#nota1 )
11 de febrero de 2008
La SGI de España participa en simposio interreligioso en Barcelona
Una jornada de diálogo interreligioso, como parte del simposio “Cruce de creencias: 2007-2008 El futuro del planeta Tierra”, fue realizada el 11 de febrero de 2008, en el Centro Cultural de la Soka Gakkai de España (SGEs) en Barcelona. El evento, organizado por el Centro Interreligioso de Barcelona (CIB) adscrito al Ayuntamiento de la Ciudad de Barcelona, tuvo como fin respaldar el Año Internacional del Planeta Tierra (2008) proclamado por la Organización de las Naciones Unidas. Representantes de las más diversas organizaciones religiosas se congregaron en la tercera edición del ciclo de diálogos, que fue iniciado en esta oportunidad en noviembre de 2007 (culminación, abril de 2008).
Los expositores principales del simposio dedicado a la fe bahá’í y al budismo fueron Juan R. Villaverde, médico naturista y miembro de la comunidad bahá’í de Barcelona, y Enrique Caputo, director general de la SGEs. Dicho encuentro contó con la asistencia de representantes de organizaciones cristianas, la Federación de Comunidades Budistas de España y ciudadanos en general. En su alocución, el director general Caputo se refirió a los conceptos del “origen dependiente” y “la unidad de la vida y su entorno”, basándose en el segundo discurso que el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, había pronunciado en la Universidad de Harvard en 1993, bajo el título “El budismo Mahayana y la civilización del siglo XXI”. Según el principio budista de “la unidad de la vida y su entorno”, todos los seres vivos están profundamente interconectados con el universo; a su vez, en lo más fundamental, los seres humanos son inseparables de su contexto circundante. Por lo tanto, cuando las personas transforman sus propias vidas pueden cambiar su entorno. Luego de compartir perspectivas de la filosofía budista de Nichiren, el director general de la SGEs aseveró que el futuro de la Tierra dependía de la acción de cada persona. Jordi Puig, sociólogo de las religiones y miembro del CIB, expresó su agradecimiento al movimiento de la SGEs y la SGI.
[Basado en el artículo publicado el 11 de abril de 2008 en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai, Japón.]
El desafío de un fortalecimiento global:
Educación para un futuro sostenible
Daisaku Ikeda, presidente de la Soka Gakkai Internacional
Agosto de 2002
La necesidad de cambio
Han pasado diez años desde que se realizó la Cumbre de la Tierra en el Brasil, un evento que, sin duda, irradió un rayo de luz sobre la necesidad de proteger el ambiente global. Desde entonces, el término “desarrollo sostenible” se ha convertido en parte integral de nuestro vocabulario; y podríamos decir que, en algunos frentes, ha habido avances. Sin embargo, en líneas generales, no se han cumplido los acuerdos a los que se llegó en Río, y lo acumulado hasta la fecha no ha ido al mismo ritmo que la degradación de los ecosistemas que habitan el planeta. Sin duda alguna, no podemos permitir que esta situación se perpetúe en el siglo veintiuno.
Para resolver esta crisis, será necesario un incremento en la utilización de conocimientos, tecnología y recursos económicos. Pero lo que está fallando en el nivel más fundamental, según mi punto de vista, son elementos intangibles. Tal es el caso de la solidaridad, el tener objetivos comunes con los demás pobladores de la Tierra y un sentido de responsabilidad por las generaciones futuras.
En junio de este año, tuve la oportunidad de reunirme con el señor Tommy E. Remengesau hijo, presidente de la República de Palaos, una nación insular de la que se dice es como una joya colocada en el Océano Pacífico. En ese momento, dialogamos sobre la crisis medioambiental, y el presidente Remengesau compartió conmigo sus profundas preocupaciones. “El recalentamiento global”, dijo, “es un problema sumamente serio para los pobladores de Palaos. Los niveles del océano han subido y el agua salada está invadiendo los acuíferos. La belleza natural de nuestras islas está bajo amenaza. El fenómeno del Niño ha causado escasez de lluvias y esto ha hecho progresar la destrucción de nuestros arrecifes de coral. La temperatura del agua ha aumentado enormemente y ha hecho que los corales pierdan su color natural y mueran”. El presidente Remengesau también mencionó que Palaos se ha involucrado activamente en la investigación, y que está proponiendo fuentes de energía alternativas que reduzcan los gases del efecto invernadero. Los tiempos exigen que tanto los gobiernos como la sociedad civil produzcan este tipo de respuesta activa; que individuos y gobiernos se nieguen a convertirse en observadores pasivos o en víctimas de las circunstancias.
“…la educación debe propiciar que se entienda el modo en que los problemas medioambientales se encuentran íntimamente conectados con nuestra vida diaria”.
En la película “Una revolución silenciosa”, producida por el Consejo de la Tierra para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, se presentan inspiradores ejemplos de este tipo de acciones proactivas. Uno de esos ejemplos es el de los habitantes del pueblo de Nimi, en la India, y su repuesta al problema de los recursos hídricos. Otro ejemplo fueron las acciones de la población ante la amenaza de contaminantes orgánicos persistentes en el lago Zemplinska Sirava, en Eslovaquia. La película también muestra el ejemplo de mujeres que se han levantado por sí solas para proteger los bosques de Kenia. Nuestra organización, la Soka Gakkai Internacional (SGI), en respaldo a los objetivos de esta película, cooperó con su producción. Lo hemos hecho porque creemos que el tema central de la película, es decir, que una sola persona puede cambiar el mundo, es el mensaje de valor y esperanza que más se necesita en estos tiempos difíciles.
Una de las metas de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible es diseñar y adoptar un plan de aplicación que sirva de base para hacer que el siglo veintiuno sea una era de coexistencia creativa entre los humanos y la naturaleza. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha recalcado que la cumbre servirá para demostrar lo que ocurre cuando un país se decide a actuar. El éxito de la cumbre servirá de apoyo para que se desarrolle un discurso constructivo que trascienda los contradictorios intereses nacionales y que se enfoque en lo positivo del planeta entero y de toda la humanidad.
Como parte de nuestros esfuerzos por respaldar la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, en una propuesta que escribí hace uno meses este mismo año, presenté tres sugerencias para una posible reforma del sistema internacional que tiene que ver con la protección del medio ambiente. El primero es la designación de un alto comisionado de la ONU para el medio ambiente que ejerza un claro liderazgo e impulse iniciativas bien definidas para la solución de los problemas ambientales a nivel global. El segundo es una consolidación escalonada de las secretarías que vigilan la aplicación de varios tratados ambientales, vinculados al establecimiento de un fondo verde global. El tercero es la adopción de una convención para la promoción de recursos de energía renovables.
Al mismo tiempo, recalqué la necesidad crear conciencia y de modificar nuestra manera de pensar acerca del medio ambiente. Además de las reformas impuestas “desde arriba”, como pueden ser las medidas legales e institucionales señaladas anteriormente, cualquier solución duradera requerirá también de reformas impuestas “desde abajo” que construyan y fortalezcan la solidaridad entre los individuos. Estos son los dos requisitos previos vinculados entre sí para generar un cambio global. En esta propuesta, me gustaría centrarme en la pregunta de cómo afianzar la solidaridad popular a nivel global para solucionar la crisis del medio ambiente.
La década internacional de la educación para el desarrollo sostenible
Si el objetivo es que los problemas ambientales se asuman como una preocupación personal y que los esfuerzos de los individuos estén en sintonía con el futuro de la humanidad, la educación resulta esencial. La educación es lo único que puede servir de fuerza propulsora para una renovación en la toma de conciencia. Por esta razón, la SGI ha propuesto el establecimiento de una década internacional de la educación para el desarrollo sostenible que, a partir del año 2005, siga a la Década para la Educación de los Derechos Humanos de la ONU. Los objetivos de dicha década serían promover la educación como base para una sociedad humana sostenible y para el afianzamiento de una cooperación internacional orientada a la difusión de la información ambiental. Durante la reunión PrepCom IV de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible que se realizó el pasado mes de junio en Indonesia, se incluyó esta propuesta en el diseño del plan de aplicación.
En el plan de acción Agenda 21 adoptado en 1992 en la Cumbre de la Tierra de Río, quedó claramente establecida la importancia de la educación para el desarrollo sostenible. Según lo recalcado en 1997 en la Declaración de Thessaloniki de la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente y la Sociedad, lo medular de este concepto es la sostenibilidad. Según palabras de la Declaración: “El concepto de sostenibilidad no solo abarca el medio ambiente, sino también la pobreza, la población, la salud, la seguridad de los alimentos, la democracia, los derechos humanos y la paz”. Debido a que los problemas ambientales se encuentran tan profundamente vinculados con estos conflictos globales, su solución requiere un replanteamiento fundamental de nuestra manera de vivir, no solo como individuos, sino también como sociedades y en términos de la civilización humana misma.
En este sentido, pienso que la década de la educación para el desarrollo sostenible debe promoverse teniendo presentes estas tres metas:
* Aprender y avanzar en cuanto a la toma de conciencia acerca de los problemas y las realidades ambientales.
* Reflexionar sobre nuestro modo de vivir, y que nuestro estilo de vida experimente una renovación orientada a la sostenibilidad.
* Fortalecer a las personas para que puedan emprender acciones concretas que les permitan resolver los problemas que enfrentamos.
Aprender
Es esencial ahondar en la comprensión y en la toma de conciencia. Todo comienza con comprender lo básico: la cantidad de bosques que se han perdido en el mundo, por ejemplo; el grado de contaminación del aire, el agua, los suelos y el impacto general que ha sufrido el ecosistema en el planeta.
Tenemos que entender las causas y las estructuras sociales que han dado pie a la destrucción ambiental. También es preciso que, con verdadera empatía, aprendamos a comprender las realidades de los que sufren mientras abrazamos su dolor como si fuera nuestro, conscientes de nuestra interconexión. Este tipo de esfuerzo dará vida a una concepción renovada y a una decisión de actuar.
Resulta vital que se incorporen estos esfuerzos, particularmente en los primeros años del programa de estudios en la escuela primaria. Me refiero a la fase de crecimiento cuando los niños poseen una mayor riqueza en su sensibilidad, imaginación y creatividad, cuando su deseo de aprender y absorber alcanza su máxima expresión. Varios países ya promueven la educación ambiental como parte integral de su programa escolar. Cultivar en los corazones de niños el deseo de valorar la naturaleza y proteger la Tierra es un paso vital para la protección de su propio futuro.
En la Escuela Secundaria Soka de Kansai, en el Japón, los estudiantes han participado en un aprendizaje experimental, en el que han hecho filmaciones de la Tierra desde el trasbordador espacial y desde la estación espacial internacional como parte del programa “EarthKAM” de la NASA. Como fundador de dicha escuela, me he sentido conmovido e impresionado por el impacto educativo que ha causado en estos niños confirmar visualmente, gracias a este proceso, las pruebas de la existencia de una crisis ambiental en el mundo.
“La educación también debe ayudar a que cada uno de nosotros confíe en su propio poder y tome conciencia de la responsabilidad que tiene para efectuar cambios positivos a escala global”.
Durante algunos años, he solicitado que se realizara una Cumbre Mundial de Educadores que no solo reuniera a los responsables de la política educativa de cada país, sino también a personas directamente comprometidas con la primera línea de la educación. A comienzos de esta década de la educación para el desarrollo sostenible (2005), sería conveniente realizar una conferencia internacional en la que los educadores del mundo entero pudieran intercambiar sus ideas, sus experiencias y sus mejores prácticas en el área.
También es importante que los movimientos populares desarrollen oportunidades que propicien un entendimiento más profundo de la crisis ambiental que enfrenta el mundo. Con este objetivo, la SGI organizó la exposición “Hacia un siglo de esperanza: medio ambiente y desarrollo” como evento oficial de la Cumbre de la Tierra que se celebró en Río. La SGI de los Estados Unidos ha creado una muestra itinerante titulada “Ecología y vida humana”, y la Soka Gakkai del Japón ha desarrollado la exhibición “EcoAid”. Estos esfuerzos, realizados con la cooperación de otras ONG, tienen el fin de contribuir con la educación pública y mejorar el conocimiento a escala popular.
Reflexionar
Además de procurar que la información sea exacta, es crucial dejar en claro cuáles son los valores éticos que compartimos. Esto es particularmente importante en el caso de los problemas ambientales, los cuales pueden llegar a ser tan vastos y complejos que la información y el conocimiento solos pueden hacer que las personas se pregunten qué significa todo esto para ellos, sin llegar a tener un sentido claro de qué pasos concretos pueden tomar. Para contrarrestar tales sentimientos de impotencia y desconexión, la educación debe propiciar que se comprenda la intima conexión que existe entre nuestras vidas y los problemas ambientales. La educación también debe ayudar a que cada uno de nosotros confíe en su propio potencial y tome conciencia de la responsabilidad que tiene para efectuar cambios positivos a escala global.
La Declaración de Thessaloniki establece que “la sostenibilidad es, en el análisis final, un imperativo moral y ético en el que se deben respetar la diversidad cultural y el conocimiento tradicional”. Nosotros podemos aprender de la rica herencia espiritual y de las diversas tradiciones culturales que la humanidad ha cultivado a lo largo de la historia. A partir de estos, podemos obtener valiosísimas lecciones y visiones filosóficas sobre la manera de vivir mejor como seres humanos.
“La Carta de la Tierra ofrece una visión amplia y plena de los valores y principios necesarios para un futuro sostenible. Por esta razón, es un recurso educativo de inestimable valor”.
El borrador de la Carta de la Tierra fue redactado por el secretario general de la Cumbre de la Tierra en Río, Maurice Strong, y por el presidente de la Cruz Verde Internacional, Mikhail Gorbachov. Este documento compila diversas fuentes de sabiduría. Sus cuatro pilares son: 1) el respeto para toda forma de vida, 2) la integridad ecológica, 3) la justicia social y económica, y 4) la democracia, la no violencia y la paz. La Carta de la Tierra ofrece una visión amplia y plena de los valores y principios necesarios para un futuro sostenible. Por esta razón, es un recurso educativo de inestimable valor.
Además de su contenido, tiene mucha importancia la manera en que se bosquejó este “manifiesto del pueblo”. En el proceso de su redacción, se hicieron esfuerzos por incorporar la sabiduría esencial de culturas y tradiciones de todas las regiones de la Tierra. Tanto los expertos como las personas comunes reflexionaron cuidadosamente sobre el lenguaje de los borradores. Hasta la fecha, la SGI ha llevado a cabo talleres y simposios en todo el mundo en un esfuerzo por promover y llevar los principios de la Carta de la Tierra a las personas comunes. Yo espero que se hagan esfuerzos por aprender de esta Carta en programas que vinculen sus principios con los problemas específicos de comunidades diferentes y sus escuelas.
Una de las cuestiones del movimiento “Cinturón verde” de Kenia es que la aridez el desierto no se encuentra circunscrita al Sahara; comienza en el patio de nuestra propia casa. Sobre la base de un sentido de responsabilidad hacia el futuro, las madres y los niños involucrados en este movimiento han plantado unos 20 millones de árboles y les han brindado protección. Entiendo que los niños que han plantado estos árboles disfrutan con frecuencia de una competencia amistosa mientras prodigan todo su amor y sus cuidados hacia los arbolitos. A la vez que lo hacen, compiten entre sí para ver cuál de ellos crecerá más rápido. Este tipo de esfuerzo tiene gran significado, pues gracias a estas experiencias, todas las personas, y los jóvenes en particular, llegan a captar las realidades concretas de su comunidad y logran tomar conciencia del medio ambiente global.
El educador japonés y fundador de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944), describió las comunidades locales como un modelo del mundo en miniatura. Makiguchi puso gran énfasis en la importancia de abrir los ojos de los niños al mundo mediante un aprendizaje arraigado en la comunidad local, lugar en el que se cruzan la historia, la naturaleza y la sociedad.
Siento que este tipo de enfoque –es decir, ver el mundo desde la perspectiva de la comunidad local, y ver la comunidad desde la mirada del mundo— resulta crucial si queremos desarrollar una comprensión ética y un aprecio por la naturaleza que esté verdaderamente arraigado en las realidades de la vida diaria.
El valor y la esperanza, en manos de la gente
En tercer lugar, se debe procurar que las personas posean un valor y esperanza, para poder dar esos primeros pasos. A menos que cada vez más personas lleven estas normas y paradigmas a sus vidas y a menos que las practiquen, las severas realidades que estamos enfrentando no cambiarán porque se establezcan normas, éticas y paradigmas según lo convenido. En otras palabras, la ética no nos permitirá responder firmemente a las cambiantes circunstancias si se percibe solo como un juego de pautas que se deben seguir pasivamente, como obligaciones impuestas desde afuera, poco conectadas con nuestras vidas individuales o con nuestros deseos. La ética y los paradigmas así percibidos se abandonarán ante la primera crisis.
Por esta razón, la ética ambiental se debe sentir como un juramento y un reto profundamente personal. Su cumplimiento proporciona a nuestra vida un sentido y una alegría inagotables.
En la actualidad, estoy participando en un proceso de diálogo con la economista ambiental y futuróloga doctora Hazel Henderson, quien ha dicho que su fuente de inspiración a la hora de actuar ha surgido de su afán por proteger a su hija de los riesgos de la contaminación atmosférica. “La mayoría de quienes comenzamos a trabajar en la campaña ‘Ciudadanos por un aire limpio’ éramos madres”, dice. “Como nosotras sabemos la gran tarea que implica criar a los hijos, nos sentimos ansiosas por lograr que estos tengan el mejor futuro posible. Al mirar hacia atrás, comprendo que eso fue lo que nos dio la fuerza para soportar todo tipo de persecuciones y librar esta batalla hasta el final”.
Para que sea eficaz, la ética debería estar cargada de este tipo de sentimiento natural y espontáneo; es decir, de ese impulso irresistible que nos hace actuar cuando vemos que las personas y el mundo que amamos están expuestos al peligro. Este tipo de ética posee vida propia y es lo que en verdad se integra a la fibra misma de nuestra humanidad.
¿Cuáles son, entonces, los valores que pueden servir para unir realmente a la humanidad? ¿Qué es lo que lleva a los seres humanos a unirse en un lazo de solidaridad genuino? En la médula misma de los valores que buscamos debe haber una reverencia profunda por la vida en sí. Este sentido de respeto y reverencia puede despertar en las personas la certeza de su conexión con todas las demás formas de vida con las que comparten este planeta, y de su inseparabilidad con las generaciones futuras.
Desde la antigüedad, esta valoración de la inseparabilidad y de la conexión con la vida ha sido parte de muchas tradiciones culturales, y se ha transmitido y continúa estando en muchas culturas indígenas. Resulta vital que la humanidad en su totalidad se pliegue humildemente a esta sabiduría viviente. Por ejemplo, el pueblo indígena de Desana, en el Amazonas, dicen que los seres humanos no pueden vivir en aislamiento y que solo pueden desarrollarse si coexisten en armonía con su entorno natural. El pueblo iroqués de América del Norte nos exhorta a tomar todas las decisiones “manteniendo en mente, no solo la generación actual, sino las próximas, incluso aquellas cuyos rostros están aún bajo tierra, las que todavía están por nacer en el futuro”. Según esta visión del mundo, todos los animales y las plantas se perciben como hermanos.
Una vida dedicada a colaborar con los demás
Esta reverencia por la vida también se resalta en muchas tradiciones religiosas. En la tradición budista que sirve de inspiración a las actividades de la SGI, se encuentran estas palabras: “¡Que todos los seres, los que hemos podido ver y los que no hemos podido ver, los que viven lejos y los que viven cerca, los que han nacido y los que están por nacer! ¡Que todos los seres vivos disfruten de felicidad!”
Estas palabras tienen como base el punto de vista de que todas las formas de vida están interconectadas y se apoyan unas a otras. El budismo define esta relación como “origen dependiente”. En este caso, la clave es comprender que el deseo de felicidad yace en la médula misma de esta interconexión. Por esta razón, las enseñanzas budistas recalcan nuestro rol como protagonistas de un cambio positivo. Aunque reconoce la influencia que ejerce nuestro medio ambiente sobre nosotros, el enfoque está en nuestro compromiso activo y consciente con nuestro ambiente y con las demás formas de vida. La poderosa fuerza que impulsa este dinámico proceso de cambio yace la preocupación y la misericordia que demostramos por los demás.
A través del diálogo y del compromiso, hacemos brotar, desde nosotros mismos, e inspiramos en las vidas de los demás, una profunda razón de ser y una gran alegría. Iniciamos un proceso de cambio fundamental que despierta en nuestro interior un amplio sentido de identidad; es decir, nuestro “gran yo”. El objetivo primordial de las actividades de la SGI es que, a partir de nuestra propia reforma interior o “revolución humana” personal, florezca universalmente la filosofía de reverencia por la vida.
En 1930, Tsunesaburo Makiguchi, en su obra Sistema pedagógico para la creación de valor, instaba a realizar una transformación fundamental en la forma en que las personas ven su vida. Makiguchi condenaba que los hombres vivieran un estilo de vida dependiente y pasivo. Declaró que incluso un estilo de vida activo e independiente tampoco es suficiente, e hizo un llamado para que las personas vivamos una existencia conscientemente interactiva, interdependiente y dedicada a contribuir con los demás.
Un estilo de vida pasivo y dependiente carece de un sentido claramente definido de la personalidad; nos lleva a vivir a merced de las circunstancias cambiantes. Un modo de vida independiente puede manifestar un sentido claro de la personalidad individual, pero está privado de un claro sentido de las realidades y necesidades de los demás. Por el contrario, un estilo de vida dedicado a los demás tiene como base el conocimiento de la naturaleza interdependiente de nuestras vidas, es decir, de las relaciones que nos unen a los demás y a nuestro medio ambiente. Es un estilo de vida en el que nos esforzamos por convertir en realidad no solo nuestra felicidad individual, sino también la de los demás.
Un estilo de vida así se centra en lo que en la actualidad se denomina “empowerment” [desarrollo de la capacidad inherente], en particular mediante el tipo de diálogo que da rienda suelta a nuestro inmenso potencial interior e inspira a las personas a trabajar juntas por la paz y la felicidad de toda la comunidad global.
“Nada más importante que dar al ser humano un tipo de educación humanística que les permita a las personas percatarse de la realidad de su interconexión, valorar el potencial infinito de la vida de cada persona, y cultivar al máximo ese potencial humano que se encuentra dormido”.
Esto me recuerda las palabras de Aurelio Peccei, cofundador del Club de Roma, cuyo informe titulado “Los límites del desarrollo” despertaron en el mundo la conciencia de la crisis ambiental. En un diálogo que compartimos, el doctor Peccei declaró: “El espectro de capacidades aún inactivas con las que cuenta cada individuo es tan vasto, que podemos convertirlas en el mayor de los recursos humanos. Solo cuidando y desarrollando estas capacidades de un modo consistente con nuestra nueva condición en este mundo ya transformado, podremos aportar nuestro grano de arena para que haya orden y armonía en nuestros asuntos, incluso en nuestras relaciones con la naturaleza y para poder así avanzar con firmeza”.
Hoy en día, nada es más importante que dar al ser humano un tipo de educación humanística que le permita percatarse de su interconexión con todo lo que existe. Esto nos permite valorar el potencial infinito que yace en la vida de cada persona y cultivar ese potencial humano inactivo hasta llevarlo a su máxima expresión.
Por más complejos que puedan parecer los problemas globales, debemos recordar que fuimos nosotros los que les dimos vida. Por consiguiente, es imposible que estos sobrepasen la capacidad que, como seres humanos, tenemos para resolverlos. Volver a enfocarnos en la humanidad, reformar y hacer surgir las capacidades internas de nuestras vidas; este tipo de revolución humana individual es lo que puede desatar una reforma y un fortalecimiento eficaces a escala global.
Para expresar mis deseos cordiales por el éxito de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, me gustaría compartir estas palabras de la fallecida poetisa laureada de Dinamarca, mi estimada amiga Dame Esther Gress.
Si usted quiere cambiar el mundo
debe cambiar al hombre.
Si usted quiere cambiar al hombre
debe hacerle querer cambiar.
También me gustaría citar estas palabras del renombrado escritor nigeriano Ben Okri, de un poema dedicado al nuevo siglo.
No es posible rehacer el mundo
sin rehacerse a uno mismo.
Cada nueva era comienza desde adentro.
Es un acontecimiento interno,
con posibilidades insospechadas
de liberación interior.
– Ben Okri, escritor nigeriano
Fuente: http://www.sgispanish.org/obras/propuestas/global.html
10 de noviembre de 2007
Se realiza una exposición sobre la cultura de paz en Dubái
El doctor Ayoub Kazim (izquierda) y el doctor Abdulla Al Karam (derecha) visitan la muestra acompañados por Akashi Ouchi (2º desde la izquierda) y Rakesh Tharoor (2º desde la derecha) de la SGI.
Del 2 al 10 de noviembre de 2007, se presentó la exposición “Construyamos una cultura de paz para los niños del mundo” en la Aldea del Conocimiento de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos. La muestra se realizó con el auspicio de Su Alteza Real, la princesa Haya Bint Al Hussein, mensajera de la paz de las Naciones Unidas y esposa de Su Alteza, el jeque Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, así como soberano de Dubái. La exhibición será presentada en diversas instituciones educativas del estado.
El 1º de noviembre, trescientos cincuenta invitados asistieron al acto inaugural, durante el cual se realizó una representación musical sobre el tema de la cultura de la paz, protagonizado por setenta y cinco alumnos de la Escuela Secundaria Moderna del emirato árabe. El centro educativo co-auspició la exposición con la SGI del Golfo Pérsico, el Comité del Golfo Pérsico del UNICEF, la Aldea del Conocimiento de Dubái, la Ciudad Académica Internacional de Dubái y las instituciones educativas participantes del proyecto GEMS (Escuelas Modelo de Educación Global). La función artística giró en torno a la historia de una compañía de jóvenes payasos que aprendían sobre su oficio y los secretos de la vida.
El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, envió un mensaje conmemorativo para la apertura de la muestra en el que aseveró que la educación es fundamental para construir una cultura de paz.
Entre los invitados de honor de la celebración, se encontraban el doctor Abdulla Al Karam, director general de la Autoridad del Conocimiento y el Desarrollo Humano de Dubái, y el doctor Ayoub Kazim, director ejecutivo de la Aldea del Conocimiento y la Ciudad Académica Internacional del mismo país. Durante el evento, el doctor Kazim expresó su beneplácito de trabajar con la SGI, que promueve los valores a través de la educación y la cultura, en concordancia con la misión institucional de la Aldea del Conocimiento de Dubái, que tiene por objetivo brindar a la sociedad un entorno para fomentar y desarrollar el conocimiento.
La SGI del Golfo Pérsico es una entidad que ha sido formada únicamente para promover actividades de concientización ciudadana, tales como la realización de exhibiciones por la paz, la cultura, la educación y el medio ambiente. Paralelamente, la SGI ha venido impulsando diversas campañas de ayuda humanitaria ante los desastres naturales que han ocurrido en la región árabe.
[Basado en el informe de la SGI del Golfo Pérsico y del artículo publicado el 21 de noviembre de 2007 en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai, Japón: Las fotos son cortesía de la SGI del Golfo Pérsico.]
Fuente: http://www.sgispanish.org/actividades/paz/paz2007/paz071110.html
Sebastián Corradini
scorradini@ineed.es
On 22 jun, 14:19, “Gustavo Fernández”
wrote:
> > *SECTAS, UNIVERSIDADES E IDEOLOGIZACIÓN *
Hola, quisiera agradecer el trabajo realizado por el Sr. Gustavo
Fernández Colón para investigar acerca de la Soka Gakkai Internacional y
Daisaku Ikeda, su Presidente Honorario. Sin entrar en cuestiones
políticas o académicas, me gustaría matizar este interesante artículo
publicado el 22 de junio desde el punto de vista de un practicante del
Budismo y miembro de SGI. Creo que puede ser valioso que agregue algo
desde la experiencia, ya que tengo un contacto directo y cotidiano en
esta organización.
Un punto que pienso que puedo aportar es que no creo que la SGI se
pueda calificar como de derecha o izquierda. En los materiales de
estudio y actividades de práctica del budismo que realizamos no se
tratan temas de política ni se influencia en absoluto a los miembros
en este sentido, ni se alienta a participar en manifestaciones o actos
que tengan que ver con temas políticos. Además no es verdad que en
Occidente este movimiento religioso se promueva entre personas
adineradas, como sugiere alguna cita. La prueba es que no sólo uno se
encuentra todo tipo de personas que representan todos los estratos de
la sociedad en las reuniones, sino que en particular puedo observar la
participación una gran cantidad de personas de colectivos sociales muy
poco relacionados con la derecha, el poder o el dinero; como artistas,
homosexuales, mujeres jóvenes/solteras, conductores de vehículos
públicos y gente de oficios. Estoy seguro que la felicidad de las
personas y su capacidad para crear un entorno pacífico trascienden las
barreras ideológicas de los postulados políticos. Para poner un
ejemplo, creo que es más importante que el “izquierdista” y el
“derechista” se esfuercen en mantener una convivencia armoniosa y no
que una facción venza sobre la opositora.
También quiero señalar que en esta organización cada uno es
perfectamente libre de ejercer su libertad de pensamiento y de actuar
según su criterio como persona y como ciudadano del país donde reside.
Así como también me consta que la SGI respeta estrictamente la ley
vigente en cada territorio y las costumbres locales. Lo digo porque el
artículo deja caer una sombra de sospecha acerca de este punto, como
si la intención fuera organizar alguna especie de golpe a los estados
nacionales constituidos o algún misterioso y sutil control sobre los
individuos a escala global. No es así en absoluto. Cada miembro
profundiza libremente en la enseñanza budista y eventualmente se puede
sentir inspirado a actuar en la sociedad como cualquier otro
ciudadano, sea fundando partidos políticos, asociaciones de artistas o
cualquier otro tipo de aporte personal a la comunidad donde vive.
Personalmente, la práctica budista en SGI me ayuda a tomar conciencia
de que todas mis acciones tienen un impacto en mi vida y en mi medio,
por lo tanto desarrollo constantemente a través de mi esfuerzo diario
como ciudadano la capacidad de construir por mí mismo una felicidad
profunda, la fortaleza para enfrentar la adversidad y para transformar
el sufrimiento en alegría; muy especialmente, agradezco sobre todo
poder desarrollar una mayor empatía y comprensión hacia todo tipo de
personas y hacia el medioambiente y extraer de mi práctica el coraje y
la compasión para ayudar al prójimo y tratar a todas las personas con
el máximo respeto.
Nuevamente agradezco el esfuerzo del Sr. Fernández en profundizar a
través de diferentes fuentes para la producción de su nuevo artículo y
espero que podamos continuar un diálogo abierto y razonado.
Un cordial saludo de un inmigrante argentino en España,
Sebastián Corradini
scorradini@ineed.es
Si me permiten también he encontrado algunos artículos que reflejan las actividades de SGI como ONG de la ONU, incluidos aportes relacionados con el medioambiente y el desarrollo sostenible, el diálogo interreligioso y la continuación del legado de paz de Martin Luther King (h) y Mahatma Gandhi.
Integración y visibilidad
ACNUR se une a la difusión del legado de Paz
Organizada por la Capilla Internacional Martin Luther King (h) de la Universidad Morehouse en Estados Unidos, y auspiciada por el ACNUR y la Soka Gakkai, la exposición “Gandhi, King, Ikeda: Un legado para la construcción de la paz”, abrió sus puertas el pasado 7 de octubre en la Biblioteca Central de la Universidad Central de Venezuela.
“El legado de estos tres luchadores por la paz cobra particular importancia en una época caracterizada por las guerras y el desplazamiento de millones de personas”, explicó Maria Virginia Trimarco, Representante Regional del ACNUR en Venezuela, durante el acto de ceremonia en los espacios abiertos de la Biblioteca Central de la UCV.
“Es en este contexto de creciente preocupación por temas de seguridad nacional, la lucha contra el terrorismo y el incremento de controles migratorios en el Continente Americano, que el ACNUR cree imprescindible propagar los principios de justicia, tolerancia, solidaridad y no-violencia que inspiraron las vidas de estos tres líderes fundamentales del siglo XX”, agregó.
Una estrecha y fructífera relación se ha formado entre el ACNUR y la Soka Gakkai Internacional cuya incansable dedicación a los refugiados y desplazados se ha basado en la labor humanitaria y social difundida por el humanista, filósofo budista, literato y educador Daisaku Ikeda. La infatigable entrega de Martin Luther King, en los Estados Unidos, y de Mahatma Gandhi en India, a la búsqueda de mejores condiciones para los seres humanos a través de los principios de la no-violencia y la cultura de paz, constituye un legado fundamental para millones de jóvenes, sin distingo de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado.
(Fuente Acnur.org: http://www.acnur.org/publicaciones/acnurinforma/acnur_informa_004/edicion004.htm#nota1 )
11 de febrero de 2008
La SGI de España participa en simposio interreligioso en Barcelona
Una jornada de diálogo interreligioso, como parte del simposio “Cruce de creencias: 2007-2008 El futuro del planeta Tierra”, fue realizada el 11 de febrero de 2008, en el Centro Cultural de la Soka Gakkai de España (SGEs) en Barcelona. El evento, organizado por el Centro Interreligioso de Barcelona (CIB) adscrito al Ayuntamiento de la Ciudad de Barcelona, tuvo como fin respaldar el Año Internacional del Planeta Tierra (2008) proclamado por la Organización de las Naciones Unidas. Representantes de las más diversas organizaciones religiosas se congregaron en la tercera edición del ciclo de diálogos, que fue iniciado en esta oportunidad en noviembre de 2007 (culminación, abril de 2008).
Los expositores principales del simposio dedicado a la fe bahá’í y al budismo fueron Juan R. Villaverde, médico naturista y miembro de la comunidad bahá’í de Barcelona, y Enrique Caputo, director general de la SGEs. Dicho encuentro contó con la asistencia de representantes de organizaciones cristianas, la Federación de Comunidades Budistas de España y ciudadanos en general. En su alocución, el director general Caputo se refirió a los conceptos del “origen dependiente” y “la unidad de la vida y su entorno”, basándose en el segundo discurso que el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, había pronunciado en la Universidad de Harvard en 1993, bajo el título “El budismo Mahayana y la civilización del siglo XXI”. Según el principio budista de “la unidad de la vida y su entorno”, todos los seres vivos están profundamente interconectados con el universo; a su vez, en lo más fundamental, los seres humanos son inseparables de su contexto circundante. Por lo tanto, cuando las personas transforman sus propias vidas pueden cambiar su entorno. Luego de compartir perspectivas de la filosofía budista de Nichiren, el director general de la SGEs aseveró que el futuro de la Tierra dependía de la acción de cada persona. Jordi Puig, sociólogo de las religiones y miembro del CIB, expresó su agradecimiento al movimiento de la SGEs y la SGI.
[Basado en el artículo publicado el 11 de abril de 2008 en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai, Japón.]
El desafío de un fortalecimiento global: Educación para un futuro sostenible
Daisaku Ikeda, presidente de la Soka Gakkai Internacional
Agosto de 2002
La necesidad de cambio
Han pasado diez años desde que se realizó la Cumbre de la Tierra en el Brasil, un evento que, sin duda, irradió un rayo de luz sobre la necesidad de proteger el ambiente global. Desde entonces, el término “desarrollo sostenible” se ha convertido en parte integral de nuestro vocabulario; y podríamos decir que, en algunos frentes, ha habido avances. Sin embargo, en líneas generales, no se han cumplido los acuerdos a los que se llegó en Río, y lo acumulado hasta la fecha no ha ido al mismo ritmo que la degradación de los ecosistemas que habitan el planeta. Sin duda alguna, no podemos permitir que esta situación se perpetúe en el siglo veintiuno.
Para resolver esta crisis, será necesario un incremento en la utilización de conocimientos, tecnología y recursos económicos. Pero lo que está fallando en el nivel más fundamental, según mi punto de vista, son elementos intangibles. Tal es el caso de la solidaridad, el tener objetivos comunes con los demás pobladores de la Tierra y un sentido de responsabilidad por las generaciones futuras.
En junio de este año, tuve la oportunidad de reunirme con el señor Tommy E. Remengesau hijo, presidente de la República de Palaos, una nación insular de la que se dice es como una joya colocada en el Océano Pacífico. En ese momento, dialogamos sobre la crisis medioambiental, y el presidente Remengesau compartió conmigo sus profundas preocupaciones. “El recalentamiento global”, dijo, “es un problema sumamente serio para los pobladores de Palaos. Los niveles del océano han subido y el agua salada está invadiendo los acuíferos. La belleza natural de nuestras islas está bajo amenaza. El fenómeno del Niño ha causado escasez de lluvias y esto ha hecho progresar la destrucción de nuestros arrecifes de coral. La temperatura del agua ha aumentado enormemente y ha hecho que los corales pierdan su color natural y mueran”. El presidente Remengesau también mencionó que Palaos se ha involucrado activamente en la investigación, y que está proponiendo fuentes de energía alternativas que reduzcan los gases del efecto invernadero. Los tiempos exigen que tanto los gobiernos como la sociedad civil produzcan este tipo de respuesta activa; que individuos y gobiernos se nieguen a convertirse en observadores pasivos o en víctimas de las circunstancias.
“…la educación debe propiciar que se entienda el modo en que los problemas medioambientales se encuentran íntimamente conectados con nuestra vida diaria”.
En la película “Una revolución silenciosa”, producida por el Consejo de la Tierra para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, se presentan inspiradores ejemplos de este tipo de acciones proactivas. Uno de esos ejemplos es el de los habitantes del pueblo de Nimi, en la India, y su repuesta al problema de los recursos hídricos. Otro ejemplo fueron las acciones de la población ante la amenaza de contaminantes orgánicos persistentes en el lago Zemplinska Sirava, en Eslovaquia. La película también muestra el ejemplo de mujeres que se han levantado por sí solas para proteger los bosques de Kenia. Nuestra organización, la Soka Gakkai Internacional (SGI), en respaldo a los objetivos de esta película, cooperó con su producción. Lo hemos hecho porque creemos que el tema central de la película, es decir, que una sola persona puede cambiar el mundo, es el mensaje de valor y esperanza que más se necesita en estos tiempos difíciles.
Una de las metas de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible es diseñar y adoptar un plan de aplicación que sirva de base para hacer que el siglo veintiuno sea una era de coexistencia creativa entre los humanos y la naturaleza. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha recalcado que la cumbre servirá para demostrar lo que ocurre cuando un país se decide a actuar. El éxito de la cumbre servirá de apoyo para que se desarrolle un discurso constructivo que trascienda los contradictorios intereses nacionales y que se enfoque en lo positivo del planeta entero y de toda la humanidad.
Como parte de nuestros esfuerzos por respaldar la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, en una propuesta que escribí hace uno meses este mismo año, presenté tres sugerencias para una posible reforma del sistema internacional que tiene que ver con la protección del medio ambiente. El primero es la designación de un alto comisionado de la ONU para el medio ambiente que ejerza un claro liderazgo e impulse iniciativas bien definidas para la solución de los problemas ambientales a nivel global. El segundo es una consolidación escalonada de las secretarías que vigilan la aplicación de varios tratados ambientales, vinculados al establecimiento de un fondo verde global. El tercero es la adopción de una convención para la promoción de recursos de energía renovables.
Al mismo tiempo, recalqué la necesidad crear conciencia y de modificar nuestra manera de pensar acerca del medio ambiente. Además de las reformas impuestas “desde arriba”, como pueden ser las medidas legales e institucionales señaladas anteriormente, cualquier solución duradera requerirá también de reformas impuestas “desde abajo” que construyan y fortalezcan la solidaridad entre los individuos. Estos son los dos requisitos previos vinculados entre sí para generar un cambio global. En esta propuesta, me gustaría centrarme en la pregunta de cómo afianzar la solidaridad popular a nivel global para solucionar la crisis del medio ambiente.
La década internacional de la educación para el desarrollo sostenible
Si el objetivo es que los problemas ambientales se asuman como una preocupación personal y que los esfuerzos de los individuos estén en sintonía con el futuro de la humanidad, la educación resulta esencial. La educación es lo único que puede servir de fuerza propulsora para una renovación en la toma de conciencia. Por esta razón, la SGI ha propuesto el establecimiento de una década internacional de la educación para el desarrollo sostenible que, a partir del año 2005, siga a la Década para la Educación de los Derechos Humanos de la ONU. Los objetivos de dicha década serían promover la educación como base para una sociedad humana sostenible y para el afianzamiento de una cooperación internacional orientada a la difusión de la información ambiental. Durante la reunión PrepCom IV de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible que se realizó el pasado mes de junio en Indonesia, se incluyó esta propuesta en el diseño del plan de aplicación.
En el plan de acción Agenda 21 adoptado en 1992 en la Cumbre de la Tierra de Río, quedó claramente establecida la importancia de la educación para el desarrollo sostenible. Según lo recalcado en 1997 en la Declaración de Thessaloniki de la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente y la Sociedad, lo medular de este concepto es la sostenibilidad. Según palabras de la Declaración: “El concepto de sostenibilidad no solo abarca el medio ambiente, sino también la pobreza, la población, la salud, la seguridad de los alimentos, la democracia, los derechos humanos y la paz”. Debido a que los problemas ambientales se encuentran tan profundamente vinculados con estos conflictos globales, su solución requiere un replanteamiento fundamental de nuestra manera de vivir, no solo como individuos, sino también como sociedades y en términos de la civilización humana misma.
En este sentido, pienso que la década de la educación para el desarrollo sostenible debe promoverse teniendo presentes estas tres metas:
* Aprender y avanzar en cuanto a la toma de conciencia acerca de los problemas y las realidades ambientales.
* Reflexionar sobre nuestro modo de vivir, y que nuestro estilo de vida experimente una renovación orientada a la sostenibilidad.
* Fortalecer a las personas para que puedan emprender acciones concretas que les permitan resolver los problemas que enfrentamos.
Aprender
Es esencial ahondar en la comprensión y en la toma de conciencia. Todo comienza con comprender lo básico: la cantidad de bosques que se han perdido en el mundo, por ejemplo; el grado de contaminación del aire, el agua, los suelos y el impacto general que ha sufrido el ecosistema en el planeta.
Tenemos que entender las causas y las estructuras sociales que han dado pie a la destrucción ambiental. También es preciso que, con verdadera empatía, aprendamos a comprender las realidades de los que sufren mientras abrazamos su dolor como si fuera nuestro, conscientes de nuestra interconexión. Este tipo de esfuerzo dará vida a una concepción renovada y a una decisión de actuar.
Resulta vital que se incorporen estos esfuerzos, particularmente en los primeros años del programa de estudios en la escuela primaria. Me refiero a la fase de crecimiento cuando los niños poseen una mayor riqueza en su sensibilidad, imaginación y creatividad, cuando su deseo de aprender y absorber alcanza su máxima expresión. Varios países ya promueven la educación ambiental como parte integral de su programa escolar. Cultivar en los corazones de niños el deseo de valorar la naturaleza y proteger la Tierra es un paso vital para la protección de su propio futuro.
En la Escuela Secundaria Soka de Kansai, en el Japón, los estudiantes han participado en un aprendizaje experimental, en el que han hecho filmaciones de la Tierra desde el trasbordador espacial y desde la estación espacial internacional como parte del programa “EarthKAM” de la NASA. Como fundador de dicha escuela, me he sentido conmovido e impresionado por el impacto educativo que ha causado en estos niños confirmar visualmente, gracias a este proceso, las pruebas de la existencia de una crisis ambiental en el mundo.
“La educación también debe ayudar a que cada uno de nosotros confíe en su propio poder y tome conciencia de la responsabilidad que tiene para efectuar cambios positivos a escala global”.
Durante algunos años, he solicitado que se realizara una Cumbre Mundial de Educadores que no solo reuniera a los responsables de la política educativa de cada país, sino también a personas directamente comprometidas con la primera línea de la educación. A comienzos de esta década de la educación para el desarrollo sostenible (2005), sería conveniente realizar una conferencia internacional en la que los educadores del mundo entero pudieran intercambiar sus ideas, sus experiencias y sus mejores prácticas en el área.
También es importante que los movimientos populares desarrollen oportunidades que propicien un entendimiento más profundo de la crisis ambiental que enfrenta el mundo. Con este objetivo, la SGI organizó la exposición “Hacia un siglo de esperanza: medio ambiente y desarrollo” como evento oficial de la Cumbre de la Tierra que se celebró en Río. La SGI de los Estados Unidos ha creado una muestra itinerante titulada “Ecología y vida humana”, y la Soka Gakkai del Japón ha desarrollado la exhibición “EcoAid”. Estos esfuerzos, realizados con la cooperación de otras ONG, tienen el fin de contribuir con la educación pública y mejorar el conocimiento a escala popular.
Reflexionar
Además de procurar que la información sea exacta, es crucial dejar en claro cuáles son los valores éticos que compartimos. Esto es particularmente importante en el caso de los problemas ambientales, los cuales pueden llegar a ser tan vastos y complejos que la información y el conocimiento solos pueden hacer que las personas se pregunten qué significa todo esto para ellos, sin llegar a tener un sentido claro de qué pasos concretos pueden tomar. Para contrarrestar tales sentimientos de impotencia y desconexión, la educación debe propiciar que se comprenda la intima conexión que existe entre nuestras vidas y los problemas ambientales. La educación también debe ayudar a que cada uno de nosotros confíe en su propio potencial y tome conciencia de la responsabilidad que tiene para efectuar cambios positivos a escala global.
La Declaración de Thessaloniki establece que “la sostenibilidad es, en el análisis final, un imperativo moral y ético en el que se deben respetar la diversidad cultural y el conocimiento tradicional”. Nosotros podemos aprender de la rica herencia espiritual y de las diversas tradiciones culturales que la humanidad ha cultivado a lo largo de la historia. A partir de estos, podemos obtener valiosísimas lecciones y visiones filosóficas sobre la manera de vivir mejor como seres humanos.
“La Carta de la Tierra ofrece una visión amplia y plena de los valores y principios necesarios para un futuro sostenible. Por esta razón, es un recurso educativo de inestimable valor”.
El borrador de la Carta de la Tierra fue redactado por el secretario general de la Cumbre de la Tierra en Río, Maurice Strong, y por el presidente de la Cruz Verde Internacional, Mikhail Gorbachov. Este documento compila diversas fuentes de sabiduría. Sus cuatro pilares son: 1) el respeto para toda forma de vida, 2) la integridad ecológica, 3) la justicia social y económica, y 4) la democracia, la no violencia y la paz. La Carta de la Tierra ofrece una visión amplia y plena de los valores y principios necesarios para un futuro sostenible. Por esta razón, es un recurso educativo de inestimable valor.
Además de su contenido, tiene mucha importancia la manera en que se bosquejó este “manifiesto del pueblo”. En el proceso de su redacción, se hicieron esfuerzos por incorporar la sabiduría esencial de culturas y tradiciones de todas las regiones de la Tierra. Tanto los expertos como las personas comunes reflexionaron cuidadosamente sobre el lenguaje de los borradores. Hasta la fecha, la SGI ha llevado a cabo talleres y simposios en todo el mundo en un esfuerzo por promover y llevar los principios de la Carta de la Tierra a las personas comunes. Yo espero que se hagan esfuerzos por aprender de esta Carta en programas que vinculen sus principios con los problemas específicos de comunidades diferentes y sus escuelas.
Una de las cuestiones del movimiento “Cinturón verde” de Kenia es que la aridez el desierto no se encuentra circunscrita al Sahara; comienza en el patio de nuestra propia casa. Sobre la base de un sentido de responsabilidad hacia el futuro, las madres y los niños involucrados en este movimiento han plantado unos 20 millones de árboles y les han brindado protección. Entiendo que los niños que han plantado estos árboles disfrutan con frecuencia de una competencia amistosa mientras prodigan todo su amor y sus cuidados hacia los arbolitos. A la vez que lo hacen, compiten entre sí para ver cuál de ellos crecerá más rápido. Este tipo de esfuerzo tiene gran significado, pues gracias a estas experiencias, todas las personas, y los jóvenes en particular, llegan a captar las realidades concretas de su comunidad y logran tomar conciencia del medio ambiente global.
El educador japonés y fundador de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944), describió las comunidades locales como un modelo del mundo en miniatura. Makiguchi puso gran énfasis en la importancia de abrir los ojos de los niños al mundo mediante un aprendizaje arraigado en la comunidad local, lugar en el que se cruzan la historia, la naturaleza y la sociedad.
Siento que este tipo de enfoque –es decir, ver el mundo desde la perspectiva de la comunidad local, y ver la comunidad desde la mirada del mundo— resulta crucial si queremos desarrollar una comprensión ética y un aprecio por la naturaleza que esté verdaderamente arraigado en las realidades de la vida diaria.
El valor y la esperanza, en manos de la gente
En tercer lugar, se debe procurar que las personas posean un valor y esperanza, para poder dar esos primeros pasos. A menos que cada vez más personas lleven estas normas y paradigmas a sus vidas y a menos que las practiquen, las severas realidades que estamos enfrentando no cambiarán porque se establezcan normas, éticas y paradigmas según lo convenido. En otras palabras, la ética no nos permitirá responder firmemente a las cambiantes circunstancias si se percibe solo como un juego de pautas que se deben seguir pasivamente, como obligaciones impuestas desde afuera, poco conectadas con nuestras vidas individuales o con nuestros deseos. La ética y los paradigmas así percibidos se abandonarán ante la primera crisis.
Por esta razón, la ética ambiental se debe sentir como un juramento y un reto profundamente personal. Su cumplimiento proporciona a nuestra vida un sentido y una alegría inagotables.
En la actualidad, estoy participando en un proceso de diálogo con la economista ambiental y futuróloga doctora Hazel Henderson, quien ha dicho que su fuente de inspiración a la hora de actuar ha surgido de su afán por proteger a su hija de los riesgos de la contaminación atmosférica. “La mayoría de quienes comenzamos a trabajar en la campaña ‘Ciudadanos por un aire limpio’ éramos madres”, dice. “Como nosotras sabemos la gran tarea que implica criar a los hijos, nos sentimos ansiosas por lograr que estos tengan el mejor futuro posible. Al mirar hacia atrás, comprendo que eso fue lo que nos dio la fuerza para soportar todo tipo de persecuciones y librar esta batalla hasta el final”.
Para que sea eficaz, la ética debería estar cargada de este tipo de sentimiento natural y espontáneo; es decir, de ese impulso irresistible que nos hace actuar cuando vemos que las personas y el mundo que amamos están expuestos al peligro. Este tipo de ética posee vida propia y es lo que en verdad se integra a la fibra misma de nuestra humanidad.
¿Cuáles son, entonces, los valores que pueden servir para unir realmente a la humanidad? ¿Qué es lo que lleva a los seres humanos a unirse en un lazo de solidaridad genuino? En la médula misma de los valores que buscamos debe haber una reverencia profunda por la vida en sí. Este sentido de respeto y reverencia puede despertar en las personas la certeza de su conexión con todas las demás formas de vida con las que comparten este planeta, y de su inseparabilidad con las generaciones futuras.
Desde la antigüedad, esta valoración de la inseparabilidad y de la conexión con la vida ha sido parte de muchas tradiciones culturales, y se ha transmitido y continúa estando en muchas culturas indígenas. Resulta vital que la humanidad en su totalidad se pliegue humildemente a esta sabiduría viviente. Por ejemplo, el pueblo indígena de Desana, en el Amazonas, dicen que los seres humanos no pueden vivir en aislamiento y que solo pueden desarrollarse si coexisten en armonía con su entorno natural. El pueblo iroqués de América del Norte nos exhorta a tomar todas las decisiones “manteniendo en mente, no solo la generación actual, sino las próximas, incluso aquellas cuyos rostros están aún bajo tierra, las que todavía están por nacer en el futuro”. Según esta visión del mundo, todos los animales y las plantas se perciben como hermanos.
Una vida dedicada a colaborar con los demás
Esta reverencia por la vida también se resalta en muchas tradiciones religiosas. En la tradición budista que sirve de inspiración a las actividades de la SGI, se encuentran estas palabras: “¡Que todos los seres, los que hemos podido ver y los que no hemos podido ver, los que viven lejos y los que viven cerca, los que han nacido y los que están por nacer! ¡Que todos los seres vivos disfruten de felicidad!”
Estas palabras tienen como base el punto de vista de que todas las formas de vida están interconectadas y se apoyan unas a otras. El budismo define esta relación como “origen dependiente”. En este caso, la clave es comprender que el deseo de felicidad yace en la médula misma de esta interconexión. Por esta razón, las enseñanzas budistas recalcan nuestro rol como protagonistas de un cambio positivo. Aunque reconoce la influencia que ejerce nuestro medio ambiente sobre nosotros, el enfoque está en nuestro compromiso activo y consciente con nuestro ambiente y con las demás formas de vida. La poderosa fuerza que impulsa este dinámico proceso de cambio yace la preocupación y la misericordia que demostramos por los demás.
A través del diálogo y del compromiso, hacemos brotar, desde nosotros mismos, e inspiramos en las vidas de los demás, una profunda razón de ser y una gran alegría. Iniciamos un proceso de cambio fundamental que despierta en nuestro interior un amplio sentido de identidad; es decir, nuestro “gran yo”. El objetivo primordial de las actividades de la SGI es que, a partir de nuestra propia reforma interior o “revolución humana” personal, florezca universalmente la filosofía de reverencia por la vida.
En 1930, Tsunesaburo Makiguchi, en su obra Sistema pedagógico para la creación de valor, instaba a realizar una transformación fundamental en la forma en que las personas ven su vida. Makiguchi condenaba que los hombres vivieran un estilo de vida dependiente y pasivo. Declaró que incluso un estilo de vida activo e independiente tampoco es suficiente, e hizo un llamado para que las personas vivamos una existencia conscientemente interactiva, interdependiente y dedicada a contribuir con los demás.
Un estilo de vida pasivo y dependiente carece de un sentido claramente definido de la personalidad; nos lleva a vivir a merced de las circunstancias cambiantes. Un modo de vida independiente puede manifestar un sentido claro de la personalidad individual, pero está privado de un claro sentido de las realidades y necesidades de los demás. Por el contrario, un estilo de vida dedicado a los demás tiene como base el conocimiento de la naturaleza interdependiente de nuestras vidas, es decir, de las relaciones que nos unen a los demás y a nuestro medio ambiente. Es un estilo de vida en el que nos esforzamos por convertir en realidad no solo nuestra felicidad individual, sino también la de los demás.
Un estilo de vida así se centra en lo que en la actualidad se denomina “empowerment” [desarrollo de la capacidad inherente], en particular mediante el tipo de diálogo que da rienda suelta a nuestro inmenso potencial interior e inspira a las personas a trabajar juntas por la paz y la felicidad de toda la comunidad global.
“Nada más importante que dar al ser humano un tipo de educación humanística que les permita a las personas percatarse de la realidad de su interconexión, valorar el potencial infinito de la vida de cada persona, y cultivar al máximo ese potencial humano que se encuentra dormido”.
Esto me recuerda las palabras de Aurelio Peccei, cofundador del Club de Roma, cuyo informe titulado “Los límites del desarrollo” despertaron en el mundo la conciencia de la crisis ambiental. En un diálogo que compartimos, el doctor Peccei declaró: “El espectro de capacidades aún inactivas con las que cuenta cada individuo es tan vasto, que podemos convertirlas en el mayor de los recursos humanos. Solo cuidando y desarrollando estas capacidades de un modo consistente con nuestra nueva condición en este mundo ya transformado, podremos aportar nuestro grano de arena para que haya orden y armonía en nuestros asuntos, incluso en nuestras relaciones con la naturaleza y para poder así avanzar con firmeza”.
Hoy en día, nada es más importante que dar al ser humano un tipo de educación humanística que le permita percatarse de su interconexión con todo lo que existe. Esto nos permite valorar el potencial infinito que yace en la vida de cada persona y cultivar ese potencial humano inactivo hasta llevarlo a su máxima expresión.
Por más complejos que puedan parecer los problemas globales, debemos recordar que fuimos nosotros los que les dimos vida. Por consiguiente, es imposible que estos sobrepasen la capacidad que, como seres humanos, tenemos para resolverlos. Volver a enfocarnos en la humanidad, reformar y hacer surgir las capacidades internas de nuestras vidas; este tipo de revolución humana individual es lo que puede desatar una reforma y un fortalecimiento eficaces a escala global.
Para expresar mis deseos cordiales por el éxito de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, me gustaría compartir estas palabras de la fallecida poetisa laureada de Dinamarca, mi estimada amiga Dame Esther Gress.
Si usted quiere cambiar el mundo
debe cambiar al hombre.
Si usted quiere cambiar al hombre
debe hacerle querer cambiar.
También me gustaría citar estas palabras del renombrado escritor nigeriano Ben Okri, de un poema dedicado al nuevo siglo.
No es posible rehacer el mundo
sin rehacerse a uno mismo.
Cada nueva era comienza desde adentro.
Es un acontecimiento interno,
con posibilidades insospechadas
de liberación interior.
– Ben Okri, escritor nigeriano
Fuente: http://www.sgispanish.org/obras/propuestas/global.html
10 de noviembre de 2007
Se realiza una exposición sobre la cultura de paz en Dubái
El doctor Ayoub Kazim (izquierda) y el doctor Abdulla Al Karam (derecha) visitan la muestra acompañados por Akashi Ouchi (2º desde la izquierda) y Rakesh Tharoor (2º desde la derecha) de la SGI.
Del 2 al 10 de noviembre de 2007, se presentó la exposición “Construyamos una cultura de paz para los niños del mundo” en la Aldea del Conocimiento de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos. La muestra se realizó con el auspicio de Su Alteza Real, la princesa Haya Bint Al Hussein, mensajera de la paz de las Naciones Unidas y esposa de Su Alteza, el jeque Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, así como soberano de Dubái. La exhibición será presentada en diversas instituciones educativas del estado.
El 1º de noviembre, trescientos cincuenta invitados asistieron al acto inaugural, durante el cual se realizó una representación musical sobre el tema de la cultura de la paz, protagonizado por setenta y cinco alumnos de la Escuela Secundaria Moderna del emirato árabe. El centro educativo co-auspició la exposición con la SGI del Golfo Pérsico, el Comité del Golfo Pérsico del UNICEF, la Aldea del Conocimiento de Dubái, la Ciudad Académica Internacional de Dubái y las instituciones educativas participantes del proyecto GEMS (Escuelas Modelo de Educación Global). La función artística giró en torno a la historia de una compañía de jóvenes payasos que aprendían sobre su oficio y los secretos de la vida.
El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, envió un mensaje conmemorativo para la apertura de la muestra en el que aseveró que la educación es fundamental para construir una cultura de paz.
Entre los invitados de honor de la celebración, se encontraban el doctor Abdulla Al Karam, director general de la Autoridad del Conocimiento y el Desarrollo Humano de Dubái, y el doctor Ayoub Kazim, director ejecutivo de la Aldea del Conocimiento y la Ciudad Académica Internacional del mismo país. Durante el evento, el doctor Kazim expresó su beneplácito de trabajar con la SGI, que promueve los valores a través de la educación y la cultura, en concordancia con la misión institucional de la Aldea del Conocimiento de Dubái, que tiene por objetivo brindar a la sociedad un entorno para fomentar y desarrollar el conocimiento.
La SGI del Golfo Pérsico es una entidad que ha sido formada únicamente para promover actividades de concientización ciudadana, tales como la realización de exhibiciones por la paz, la cultura, la educación y el medio ambiente. Paralelamente, la SGI ha venido impulsando diversas campañas de ayuda humanitaria ante los desastres naturales que han ocurrido en la región árabe.
[Basado en el informe de la SGI del Golfo Pérsico y del artículo publicado el 21 de noviembre de 2007 en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai, Japón: Las fotos son cortesía de la SGI del Golfo Pérsico.]
Fuente: http://www.sgispanish.org/actividades/paz/paz2007/paz071110.html
Sebastián Corradini
scorradini@ineed.es
la verdad me da mucha pena leer este tipo de columna, es cierto, hay liertad de exprecion, pero por lo visto solo por su lado, a que le teme, sera que usted le da miedo ser feliz, o quisas reconocer, que una personalidad como el Sr. Ikeda, que tiene en su aver mas de 250, reconocimientos por su labor, por la paz, y su trabajo por un mejoramient educativo, tambien, me doy cuenta su poco conocimiento de lo que escribe, se nota tambien su estreche con el gobierno en turno, que le da miedo que el alumnado despierte y deje de ser solo un chico en un pupitre y sea un ente participe de una sociedad que de verdad sea totalmente libre y democratica.
heylu rodriguez
Jose Canseco
Veo que realmente es usted un adorador de Daisaku Ikeda y como tal un señor cegado con el lavado de cerebro que le hizo la SGI
el Dr Ikeda compro todos sus doctorados honorarios
En Japon se abrio una investigacion de cuanta plata ha gasntado en “cooperación” a universidades para que les entreguen estos doctor honoris causa
Un verguenza en Bolivia compro dos comprobados ya que el mismo rector de la Univalle Ing. Gonzalo Ruiz hablo de que cuando su universidad estaba a punto de entrar en quiebra recibio una donacion de 900 mil dolares del hijo de Daisaku Ikeda esto lo tuvo que decir cuando se abrio una investigacion para saber de donde saco fondos para salvar la Universidad, como esto no esta penado por ley se encuentra la Universidad funcionando plenamente
Espero dejarlo callado
SALUDOS
Señor: soy una miembro activa de SGIAR, tambien me desempeño como docente…comprendo su preocupacion..lo aliento a que pueda comprender y reflexionar mas profundamente acerca de las criticas que esta realizando!! que pueda concor el corazon de Daisaku Ikeda y los miembros de la SGI somos una comunidad de personas luchando cotidianamente por la paz y la felicidad de quienes nos rodean…seguramente dentro de la organizacion abra quienes hallan comentido equivocaciones!!! ¿usted quiere la paz del mundo? usted ¿cree en el dialogo? usted ¿cree que puede ser feliz?…mis respetos!!! Maria
Soy miembro de la SGI y marxista. Me interesó mucho su artículo y pienso investigar sin falta cada uno de los puntos que menciona. El tema es bastante complicado porque, políticamente, Ikeda da mensajes contradictorios. A todas las citas que usted expone, podría mostrar otras que han valido a Ikeda ser tratado de pro-comunista.
He escuchado a Ikeda hablar abiertamente en contra del fascismo y he leído críticas al capitalismo. De todas formas, considero a Ikeda una persona como cualquier otra. Puedo o no estar de acuerdo con sus opiniones. La práctica del budismo me ha resultado beneficiosa y me ha hecho ser mejor mejor persona.
Gracias,
Hola, primero de todo dar las gracias al Señor Gustavo Fernández Colón por su extensa explicacion sobre la figura de Ikeda.
Personas como usted, valientes y que dicen la verdad, son las que mas miedo dan a estos fanaticos y por eso se han afanado en escribir en su pagina.
Estos fanaticos, como han demostrado en sus contestaciones, inunda la pagina con opiniones pero no responden a ni una de las cuestiones planteadas.
La SGI usan las supuestas donaciones y demas como moneda para justificarse a si mismos y en un afan puramente mercantilista usan la generosidad para no hacer frente a los desmanes de sus actos.
Su puerilidad los delata como individuos manipulados seguidores de un nuevo GURU que se herije como un nuevo Buda.
Adoran su figura y sus palabras cuando el propio Buda rechaza el fanatismo y seguir a las personas ¿os habeis olvidado?.
No olvidemos que detras de estas personas mas o menos ingenuas (los practicantes de base) hay otros infinitamente mas manipuladores y peligrosos capaces de atentar, amenazar o quien sabe que.
Pero claro, de eso no se enteran estos pobrecitos que gastan sus vidas (horas, dias, años) por y para una organizacion mas preocupada en el poder y el dinero que en las personas.
¿sabeis como vive la elite de vuetra organizacion?
¿Cuantos cuadros millonarios posee vuestro Guru, cuantos inmuebles, cuantas inversiones…?
!!Si tiene un partido politico y todo !!! ¿Estais ciegos? ¿cuanto dineros “donais” a su causa?
Calcular los millones que ingresa con su revista.
¿Como vive el? Decidme ¿a que vosotros trabajais? ¿y que hacen los lideres de vuetra secta?..viajan, comen en restaurantes, hablan…pero ¿trabajan?
Estan sonrientes, bien comidos y satisfechos ¿verdad?
A si cualquiera lo esta.
Direis que por la paz del mundo pero la cosa esta clara, os usan para vivir bien.
Encima estais tan manipulados que les defendeis y les dais las gracias…probres diablos.
Se creen exclusivos pero estos individus no son mas que una de las cientos de sectas peligrosas y dañinas que se extienden como una peste.
Estas dos web dan mas informacion.
http://www.culthelp.info
http://www.toride.org
Señor Gustavo fernandez;
Alguna vez trate de asumir el marxismo en mi vida; sin embargo la historia de las sociedades humanas y sistemas politicos economicos han demostrado en la realidad humana que siempre el ser humano tiende a la tirania y a la acumulacion del poder econonico y politico ; ademas que la sgi no es anticomunista , porque ikeda realizo acercamiento con los socialistas sovieticos cuando el mundo capitalista los repudiaba, esta filosofia esta sustentada ideologicamente en la emancipacion del ser humano, manejado generalmente a traves de sistema que siempre tienden a asumir posiciones totalitarias sean capitalista o socialistas; yo le pregunto son felices los cubanos, son felices los venezolanos o son felices los chinos; ademas que estamos convencidos que toda critica es valida, siempre y cuando la misma tenga analisis objetivo, yo no se que cargo tendra su persona en Venezuela ; pero le aseguro que castrar ideologicamente al ser humano pretendiendo ser solo lo colectivo, obviado lo individual no se enmarca en una direccionalidad ideologica capaz de construirr la felicidad en la sociedad , el mero desarrollismo economicista no es felicidad ; si no el de avanzar sin los extremos , buscando siempre el camino medio; usted demuestra ser un extremista como defensor de un proceso revolucionario de muy poca data ; que todavia no sabemos si su sociedad va dirigiendose hacia un cambio integral de la misma, si tiene el mismo proceso degenerativo de los ex paises socialistas, pero no por eso yo voy a ser arbitrario y descalificar sus logros .
Ud. Señor, no tiene derecho alguno para descalificar sin previamente investigar no disques y conques de alguna prensa internacional , como si la misma nu estuviere manipulada como la prensa estatal de su pais o la propia prensa empresarial de su pais y el mundo; esos manejos arbitrarios manipuladores del conocimiento y la informacion es la que daysaku ikeda combate , para que el ser humano tenga un analisis en base a una informacion veraz ; no se si existen derechos humanos que resguarden a los disidentes en venezuela, no se quien ha asesinado al dirigente estudiantil opositor a su regimen politico imperante , no se nada, mientras no se nada no tengo derecho a descalificar nada, solo a profundizar e investigar de fuentes los mas cercanas posibles.
Ruego a usted investigar un poco mas y se ha a volver budista
NAM MYO HO RENGUE KYO
Le ruego ser mas objetivo y aplicar mas seriedad posible.
hola Gustavo.
coincido en gran parte con lo que decís.
si el neoliberalismo globalizado nos lleva a este sistema inhumano, no se puede decir tan sueltamente que el marxismo ha muerto. al fin y al cabo es un pensamiento contemporaneo del liberalismo y merece tanta o más atención que este.
no coincido en lo que respecta a la figura de ikeda, el budismo nichiren y la sgi.
practico este budismo hace varios años y realmete creo que es muy útil para ayudar a todos los seres humanos a romper con las “eternas” cadenas del sufrimiento.
yo puedo dar fe de ello.
no obstante te aclaro, nuestro maestro es el fundador del budismo este, el monje nichiren.
el señor ikeda es muy respetable, pero considero que algunas de sus apreciaciones no son estrictamente budismo nichiren.
por ejemplo su insistencia en la necesidad de hacer esfuerzos sobrehumanos para conseguir nuestras metas.
nichiren solo menciona la palabra esfuerzo en un gosho (carta) en la que dice: esfuercese en los 2 caminos de la práctica y el estudio.
bueno, si alguna vez intentás entonar nam myoho rengue kyo durante una hora, por tu felicidad y la de otros, vas a ver que es realmente un esfuerzo.
luego en otro dice: si no puede practicar mis enseñanzas, lancese a la tierra y trabaje hasta que todo su cuerpo esté cubie3rto de sudor.
es decir, si no practicás la ley universal de nam myoho rengue kyo, no tenés sabiduria ni podes cambiar el karma, así que esforzate como todo hijo de vecino.
además esto está muy de acuerdo con un pensamiento marxista.
si los hombres logran transformar este medio ambient social, con la tecnologia actual podríamos trabajar 1 hora diaria para vivir muy hogandfamente.
eso sale de la formula de la plusvalia.
aplicasela a cualquier multinacional y vas a ver que da.
por mi experiencia en la sgi, te digo que puede haber gente con actitudes fscistas (claro, son hijos de eta sociedad) pero no es la regla.
el presidente ikeda ha viajado a china, urss, cuba, etc.
no creo que sea un derechista.
en alguna revista budista he leido frases elogiosas a la capacidad de liderazgo de lenin, frased de alina guevara, sobre napoleón, y otros lideres de la humanidad.
porque el budismo se refiere a la vida. no es necesario hablar de ceres celestiales meditando sobre petalos de loto rosado.
yo mismo he participado en actividades del patrido obrero en argentina >(trotskistas) y les he hablado de budismo.
la practicva budista es para aplicar a la vida cotidaiana, a la actividad que vos hagas y para mejorar tu medio.
un abrazo y hasta siempre.
Estimado señor:
En el año de 1978 el ejercito argentino golpeó la puerta de mi casa y me llevó detenido/desaparecido por tres meses y medio, vinculandome a una serie de actividades “subversivas” en las que nunca participé. tres meses y medio engrillado y con los ojos vendados. yo era un simple muchacho de barrio, no entendía nada. en el momento en que me dejaron en libertad me pidieron disculpas, que no ternían la bola de cristal y que en realidad me tuvieron justificando un presupuesto, ya que el gobierno les daba dinero para 300 detenidos y sólo tenían 100. a fuerza de golpes y torturas, salí esclarecido de ese santuario de la muerte y la injusticia. decidí luchar siempre por la felicidad del pueblo y contra las diversas formas de imperialismo. pero una profunda angustia, dolor e impotencia invadió mi corazón hastá que comencé la practica budista de la soka gakkai en 1984. el 9 de noviembre de 1978 (dia en que me dejaron en libertad) me autoproclamé socialista. y sigo siendolo, lo aplico en la vida cotidiana, en mi familia. pero tambien soy budista, comparto actividades ´junto a mi compañera y mis cuarto hijls, por la paz mundial con gentes de diversas ideologias, etnias y nacionalidades. también hice propio el pensamiento del profesor tsunesaburo makiguchi (1871-1944) fundador de la soka gakkai, quien dijo: “Carlos Marx dijo que la religion es el opio del pueblo, y yo me he propuesto luchar contra aquellas religiones supersticiosas que lo unico que hacen es chuparle la sangre vital al pueblo”. le aseguro que esta organizacin está del lado del pueblo y no de los poderes de turno. humildemente le recomiendo el siguiente libro:
Título: Diálogo sobre José Martí, el Apóstol de Cuba
Autor: Daisaku Ikeda y Cintio Vitier
Colección: Ala y Raíz
Año de publicación: 2001
Formato: 140 x 210 mm
Total de páginas: 336
Sinopsis: Intercambio intelectual sobre la vida y obra del héroe de Dos Ríos, que apareció por entregas en 11 números de la revista japonesa Ushio (Marea), en Tokio, 1999-2000. Traducción de María Cristina Morinaga.
atentamente,
esteban sumich
argentino latinoamericano, viviendo en panama desde 1996.
me parece que con respecto ala historia de soka gakkai y a ikeda estan supr desinformados.
nichiren se opuso alas escuelas buddistas por que estas se burlaban del pueblo almacenando dinero y ocultando información para que el pueblo sea ignorante. por eso su enojo y el clamor patriota de que el pueblo se eduque y crezca. la nota no hace mención de Makiguchi y Toda quienes se opusieron al imperio japones de segunda guerra mundial por ultrajar las personas y sufrieron prision y torturas. por oponerse al regimen derechista japones.
para su información Ikeda desde muy joven se reunío con Zohu Enlai y aun hoy es amigo personal del presidente de China, Usted no comprende el corazon budista de Ikeda que se bsa en la paz mundial sin violencia y el dialogo sincero con las distintas culturas y sus mandatarios . ese corazon tenemos todos los miembros de gakkai y de por sentado que seguro hay miembros de gakkai comunistas y de otro partidos . Gakkai nos brinda las bases morales de respeto al otro , ala vida , ala naturaleza . Josei toda decia alos jovenes sea patriotas y eso significa luchar por el pais donde uno vive para que este no pase vicisitudes económicas , culturales y socilales.
El mismisimo Fidel es un gran admirador de Ikeda y ha pasado en el canal de Estado cubano por orden suya un documental sobre la soka Gakkai para que el pueblo cubano tambien aprenda de otras luchas.
El komeito que usted menciona es un desprendimiento de personas que no tienen que ver con gakkai sino que basado en la normas morales deciden dedicarse la apolitica . Ikeda muchas veces a criticado a miembros del komeito por malas actitudes.
en sintesis antes de hablr de la soka Gakkai y de Ikeda informese mejor. por que muchas veces Ikeda resalto el espiritu juvenil de Marx y otros revolucionarios .
No es casualidad que Ikeda reciba mas de 200 titulos honorarios de todo el mundo y como el mismo dice se lo debo al pueblo a las personas comunes que tanto luchan or la disnidad de la vida.
quien le escribe se considera de izquierda y como muchos otros aqui en Argentina tenemos bien en claro que Ikeda Y la soka Gakkai están orientados mas la izquierza que la derecha . por lago la Soka Gakai es una de las pocas instituciones religiosas que no tiene problemas en china en absoluto. por para nosotros lo importante es la revolu´ción humana del individuo y esta totlamente permitido que este la haga desde donde le pareca sea educación , politica , etc
y spa que gracia al metodo educativo de makiguchi la educación llego al pueblo como nunca antes en japón .
mi texto es extenso y hay mucho mas por decir pero dejemos aqui y ojala le sirva par entender mejor nuestra organización y nuestros fundadores.
decirle derechista a gakkai es lo mismo que decirle derechista al comandante chavez
OTRO PUNTO PARA RECALCAR ES . MUCHAS RELIGIONES SE ADOSAN AL ESTADO Y LAS PERSONAS COMUNES LAS MANTIENEN .
ESO NO PASA CON LA SOKA GAKKAI DONDE A NADIE SE LO OBLIGA A ACOLABORAR SINO QUE SALE DE MOTUS PROPIO . COSA QUE ME PARECE IMPORANTE, YA QUE EN MI PAIS AUN EL ESTADO MANTIENE ECONÓMICAMNETE AL CULTO CATÓLICO.
OTRO PUNTO A DESTACAR ES TODO LO LOGRADO POR LOS MIEMBROS DE SOKA GAKKAI A TRAVEZ DE LA PRACTICA DE INVOCAR NAM MIOHO RENGUE KYO . COMO CADA SER HACE SU PROPIA REVOLUCIÓN SOCIAL Y RELIGIOSA.
NINGUN GOBIERNO NOS DA FELICIDAD. SOLO NOSOTROS CREAMOS NUESTRAS CAUSAS POSITIVAS O NEGATIVAS.
ESTUVE LEYENDO A IKEDA Y DEJO UNA REFLECCIÓN LO MAS IMPORTANTE ES PREGUNTARSE QUE HACEN LOS GOBERNANTES POR EL PUEBLO.
SALUDOS
Magnífico artículo.
Ojo con Sokka Gakai: Es un movimiento cláramente involucionista, e inherentemente reaccionario.
Salvando las distancias, y al igual que la secta Moon, hacen un proselitismo cuanto menos sospechoso: Tienen una tendencia muy curiosa por hacerse fuertes en universidades, periódicos, y codearse con ministros y gente “importante”, para legitimar su chiringuito, y conseguir más acólitos.
Desde el propio Nichirén, hasta la creación del Komeito hay un transfondo que tiene poco de Buddhista, y muy poco que ver con La Paz Mundial, pese a que sus acólitos la defienden hasta hartarse. Acusan a quienes ponen en duda la bondad de este grupo de “desinformados”. Llevo en la Vía casi 14 años, y nadie que se tome en serio el Camino, puede “acusar” al zen de demonio, y al shingon de “rompe patrias”.
Sokka Gakai es un grupo ultranacionalista japonés, disfrazado de pacifismo universalista y solidario. Tiene una enorme base doctrinaria del Shintoismo, pero reciclado y descafeinado.
Antes de emprender la vía, o informarse sobre la misma, no olviden dudar de todo, y mucho más de quienes se ofrecen como maestros y quieren, ademá, cobrar por ello.
Hay mucha gente que pos aburrimiento, desidia, o problemas personales, se deja seducir por la palabrería vana, y las promesas de paz de Soka Gakkai.
No necesitais maestros. No hay nada más allá de la mente.
Como irónicamente dijo el primer patriarca del linaje Zen “Si ves al Buda, mátalo”.
Un saludo y enhorabuena por el blog.
A.
no veo lo malo de querer buscar la paz mundial y la verdad le agradezco todo el comentario escrito, creo que todos deberiamos seguir el ejemplo del sr ikeda, nuevamente gracias, por usted voy a conocer sobre la sgi y el budismo de nichiren, me parece muy interesante que exista un grupo de personas buscando esa armonia mundial,siempre he pensado que solo nosotros mismo podemos darle un cambio a nuestro ambiente y que lastima que no pude leer este articulo mucho antes, la verdad quede impresionado con la buena labor del sr ikeda, creo que es un buen ejemplo a seguir, lo invito a que nos unamos a la sgi y asi poder contribuir con dicha labor ( la paz mundial) de nuevo le doy las gracias infinitas, por su articulo mañana voy a ponerme en contacto con la sgi para unir esfuezos por tan loable mision, gracias!!!
….solo quiero mostrar mi asombro!…me parece chistoso ,a demas, al parecer saben mucho sobre la SGI, pero su comprencion sobre lo que persigue esta organizacion, no la entinden!!!!!……señores sigan indagando mas; en cualquier momento entenderan el deseo de la soka gakai…. hay momentos en que la ligeresa nos introduce mas en nuestra ignorancia…..
Hola
Respondiendo a muchos ignorantes fanaticos.
Yo fui miembro de la SOKA GAKKAI
estudie en la UNIVERSIDAD SOKA aca en Japon donde sigo viviendo.
La experiencia fue asquerosa, dejen de ser fanaticos si desean ller de mis experiencias, con gusto les doy mis datos, es un asco todo esto de SOKA
las escuelas SOKA lo unico que hacen es lavar al cerebro de los niños desde que son pequeños.
Y lavan dinero que da miedo
la sociedad japonesa odia esta asquerosa secta y yo tambien he llegado a odiarla
Si no creen que haya sido miembro y escribo por escribir
puedo dar datos
El responsable de la SGI de Bolivia es el Señor Takeno, el chico Matsumura vino de Japon y se caso con una camba, tuvo dos hijos luego esta mujer se fue, seguramente por el fanatismo de este hombre, la encargada de las “mujeres es la señora Sazaki
La Soka Gakkai dio 500.000 dolares a la Universidad Univalle para salvarla de la bancarrota al Ingeniero Gonzalo Ruiz y luego de esto esta universidad condecoro a este asqueroso ser Ikeda con un titulo honoris causa
Lo mismo ocurrio con la Universidad de Aquino en Bolivia que el año 2008 estuvo a punto de cerrar por quiebra, pero gracias a una jugoza donaciòn de parte de la SOKA ahora estan construyendo un hospital para su universidad y claro el regalo otro doctor honoris causa
En la Universidad Soka todos los edificios se llaman ikeda o kaeno ikeda, es que no pueden abrir los ojos
yo por suerte los abri aca
Y miles de estudiantes que vienen de intecrcambio terminana escapando y no asistiendo a clases por el lavado cerebral que tratan de hacer
Es un asco!!
otra cosa por suerte esa asquerosa univerisdad al ser solo lavado cerebral su titulo no es reconocido en Japon
Saludos
El señor editor en vez de perder tanto tiempo escribiendo estupideces, podria dedicarce a luchar por la sociedad Venezolana, la cual esta en la peor de las ruinas fruto del socialismo inteligente y eso que venezuela dijiera chavez”nada sobre petroleo”… en fin..
solo basta con caminar unas calles por la inmunda caracas para que esta realidad te queme los ojos.
Y bueno, el tema queda claro al ver el tenor de los que contestan, por ejemplo Sam… nena, con esa foto que podes abrir tu boca? si es que en realidad existis.
Demagogo ipocritas. Anda a trabajar por algo que sirva. O le das algo a los miles que mueren por dia en tu cuidad por ejemplo, de hambre o por la violencia desmedida?
Pobre estupido.
Estimado aficionados a este medio de comunicación, veo reflejado en este blog lo mismo que ocurre en la vida de cada uno de nosotros, luchamos contra los miedos, dudas. Ya hace tiempo que intento comprender como pueden personas tan fácilmente publicar tantas barbaridades. Como verán Daisaku Ikeda y la SGI casi que no intervienen en este tipo de medios solamente se limitan a la realidad cotidiana, de ahí que puede ser inexplicable para las personas que necesitan estar involucradas con idealismos como a avanzado en tan poco tiempo esta maravilloso organización y como una persona en solo esta vida puede tener tantos reconocimientos, este es un claro ejemplo de lo que podemos hacer cada uno de nosotros en donde estemos y dejarnos de perder el tiempo ocupando posturas que no llevan a nada. Es normal que surjan la envidia y el odio hacia personas y organizaciones que están comprometidas con la paz en estos tiempos. Recomiendo por favor estudiar más de la vida de Daisaku Ikeda.
El peor de todos los defectos del ser humano es la ignorancia.
Sam que seas feliz!!!
Entrevista con Daisaku Ikeda, presidente de la Soka Gakkai Internacional
EMZIN, una revista literaria que se publica en Eslovenia dos veces al año, publicó una entrevista con el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, en su edición de noviembre de 2003. Esta es una traducción al español del artículo que se publicó en inglés en la página web de la SGI.
EMZIN: ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la comunicación en la era de la información?
Ikeda: Resulta irónico que, en tiempos en que la tecnología de la comunicación se está desarrollando con tanta rapidez, las personas se estén volcando hacia el egocentrismo y se estén apartando. No hay duda de que el desarrollo de la Internet, de los correos electrónicos y de otras tecnologías similares haya hecho posible la comunicación global al instante, sin importar las fronteras nacionales. La tecnología en sí misma es algo neutral; puede ser una fuerza para el bien o para el mal, unir a las personas o alimentar el odio. Todo depende de la motivación de quienes la utilicen.
Pero me temo que aún no hemos visto que la nueva tecnología de las comunicaciones haya sido usada con sabiduría para unir a las personas. El resultado es que, aunque se estén derribando las barreras físicas y técnicas de la comunicación, los muros que separan los corazones de las personas, en cierto sentido, están creciendo.
En muchos aspectos dependemos de la comunicación unilateral que nos proporciona la radio o la televisión, de las estáticas palabras impresas o de las imágenes que aparecen en la pantalla de una computadora. A medida que esta dependencia va en aumente, más siento la necesidad de recordar que el sonido de la voz humana es un tesoro. Me refiero a la simple, pero invalorable, interacción de las voces y las personas, al intercambio de vida a vida.
En una conversación cara a cara, el oyente puede hacer preguntas o manifestar su desacuerdo. Los que imparten conocimientos están expuestos a las preguntas y a las críticas. El diálogo no es, simplemente, un intercambio de información; es un proceso a través del cual aprendemos, nos abrimos y exploramos los temas juntos, logrando con ello una valoración y un entendimiento más profundos.
No hay duda que la proyección de imágenes en una realidad virtual tiene un gran valor, pero es algo que puede distorsionar las experiencias de la vida real en la que las personas comparten el contacto directo con los demás. Desde un punto de vista adverso, pienso que dar prioridad a la motivación y al entusiasmo producto de la realidad virtual puede bloquear la imaginación y entorpecer los sentimientos de empatía por el dolor y el sufrimiento ajenos.
Mi preocupación es que las personas se conviertan en simples receptores pasivos de las imágenes programadas. Las investigaciones recientes en el campo de la neurociencia han confirmado que las facultades activas —como la capacidad de tomar decisiones, de amar y sentir empatía, de creer en algo— tienden a debilitarse cuando están sujetas a ese flujo de información unilateral.
Esto me hace recordar las palabras del doctor Majid Tehranian, estudioso de la paz nacido en Irán, con quien publiqué un diálogo hace poco. Según dijo, vivimos en un mundo de “mayores canales de comunicación que, sin embargo, adolece de una apremiante necesidad de diálogo”. Coincido totalmente con él.
Resulta interesante que tal vez no haya un grupo de personas que subestime tanto el valor del diálogo como mis compatriotas, los japoneses. En la oficina, tratan de trabajar en silencio. Jamás hablan con extraños durante sus largos viajes al trabajo y al hogar. Una vez en casa, muchos leen el periódico o ven televisión. Los miembros de la familia conversan lo mínimo. En años recientes, muchos niños japoneses se han sentido atraídos por las computadoras y los juegos de la televisión, y esto ha reducido la comunicación directa entre los padres y los hijos. Los observadores han expresado su preocupación por esta realidad, pues la falta de un diálogo de corazón a corazón debilita los lazos familiares e impide el desarrollo integral de los niños.
Quizá, en este sentido, yo no sea un japonés típico. Siempre he disfrutado de conversar con gran cantidad de personas. Encuentro inspirador entrar en contacto con diferentes modos de pensar. Es algo que me resulta, en cierto modo, un alimento espiritual. En una escala mayor, creo firmemente que el desafío central que enfrenta hoy la humanidad es la revitalización del sentido de conexión entre las personas que, a menudo, parece haberse debilitado. Esto sólo se puede lograr por la vía del diálogo, y el esfuerzo es esencial si queremos sentar bases firmes para una sociedad global de paz y coexistencia creativa.
EMZIN: ¿Qué capacidades necesitamos tener para llevar a cabo un diálogo eficaz en el mundo actual?
Ikeda: En primer lugar, creo que necesitamos mantener una fe sincera en la humanidad de la otra persona. Siempre podremos encontrar un camino si los esfuerzos por comunicarnos con los demás se arraigan en lo que tenemos en común, que somos seres humanos.
Por ejemplo, recuerdo la primera vez que me reuní con Mikhail Gorbachev, en 1990, cuando él era el presidente de la Unión Soviética. Yo tenía la decisión de que nuestro intercambio no se limitara a sutilezas sin sentido. Por eso, lo saludé diciéndole que había ido a debatir con él. El intérprete se mostró bastante asombrado, pero le expliqué que quería entablar un intercambio de opiniones franco, que realmente beneficiara a los pueblos de nuestras respectivas sociedades y al mundo. Él aceptó mi “desafío” y dijo que también disfrutaba de hablar abierta y honestamente con los demás. Ese fue el inicio de un diálogo fructífero y libre de diferencias de ideología y de antecedentes culturales.
Tengo la firme convicción de que debemos ver las cosas más allá de etiquetas tales como “amigo” o “enemigo”, y centrarnos, en cambio, en la realidad de que somos, igualmente, humanos. Si mantenemos eso en mente y manifestamos lo que abriga nuestro corazón, podremos resolver incluso los problemas más difíciles.
Una vez más, es la capacidad de respetar a los demás lo que permite un diálogo realmente abierto. En este sentido, el esfuerzo por escuchar a la otra persona con sinceridad es, de alguna forma, más importante que transmitir las ideas propias. La doctora Elise Boulding, renombrada estudiosa estadounidense sobre el tema de la paz, ha recalcado que la “cultura de paz” tiene como fin último escuchar atentamente la opinión y los sentimientos de los demás.
El pensador judío Martin Buber, también famoso por su filosofía del diálogo, criticaba en sus escritos los monólogos disfrazados de diálogo. De hecho, nosotros muchas veces vemos conversaciones que no son más que una expresión unilateral de opiniones. Buber comprendía los grandes desafíos que implicaba el diálogo. Afirmó: “Nos lleva toda una vida aprender a mantenernos apegados a nuestras propias bases, acercarnos a los demás y ser abiertos con ellos sin perder esas bases, y sostener las ideas propias sin silenciar a los demás”.
El diálogo genuino es un proceso que transforma tanto a una persona como a la otra. Es un esfuerzo por reunir las cualidades más positivas y morales que existen en las profundidades del ser humano. Es una profunda tarea espiritual que implica un gran compromiso y un intercambio entre dos almas.
En las enseñanzas del budismo, esto se compara con que, si reverenciamos la imagen de un espejo, ésta nos devolverá esa reverencia con respeto. Después de todo, abrazar y expresar un respeto profundo por la vida de otra persona es, en realidad, manifestar este mismo respeto por nuestra propia vida.
EMZIN: ¿Qué sucede con las personas –y esto suele ser más frecuente entre los jóvenes– que no parecen querer contactarse ni comunicarse con los demás?
Ikeda: Esta es una de las tendencias más inquietantes de la sociedad contemporánea, un tema de gran preocupación. Para comenzar a cambiarlo, es necesario recordar que la personalidad sólo puede desarrollarse gracias a una toma de conciencia sobre los demás. Resulta esencial una intensa interacción espiritual —que implique incluso elementos de conflicto— para llegar a desarrollarnos, madurar y ser realmente humanos. Sin este proceso, las personas no pueden llegar más allá del escenario de la abstracción egoísta. El narcisismo egocéntrico es, en realidad, la cuna en la cual se nutren el odio y la violencia.
Volviendo a la situación del Japón, el aislamiento y la insensibilidad para con los demás ha llegado a ser algo tan común que, hace pocos años, la pregunta de un joven “¿Por qué está mal matar a las personas?” tuvo que debatirse en un popular programa televisivo, en las revistas y en los libros.
Después de todo, las raíces de esta clase de indiferencia en cuanto al valor de la vida, yacen en no poder reconocer o abrazar la existencia del “otro”. Este es el peligro de un enfoque apático y cínico sobre la vida, en el cual sólo encontramos un sentido aislado del yo, que deambula por las capas más externas de la conciencia. Sólo logramos un sentido más real e íntegro de uno mismo, cuando comprendemos que estamos íntimamente vinculados con todo lo que implica el “otro” –con todo aquél que no sea “yo”.
El “yo” que no se identifica con el “otro” es insensible al dolor, a la angustia y al sufrimiento. Esto conduce a un estilo de vida en el cual las personas se aíslan dentro de su propio mundo, ya sea porque se sienten amenazadas ante la menor provocación y explotan en un comportamiento violento, o porque le dan la espalda y se alejan. Si no incorporamos a nuestro propio ser el concepto del “otro”, o la posibilidad de una perspectiva diferente, no podrá haber un verdadero diálogo. En nuestros intercambios, el estudioso de la paz Johan Galtung recalcó que el “diálogo interior” es un prerrequisito para el “diálogo exterior”. Aunque los intercambios entre dos partes que carecen de un sentido del “otro” puedan parecer diálogos, la realidad es que no pasan de ser simples intercambios de opiniones preestablecidas. La realidad sólo puede revelarse a través de un diálogo genuino, en que el “yo” y el “otro” trasciendan los estrechos límites del ego e interactúan plenamente.
La única vía para que nuestro ser se temple y se pula es que sea sometido al fuego ardiente de los intensos intercambios de vida a vida. Sólo entonces podemos empezar a comprender y afirmar plenamente la realidad de estar vivos.
EMZIN: ¿De qué manera puede mejorarse la comunicación cuando trascendemos las diferencias culturales?
Ikeda: Cuando las personas se aferran demasiado a un sentido de identidad estrecho, las diferencias culturales pueden convertirse en una fuente de fricción o incluso de conflicto. En este sentido, pienso que es importante reconsiderar la naturaleza esencial de la cultura. En lo personal, creo que las culturas del mundo condensan los esfuerzos realizados por los diversos pueblos para sintonizar sus oídos a la vibrante “voz interior” de la sabiduría y de la misericordia que existen dentro de todas las personas y, en mi opinión, en la vida misma del cosmos. De esta manera, podría decirse que lo medular en todas las culturas es una búsqueda de la verdad que podría incluso denominarse religiosa.
Al utilizar esta sabiduría interior, los diferentes pueblos han buscado responder a sus circunstancias, para confrontar los diversos desafíos que les ha presentado el entorno natural y humano. En un plano incluso más esencial, han buscado expresar lo que han comprendido sobre lo que significa ser un ser humano. En este sentido, todas las culturas contienen algo de lo que podemos aprender y que es digno de respeto.
En el texto sagrado budista, el Sutra del loto, hay un pasaje que describe de qué manera una gran diversidad de árboles y hierbas, de diferentes tamaños y formas, se nutren con la misma lluvia. La lluvia puede ser considerada un símbolo de la misericordia y la sabiduría del universo; los árboles y las hierbas simbolizan a los pueblos del mundo y sus diversas culturas.
Decir que nuestras vidas se sustentan gracias a la misma fuente de vitalidad universal no es afirmar que somos o deberíamos intentar ser iguales. Todo lo contrario. Tal como indica esta parábola, tanto la diversidad cultural, como la biodiversidad, son naturales y necesarias. A medida que aprendemos a vernos reflejados en las experiencias y culturas de los demás, podemos mejorar y enriquecer enormemente nuestra vida individual y colectiva. Lo ideal es que esas diferencias puedan constituir una fuente de estímulo para el desarrollo y el crecimiento mutuos. Esa clase de interacción puede profundizar y esclarecer nuestro propio sentido de identidad de una manera que no implique la exclusión o el rechazo de los demás.
Para hacer surgir el aspecto positivo y estimulante de las diferencias culturales, pienso que es vital que tengamos presentes las raíces universales de todas las culturas, y mantengamos una postura básica de respeto por todas las tradiciones. Esto nos permitirá trascender las diferencias, ver –a través de ellas– que todos somos humanos y mejorando las posibilidades de una comunicación genuina.
EMZIN: ¿Cuál es su opinión sobre el rol de los intercambios interculturales?
Ikeda: Creo firmemente que, cuando los llamados “ciudadanos comunes” tienen la oportunidad de encontrarse frente a frente con las manifestaciones culturales y artísticas de otros pueblos, surge entre ellos, de un modo natural, un entendimiento empático.
Considero que este tipo de intercambio constituye una oportunidad para crear ecos de reconocimiento dentro de los corazones, y para que los seres humanos nos vinculemos en el deseo de paz que compartimos.
La música, por ejemplo, es algo que habla directamente al corazón. Trasciende todas las doctrinas e ideologías políticas. Sólo debemos abrir nuestros oídos; entonces, la música interior comienza a resonar, de un modo natural, en armonía con la música exterior.
Esta respuesta, este eco que surge del corazón es, para mí, algo que se debe atesorar, una prueba de que el corazón humano puede trascender las barreras del tiempo, del espacio y de las nacionalidades. Reafirma la posibilidad de que podamos conversar con honestidad. Quizá podría decirse que éste es el tipo de diálogo más humano del que somos capaces.
El arte y la cultura, que enriquecen el corazón humano y estimulan los aspectos más positivos de la naturaleza humana, tienen el poder de forjar lazos entre las personas a pesar de las diferencias raciales, idiomáticas o de costumbres. A través del poder de la música y de otras formas de expresión creativa, es posible comunicar y responder a los sentimientos ajenos más profundos.
Los intercambios culturales pueden desempeñar un rol muy importante al permitir a las personas superar los prejuicios y odios del pasado y construir una sociedad pacífica. La SGI promueve activamente los intercambios culturales y educativos sobre la base de esta convicción.
EMZIN: Finalmente, ¿podría hablar sobre el rol de la religión? Parece que la religión ha servido más para dividir que para unir a las personas. ¿Es posible lograr un diálogo significativo entre las religiones?
Ikeda: Desde el 11 de septiembre, se ha dicho mucho sobre el rol que, como factor [desencadenante], desempeña la religión en el terrorismo. Sin embargo, el problema real yace en las ideologías que tienen como base la exclusión, y en las acciones fanáticas que se esconden detrás del idioma y los símbolos religiosos. Si no consideramos esto, y comenzamos a sospechar de los practicantes de una religión en particular, sólo profundizaremos la desconfianza y agravaremos las tensiones. Huelga decir que cualquier religión que justifique actos de terrorismo o de guerra, estará socavado los cimientos espirituales de su propia existencia.
En primer lugar, las religiones pueden contribuir con la construcción de un mundo más pacífico, proporcionando las bases filosóficas para modificar el pensamiento de esta época y pasar del “hard power” (poder duro) al “soft power” (poder blando). Pueden también desempeñar una función vital en la construcción de lazos de solidaridad entre los ciudadanos comunes de buena voluntad. Las religiones pueden lograr que la solidaridad sea la fuerza motriz del cambio.
Con los años, he tenido el privilegio de dialogar con pensadores de numerosas religiones y tradiciones filosóficas, incluidos el cristianismo, el islamismo, el judaísmo, el hinduismo, el taoísmo y el confucianismo. El tema permanente de estos diálogos ha sido la búsqueda de una paz duradera. Estas experiencias han profundizado mi convicción en que, si regresamos al punto de partida –que todos somos seres humanos por igual– siempre será posible descubrir caminos hacia la resolución de los problemas más acuciantes.
Sin diálogo estamos condenados a caminar en medio de la oscuridad de nuestro dogmatismo. El diálogo, por naturaleza, es una fuente de luz que puede dispersar la oscuridad e iluminar nuestros pasos.
En este diálogo, debemos centrarnos en la misión compartida de todas las religiones: acumular sabiduría y crear bases de acción en común que sirvan para resolver las crisis globales que enfrenta la humanidad; los desafíos del desarme y de la prevención de conflictos, de la disminución de la pobreza y la protección ambiental.
Para hacerlo, el diálogo interreligioso no debe limitarse a acciones superficiales de amistad y cooperación, debe ser un esfuerzo compartido para descubrir el perfil de una sociedad global ideal y para trabajar hacia el establecimiento de esa sociedad. Con miras a este fin, la religión debe funcionar, en palabras de Gandhi, no de una manera sectaria, sino contribuyendo con la construcción de una “fe en el gobierno moral organizado del universo”.
Por otra parte, la religión busca y se esfuerza por unir y armonizar a los seres humanos con lo eterno y lo universal. Al mismo tiempo, la religión se caracteriza, idealmente, por un compromiso de contribuir con el mejoramiento de la vida real de los pueblos y las sociedades. Jamás debemos olvidar que las personas no existen en bien de la religión. La religión, por el contrario, existe para servir a la causa de la felicidad y la paz de los seres humanos.
Sin embargo, por último, siento que es un error creer que las personas pueden o deben clasificarse según su etnia, religión o clase. En cambio, debemos esforzarnos por entablar relación con cada persona como un ser único. En este sentido, más que el diálogo entre grupos religiosos o sobre dogmas religiosos, existe la necesidad de un diálogo entre personas. Yo estoy decidido a dedicar mi vida a esta clase de diálogo, es decir, a intercambios de vida a vida entre personas de todo el mundo.
Hola, es un aporte para que todos sepan con lineas propias del autor cual es la finalidad..
y podemos pasar más información como esta
el intercambio hace que logremos acercarnos a la imparcialidad
La fe de la revolución humana
[Traducción completa de la entrevista publicada en el número de Invierno 2008 de la revista de budismo Tricycle de los Estados Unidos.]
Los practicantes budistas de la Soka Gakkai, entre los que se cuentan desde celebridades de Hollywood y destacados músicos de jazz hasta personas comunes de todo el mundo, son conocidos por recitar la frase Nam-myoho-renge-kyo. Lo que entonan es el título en japonés del Sutra del loto, que afirma que todos nosotros, sin excepción, podemos alcanzar la iluminación a través de la fe en sus enseñanzas.
La Soka Gakkai (Sociedad para la creación de valor) fue fundada en 1930 por Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944), educador japonés que basó sus teorías pedagógicas en las enseñanzas de Nichiren, monje budista del siglo XIII que buscó introducir una reforma en la sociedad japonesa mediante las enseñanzas del Sutra del loto. En 1943, valiéndose de la Ley de Preservación de la Paz, el gobierno japonés arrestó a Makiguchi cuando este se negó a subordinarse al sintoísmo estatal con otras escuelas budistas, actitud con la que desafió abiertamente la autoridad del gobierno militarista. Makiguchi murió en prisión un año después. Una vez concluida la guerra, su discípulo Josei Toda (1900-1958) elevó la Soka Gakkai a un nivel sin precedentes, al aumentar extraordinariamente la cantidad de miembros y consolidar la organización en todo el país como un movimiento popular dedicado a la paz y a los derechos de las personas comunes. Al fallecer Toda en 1958, la tarea de propagar las enseñanzas del budismo de Nichiren y de difundirlas dentro de la comunidad internacional recayó en el discípulo de Toda, Daisaku Ikeda (1928-), quien fundó la Soka Gakkai Internacional (SGI) en la isla de Guam, en 1975.
Con doce millones de miembros distribuidos en ciento noventa y dos países y territorios, la SGI es el grupo budista laico más grande del mundo y la escuela budista más amplia y étnicamente diversa de los Estados Unidos, donde sus miembros mantienen reuniones de diálogo en dos mil seiscientos grupos y en casi cien centros comunitarios a lo largo y a lo ancho de la nación.
En el ámbito de los creyentes budistas occidentales, ha habido siempre una clara división entre miembros de la SGI y estudiantes de otras tradiciones basadas en la meditación, como la escuela Zen, la Vipassana y la Vajrayana. Quienes se dedican a esas prácticas conocen muy poco o casi nada sobre la SGI. De modo que cabe preguntar cuál es en definitiva la práctica de la SGI, cuáles son sus enseñanzas y cómo se explica su rápida expansión hacia tantas culturas diferentes alrededor del mundo.
Esta entrevista al presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, la primera concedida a una revista norteamericana, fue llevada a cabo este verano, vía correo electrónico, por el editor contribuyente de Tricycle, Clark Strand, y traducida por Andrew Gebert. La nota es la culminación de un extenso intercambio de dos años con el máximo líder de la SGI acerca del futuro del budismo y la relación de esta filosofía con el diálogo entre religiones y con cuestiones de gran relevancia para la humanidad.
C. S.: La mayoría de los estadounidenses saben muy poco acerca del budismo de Nichiren, salvo que sus seguidores entonan Nam-myoho-renge-kyo, que es el título del Sutra del loto. ¿Podría usted contribuir a que nuestros lectores comprendan el rol de esa práctica fundamental del budismo de Nichiren?
D. I.: Nichiren empleó la siguiente analogía para explicar el daimoku o “Gran Título” y cómo este actúa:
“[C]uando canta un pájaro enjaulado, las aves que vuelan en el cielo sienten un llamado y se reúnen a su alrededor. Y cuando las aves lo rodean, el pájaro busca la libertad”.
Entonar Nam-myoho-renge-kyo es convocar el nombre de la naturaleza de Buda que yace en nuestro interior y en el de todos los seres vivos. Es un acto de fe en esa naturaleza de Buda universal e implica la acción de disipar la oscuridad fundamental de la vida, que es nuestra incapacidad de reconocer la verdadera naturaleza iluminada que poseemos. Es esa oscuridad fundamental, o ignorancia, la que nos hace experimentar los ciclos del nacimiento y de la muerte como sufrimientos. Cuando hacemos surgir la esplendorosa vida iluminada que existe en cada uno de nosotros, sin excepción, y nos basamos en ella, ni siquiera los sufrimientos más fundamentales e ineludibles de la vida y la muerte se viven dolorosamente. Por el contrario, se pueden transformar en las virtudes de eternidad, felicidad, verdadera identidad y pureza.
C. S.: A primera vista, esta parecería ser una más de las enseñanzas surgidas en el Japón en la era de Kamakura que establecían una práctica única, como por ejemplo, la práctica de Dogen, que consiste en solo sentarse, o la de Honen, en entonar la oración de la Tierra Pura (Nembutsu).
D. I.: Como verá, existe una aparente similitud entre esas prácticas y la práctica de Nichiren de entonar el título del Sutra del loto. Creo que tales semejanzas podrían atribuirse a una respuesta generalizada, consciente o inconsciente, a las condiciones y desafíos propios de la conflictiva era de Kamakura, momento en que el Japón estaba sufriendo una transición hacia un sistema político centrado en los samuráis.
La práctica Zen de sentarse es representativa de la clase de jiriki o “poder propio”, que no recurre a ninguna verdad absoluta o entidad fuera de uno mismo. Por otro lado, la entonación del Nembutsu, que se ofrece al buda Amida en quien se busca la salvación, es típica del enfoque tariki, o “poder de otro”. Inspirándose en las enseñanzas del Sutra del loto, Nichiren declaró que era más atinado evitar centrarse demasiado en el propio poder o en el de otro. La práctica de Nichiren de entonar Nam-myoho-renge-kyo nos lleva a descubrir un poder y una sabiduría que existen dentro de nosotros y que, a la vez, nos trascienden, pues abarcan tanto la práctica del poder propio como la del poder de otro.
C. S.: En cierto sentido, usted sugiere que representa lo mejor de ambos aspectos.
D. I.: Así es, y, como el enfoque de Nichiren es a la vez accesible y práctico, permite que las personas comunes empleen el inagotable manantial de fuerza y de sabiduría que poseen de manera inherente. Es una práctica que nos fortalece y nos brinda el coraje para vivir una vida victoriosa en medio de las terribles realidades de esta época de conflicto y de antagonismo. Por ello, tengo absoluta convicción de que puede jugar un papel vital en el proceso de señalar un camino positivo para la humanidad.
C. S.: Los creyentes en el budismo de Nichiren entonan el daimoku para lograr sus objetivos: una carrera exitosa, buena salud, un buen matrimonio, incluso, la paz del mundo. Sin embargo, desde un punto de vista puramente tradicional, orar por la satisfacción de los deseos mundanos en lugar de luchar para trascenderlos podría parecer una traición a la doctrina budista básica. ¿No sería eso una contradicción?
D. I.: Si usted piensa que el propósito de la religión es la felicidad, de hecho, no existe contradicción alguna. El ideal del budismo Mahayana es el logro de la felicidad para uno mismo y para los demás. En ninguna parte está este principio tan plenamente establecido como en el Sutra del loto, que reconoce la naturaleza de Buda en todos los seres humanos, hombres y mujeres, cualquiera fuere su condición o nivel educativo. El sutra declara que todas las personas, más allá de su origen étnico o cultural, y su clase social o económica, pueden lograr la iluminación. Nuestra recitación del título del Sutra del loto es una manera de renovar nuestro juramento de vivir de acuerdo con ese principio.
C. S.: Aun así, la tradición budista, incluso la tradición Mahayana, se ha centrado más bien en una concepción monástica de la iluminación. ¿Puede usted percibir algún indicio de reforma populista en el Sutra del loto?
D. I.: El Sutra del loto no niega la validez de la práctica monástica o de la postura de quienes realizan su práctica en un lugar propicio para superar los impulsos ilusorios y alcanzar un estado espiritual apacible. El problema surge cuando la práctica termina siendo un fin en sí misma en lugar de un medio para ingresar en la senda de la sabiduría. Nichiren fue el primero en hacer que el logro de la sabiduría a través de la fe fuese algo al alcance de todas las personas. Al seguir sus enseñanzas, resulta posible utilizar cualquier circunstancia de la vida, sea de regocijo o de dolor, como una oportunidad de desarrollar aun más la propia sabiduría innata. Cuando Nichiren declara que los deseos mundanos conducen a la iluminación, está describiendo el proceso por el cual incluso las personas comunes que viven sumidas en los impulsos ilusorios y los deseos mundanos pueden manifestar su más elevada sabiduría.
C. S.: Sigo pensando que a muchas personas que no practican el budismo de Nichiren les resultará difícil comprender que orar por la concreción de los deseos mundanos conduce a la iluminación.
D. I.: Bien, en primer lugar, creo que es importante que todos los budistas, incluso los miembros de la SGI, comprendan que Nam-myoho-renge-kyo no es una fórmula mágica que se debe recitar para hacer realidad los deseos. Es una práctica que expresa nuestra fe en la verdad y pone nuestra vida en sintonía con esa verdad. Es un camino para trascender el llamado “yo inferior”, que se encuentra sometido a los deseos y atormentado por los impulsos ilusorios. Se trata de un proceso de aprendizaje que, al transformar nuestra vida, nos permite manifestar nuestro yo superior y hacer surgir la sabiduría de Buda y la capacidad de concretar la propia felicidad y la de otras personas.
En sus comienzos, la Soka Gakkai solo recibió el desprecio y las burlas de la sociedad japonesa, que se complacía en señalarla como una reunión de pobres y de enfermos. Sin embargo Josei Toda, mi mentor, consideró esa circunstancia un motivo de orgullo y declaró con gran convencimiento: “La verdadera tarea de la religión es brindar sostén a los pobres y a los enfermos. Tal es el propósito del budismo. La Soka Gakkai es aliada y amiga de la gente común, de los que sufren. Por más que nos desprecien, seguiremos luchando por el bienestar de esas personas”. Frente a la devastación del Japón de posguerra, Josei Toda estaba seguro de que, a los ojos del Buda, esa era la acción más noble para emprender.
Además, el Sutra del loto no niega el valor de los beneficios mundanos. Al impulsar a las personas a practicar con la expectativa de obtener esos beneficios, las enseñanzas del Sutra del loto establecen un modo de vida basado en la fe, y, mediante esa fe –desarrollada paso a paso, cualesquiera fueren las circunstancias en que nos encontremos al iniciar este camino y sean cuales fueren las aflicciones que nos agobien—, ingresamos en el camino de la sabiduría. Cuando creemos en este sutra, que enseña la iluminación universal, y purificamos nuestra mente, podemos armonizar nuestras acciones diarias con el espíritu esencial del budismo. En el Sutra del loto y en las enseñanzas de Nichiren, no existe una separación esencial entre la iluminación y la vida de la gente común.
C. S.: Estudiosos occidentales han observado que Nichiren fue el primer líder budista que habló con esclarecimiento e instó a los dirigentes japoneses a abrazar el Dharma y aplicarlo en la sociedad. ¿Qué fue lo que inspiró a Nichiren, con riesgo de su vida, a dar un paso tan audaz como el de propugnar una visión budista de la sociedad, en un país donde justamente la religión cumplía el papel tradicional de apoyar la estructura de poder existente en lugar de ponerla en tela de juicio?
D. I.: Es cierto que en Japón se pretendía que la religión respaldara a los que estaban en el poder. La postura totalmente distinta de Nichiren es una clave para comprender su personalidad.
Nichiren sentía una profunda conmiseración por los sufrimientos del pueblo y consideró su responsabilidad hacer algo acerca de ello. Su empatía y absoluto compromiso con la transformación social son la esencia de todas sus acciones.
El siglo XIII en el Japón de la era de Kamakura fue una época terrible. La vida de la gente se veía constantemente amenazada por terremotos, sequías y otros desastres naturales; asimismo, se multiplicaban la hambruna, las pestes y los conflictos armados. Pero ni las autoridades políticas ni las religiosas de entonces fueron capaces de ver más allá de su apego a su propio poder y posición, para realizar alguna acción efectiva. Como resultado, se adueñó del pueblo un agudo sentimiento de impotencia y desesperación. Debido a su naturaleza, Nichiren era incapaz de volver las espaldas al sufrimiento de otros. De modo que se pronunció a viva voz, con lo que inició una batalla de ideas que desafiaron el orden existente.
C. S.: Eso parece muy arriesgado.
D. I.: Lo fue. Pero Nichiren comprendió los riesgos. En 1260, presentó su tratado Rissho Ankoku Ron (Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra) a la más alta autoridad de facto del Japón, el regente retirado Hojo Tokiyori. Lo hizo así, porque estaba convencido de que, en una sociedad feudal, era esencial cambiar la mentalidad de quienes se situaban en la cúspide del poder. En los años siguientes, pese a las persecuciones y a las constantes amenazas de asesinato o ejecución, Nichiren mantuvo férreamente su independencia e insistió en amonestar a las autoridades. Por entonces, logró numerosos adherentes entre las filas del pueblo, mediante su enseñanza de que la felicidad en este mundo era en verdad posible. Pero, por supuesto, su influencia sobre los sectores oprimidos de la sociedad fue percibida por los poderosos como una amenaza.
Nichiren ya había previsto todo eso con claridad, y sus escritos registran con enorme franqueza las dudas y preguntas que lo asaltaron tempranamente en su lucha, cuando se interrogaba si debía o no dejar oír su voz. En un momento dado, le admitió a un discípulo: “Yo, Nichiren, soy la única persona en todo el Japón que lo comprende. Pero si digo una sola palabra al respecto, con toda seguridad seré censurado por mis padres, hermanos y maestros, y el gobernante del país tomará medidas contra mí. Por otro lado, sé muy bien que si no digo lo que debo, estaré actuando sin benevolencia”. Luego de un proceso de intensas cavilaciones, Nichiren recordó las palabras del Sutra del loto, que instaban a la propagación de la enseñanza después de la muerte del Buda; entonces, realizó el solemne juramento de transformar la sociedad y contribuir a que todas las personas vivieran una existencia feliz.
C. S.: ¿De qué manera mantiene la Soka Gakkai el legado de Nichiren?
D. I.: Los primeros líderes de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi y Josei Toda, fueron educadores que se esforzaron por promover innovaciones en las prácticas educativas del Japón. El señor Makiguchi se convirtió al budismo de Nichiren en 1928, dos años antes de fundar la Soka Gakkai; y el señor Toda abrazó la fe en el budismo muy poco tiempo después. Tal como lo hizo Nichiren, ambos se consagraron a la felicidad de la gente común, que luchaba por una vida mejor.
Durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, debieron enfrentar persecuciones, cuando se opusieron al fascismo del Japón militarista y criticaron el uso que el Estado hacía del sintoísmo para unificar espiritualmente a la población y lograr apoyo a sus proyectos bélicos. Debido a la resistencia que opusieron, ambos fueron arrestados y enviados a prisión. En 1944, el señor Makiguchi falleció en la cárcel a causa de una extrema desnutrición. Tenía setenta y tres años. Cuando el señor Toda fue liberado, se dedicó a reconstruir la organización en medio de la devastación provocada por la derrota de la guerra.
C. S.: Pero no fue solo el gobierno militarista el que se opuso al mensaje de paz y de inclusión absoluta de la Soka Gakkai, ¿verdad?
D. I.: Sí, es cierto. Durante los casi siete siglos transcurridos después de la muerte de Nichiren, el budismo establecido por él comenzó a apartarse de los intereses y las preocupaciones de la gente común. Hubo momentos en que fue incluso interpretado como una enseñanza extremadamente nacionalista. El señor Makiguchi redescubrió el budismo de Nichiren como una religión dedicada a la felicidad de todas las personas. Se dedicó a promover esa clase de felicidad, desde los cimientos de la sociedad, mediante la reforma de las prácticas educativas dentro del Japón. Con el tiempo, sus objetivos se expandieron para compartir la práctica con gente de las más diversas extracciones, como una manera de transformar la vida de las personas y así, de la sociedad en su conjunto.
C. S.: Pero ¿acaso no se fusionó el budismo de Nichiren, como lo hicieron prácticamente todas las demás escuelas de budismo japonés, para apoyar las intenciones bélicas de entonces, tal como lo exigía el gobierno?
D. I.: Durante los años de furia militarista dentro del Japón, el clero de la Nichiren Shoshu, al que Makiguchi estaba asociado, cedió a las presiones de las autoridades políticas. Por ejemplo, los sacerdotes aceptaron modificar o directamente eliminar pasajes de los escritos de Nichiren que las autoridades consideraron problemáticos. En contraposición, el señor Makiguchi mantuvo la intención original del budismo de Nichiren, una filosofía humanística dedicada a la felicidad del pueblo, y murió en prisión, como resultado de ello.
C. S.: ¿Diría usted que el humanismo moderno y global de la Soka Gakkai de posguerra nació de la resistencia de Makiguchi a la guerra?
D. I.: Sí, aunque “se inspiró en” sería una manera más adecuada de expresarlo, ya que la lucha del presidente Makiguchi para preservar los valores humanísticos se yergue como un ejemplo imperecedero para nosotros. Fue su discípulo Josei Toda quien, luego de sobrevivir a su experiencia en el presidio, definió realmente lo que hoy podemos reconocer como “budismo moderno”. En la cárcel, el señor Toda emprendió con alma y vida la difícil tarea de leer el Sutra del loto, y alcanzó la reveladora comprensión de que el Buda no es otra cosa que la vida misma. Personalmente, tengo el convencimiento de que esa comprensión posee una profunda importancia dentro de la historia del budismo. A través de su despertar en prisión, el señor Toda desarrolló una manera universal de expresar el mensaje más esencial del Sutra del loto, de un modo que resultara accesible a la humanidad contemporánea, reviviéndolo como algo realmente potente y significativo para la vida cotidiana en el mundo moderno, más allá de las diferencias de raza, religión o cultura.
Josei Toda estaba convencido de que la Soka Gakkai había heredado la misión de propagar ampliamente el budismo de Nichiren para lograr la paz en la sociedad y convirtió esa certeza en la auténtica identidad de la organización. Aunque él nunca viajó fuera del Japón, siempre se preocupó profundamente por la paz del mundo.
En setiembre de 1957, justo seis meses antes de su muerte, Josei Toda realizó su histórico llamado a la prohibición de las armas nucleares, a las que denunció como el mal absoluto que amenazaba el derecho de la humanidad a la existencia. De ese modo, él buscó transmitir el compromiso que el Sutra del loto establecía con la dignidad suprema de la vida y con la paz global. Tengo la convicción de que los esfuerzos del señor Toda han contribuido grandemente a la labor de universalizar el budismo de Nichiren.
C. S.: Pero no fue Toda quien transformó la Soka Gakkai en una organización global. Ha sido usted quien llevó a cabo la misión de fundar la Soka Gakkai Internacional, ¿estoy en lo cierto?
D. I.: Como tercer presidente de la organización, he recibido una profunda inspiración de mis predecesores. He sentido la poderosa necesidad de universalizar y de asegurar el florecimiento imperecedero de las enseñanzas. Pocas semanas antes de morir, en abril de 1958, el señor Toda me llamó a su lado y me dijo que había soñado con ir a México, y que había gente allí esperando aprender sobre el budismo. En cuanto a las enseñanzas, he tratado de separar aquellos elementos de la interpretación tradicional del budismo de Nichiren que ponen más el acento en las circunstancias culturales e históricas del Japón que en el mensaje esencial subyacente. Para ello, he entablado diálogos con innumerables personas de todo el mundo, para refinar y universalizar la expresión de mis ideas. Puesto que estoy convencido de que todas las culturas y religiones son la expresión de profundas verdades humanas, me refiero con mucha frecuencia a tradiciones filosóficas que no son budistas, empleando ideas provenientes de la literatura, el arte, la ciencia y la medicina, y compartiendo con la gente, incluidos los miembros de la Soka Gakkai, las sabias palabras y concepciones de pensadores de los más diversos orígenes culturales y religiosos.
C. S.: Recuerdo que en su libro sobre la Soka Gakkai, el académico norteamericano Richard Seager destacaba con sorpresa que no se veían imágenes o íconos budistas tradicionales en el campus de la Universidad Soka de Japón o en la de los Estados Unidos, aunque sí había encontrado estatuas de Victor Hugo y de Walt Whitman.
D. I.: El filósofo británico Alfred North Whitehead (1861-1947) escribió lo siguiente sobre la religión: “Los principios [religiosos] pueden ser eternos, pero su expresión requiere un continuo desarrollo”. Para mí, eso es especialmente cierto tratándose del budismo, una filosofía de vida dinámica que responde al anhelo inmutable de paz y de felicidad que ha alentado el género humano a lo largo de su historia y de sus tradiciones. Por eso es tan crucial el diálogo entre culturas para el desarrollo del budismo en el próximo milenio. Manteniéndose siempre fiel a su esencia, esta filosofía debe efectuar hallazgos, aprender y evolucionar. En ese sentido, tengo la certeza de que la labor de redescubrimiento, purificación y universalización que la SGI ha emprendido como misión fundamental es la mismísima esencia del budismo.
C. S.: Usted ha reorganizado las enseñanzas del Sutra del loto en términos de un proceso que denomina “revolución humana”. La segunda palabra de ese concepto expresa su filosofía del humanismo budista. Pero tenemos también el término “revolución”. ¿Cuáles son algunos de los aspectos más revolucionarios del budismo que enseña la SGI, y de qué manera el humanismo religioso motiva esa clase de revolución?
D. I.: El budismo es en esencia revolucionario. No puedo imaginar nada más radical que la iluminación. Es tanto un retorno a nuestro estado más natural como un cambio sumamente dramático. Cito palabras de Nichiren: “Sin duda, hay algo extraordinario en el flujo y el reflujo de las mareas, en el recorrido de la luna desde que asoma hasta que se pone, en la forma en que el verano, el otoño, el invierno y la primavera se suceden unos a otros. También ocurre algo inusitado cuando una persona común logra la Budeidad”.
Fue el presidente Toda quien difundió ampliamente la expresión “revolución humana”. Es una manera de denominar el concepto de la iluminación en un lenguaje contemporáneo. En el budismo de Nichiren, la iluminación siempre impacta en el medio social. A través de una transformación espiritual interior, las personas pueden despertar a un genuino reconocimiento de la dignidad de la vida. Y eso es algo totalmente contrapuesto al desinterés y la desconfianza que subyacen en todo lo malo que aqueja a la sociedad contemporánea. Ese cambio interior es la base para concretar tanto la felicidad individual como una sociedad pacífica. En el budismo de Nichiren, cabe insistir, ambas están profundamente unidas.
Refiriéndose a las personas, el señor Toda explicaba lo siguiente: “La revolución humana no es nada especial o fuera de lo común. Puede ser algo tan simple como el caso de alguien que, habiendo sido perezoso y apático, cambia y se muestra entusiasta y comprometido. O como alguien que, sin el menor interés en aprender nada, decide dedicarse a estudiar. O bien, como una persona que habiendo luchado contra la pobreza, logra establecer una vida más estable y cómoda. La revolución humana es un cambio en la orientación básica de la vida de un individuo. Y es la transformación de la conciencia que se logra gracias a la práctica budista la que lo hace posible”.
C. S.: Sí, pero esa es una concepción de la Budeidad muy diferente de la que conoce la mayoría de la gente.
D. I.: Al emplear el lenguaje de la “revolución humana”, el señor Toda transformó la idea de la Budeidad, que en el Japón y en otras partes de Asia había llegado a concebirse como algo relacionado con la vida después de la muerte, y la convirtió en un objetivo claro y profundo: el de desarrollar nuestra capacidad y personalidad únicas para que rindan sus frutos en nuestra presente existencia. Creo firmemente que cuando las personas que hacen ese esfuerzo se unan y establezcan corrientes de solidaridad entre las filas del pueblo, a escala mundial, veremos abrirse un camino hacia el logro de una revolución global no violenta.
C. S.: Al final del Sutra del loto, el buda Shakyamuni declara: “Si encontráis a una persona que acepta y mantiene este sutra, debéis poneros de pie y saludarla desde lejos, mostrándole el mismo respeto que mostraríais a un buda”. ¿Cómo interpreta usted esas palabras de Shakyamuni?
D. I.: Creo que ofrecen una guía certera para los creyentes budistas que viven en un mundo donde existen innumerables religiones.
Nichiren afirma que los ocho caracteres chinos que se traducen como “debéis poneros de pie y saludarla desde lejos, mostrándole el mismo respeto que mostraríais a un buda” expresan la primera y más elevada transmisión de Shakyamuni –lo que él anhelaba que poseyeran como virtud quienes practicarían el Sutra del loto en el futuro, después de su muerte—. En otras palabras, lo más fundamental es nuestra acción o comportamiento como seres humanos, nuestra capacidad de experimentar genuino interés por una persona y de atesorarla.
Hay un capítulo en el Sutra del loto dedicado al bodhisattva Jamás Despreciar, quien saludaba reverentemente a cada persona que encontraba en su camino con estas palabras: “Siento profundo respeto por vosotros. Jamás osaría trataros con desprecio o arrogancia ¿Y por qué? Porque todos estáis practicando el camino del bodhisattva y sin falta obtendréis la Budeidad”. He ahí un ejemplo concreto de interacción con los demás que debemos seguir como budistas modernos que vivimos en una era de conexión entre todas las naciones, marcada por cuestiones que nos atañen a todos de manera global.
Según las enseñanzas del budismo Mahayana, el período en que estamos viviendo se denomina Último Día de la Ley, una época de discordia, signada por los conflictos. La única manera de resistir y contrarrestar las turbulentas corrientes de una época como la nuestra es la sólida fe en la naturaleza de Buda de uno mismo y de los demás. Y el modo de poner esto en práctica es el respeto que podemos ofrecerles a nuestros semejantes.
C. S.: Hoy casi no existe algo así en las relaciones internacionales, aunque siempre hay esperanza para el futuro.
D. I.: Por cierto que la hay. Y el budismo puede ofrecer muchas maneras de cultivar esa clase de esperanza. Creer en uno mismo y en los demás, y tratar a nuestros congéneres como trataríamos a un buda es la práctica que despierta la naturaleza de buda que reside en nuestro interior y la hace surgir. Es entonces cuando la propagación franca y directa promovida por Nichiren cobra su verdadera importancia. Precisamente, porque somos capaces de tener fe en la naturaleza de Buda de la otra persona, podemos extraer la misericordia desde nuestro interior y, con el deseo de que todos logren la felicidad, entablar un proceso de diálogo profundo y considerado con los demás. Tal es el verdadero espíritu de la propagación: difundir el Budismo de un individuo a otro. Ello implica antes que ninguna otra cosa, construir la confianza y la amistad a través del diálogo respetuoso y constante con otras personas.
Todos estamos dotados de igual manera de la capacidad inherente de respetar a otros; esa aptitud es fuente de esperanza inextinguible, porque corporifica una verdad universal que trasciende lo específico de los credos religiosos. El respeto que ofrecen los budistas a otras personas se brinda en virtud de la humanidad que los demás poseen, sin que importen sus creencias religiosas. Nichiren lo describió con una metáfora poética, diciendo que, cuando nos inclinamos ante un espejo, la imagen reflejada en este se inclina a su vez con reverencia ante nosotros. Ese es el verdadero espíritu del budismo y, sí, una razón para la mayor de las esperanzas.
Y el artículo sobre la fe muestra claramente el propósito de la organización
y quien puede opinar sobre la base de esta ONG
“La postura hacia la religión adoptada por el gran historiador del siglo XIX, Jules Michelet (1798-1874), es un interesante ejemplo de esa clase de humanización. Su obra Bible de l’humanité (La Biblia de la humanidad, 1864) refleja una de las corrientes de su época: el marcado interés europeo por el pensamiento y por las religiones asiáticas, conocido como el “renacimiento oriental”. En su libro, el autor explora enseñanzas y antiguos textos sagrados de la India, Grecia, Egipto y Persia, y llega a la conclusión de que la religión queda comprendida dentro del ámbito de la actividad espiritual y que la actividad espiritual no está contenida dentro de la religión. Tal concepción puede entenderse como un intento de relativizar la idea medieval de religión, según la cual los principios religiosos y los dogmas se situaban por encima de los seres humanos. Michelet sostiene además que hemos visto la perfecta conformidad de Asia y de Europa, la conformidad de los tiempos antiguos y de nuestra era moderna; hemos podido comprobar que en cualquier época, las personas han pensado, sentido y amado de la misma manera; por ende, no existe más que una humanidad, un solo corazón, no dos.”
Extraído de Propuestas de paz 2008:
Humanizar la religión para crear la paz
mil gracias a todos los que están participando con sus comentarios en este espacio. Seguro estoy, de que de todos aprenderé bastante.
Gracias de nueva cuenta
HOLA ESTIMADO …….(NO ME ACUERDO COMO TE LLAMAS), LO UNICO QUE TE QUISIERA DECIR QUE ES UNA LASTIMA QUE HALLA EMPLEADO TANTO TIEMPO EN ECRIBIR Y TRATAR DE PONER BAJO UN LUZ NEGATIVA EL MOVIMIENTO DE LA sOKA GAKKAI, TE SUGIERO RESPETUOSAMENTE COMO MIEMBRO DE ESTA RELòIGION ( NO SECTA COMO LA LLAMS VOS) QUE EN VEZ DE ESCRIBIR TANTAS HUEVADAS Y ESTUPIDECES PORQUE NO TE PONES A INVERTIR TU TIEMPO EN COSAS QUE TE PUEDEN BRINDAR MAS SUCESO Y GRATIFICACION, O SI DECIDIS SEGUIR ESCIBIENDO INFORMATE CUAL ES EL MOVIMIENTO A NIVEL MUNDIAL, NO SOLO CON LAS PERSONAS QUE PRACTICAN EL BUDDISMO COMO RELIGION Y FILOSOFIA DE VISA SINO CON DIFERENTES ORGANIZADCIONES CULTURALES Y EDUCATIVAS CON LAS CUALES LA SOKA GAKKAI SE RELACIONA, Y EL RECONOCIMIENTO QUE IMPORTANTES ENTIDADES TIENEN HACIA EL PRESIDENTE iKEDA, NO CIERTO TUS POBES Y MINUSCULAS OPINIONES. poNETE LAS PILAS CHABON!!!! NO SEA QUE SE TE TERMINE ROMPIENDO LA CABEZA EN SIENTE PEDAZOS!!!!!??? JAJJAJAJJA. ANGIE
interesante lo escribe esta persona. Yo desde lo que experimenté con mi propia vida puedo inferir que sólo practico para mi felicidad y para la de los demás y realmente el crecimiento que he tenido como ser humano, con pruebas tangibles y abstractas son para seguir con la fé y el apoyo incondicional a la SOKA GAKKAI y a mi maestro de vida Daisaku IKeda, lo invito a probar la recitación de nuestro mantra: “NAM MIOJO RENGUE KIO” a ver que experimenta. Sólo aspiramos a la PAZ mundial!! y eso empezando por casa ,es un filosofía de vida que es sólo para valientes!!. Poniendo el corazón en cada acto de nuestra vida así va a cambiar esta sociedad y con responsabilidad provocamos un cambio,Un cálido abrazo.
Buenas tardes a todos/as
En primer lugar me gustaría que cada uno que escribió en el blog pudiera releerlo y reflexionar sobre como nos expresamos y como escribimos.
En segundo lugar quisiera reflexionar sobre la división que existe entre la doctrina religiosa, los adeptos o practicantes y las organizaciones o empresas que son creadas por estos mismos:
En todo el despliegue de comentarios y en el mismísimo articulo se desprende un desconocimiento muy harto sobre la doctrina del budismo de Nichiren Daishonin que es muy basto y por lo menos merece un trato mas profundo al igual que otras filosofías religiosas o doctrinas mencionadas.
Evidentemente, no es intención del autor del articulo conocer sobre esta filosofía en particular pero los comentarios ni a favor ni en contra aportan nada substancial como así tampoco lo hacen sobre las otra filosofías mencionadas. No podemos inferir que exista sino mas que una suma de Sectas, mas o menos populosas, que sumadas dan el universo religioso humano y a su manera existen y subsisten con el fin ulterior de saciar la necesidad de encontrar una respuesta mas elevada a la vida y sus eventos.
Por otro lado, que organización, Iglesia, Partido político, Corriente filosófica, puede argumentar que esta libre de tener o haber tenido entre sus miembros a personas deleznable, contradictorias, o revulsivas que provoquen o hayan provocado gran sufrimiento a la humanidad?. Es menester entonces separar los actos individuales de la doctrina general.
No existe argumento mas fácilmente utilizable para destruir cualquier organización, por mas elevado que sea su objeto, que el del dinero y los recursos económicos, es comprensible que cuanto mas miembros tiene una organización mas grande sera su patrimonio económico, lógicamente las organizaciones necesitan de espacios preparados para sus encuentros, medios para comunicar actividades (publicaciones o periódicos), y otras necesidades que llevan a acumular dinero y recursos que serán administrados por algunas personas designadas. Exigirle a esta organización, solo por ser budista y adjudicarle al budismo erróneamente mas pureza que a una religión occidental, es una estupidez y un acto hipócrita y oportunista.
Por ultimo y ya refiriéndome mas a lo que es el tema del articulo, me gustaría preguntarle al autor y a los comentaristas ¿Existe alguna universidad exenta de ideología? ¿Acaso no existe la Universidad Católica? ¿no existen universidades privadas? ¿por que se prejuzga sobre el interés de sostener universidades por parte de esta organización y no sobre otras? ¿Salvar una universidad en un país de economía paupérrima es peor que dejarlas quebrar? ¿Por que los presidentes o artistas son premiados con nombres de calles y salas o bibliotecas y este sujeto no puede ser nombrado doctor por una organización a la que ayudo a reabrir?
La hipocresía humana y cierta envidia es siempre asombrosa. Pretendemos que los ambientalista protejan nuestro bienestar pero nos horrorizamos si nos piden dinero, ponemos el grito en el cielo si se cierra una universidad pero ponemos pretextos de quien o por que vienen los fondos para reabrirla.
Este tipo de reacción temerosa y cobarde sobre el libre flujo de pensamientos y filosofías y este llamado continuo a tener cuidado con cualquier cosa que mueva a la humanidad es propio de sujetos llenos de temor e inseguridad; Personas que no dudarían un instante en hacer una gran quema de libros incluyendo cualquier volumen que no sea el de las tres o cuatro religiones dominantes. Señores, esta “Secta” tiene no mas de 12 millones de miembros, teniendo en cuenta una población mundial de 6.5 mil millones, que temor deberían tener?
Atentamente y sin mas tiempo
Diego Todaro
soy miembro activo de la soka gakkai y me siento infinitamente feliz de haber aprendido cosas marvillosas del budismo de Nichiren Daishonin las cuales aplico a mi vida cotidiana , aclaro que no es una secta ,es una RELIGION cuyo conocimiento requiere de un arduo estudio por tener un profundo significado que se aplica al ser humano comprendiendo las realidades de la vida no soy ninguna fanática soy una mujer profesional que tengo la capacidad y libertad de poder diferenciar entre lo positivo y negativo de una RELIGIÓN y creo yo que, el ser humano lejos de crear conflictos que destruyen a la humanidad , deben buscar los puntos de coincidencia que nos permitan vivir en un mundo de esperanza y bienestar para las futuras generaciones. lOS MIEMBROS DE LA SOKA GAKKAI DEMOSTRAMOS NUESTRO AVANCE Y DESARROLLO EN TODO SENTIDO A TRAVES DE NUESTRA PRACTICA BUDISTA QUE NOS PERMITE OBTENER LA SABIDURÍA , CORAJE Y DETERMINACIÓN PARA SOBREPASAR LOS INNUMERABLES PROBLEMAS QUE AQUEJAN A LA HUMANIDAD Y SOBRE TODO VENCER NUESTRO PROPIO YO QUE A VECES NOS DOMINA Y NO NOS PERMITE ROMPER CON LOS PARADIGMAS .
Nótese como las respuestas de los miembros sectarios de este peligroso clan son muy parecidas en su contenido.
Ello nos indica la clase de individuos enfanatizados y adoctrinados que son.
Afortunadamente existen muchísimos más millones de personas que se están poniendo en guardia frente a estos grupos.
Jamás venceréis porque jamás podréis convencernos con vuestros pueriles argumentos sectarios que adornáis con cháchara pseudo budista.
OS HEMOS CALADO.
Seguir engrosando las cuentas bancarias de vuestros líderes.
Ellos si que viven bien del negocio de la paz mundial.
Me da la impresión de que en este último mensaje has perdido las formas y evidencias un claro rechazo hacia lo que los practicantes del Sutra del Loto te están argumentando…no será que al final el fanático eres tú? y no te lo digo para ofenderte, es que parece una oposición irracional.
Te están explicando cómo lo viven ellos y algo muy importante: que efectos tiene en su vida.
Nunca deberíamos perder el respeto hacia los demás, esa es, por ejemplo, una visión budista: cada persona tiene infinito valor y también son importantes las funciones negativas que esa persona pueda causar. Desde lo más profundo de tu rencor, o tu ira o tu desprecio hacia los practicantes del Sutra del Loto de la SGI..en otro lugar has inspirado a otra persona a ser mas valiente, más feliz, más generosa.
Shakyamuni tuvo un enemigo terrible: Devadatta, que lo envidiaba con todo su corazón, sin embargo Shakyamuni supo estar a la altura de las circunstancias y se dice que la función negativa causada por Devadatta fue importante en el desarrollo interior del Buda.
Nada cae en el vacío, es la Ley de causa y efecto.
Reflexiona sobre las causas que estas poniendo en tu vida, si son verdaderamente nobles, porque eso es lo que vas a obtener en un futuro.
No tienes porque estar de acuerdo con esta práctica, pero sí deberías respetarla, porque sí es una religión y es una opción personal.
Cuidate
Estimado Gustavo: de donde has sacado que Nichiren propugnaba un imperio budista con centro en Japón? Tengo todo lo que pude conseguir en castellano de su obra y no encontré ninguna referencia a eso.
podrías indicarmela tú?
un saludo.